El PP perdería la mayoría absoluta en el Parlamento de la Comunidad Valenciana en el caso de que tuvieran lugar ahora, de manera inmediata, unas nuevas elecciones autonómicas. Con un 33.9 % de los votos válidos —un porcentaje 15.4 puntos inferior a su resultado obtenido en los comicios de 2011— los populares obtendrían ahora 41 escaños: 14 menos de los 55 con los que cuenta en la actualidad (y 9 menos de los necesarios para poder gobernar en solitario).

El caudal electoral del PP sufre pérdidas por dos vías: una hacia la abstención y otra hacia UPyD. La menor participación electoral que se produciría ahora —entre un 63 % y un 64 %, inferior en todo caso al 71.5 % de hace dos años— tiene que ver, entre otras cuestiones, con un porcentaje mayor de votantes del PP que no acudirían a votar. Por otro lado, la otra gran novedad del sondeo —además de la pérdida de la mayoría absoluta de los populares— sería que, por primera vez, UPyD podría contar con representación en le Generalitat, en gran parte por la transferencia de votantes populares desencantados con su partido que buscarían refugio en esta formación. El PSOE, por su parte, también obtendría un peor resultado que en 2011, si bien su desgaste es más moderado (perdería 6 escaños: de 33 pasaría a contar con 27). Los más beneficiados por la caída de la participación y el descenso de los dos grandes partidos son Compromís y EUPV, que prácticamente duplicarían sus porcentajes de voto y sus escaños con respecto a los últimos comicios: Compromís pasaría de 6 a 13 diputados (y de un 7.1 % a un 13.3 % de los votos válidos) y EUPV de 5 a 13 (y de un 5.9 % a un 11.7 %).

En realidad, ambas cuestiones —pérdida de la mayoría del PP y la posibilidad de que el partido magenta consiga algunos escaños— son novedades a medias si se tiene en cuenta que ya fueron estimadas en el anterior sondeo realizado por Metroscopia para EL PAÍS el año pasado. Si bien es cierto que estamos fuera de período electoral —y por tanto no se puede hablar de predisposiciones de voto firmes y cristalizadas—, los datos de este año parecen revelar la consolidación del estado de opinión ya manifestado por los ciudadanos en 2012. Un clima de opinión crítico con la situación económica, la política y la social de su Comunidad.

En lo económico, un 85 % considera mala la actual situación económica de la región; un 44 % cree esta es incluso peor que la del conjunto de España (frente a solo un 5 % que piensa que es mejor); un 82 % percibe un empeoramiento de la economía regional a lo largo de los dos últimos años; y quienes piensan que la Comunidad Valenciana está peor preparada que otras Comunidades para hacer frente a la crisis casi duplican a quienes creen que está mejor preparada (31 % frente a 17 %). Las críticas a la situación económica de la Comunidad son compartidas por votantes tanto del PSOE como del PP, aunque difieren en intensidad: más fuertes las de los socialistas y más tenues las de los populares.

En el ámbito social, se han agravado con respecto al año pasado algunos de los problemas ya presentes en aquel momento en la Comunidad. Destacan —como ya destacaban el año pasado— el paro y la corrupción: en una escala de 0 a 10, en la que el 0 equivale a un problema nada importante y el 10 a uno muy importante, el primero obtiene de media un 9.3 y el segundo un 9.1. No se sitúan muy lejos la situación de la Educación (8.6), la de la Sanidad (8.4), la de la Justicia (8.1) y, algo más atrás, el problema de la droga (7.6).

La corrupción vuelve a constituirse en el centro de la vida política y social de la Comunidad Valenciana: un 60 % de los ciudadanos piensa que en su región existe mucha corrupción. Sumado este porcentaje al de quienes consideran que existe ahora corrupción, pero la misma que ha existido en otras ocasiones anteriores, resulta que un 95 % de los valencianos —es decir, la práctica totalidad— cree que la corrupción está presente en la política de su Comunidad. Y son cinco veces más quienes consideran que hay más corrupción política en su región que en otras regiones españolas que quienes piensan que hay menos: 33 % frente a 7 %. Un problema —el de la corrupción— que no solo perjudica a la imagen de la Comunidad en el resto de España (así lo cree un 89 %), sino también a la economía de la región (lo piensa, también, un 89 %).

En el ámbito político es sintomático que los cuatro partidos que tiene representación actualmente en la Generalitat obtienen un saldo negativo a su gestión, esto es, reciben más evaluaciones negativas que positivas de los ciudadanos: sobre todo la gestión del PP en el Gobierno autonómico (16 % frente a 71 %), pero también la del PSOE como principal partido de la oposición (11 % frente a 62 %). Y son cada vez más los valencianos que piensan que no hay ningún partido que defienda sus intereses: de un 27 % que opinaba así en 2010 se ha pasado a un 39 % en la actualidad.

Por otro lado, solo dos de los líderes políticos valencianos obtienen una puntuación media por encima del punto medio de la escala: la mejor evaluada con diferencia es Mónica Oltra (5.9), seguida de Marga Sanz (5.0), si bien ambas son conocidas por menos de la mitad de los valencianos. Es frecuente que los bajos porcentajes de conocimiento de un político lleven asociados mejores puntuaciones medias porque quienes le conocen suelen ser los más cercanos ideológicamente. En general, al aumentar el nivel de conocimiento entre los ciudadanos, los líderes políticos ven descender sus puntuaciones medias (porque entran a valorarlo también personas que no coinciden o están más alejadas de sus ideas políticas y tienden a ser más críticas). Con todo, Oltra es la preferida por un mayor porcentaje de valencianos para presidir la Generalitat —frente a otros posibles candidatos que se plantean en el sondeo—:  es mencionada por un 16 % frente a un 13 % que dice preferir al actual presidente, Alberto Fabra, y un 12 %, a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Entre los votantes del PP, un 29% prefiere a Fabra y un 28% a Barberá. Entre los votantes del PSOE son algunos más quienes dicen preferir antes a Oltra que al líder socialista. No  obstante, es significativo y, de nuevo, sintomático del mal clima de opinión política existente en la sociedad valenciana, que uno de cada dos valencianos —47 %— no manifieste su preferencia por alguno de los posibles candidatos a presidir la Generalitat: un 24 % porque no prefiere a ninguno de los seis por los que se le ha consultado y un 23 % porque no sabe o no contesta a esta cuestión.

Los más conocidos en el conjunto de la Comunidad son, precisamente, Fabra (94 %) y Barberá (97 %). Ambos comparten la peor puntuación media: 3.9. Con respecto a la alcaldesa valenciana —que suena como posible futura candidata a la Generalitat—, dos de cada tres valencianos piensan que tanto ella como el anterior presidente de la Comunidad, Francisco Camps, tienen alguna responsabilidad en la adjudicación a la empresa de Iñaki Urdangarin de los contratos en Valencia relacionados con el caso Nóos (una opinión compartida por cuatro de cada diez votantes del PP: 39 %).

La crisis económica parece, así, haber puesto de manifiesto una importante crisis política: los partidos y los políticos actuales no están siendo capaces de solucionar los problemas más importantes que actualmente tienen los ciudadanos. En este sentido, un 72 % (un 52 % entre los votantes del PP) piensa que el Consell no está tomando las medidas necesarias para hacer frente a la crisis económica. Y un 49 % (31 % entre los votantes populares) cree que, en general, el Gobierno español presidido por Mariano Rajoy perjudica a la Comunidad Valenciana.

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El País