Transcurrido medio año desde la celebración de las últimas elecciones generales, la estimación de resultado electoral más probable para el hipotético caso de que se celebraran ahora unas nuevas elecciones generales refleja la consolidación del modelo cuatripartidista emanado de las urnas el pasado año.

Alineamientos ideológicos

Los cuatro principales partidos que han venido protagonizando la política nacional en estos últimos años —PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos— seguirían logrando porcentajes de voto claramente superiores al 10%. En cierto modo, el modelo se hace ahora, en conjunto, más compacto al tiempo que se incrementa ligeramente la distancia en posible voto entre los dos primeros partidos. Por un lado, la distancia en votos entre el primer partido (PP) y el cuarto (Ciudadanos)  tiende a estrecharse: en las elecciones del pasado 26J fue de 19.9 puntos; ahora sería de 17.7 puntos. Al mismo tiempo, el más votado (el PP) ampliaría ahora su ventaja con respecto al segundo, que en esta ocasión sería Unidos Podemos que quedaría 11.5 puntos por debajo (en junio el segundo —el PSOE— quedó a 10.3 puntos).

En todo caso, ningún partido quedaría cerca, hoy por hoy, de la mayoría absoluta por lo que, de nuevo, serían necesarios acuerdos para poder gobernar. Esta es la opción, por cierto, que sigue contando con el apoyo de dos tercios de los españoles. De hecho, la estimación electoral que ahora efectúa Metroscopia tiende a coincidir en mayor medida que en estos meses pasados con el resultado real que se produjo en las elecciones del mes de junio de 2016.

Se confirma la tendencia descendente del PP iniciada en noviembre. En los sondeos de septiembre y octubre del año pasado —cuando todavía existía la incertidumbre sobre si se lograría un acuerdo para investir presidente a Rajoy o habría que repetir las elecciones— los populares obtenían un voto  estimado superior a su resultado del 26J: 34.8% en octubre y 37.8% en noviembre (frente al 33.0% que habían logrado en los comicios). La complicada gestión del resultado electoral parece que activó en esos meses de manera sustancial el voto hacia el PP, partido que pudo ser percibido en octubre como la solución más viable para salir de la crisis política. Pero una vez investido Rajoy y con la legislatura ya en marcha, el voto estimado para el PP empezó a descender de manera lenta pero continua: 35.7 % en noviembre, 34.2 % en diciembre, hasta el 33.2 % actual. Un descenso que tiene que ver con la menor fidelidad de voto que ahora manifiesta el electorado popular (74%, 12 puntos menos que en octubre) y el aumento, entre estos votantes, de quienes dicen hoy que votarían a otros partidos (principalmente a Ciudadanos), o que se abstendrían, o que están instalados en la duda.

Esta paulatina desactivación relativa del voto popular va acompañada de un incremento del porcentaje de voto estimado para Ciudadanos. La formación liderada por Albert Rivera mantiene su tendencia ascendente iniciada en septiembre y lograría ahora el 15.5 % de los votos (2.4 puntos más que en las elecciones de junio pasado). Se mantendría así la expansión del espacio de centro-derecha (es decir, PP más Ciudadanos) que se vislumbraba ya en los sondeos anteriores pero ahora con una cierta recomposición interna por el  relativo mayor peso específico de Ciudadanos.

El PSOE, por su parte, experimentó su mayor caída en los sondeos tras la dimisión de su secretario general y la consiguiente incertidumbre acerca del posible apoyo o no del partido a la investidura de Rajoy. Esa crisis permitió a Unidos Podemos superarle en los sondeos. Un sorpasso que se mantiene en los datos actuales, pero matizado a la baja: la distancia estimada entre Unidos Podemos y el PSOE sería ahora de 2.6 puntos (21.7% y 19.1%, respectivamente) frente a la de 5.2 puntos en noviembre. El espacio de centro-izquierda —la suma de los porcentajes de voto de PSOE y UP— seguiría, como en los anteriores sondeos de Metroscopia, ligeramente por debajo del alcanzado en los comicios de junio de 2016, lo que podría indicar que una parte del electorado identificado con este ámbito ideológico no se siente atraído —al menos de momento— por ninguna de las dos principales opciones políticas que lo representan.

La participación electoral estimada para unas hipotéticas elecciones que tuviesen lugar ahora se sitúa en el 68 %, casi dos puntos por debajo de la del 26J. En todo caso, y como este no es en modo alguno un período preelectoral, tanto esta estimación de participación como la del resultado electoral ofrecido no deben ser entendidas como alineamientos electorales cristalizados sino solo como reflejo del estado de ánimo que en este momento prevalece en la ciudadanía, tal y como esta lo expresa en el sondeo.

Líderes y marcas

La percepción de los electores respecto a las marcas políticas y a sus líderes experimenta una cierta y significativa variación que concierne tanto a Unidos Podemos como al Partido Popular. En ambos casos se produce un descenso en los saldos de aprobación y desaprobación especialmente entre los respectivos votantes. Así, Mariano Rajoy pasa entre los votantes del PP de un saldo evaluativo de +75 en diciembre a otro de +60 ahora, disminución semejante a la que se observa en la evaluación de la actuación política de su partido: de +77 a +66. En el mismo sentido, Pablo Iglesias pasa de un saldo de +45 entre sus votantes a +33, un descenso de 12 puntos que es notablemente superior en el caso de la evaluación de la marca: el +64 que obtenía la actuación política de Unidos Podemos entre sus votantes en el mes de diciembre  pasa a +42 en enero, una significativa disminución de 22 puntos achacable muy probablemente al actual debate interno en el seno de la organización.

Parecida tendencia, aunque algo menos acentuada, se observa en la evaluación de la actuación parlamentaria del Partido Socialista: aumenta ligeramente el saldo negativo  entre el conjunto de la población (de un —37 pasa a —41) y un similar desapego por parte de sus votantes (que de un saldo anterior de +8 puntos desciende ahora a +4).

Albert Rivera es el único entre los líderes políticos cuya evaluación mejora pese a que persiste su saldo negativo: de —6 en diciembre para el conjunto de los españoles se sitúa ahora en —3, manteniendo su transversalidad: logra un +70 entre sus votantes pero también un +38 entre los votantes de Partido Popular y mínimo saldo negativo (—2) en el electorado socialista.

Ficha Técnica: El sondeo se ha efectuado mediante entrevistas telefónicas a una muestra nacional de personas residentes en España, mayores de 18 años y con derecho a votar en elecciones generales. Se han completado 2.216 entrevistas a través de llamadas a teléfonos móviles seleccionados de forma aleatoria a partir de un generador automático de números telefónicos. Posteriormente se han calibrado los datos a partir de una ponderación múltiple por sexo, edad, hábitat y región (Comunidad Autónoma). La eficiencia de la ponderación es del 71,2%, de modo que la muestra efectiva es de 1.578 entrevistas. El error de muestreo, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y asumiendo los principios del muestreo aleatorio simple, en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50%), es de ±2.1 puntos (tras la ponderación, ±2.5 puntos). La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. Fecha de realización del trabajo de campo: entre los días 10 y 12 de enero de 2017.