a vueltas con el clima

El 85 % de los españoles considera que el calentamiento global es un fenómeno muy preocupante. Y, además, la amplia mayoría (88 %) es también consciente de que cada vez que se utiliza carbón, petróleo o gas se contribuye al cambio climático, siendo, por tanto, la acción de los seres humanos la causa fundamental del calentamiento del planeta (90 %).

El cambio climático preocupa socialmente y forma parte ya de las agendas políticas… en todo el mundo. Los foros internacionales y las declaraciones oficiales sobre clima y calentamiento global se han sucedido en estos últimos meses. Primero fueron las marchas ciudadanas que en septiembre tomaron las calles de diversas ciudades en todo el mundo y que precedieron a la Cumbre sobre Cambio Climático que acogió la ciudad de Nueva York. Allí, 180 inversores institucionales y 650 individuales anunciaron su voluntad de desplazar 50.000 millones de dólares (más de la mitad pertenecientes al grupo Rockefeller) de empresas de hidrocarburos hacia energías renovables. Quizá bajo la influencia del reciente  informe “Better growth, Better climate” de la Comisión Global sobre Economía y Clima Global, que advierte de los beneficios económicos de aquellos países que antes aprovechen los nichos de actividad relacionados con la mitigación del cambio climático. Un mes después, los líderes europeos anunciaron su acuerdo sobre cambio climático: un 40 % de reducción de emisiones de CO2 en 2030 respecto a 1990, un 27 % de consumo de energías renovables a escala europea y un aumento del 27 % de la eficiencia energética.

A principios del mes de noviembre, han sido Estados Unidos y China, responsables de casi la mitad de las emisiones de CO2 mundiales, los que anuncian un doble compromiso hasta 2030. Durante la cumbre Asia-Pacífico, celebrada en Pekín, el presidente de Estados Unidos ha prometido reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 28 % para 2025. Por su parte, China, cuya aportación al cambio climático ha estallado en dos décadas y es ahora el primer emisor mundial, dejará de aumentarlas antes de 2030. Su enorme dependencia de los combustibles fósiles hace que gran parte de los GEI procedan de la industria y automóviles, provocando graves impactos en la calidad medioambiental de las ciudades chinas.

El reto es común: evitar que la temperatura media del planeta se eleve más de dos grados a lo largo de este siglo. En este sentido, los españoles se muestran optimistas: tres cuartas partes opinan que es posible; y para ello hay un claro consenso en que será necesario cambiar significativamente nuestro modo de vida (89 %). Sin embargo, el 58 % cree también que lo que hacemos en nuestra vida cotidiana lo tenemos tan arraigado que sería muy difícil cambiarlo. Pese a ello, lo que parece claro es que introducir cambios en la manera en que los seres humanos habitamos el planeta será necesario si realmente queremos mejorar nuestra calidad de vida y las previsiones del clima global.

(Ilustración: Mar Toharia)

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