A finales de octubre de 2015, cuando quedaban apenas dos meses para las elecciones generales —celebradas el 20 de diciembre— solo Albert Rivera, entre los cinco principales candidatos a la presidencia del Gobierno, lograba un saldo evaluativo positivo entre el conjunto del electorado (eran más quienes aprobaban su labor política que quienes la desaprobaban). El líder de Ciudadanos obtenía +20 puntos (un 56% de aprobación frente a un 36% de desaprobación). Los otros cuatro líderes, por el contrario, merecían la desaprobación mayoritaria de los ciudadanos: Mariano Rajoy, -49 puntos; Pablo Iglesias, -35, Pedro Sánchez, -22; y Alberto Garzón, -15.

Desde entonces están sucediendo varios acontecimientos políticos relevantes y, la mayoría de ellos, inéditos en nuestra reciente democracia: la legislatura más breve desde la Transición, dos elecciones generales consecutivas celebradas con apenas seis meses de diferencia, tres rondas de consultas por parte del rey Felipe VI para proponer un candidato a la presidencia del Gobierno y dos votaciones de investidura en las que el candidato no obtuvo los respaldos necesarios para proclamarse Presidente (lo que propició la repetición de los comicios).

El próximo 26 de junio, los españoles vuelven a tener una cita con las urnas. Ahora, a falta de cuatro semanas para que empiece la campaña electoral y de seis para que se celebren las elecciones, ¿ha variado en algo la opinión de los españoles sobre sus principales líderes políticos? Sí y no. Hay cuestiones que han variado en estos siete últimos meses y otras que permanecen igual.

  • Lo que persiste. En el ranking de saldos evaluativos no hay cambios en las posiciones relativas de cada líder político: el mejor evaluado sigue siendo Rivera, seguido de Garzón, Sánchez, Iglesias y, en último lugar, Rajoy. Además, al igual que en octubre del año pasado, los cinco políticos obtienen ahora saldos evaluativos positivos entre sus potenciales votantes (esto es, entre quienes manifiestan su intención de votarlos).
  • Lo que varía. En estos momentos, la mayoría de los ciudadanos desaprueba la labor desarrollada por los cinco dirigentes políticos: todos obtienen un saldo evaluativo negativo entre el conjunto de la ciudadanía, incluido Rivera. Y, además, el grado de aprobación que recibía cada uno de ellos entre sus potenciales votantes, ha menguado con respecto al de hace siete meses. Pero el desgaste no ha sido igual para todos.

Mariano Rajoy, es el líder político cuya imagen ciudadana presenta una mayor estabilidad: en octubre tenía un saldo de -49 puntos que permanece ahora invariable. La desaprobación del candidato popular sigue siendo abrumadora entre todos los segmentos de edad pero, paradójicamente, logra una ligera mejora entre quienes tienen menos intención de votarle (los jóvenes -menos de 35 años-) y entre el grupo de electores más fiel y entusiasta de Rajoy y del PP (los mayores -más de 64 años-). Entre los potenciales votantes del PP, el líder de los populares apenas ha sufrido desgaste: su saldo de +78 puntos de octubre del año pasado se queda ahora en +75.

Pedro Sánchez, el líder socialista ha duplicado su saldo negativo en estos últimos siete meses entre el conjunto de la ciudadanía: de -22 puntos en octubre de 2015 pasa ahora a -43 (un saldo muy próximo ya al que presentan Rajoy e Iglesias). El deterioro de su imagen ha sido transversal, aunque algo más pronunciado entre los hombres que entre las mujeres, y más entre los mayores de 65 años (precisamente entre el grupo de edad en el que reside la mayor fuerza electoral del PSOE) que entre los jóvenes. Los potenciales votantes del PSOE siguen aprobándole prácticamente en la misma medida que lo hacían en octubre del pasado año: de un saldo de +69 puntos pasa ahora a uno de +64.

Pablo Iglesias, es el líder político que sufre un mayor desgaste de imagen entre sus potenciales votantes: de un saldo de +76 puntos hace siete meses pasa ahora a uno de +41. Esto tiene ver, sin duda, con el hecho de que entre los actuales potenciales votantes de la coalición que ahora lidera —Unidos Podemos— están incluidos una parte importante de anteriores votantes de Unidad Popular: un electorado que a lo largo de estos meses se ha mostrado mayoritariamente crítico con Iglesias. En todo caso, entre el conjunto de la ciudadanía, el porcentaje que desaprueba su labor política sigue siendo mayoritario y aumenta en todos los grupos de edad y tanto entre los hombres como entre las mujeres.

Alberto Garzón, es el único de los cinco líderes políticos que reduce su saldo negativo, aunque ligeramente, con respecto al de octubre del año pasado: de -15 puntos pasa ahora a -13. La principal causa es que ha mejorado su imagen entre los menores de 35 años —antes le aprobaba un 36% y ahora un 46%— y que en el resto de franjas de edad apenas ha empeorado. Entre sus actuales potenciales votantes —que ahora son los mismos que los de Iglesias— su saldo evaluativo es 20 puntos superior al del líder de Podemos: +61 puntos frente a +41 (aunque, con todo, es 11 puntos inferior al que lograba Garzón el pasado mes de octubre entre los potenciales votantes de la coalición que lideraba entonces: Unidad Popular).

Albert Rivera. Sigue siendo el líder mejor evaluado pero, al mismo tiempo, es el que ha sufrido un mayor desgaste de imagen. De hecho, pasa de tener un saldo positivo de +20 puntos en 2015 a uno negativo de -4 puntos ahora (una caída de 24 puntos). Esta erosión de su figura es transversal: se produce prácticamente en la misma medida en todos los grupos de edad y tanto entre los hombres como entre las mujeres. En todo caso, entre sus potenciales votantes sigue siendo el líder con un mejor saldo evaluativo: +83 puntos (eso sí, 11 puntos inferior al de octubre).

El deterioro de imagen del líder de Ciudadanos se visualiza mejor con un dato. Hace siete meses los españoles atribuían a Rivera en mayor medida que al resto de candidatos seis cualidades políticas; ahora, es el primero solo en una: tener más capacidad de dialogar y pactar con quienes no tienen sus mismas ideas. En el resto, se ha visto superado por:

  • Rajoy en tres cualidades: contar con un partido más unido y mejor organizado, tener un proyecto claro de futuro para España y contar con un equipo más competente (de hecho, en estas dos últimas cualidades se ve superado por los otros tres líderes políticos y Rivera pasa a ocupar la cuarta posición);
  • Sánchez en ser, en conjunto, un mejor presidente del Gobierno de España.
  • Iglesias en parecer más sincero.

La evolución de los lideres guarda, así, cierta relación con la de las marcas tal y como cuenta en su análisis Marcos Sanz: los dos líderes que han representado las opciones más centradas a lo largo de estos meses de negociación transcurridos entre la celebración de las últimas elecciones y la convocatoria de las nuevas —Sánchez y Rivera— han sido los que mayor desgaste han sufrido. Está por ver, en todo caso, hasta qué punto y en qué grado, este generalizado desgaste de los líderes políticos puede afectar a los resultados electorales de sus partidos en los comicios del próximo 26J.