La Abogacía vuelve, una vez más, a ocupar un lugar claramente destacado en la clasificación de confianza institucional que establece la ciudadanía y que se publica en el V Barómetro Externo del Consejo General de la Abogacía. El dato resulta destacable por dos motivos

  • Por un lado, en el contexto español, la Abogacía vuelve a quedar en primer lugar entre todas las instituciones jurídicas sometidas a evaluación pública, pese a la apreciable recuperación de imagen que, en comparación con 2011, experimentan jueces y tribunales;
  • por otro lado, y desde una perspectiva comparada internacional, resulta sin duda llamativo el alto grado de confianza ciudadana en la Abogacía española. Por citar tan solo un caso especialmente relevante, en Estados Unidos la Abogacía goza de una elevada consideración social en base exclusivamente al alto nivel medio de honorarios que ha logrado consolidar, pero figura en los últimos lugares en el ranking de confianza ciudadana.

La amplia experiencia demoscópica disponible indica que el grado de confianza ciudadana en las instituciones y en los grupos sociales que articulan la sociedad experimenta oscilaciones periódicas no solo en función del respectivo desempeño de sus funciones sino, también, en función del estado de ánimo colectivo en cada momento. En períodos de crisis y dificultades (como ha sido el caso en España en los últimos ocho años) el tono vital colectivo declina y eso se traduce en un descenso del grado de confianza en las instituciones (en todas las instituciones). En cambio, cuando el estado de ánimo de la sociedad mejora tiende a hacerlo también la confianza ciudadana en las instituciones. Se entiende así que, en el caso las instituciones y grupos sociales considerados, se registre una generalizada mejora de las puntuaciones medias, que cabe asociar con la creciente sensación social de que lo peor de la crisis económica ya ha quedado atrás.

Si, entre 2008 y 2011, la confianza expresada por los españoles respecto de los grupos sociales e instituciones sometidos a evaluación tendió en conjunto a decrecer, entre 2011 y 2015 ha tendido en cambio, y prácticamente de forma generalizada a mejorar (en medida ciertamente desigual). Siguen ocupando los primeros lugares las instituciones que la ciudadanía percibe como “altruistas” (por utilizar la terminología ya clásica acuñada por Quinto Barómetro Externo del Consejo General de la Abogacía 2015 5 Lipset y Schneider): es decir, las que se asocian más directamente con la defensa del bien común (los científicos, la policía, las fuerzas armadas, la Seguridad Social, Cáritas y — llamativamente— las Pymes, a las que se estaría reconociendo su capacidad de resiliencia en circunstancias sumamente adversas). Esta suele ser la pauta común en prácticamente todos los países.

En cambio, las instituciones y grupos sociales que se perciben como dedicados a la defensa o promoción de intereses sectoriales, por legítimos que sea, tienden en todas partes a ocupar los últimos lugares del ranking (y, en épocas de crisis, a experimentar además el mayor desgaste de imagen): es el caso de políticos, partidos políticos, Bancos, obispos, sindicatos y Gobierno. Cabe resaltar, en el caso de nuestro país, que una cara de la Iglesia católica (su obra de asistencia social) figure en cabeza de la tabla, mientras que otra (la representada por la jerarquía eclesiástica) aparezca en el fondo de la misma. Asimetría que invita a pensar que la ciudadanía considera que, en el momento actual, la Iglesia como institución (olvidada ya quizá su indudable contribución a la transición a la democrática) no ha sido capaz de adaptarse a la nueva realidad social —pluralista y democrática— con el mismo éxito que otras instituciones (como la policía o las fuerzas armadas) que junto a ella constituyeron piezas fundamentales del anterior régimen político.

Por lo que hace a los abogados, la capacidad que demuestran, año tras año, de mantenerse en un confortable lugar medio-alto del ranking general indica que su positiva consideración social no es coyuntural sino estable y consolidada. Algo que, en principio, podría incluso resultar sorprendente atendiendo a la naturaleza de sus funciones: a fin de cuentas, el abogado es siempre abogado de parte; es decir, goza ciertamente de la confianza total de sus representados, pero al mismo tiempo —y con toda probabilidad en igual medida— concita desconfianza y recelo en la parte contraria (que, a su vez, confía plenamente en su abogado). Esta superpuesta duplicidad en la percepción del abogado podría dar lugar a una evaluación de conjunto ambivalente o reticente por parte de la ciudadanía: sin embargo no es así. Los españoles parecen concluir más bien que, mediante la total entrega a la defensa de sus representados, los abogados realizan una contribución a la justicia: es decir, llevan a cabo una función de interés público. Algo que, sorprendentemente, no parece tener tan claro nuestra ciudadanía respecto del concreto grupo social cuya función es, precisamente, hacer justicia: jueces y tribunales. Estos no solo no logran superar con alguna holgura —como cabría esperar en principio— a los abogados en el ranking de confianza sino que, en realidad, llevan ya varios años quedando ligeramente por detrás.

Entrada Abogados

Las respuestas aparecen ordenadas según la puntuación media obtenida en octubre de 2015; en las entrevistas las instituciones y grupos sociales fueron mencionados de forma rotatoria.

 

Metodología del estudio: Ámbito geográfico: nacional. Universo: individuos de 18 y más años. Tamaño de la muestra: 1.000 entrevistas, estadísticamente representativas del conjunto de la población española. Error de muestreo: para un nivel de confianza del 95.5% y asumiendo los principios del muestreo aleatorio simple, en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50%), el error de muestreo que corresponde a los datos referidos al total de la muestra es de ±3.2 puntos. Método de recogida de la información: entrevistas telefónicas asistidas por ordenador (CATI) mediante cuestionario estructurado y precodificado. El trabajo ha sido realizado por el equipo de entrevistadores de campo telefónico de Metroscopia. Tratamiento de la información: llevado a cabo íntegramente en Metroscopia mediante el sistema Barbwin de TESI. Fechas de realización del trabajo de campo: la recogida de información se realizó entre los días 29 de octubre y 2 de noviembre de 2015.