La primera oleada del Clima Social de Metroscopia tras el inicio de la actividad parlamentaria, y una vez constituido el nuevo Gobierno, arroja algunos cambios en los alineamientos electorales de los españoles para el caso de que unas hipotéticas nuevas elecciones generales tuvieran lugar en este momento.

 Recomposición en el espacio del centro-derecha

El PP pierde fuelle. Tras las elecciones generales del 26J —en las que el PP obtuvo el 33.0 % de los votos válidos— los populares encadenaron dos oleadas consecutivas en las que lograban incrementar su estimación de voto para el caso de unas nuevas elecciones generales: 34.8 % en septiembre y 37.8 % en octubre. Esa tendencia ascendente se interrumpió en la oleada de noviembre —una vez conformado el nuevo Gobierno su estimación de voto bajó al 35.7 %— y ahora, una vez iniciada la actividad Parlamentaria, su voto estimado vuelve a caer hasta el 34.2 %. Con todo, este porcentaje es 1.2 puntos superior al logrado en las elecciones del pasado 26 de junio.

Ciudadanos mejora sus expectativas. A la formación naranja parece irle mejor en periodo parlamentario que en el puramente electoral. Desde que se produjo la investidura de Rajoy —con el voto afirmativo de sus diputados— la estimación de voto a Ciudadanos se ha ido incrementando y ahora se situaría en el 14.5%, 1.4 puntos por encima de su resultado real obtenido en los últimos comicios.

El espacio de centro-derecha habría aumentado, así, en casi dos puntos con respecto al 26J: en las últimas elecciones la suma de los porcentajes de ambos partidos fue del 46.8 % y ahora sería del 48.7 %. Pero, al mismo tiempo, la distancia relativa entre las dos formaciones que componen este espacio —PP y Ciudadanos— permanecería estable: hace cinco meses era de 19.9 puntos favorable al PP (33 % frente a 13.1 %) y ahora sería de 19.7 también favorable a los populares (34.2 % frente a 14.5 %).

NOTA IMPORTANTE: El presente Cuadro es resultado de un ejercicio de simulación efectuado por METROSCOPIA. La intención directa de voto obtenida en el sondeo (recogida en la cuarta columna) ha sido sometida a los procesos de refinamiento y depuración usualmente utilizados para la mejor interpretación de los mismos. Conviene, con todo, recordar que se trata tan solo de un ejercicio de estimación y que su objetivo no es en modo alguno predecir un resultado electoral, sino tratar de traducir —en términos de votos emitidos— el estado de opinión actualmente existente entre el electorado. La Intención Directa de Voto es la respuesta espontánea dada por cada persona entrevistada al preguntarle por el posible sentido de su voto en las próximas elecciones. *Unidos Podemos incluye además las menciones a: Podemos, Unidad Popular/ Izquierda Unida (UP/IU), En Comú Podem, Compromís-Podemos, En Marea y EQUO.

NOTA IMPORTANTE: El presente Cuadro es resultado de un ejercicio de simulación efectuado por METROSCOPIA. La intención directa de voto obtenida en el sondeo (recogida en la cuarta columna) ha sido sometida a los procesos de refinamiento y depuración usualmente utilizados para la mejor interpretación de los mismos. Conviene, con todo, recordar que se trata tan solo de un ejercicio de estimación y que su objetivo no es en modo alguno predecir un resultado electoral, sino tratar de traducir —en términos de votos emitidos— el estado de opinión actualmente existente entre el electorado.
La Intención Directa de Voto es la respuesta espontánea dada por cada persona entrevistada al preguntarle por el posible sentido de su voto en las próximas elecciones.
*Unidos Podemos incluye además las menciones a: Podemos, Unidad Popular/ Izquierda Unida (UP/IU), En Comú Podem, Compromís-Podemos, En Marea y EQUO.

Estabilidad en el espacio del centro-izquierda

Tanto el PSOE como Unidos Podemos muestran una elevada estabilidad en sus estimaciones de voto desde la oleada del pasado mes de octubre cuando se produjo el sorpasso demoscópico —un adelantamiento que fue consecuencia no tanto del auge de la formación morada como del descenso de los apoyos electorales de los socialistas—. El PSOE parece haber alcanzado su suelo electoral, que se situaría en el entorno del 18 %. Unidos Podemos, por su parte, parece haber dado, por lo menos de momento, con su techo electoral que estaría establecido en el entorno del 23 %. La fidelidad de voto de ambos partidos se ha reducido en comparación con oleadas anteriores pero esos votantes que ahora dicen no estar dispuestos a repetir su voto en caso de unas nuevas elecciones generales, no han dado el salto a otro partido sino que han pasado a engrosar las filas de los indecisos. En estos momentos, apenas se producen ya trasvases significativos de votantes entre PSOE y Unidos Podemos.

El peso de los partidos de centro-izquierda se habría reducido ahora con respecto al 26J: en las últimas elecciones generales la suma de los porcentajes de PSOE y Unidos Podemos fue del 43.8 % y ahora sería del 40.8 %. Ahora bien, desde aquellos comicios se ha producido una clara recomposición interna: si los socialistas sacaron 1.6 puntos a Unidos Podemos en las elecciones ahora serían estos los que aventajarían en cinco puntos al PSOE.

El espacio electoral del centro-derecha ampliaría así su distancia con respecto al de centro-izquierda: de una diferencia de 2.3 puntos en las elecciones del 26 J (46.1 % frente a 43.8 %) se pasaría ahora a una de 7.9 puntos (48.7 % frente a 40.8 %). Esta mayor distancia entre ambos espacios ideológicos tiene que ver, también, con la participación electoral: si hoy hubiera elecciones, participaría el 67 % de los españoles residentes, casi tres puntos menos que en las elecciones del pasado mes de junio. Un descenso que, en estos momentos, afecta algo más a los partidos situados en el ámbito del centro-izquierda.

En todo caso, y como no nos encontramos en período electoral, tanto esta estimación de participación como la estimación de resultado electoral no hay que tomarlos como alineamientos electorales totalmente cristalizados sino que solo reflejan el estado de ánimo que en estos momentos prevalece en la ciudadanía, tal y como esta lo ha expresado en el sondeo

Líderes y marcas

Comenzada la legislatura interesa conocer cómo son percibidas las cuatro marcas políticas —PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos— en su perfil parlamentario. La evaluación de las marcas —saldo entre quienes aprueban o desaprueban su actuación en el Parlamento— permite, además, la comparación entre ellas y los respectivos líderes tanto entre el conjunto del electorado como entre sus propios votantes.

La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta. Los partidos sometidos a evaluación aparecen ordenados de mayor a menor saldo aprobatorio ciudadano; en las entrevistas fueron mencionados de forma rotatoria.

La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta.
Los partidos sometidos a evaluación aparecen ordenados de mayor a menor saldo aprobatorio ciudadano; en las entrevistas fueron mencionados de forma rotatoria.

En todos los casos, la evaluación de la actuación política de las marcas en el Parlamento en términos de aprueba-desaprueba mejora a la de sus correspondientes líderes. El saldo negativo de Mariano Rajoy de -35 puntos se reduce a -26 para el PP. En idéntico sentido, Pablo Iglesias (-45) es peor percibido que Podemos (-37) y Albert Rivera (-6) que Ciudadanos (-2). Entre sus propios electores se tiende a la homogeneidad en el caso del PP (+77 para la marca, +75 para Rajoy) y de Ciudadanos (+70 y +63, respectivamente). Los electores de Podemos, sin embargo, muestran una notable divergencia de casi veinte puntos a favor de la marca (+64) en relación con el líder (+45).

Los líderes sometidos a evaluación aparecen ordenados de mayor a menor saldo aprobatorio ciudadano; en las entrevistas fueron mencionados de forma rotatoria. *No se incluye al PSOE porque en estos momentos el partido carece formalmente de líder. **Saldo evaluativo: la diferencia entre los porcentajes de los ciudadanos que aprueban y desaprueban la gestión de cada líder sometido a evaluación.

Los líderes sometidos a evaluación aparecen ordenados de mayor a menor saldo aprobatorio ciudadano; en las entrevistas fueron mencionados de forma rotatoria.
*No se incluye al PSOE porque en estos momentos el partido carece formalmente de líder.
**Saldo evaluativo: la diferencia entre los porcentajes de los ciudadanos que aprueban y desaprueban la gestión de cada líder sometido a evaluación.

El relativo desapego actual al PSOE entre su electorado se traduce en un saldo positivo muy bajo (+8) entre los que aprueban (51 %) y los que desaprueban (+43 %) su actuación política en el recién constituido Parlamento.

La situación económica.

Relativa disminución del malestar económico. El balance de conjunto continúa siendo muy negativo y la ciudadanía sigue sin percibir la anunciada mejora económica. Con todo, el índice de pesimismo sobre la situación de nuestra economía ha bajado 13 puntos porcentuales en los últimos dos años (el 90% opinaba que era mala a finales de 2014 y ahora es el 77%).

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El paro y el aumento de la desigualdad velan la percepción ciudadana de la recuperación económica. Los datos indican que, a ojos del ciudadano medio, la mejora efectiva de la economía está aún por llegar. Ocho de cada diez españoles opinan que la crisis aún no ha sido superada y que todavía falta tiempo para que el actual estado de cosas mejore de forma definitiva. La evolución del desempleo es el reflejo más claro de que la crisis sigue presente. Aunque el mercado laboral comenzó a remontar en 2014, la sensación más predominante entre la ciudadanía es la de que el paro va a seguir todavía igual de alto durante mucho tiempo (67%).

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Los españoles se muestran masivamente convencidos (74%) de que, como consecuencia de las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis, España saldrá de la misma más pobre y más desigual de lo que era hace solo un decenio. La razón es que el poder adquisitivo de las familias se ha reducido año tras año desde que empezó la crisis, de hecho, el 56% de los españoles tiene la impresión de que le está resultando más difícil llegar a fin de mes ahora que antes.

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Al mismo tiempo, son más los españoles que consideran buena su situación familiar. De entrada, puede resultar sorprendente (y aun incoherente) que el diagnóstico ciudadano claramente negativo respecto de la situación macroeconómica nacional no guarde el paralelismo que cabría esperar en la evaluación que, al mismo tiempo, expresa respecto de la situación de la economía doméstica. En efecto, mientras que el 77% cree que la situación económica general del país es mala, el 57% define en cambio como buena su situación económica familiar (que, con todo, un apreciable 25% considera mala). En parte, esta aparente disonancia entre ambos diagnósticos de situación se explica por lo que, técnicamente, se conoce como sesgo de optimismo (u optimismo infundado o comparativo). La experiencia demoscópica muestra que, de forma generalizada, los individuos tienden a evaluar de forma más optimista o favorable las situaciones o cuestiones que les son más cercanas o conocidas que las que les resultan más ajenas o difusas.

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Por último, solo un tercio de la población atribuye la mejora de la economía a las medidas puestas en práctica por el Gobierno. La mayoría (57%) cree que, por el contrario, nada tiene que ver con las políticas gubernamentales, dado que la mejora económica también se está produciendo en otros países que aplicaron medidas distintas.

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Ficha Técnica: Los datos que en este Informe se presentan proceden de dos sondeos consecutivos llevados a cabo por Metroscopia. Uno de 1.200 entrevistas a teléfonos fijos estratificadas por la intersección hábitat/Comunidad Autónoma y distribuidas de manera proporcional al total de cada región, con cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Y un sondeo efectuado a través de llamadas a teléfonos móviles en el que se han completado 1.450 entrevistas. Posteriormente se han calibrado los datos a partir de una ponderación múltiple por las variables sexo, edad, hábitat y región (Comunidad Autónoma). El margen de error para datos globales es, en el primer caso de +2.9 puntos y, en el segundo, de +3.2 puntos tras el reequilibraje. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. Fecha de realización del trabajo de campo: entre los días 23 y 30 de noviembre de 2016.