Los datos que arroja la oleada del Barómetro de Clima Social de este mes de junio no difieren sustancialmente, en general, con los de la oleada de mayo. Quizá, lo más relevante sea que los porcentajes de estimación de voto de los cuatro partidos de ámbito nacional —PP, PSOE, IU y UPyD— se incrementan levemente.

Es probable que el buen dato del paro del mes de mayo haya ayudado al PP a mejorar algo su resultado —a pesar de que la mayoría de los ciudadanos (79 %) y, también, la mayoría de los votantes del PP (61 %) piensan que es un dato aislado que no significa mucho y que lo más probable es que vuelva a subir dentro de unos meses—. También es probable que la oferta de pacto del PSOE al Gobierno para firmar un texto conjunto que defienda una posición española común ante la reunión del Consejo Europeo de finales de junio haya reportado a los socialistas algunos apoyos más que el mes pasado —de hecho, un 57 % de los ciudadanos cree que ese pacto frente a Europa es positivo porque fortalecerá la posición de España y ayudará a que la UE tenga más en cuenta las propuestas de nuestro país—. Así —aunque sigue bajo mínimos—, la fidelidad de populares y socialistas aumenta con respecto a la registrada hace un mes, situándose en 45 % y 33 %, respectivamente (cinco y ocho puntos más que en mayo).

Los porcentajes de ciudadanos que desaprueban la labor política desarrollada por los líderes de estos cuatro partidos siguen siendo abrumadores, y la sensación de desconfianza que transmite tanto el presidente del Gobierno como el líder del principal partido de la oposición se mantiene igual de extendida entre los ciudadanos que en recientes oleadas. No obstante, todos los ministros que componen el actual gabinete de Rajoy frenan su deterioro de imagen: los 13 siguen obteniendo un saldo negativo entre el conjunto de la ciudadanía, pero mejoran con respecto a mayo. Y entre los votantes del PP, son ahora solo tres (y no siete como hace un mes) los ministros con un saldo negativo: el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (-4 puntos), el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón (-5 puntos) y la ministra de Sanidad, Ana Mato (-10 puntos).

El ministro peor evaluado entre el conjunto de los españoles es el de Educación, José Ignacio Wert, que obtiene un saldo de -62 puntos (entre los votantes del PP su saldo es positivo: +8 puntos); y los mejor evaluados son el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, y el de Defensa, Pedro Morenés, ambos con un saldo de -28 puntos (si bien el primero es conocido por más ciudadanos que el segundo). Morenés es, además, el Ministro que mejor saldo consigue entre los votantes populares: +39 puntos.

Estimación de resultado electoral

Conocimiento ciudadano junio 2013

 

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (UDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de junio de 2013 la intención directa de voto es la siguiente:

En twitter @JPFerrandiz

El País