Participación. El electorado catalán se ha movilizado siempre más en elecciones generales que en autonómicas. Además, cuando los electores interpretan que las legislativas son elecciones de cambio —esto es, que existe la oportunidad de alternancia gubernamental— acuden a votar en mayor medida. Así fue, por ejemplo, en las elecciones generales de 1982, cuando votó el 80.8%, en 1996 (77.0%) y en 2004 (77.0%). La media de participación en las 11 elecciones generales celebradas hasta la fecha es del 72.5 %; mientras que en las 11 elecciones autonómicas —incluyendo las de este pasado domingo— es de un 61.3%. Nunca antes en unas elecciones autonómicas había votado más del 70%. Y sin embargo, el 27S acudió el 77.4%. Un récord histórico.

Este dato invita a pensar que los ciudadanos de Cataluña percibieron que en estos pasados comicios estaba en juego algo más que elegir a los nuevos representantes en el Parlament. El cariz plebiscitario que los partidarios de la independencia habían intentado dar a estas elecciones autonómicas parece que caló entre los ciudadanos. Lo cual, en vista de los resultados, parece haber ido en su contra.

Parece haberse confirmado la hipótesis de que un aumento de la participación (por encima del 70%) es un indicador del incremento de la movilización de los electores que apoyan a partidos o coaliciones no soberanistas, algo avalado por los datos de los diferentes sondeos llevados a cabo por Metroscopia desde comienzos de años. El denominado voto dual, que tradicionalmente se ha producido en Cataluña entre las elecciones autonómicas y generales, se ha mitigado. Parecería que los catalanes hubieran votado este domingo como si, en lugar de autonómicas, se hubieran celebrado elecciones generales.

El bloque independentista. En las anteriores autonómicas de 2012 el porcentaje de votos obtenidos por CiU, ERC, CUP y SI fue, en conjunto, el 49.2%, sumando 74 escaños. Ahora la suma de votos de Junts pel Sí (coalición en la que están integrados, entre otros, CDC, ERC y SI) y las CUP se ha quedado en el 47.7% y consiguiendo 72 diputados. El bloque independentista ha logrado este año casi 170.000 votos más que en 2012 pero, sin embargo, un peor resultado en porcentaje y en representación parlamentaria que hace tres años (el aumento de participación ha correspondido básicamente con votantes de opciones no soberanistas). Y el equilibrio de fuerzas dentro de este bloque se ha escorado hacia la izquierda: las CUP tienen ahora un claro mayor peso específico —el 17% frente al frente al 7% de hace tres años— además de que sus votos han pasado a ser decisivos para la conformación de un Gobierno de corte soberanista.

El centro izquierda. A pesar de que el PSC ha obtenido el peor porcentaje de voto de su historia en unas elecciones autonómicas en Cataluña, su resultado ha sido interpretado prácticamente como un éxito. ¿Por qué? Tanto la escisión que sufrió este partido el año pasado —precisamente como consecuencia del debate en torno al soberanismo y el derecho a decidir— como por sus posteriores malos resultados en las municipales de mayo de 2014 auguraban un pésimo desenlace el 27S. De hecho, los sondeos llevados a cabo por Metroscopia antes del verano situaban a la lista encabezada por Iceta por debajo de Convergencia, Esquerra, Ciutadans y Podemos en intención directa de voto. Y sin embargo, aunque ha perdido cuatro diputados con respecto a 2012 —consecuencia de la mayor movilización y la distribución territorial del voto—, el PSC ha logrado mantener idéntico número de votantes que hace tres años. Y, sobre todo, ha conseguido evitar el sorpasso de Catalunya Sí que es Pot —gran oportunidad perdida por Podemos— lo que permite a los socialistas seguir siendo el principal partido no soberanista de la izquierda en Cataluña.

El centro derecha. En el espacio de centro derecha sí que se ha producido el sorpasso. Y de qué manera. El vuelco ha sido de tal magnitud e importancia que puede acabar influyendo en las elecciones generales previstas para el próximo mes de diciembre. Y no solo en Cataluña, también en el resto de España. En las autonómicas de 2012, el PP duplicó en número de diputados y casi de votos a la lista de Ciutadans encabezada por Albert Rivera: con 19 escaños —y el 13% de los votos— los populares eran el cuarto partido con mayor representación en el Parlament (por debajo de CiU, ERC y el PSC). Tras las elecciones de este domingo Ciutadans ha pasado a duplicar en votos y escaños al PP, situándose como segunda fuerza política en Cataluña —el PP, quinta—.

En otras palabras: Ciutadans se ha convertido en el principal partido de la oposición y el referente político del centro derecha en Cataluña. Está por ver hasta qué punto en el resto de España este resultado puede tener un efecto de arrastre de votos del PP en dirección a Ciudadanos. Quedan tres meses para las elecciones generales y la cuestión catalana será, sin duda, uno de los temas principales de la agenda política. Y el candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno es Albert Rivera: el único líder político que hoy por hoy cuenta con un saldo evaluativo positivo entre el conjunto de los españoles y un histórico saldo de + 60 puntos entre los potenciales votantes del PP.