La recuperación de la confianza ciudadana en las principales instituciones españolas se inició en 2015 y se consolidó a lo largo del 2016 después de que se hubieran alcanzado mínimos históricos en 2014. Pero, ¿qué ha pasado en estos últimos años con la confianza y la imagen de la Unión Europea?

La confianza de los ciudadanos europeos en la UE alcanzó su máximo histórico a comienzos del 2007. Según los datos del Eurobarómetro, un 57% tendía más a confiar que a desconfiar de la Unión. Eran los meses previos al inicio de la que ya se conoce como la Gran Recesión. Desde ese momento, la confianza de los europeos en la UE tomó una severa tendencia descendente hasta alcanzar su mínimo histórico (31%) recogido por última vez en la primera oleada de 2014. Una caída de 26 puntos en siete años.

Fuente: : Eurobarómetro – Oleada publicada en diciembre de 2016.

Sin duda, gran parte de la responsabilidad de este incremento de la desconfianza en la UE recae sobre la crisis económica iniciada en 2008 y que ha dañado fuertemente la confianza ciudadana en el conjunto del entramado institucional político y económico. De hecho, durante ese mismo periodo de tiempo —2007/2014— la confianza de los europeos en sus propias instituciones políticas nacionales —Parlamento y Gobierno — ha experimentado una pauta milimétricamente paralela pasando, en promedio para los 28 países, del 43% al 28% en el caso de los parlamentos y del 41% al 27% en el de los gobiernos.

Desde 2014, y hasta el último dato recogido (noviembre de 2016), los datos parecen indicar una cierta tendencia a la recuperación. Aunque tanto la Unión Europea como los parlamentos y los gobiernos de cada país siguen generando más desconfianza que confianza entre el conjunto de los ciudadanos europeos. Los datos de los dos últimos años solo mejoran los mínimos históricos alcanzados en 2014.

La imagen de la UE (en el conjunto de los países que la integran) ha experimentado en estos últimos diez años una evolución similar a la de la confianza en ella: fuerte hundimiento e incipiente recuperación.

En 2007, el año previo al inicio de la crisis económica, eran mayoría los que tenían una imagen positiva de la Unión Europea (52%) y el saldo, entre quienes tenían una imagen positiva y una negativa, era claramente positivo: +37 puntos, el máximo histórico. Por el contrario, este saldo alcanzó el mínimo histórico entre finales de 2012 y comienzos de 2013: +1. En la última oleada de 2016, el saldo positivo ha vuelto a incrementarse —algo que parece sugerir el inicio de la recuperación—si bien siguen siendo menos de la mitad los europeos a los que la UE les evoca una imagen positiva.

Fuente: : Eurobarómetro – Oleada publicada en diciembre de 2016.

Con todo, el 50% de los europeos ven con optimismo el futuro de la UE, seis puntos más que quienes lo observan con pesimismo. Un saldo positivo de seis puntos que, si bien queda muy alejado del +45 de 2007, invita al optimismo si se tiene en cuenta la cantidad de desafíos a los que Europa se ha enfrentado en estos últimos años. Entre estos, el daño social y anímico derivado de la crisis y del modo elegido para ponerle remedio, el Brexit, el grave problema —no resuelto— de los refugiados y de la inmigración o el importante auge en varios países miembros de movimientos populistas declaradamente antieuropeístas

Fuente: : Eurobarómetro – Oleada publicada en diciembre de 2016.

Al igual que entre el conjunto de los ciudadanos europeos, entre los españoles también son más quienes tienen una imagen positiva de la UE que una negativa. El saldo es de +10 puntos, el mismo que entre el conjunto de la Unión. Si bien lo más destacable, en el caso de España, es que somos el país en el que se registra un mayor porcentaje (51%) de evaluaciones intermedias o neutras (ni positivas, ni negativas). En todo caso, el 57% de los españoles se muestra optimista con respecto al futuro de la Unión Europea: siete puntos más que el porcentaje entre el conjunto de los ciudadanos europeos.

Fuente: : Eurobarómetro – Oleada publicada en diciembre de 2016.

Fuente: : Eurobarómetro – Oleada publicada en diciembre de 2016.

A pesar del desgaste que han sufrido tanto la imagen como la confianza de los españoles en la UE en estos últimos años —principalmente como consecuencia de la crisis económica— el porcentaje de quienes piensan que, en conjunto, ha sido beneficioso para nuestro país formar parte de la UE ha seguido siendo ampliamente mayoritario según los datos de Metroscopia. Del 80% en 2009 (en el comienzo de la crisis económica) se pasó al 65% en 2014 (el peor año desde el punto de vista de la confianza institucional en nuestro país) y subió al 70% en 2015. Esta misma opinión era compartida mayoritariamente (junio de 2015) por los electorados de los cuatro principales partidos. El menor porcentaje se daba entre los potenciales votantes de Podemos (58%), la única parte del electorado para la cual, de manera ampliamente extendida (66%), el hecho de pertenecer a la UE no le había supuesto a España una especial ayuda para hacer frente a la crisis económica.