La ocupación del centro político -además de un terreno simbólico de disputa- es una señal evidente sobre cómo se sitúan los partidos en el mapa electoral. Conviene, pues, atender a su evolución en el tiempo y preguntarse cómo ha discurrido (a lo largo de esta legislatura) la ocupación del centro puro, entendiendo por tal ‘el 5’ de la ‘escala ideológica 0-10’ donde se autobican los electores y que es donde se concentra un 40% del electorado.

Los datos de Metroscopia en noviembre del 2011 no dejaban lugar a dudas: el PP  había conquistado el centro del tablero (25,1%) dentro de un modelo bipartidista que dejaba al PSOE a más de ocho puntos porcentuales (16,4%) de distancia. Es decir, estábamos ante una situación de bipartidismo escorado  o desplazado hacia la derecha, puesto que UPyD (1,5%) apenas contaba. Esa era la fotografía del espacio de centro puro y, además, la explicación de la holgada victoria del PP.

Tres años después –octubre de 2014– la situación experimentaba un giro de 180 grados: el PP se convertía en un partido casi excéntrico o descentrado cuando representaba entre los que se autoubicaban en ‘el 5’ (de la escala ideológica) a un 7,8%. Este descenso era menor en el PSOE pero sin embargo éste se mostraba incapaz de enjugar. Juntos ambos, PP y PSOE descendían cerca de 18 puntos porcentuales,  mientras UPyD pasaba del 1,5 % al 4,5%, una ganancia pequeña que expresaba su dificultad para crecer con fuerza en el centro.

En ese octubre del 2014, se había roto en el centro la base misma del bipartidismo, el juego de suma cero. Entraba Podemos, que junto a UPyD, sumaba el 18% en un territorio nuevo en el cual las incertidumbres sobre el futuro superaban a las certezas. Sólo una cosa empezaba a estar clara: ‘el centro’ en el tablero del bipartidismo se encogía al mismo tiempo que el multipartidismo se abría paso.

Transcurrido un año, a octubre de 2015 y a dos meses de unas nuevas elecciones generales–, ¿cuáles son los datos y cuál ha sido su evolución en medio de una volatilidad casi febril?

El último Clima Social de Metroscopia permite extraer cuatro conclusiones claras:

  1. Ciudadanos, que un año atrás aún no jugaba la partida y estaba pensándose si entraba en la disputa, ha ocupado el centro del tablero con casi un 20% distanciándose en 8 puntos del PP y del PSOE. Lo que UPyD no fue capaz de conseguir a lo largo de toda su trayectoria lo ha logrado y con creces Ciudadanos en apenas medio año.
  2. El PP ha recuperado algo de terreno más de cuatro puntos aunque sigue muy lejos del porcentaje del 2011, y el PSOE ha perdido 2,5 puntos en este último año.
  3. Podemos, que se situaba casi empatado con el PSOE en la primera posición, se ha desplomado hasta el 4,3%.
  4. La más importante de las conclusiones no está en el sube y baja de los partidos políticos sino en el cambio de modelo de la distribución. El bipartidismo desplazado a la derecha que reflejaban los datos de noviembre del 2011 ha sido sustituido por un tripartidismo centrado, si cabe la expresión. El centro no se ha desplazado se ha fijado.

La regla de oro del bipartidismo era ganar las elecciones ocupando el centro y desplazarle bien a la derecha (PP) bien a la izquierda (PSOE). En el multipartidismo las cosas cambian sustancialmente.

De ser cierto que como se ha venido afirmando y defendiendo que quien gana en ‘el 5’ (en el centro del centro, en el centro puro) gana las elecciones, Ciudadanos tendría hoy muchas papeletas de ganador en sus manos. Pero esa es una certeza bipartidista que carece de validez en un universo multipartidista. PP o PSOE pueden ganar si por ganar se entiende ser la primera fuerza, otra regla de oro de la lógica bipartidista maximizando sus apoyos en la derecha (PP) o en la izquierda (PSOE) pese a su debilidad en el centro.

Paradojas del multipartidismo. Ganar o liderar el centro puro (el 5), incluso de manera destacada, puede ser electoralmente insuficiente. Ciudadanos debería tenerlo en cuenta. Pero alejarse demasiado del centro –advertencia para Podemos y, sobre todo, para PP y PSOE- es electoral, social y políticamente peligroso.