Catalunya será ingobernable o gobernable de milagro

Anticipar qué votamos

Toharia fue doctorando en Yale del gran Linz, hoy añorado en la UAB, a quien evoca cuando causó un escándalo al demostrar por primera vez en una encuesta que había un 30% de independentistas en Catalunya. Y esa es la cifra, razona, que se sigue considerando hoy como “núcleo duro” del independentismo. Volvió de Yale para convertirse en pionero, ahora decano, de los demoscópicos españoles. Y abandonó su confortable cátedra universitaria para fundar Metroscopia…¡a los 65 años! Han pasado ya diez, y me muestra con orgullo la sala de entrevistas en su sede madrileña y le escucho charlar con ilusión con los encuestadores, como si todos acabaran de empezar en el oficio de intentar averiguar qué pensamos.

 

Estas elecciones son atípicas: ¿más difíciles, por tanto, de predecir en las encuestas?

Las encuestas no predicen, estiman estados de opinión sobre los que hacemos un diagnóstico más o menos fundado que luego la realidad acaba por demostrar si era más o menos acertado.

Me refiero a que en estas encuestas es más probable que el encuestado oculte su voto.

Pues no. Por dos motivos. Primero, porque Catalunya históricamente no oculta en las encuestas lo que ha votado, como demuestra el hecho de que el recuerdo del voto suele coincidir siempre con lo que sucedió en las urnas.

¿En otros sitios mienten?

Ocultan el voto mucho más. El segundo motivo es que la participación va a ser de récord, y eso propicia que no se oculten las preferencias.

¿Llegaremos al 85% de participación?

Me parece excesivo, pero no me extrañaría que superase un 80%, hasta ahora nunca alcanzado en unas catalanas.

¿El voto ya está decidido o aún hay mucho que depende de la campaña?

Está decidido entre los dos grandes bloques: el independentista y el no independentista; pero aún hay muchos votantes que dudan, ya dentro de su bloque, entre votar a uno u otro partido.

¿De qué depende?

La lucha por la hegemonía dentro del independentismo se está decidiendo en campaña y, cada día que pasa, Puigdemont recorta la ventaja inicial que llevaba ERC. Estaban 3 a 1 y ahora ya están prácticamente empatados.

¿No frenó esa remontada el auto de prisión contra Junqueras del juez Llarena?

Hicimos 500 encuestas aquella tarde y no apreciamos que se modificara esa tendencia.

¿Qué está pasando en el otro bloque?

Ciutadans se destaca con claridad. Además, la pugna entre ERC y Puigdemont genera el efecto colateral de darle la victoria en las elecciones: como ERC pierde votos, Ciutadans, que cada día quita más voto al PP, se impone. Ahora mismo, ya supera a ERC en tres puntos.

Esa victoria tendría una potente carga simbólica, pero pocos efectos prácticos.

Los sondeos, cierto, van anticipando una Catalunya ingobernable o gobernable de milagro.

Complete su photo finish

La veo muy ajustada, pero creo que ya decidida. Gana Ciutadans, por entre 1 y 3 puntos; el segundo es ERC con Puigdemont rozándole; cuarto, PSC. Y, al final, CUP y PP descolgados. Los Comunes pierden escaños, pero tendrán más poder para decidir coaliciones que nunca.

¿Qué hacemos con esos resultados?

No descarte una repetición de elecciones.

No descarto nada, pero… ¡Qué cansino!

Con esa exclamación se pone usted en la mayoría de lo que van opinando los encuestados sobre la situación política: el 80% está cansado de este estancamiento. Y ese cansancio parece ser lo más transversal hoy en Catalunya.

¿Por qué se ha estancado la situación?

Lo que dicen las encuestas es que los liderazgos actuales están agotados y no generan adicción.

¿Qué anticipan?

Que los partidos acabarán atendiendo a esa oportunidad y los cambiarán. Siempre ha sucedido así: o los partidos cambian en ese punto de líder, o los votantes cambian de partido.

¿Cambiar por quién?

Santi Vila era un independentista que tenía una imagen estupenda que generaba adhesiones que hubieran renovado el independentismo.

Las generaba más fuera que en su partido.

Lo han retirado, y es una oportunidad perdida de que se renovara el independentismo.

No entiendo cómo podemos estar tan cansados y seguir votando lo mismo.

Porque es un voto identitario por fidelidad a la comunidad a la que crees pertenecer. Y las fidelidades no cambian, pero sí el ambiente..

¿En qué sentido está cambiando?

Sigue y seguirá habiendo dos Catalunyas, pero en las encuestas observamos más relajación en las dos. Y es que la tensión emocional de estos meses era ya insostenible.

¿La observaban en las entrevistas?

Muchos catalanes expresaban su perplejidad porque las condiciones que se vivían no justificaban el malestar y la tensión. Barcelona está en recuperación económica, y era una ciudad admirada y reconocida entre las mejores.

¿En España hay catalanofobia?

El bloque no independentista no dice percibirla, pero en el independista hay un 33% –el núcleo duro– que está convencido de que sí la hay.

¿El independentismo ha despertado un correlato españolista en Catalunya?

Lo que ha sucedido es que esa mitad que no necesitaba manifestarse ha encontrado su narrativa y se definen catalanes, españoles y europeos y en las encuestas parece que les funciona.

¿Votamos por identidad o por razones?

Un estudio del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat) demuestra que existe correlación entre el número de apellidos catalanes de cada catalán y sus preferencias políticas.

¿Hay peligro de que alguien manipule los resultados de estas elecciones?

Verá que he trabajado para la ONU en sistemas electorales y he comprobado que el nuestro es de los más seguros del mundo: cada urna la verifican interventores de todos los partidos que firman cada escrutinio. Tendrían que ponerse todos de acuerdo para falsearlos. Por eso, aquí no tenemos historial de impugnaciones ni acusaciones ni escándalos.

José Juan Toharia, decano de los demoscópicos españoles; fundador de Metroscopia

Tengo 75 años y fundé Metroscopia a los 65: la edad es un accidente estadístico. Cada día disfruto más encuestando: el algoritmo está de moda, pero el oficio está en las correlaciones. Tengo 2 nietos más 2 de mi mujer. Soy éticamente cristiano y más bien de centroizquierda: lo demás, sólo entre paréntesis