Tras las elecciones del 24M, punto y seguido en el clima electoral nacional.

Pasadas las elecciones municipales y autonómicas, y a la espera todavía de la constitución de las corporaciones municipales y de los 14 gobiernos autonómicos aún sin constituir (los 13 de las Comunidades con elecciones el 24M, más Andalucía) el clima electoral nacional tiende a recobrar el que, hasta ahora, venía siendo su pulso. El pasado proceso electoral no parece así haber supuesto un significativo punto y aparte en la configuración de los alineamientos electorales de los españoles, sino más bien un punto y seguido, con algunas significativas matizaciones.

La estimación del resultado más probable en unas elecciones generales que tuviesen lugar ahora sigue apuntando a un práctico empate, en cabeza, de tres partidos si bien, ahora, con alguna interesante rotación en el orden relativo en que quedarían. El PP pasaría en estos momentos a ser el partido relativamente más votado (con un 24.5% del voto total estimado: 3.7 puntos más que el sondeo de abril), seguido del PSOE (con un 23%: 1.1 puntos más) quedando, por el momento, Podemos en tercera posición (con un 21.5%: siete décimas menos que en abril). Ciudadanos experimentaría una apreciable pérdida de impulso de Ciudadanos (que, en base al conjunto de informaciones que aporta el sondeo, no parece en modo alguno irremediable) pues ahora lograría un 13% de los votos (6.4 puntos menos que a primeros de abril). Claramente, es el partido que sale más perjudicado de estas elecciones municipales y autonómicas para las que, en gran medida, hubo de improvisar efectivos y estructuras (de hecho, solo concurrió en apenas mil municipios de los casi 8.200 existentes).

El Partido Popular mantiene una tendencia al alza

En estos momentos, el PP recuperaría la condición de primera fuerza política nacional —algo que no sucedía desde hace diez meses— e incluso pondría un punto y medio de distancia sobre la segunda fuerza —el PSOE—. La tendencia del Partido Popular resulta claramente ascendente: desde el pasado mes de marzo, cuando su voto estimado era el 18.6 %, ha subido casi seis puntos, a pesar de la cascada constante de escándalos en que se ven envueltos cargos y militantes de esta formación. Esta pauta resulta explicable por dos factores principales:

• Por un lado, a la por ahora inquebrantable fidelidad de lo que cabe considerar núcleo duro de su electorado, en el que tiene un peso, claro y creciente, las personas de más edad. Entre los mayores de 65 años, el 36% se declara votante del PP, casi tres puntos más que en el pasado abril.

• Por otro, recoge en este momento buena parte del electorado que ahora pierde Ciudadanos, sobre todo en las grandes ciudades —el gran caladero electoral de la formación naranja—, donde el PP ha experimentado una subida de seis puntos desde abril.

• En todo caso, la evaluación que hacen los votantes populares del resultado de estas pasadas elecciones tiende a ser ambivalente: en el caso de las elecciones autonómicas, una amplia mayoría (76%) se declara insatisfecha con el resultado global; en el caso de las elecciones locales, en cambio, una clara mayoría (66 %) se considera satisfecha con como han ido las cosas.

• Si bien Mariano Rajoy es —con María Dolores de Cospedal— la figura política peor evaluada por el conjunto de la ciudadanía (obtienen, respectivamente un saldo evaluativo de -52 y -54), entre los votantes populares obtiene un saldo ampliamente positivo (+69) solamente superado por el que consigue la vicepresidenta del Gobierno, Sáenz de Santamaría (+73). De hecho, esta última es la que una amplia mayoría (67%) de votantes populares preferiría como cabeza de lista del PP en las próximas elecciones generales, en el supuesto de que a las mismas no concurriese Rajoy (cuestión esta última, por cierto, sobre la que se dividen las opiniones de los propios votantes de esta formación: el 45% cree que el candidato debe volver a ser Rajoy, y el 50% que debe serlo otra persona).

El Partido Socialista mantiene una —lenta, pero clara— recuperación

• En el momento actual, el PSOE lograría el 23 % de los votos, 1.1 puntos más que hace dos meses, acercándose a la estimación que obtenía a principios de año (23.5%). La estabilidad interna que el partido parece estar logrando en torno al liderazgo de Pedro Sánchez, puede estar contribuyendo de forma decisiva a esta gradual recuperación. Ideológicamente, el PSOE ocupa, de forma cada vez más clara (por el autoposicionamiento ideológico que declaran sus votantes) la centralidad del espacio ideológico.

• Con todo, sus apoyos electorales siguen, en buena medida, siendo quebradizos y precisarían de de una mayor consolidación. Entre quienes le votaron en 2011, solamente el 46% indica su intención clara de volver a votarle en las próximas elecciones generales, una cifra inferior a la que registra el Partido Popular. Además, un 17 % de sus antiguos votantes admiten que ahora mismo votarían a Podemos. Por el momento, el PSOE logra compensar estas posibles pérdidas de voto con los nuevos apoyos que parece estar logrando entre anteriores abstencionistas, entre los nuevos electores y entre un pequeño sector de exvotantes del PP, que dudaban entre Ciudadanos y la abstención y que, con la actual deriva del PSOE, se inclina ahora por darle a este su voto.

• Además, los apoyos electorales más relevantes del PSOE proceden de los mayores de 55 años, de quienes se sitúan en el centro exacto del espectro ideológico (donde ahora es la primera fuerza política) y en el centro-izquierda, así como en los núcleos de población más rurales (especialmente en los de menos de 2000 habitantes). Un panorama relativamente heterogéneo, que parece requerir un especial esfuerzo de armonización y en el que destaca la ausencia relativa de voto joven y urbano.

• Un claro factor positivo es que su líder, Pedro Sánchez, resulta ser en este momento el segundo político mejor valorado por la ciudadanía (con una mejora de 13 puntos con respecto a abril) y con un saldo evaluativo inequívovamente positivo (+72) entre el concreto electorado socialista.

Los partidos emergentes: tendencia —de intensidad variable— a la baja.
De los cuatro partidos que desde comienzos de año protagonizan la vida política española, solo los dos emergentes —Podemos y Ciudadanos— registran, en este momento postelectoral, una caída en su voto estimado para unas hipotéticas elecciones generales que se celebrasen de forma inminente. Pero sus casos son claramente distintos.

• Podemos vuelve a la tercera plaza. En el caso de Podemos, se mantiene la suave tendencia descendente iniciada en el mes de marzo (desde el sondeo del mes de febrero su voto estimado ha perdido 6 puntos).

o En estos momentos, quedaría por debajo de PP y PSOE, algo que no ocurría desde octubre del año pasado (si bien conviene recordar que entonces Podemos quedaba a 17.1 puntos de distancia del primer partido, y ahora a tres).

o Pese a este suave pero sostenido desgasta del atractivo electoral (para unas elecciones generales) de la formación, la evaluación ciudadana de su líder, Pablo Iglesias, parece, haberse reforzado algo tras estos comicios autonómicos y municipales: su saldo evaluativo sigue siendo negativo pero ha mejorado en 27 puntos (pasando de -30 en abril ha pasado a -3 ahora. Conviene tener en cuenta que —sin duda como consecuencia de la reciente movilización electoral—todos los líderes políticos, con la sola excepción de Rajoy, han mejorado su saldo evaluativo global: Rivera ha pasado de +18 a +24, Sánchez de -12 a +1 y Garzón asimismo de -12 a +1).

o En todo caso, la opinión de los españoles se divide con respecto al futuro de esta formación política: un 42 % piensa que va a consolidarse y ser clave en la vida política española frente a un 44 % que cree que va a ser solo un fenómeno transitorio que no durará mucho tiempo.

• Ciudadanos sufre su primer descalabro demoscópico. Desde su aparición en el sondeo de Metroscopia de diciembre de 2014 (con un voto estimado del 3%), Ciudadanos había registrado, mes tras mes, un crecimiento vertiginoso.

o A primeros de este pasado abril, su voto estimado era el 19.4 %, lo que le colocaba en cuarto lugar pero a tan solo 2.7 puntos de Podemos, que en aquel momento era el partido que ocupaba el primer lugar. Ahora, con un estimado 13.0 % de los votos, sigue ocupando el cuarto lugar pero quedando descolgado de los tres primeros: la distancia que en estos momentos le separa del partido que quedaría en cabeza (el PP) se ha cuadruplicado, pasando a ser de 11.5 puntos.

o El caso es que su líder, Albert Rivera, sigue siendo el político mejor evaluado por el conjunto de los españoles (con un saldo evaluativo de +24 puntos, seis puntos más que en la oleada de abril). Y, además, son mayoría (48 % frente a 36 %) los españoles que piensan que Ciudadanos es un partido que va a consolidarse con el paso del tiempo y que va a ser clave en la vida política española.

o Los factores que pueden explicar que, pese a estos positivos datos de base, la intención estimada de voto a favor de Ciudadanos parezca tender a contraerse son, en esencia, dos:

 por un lado, la propia actuación del partido en la reciente campaña electoral: son claramente más (47 % frente a 37 %) los españoles que dicen que Ciudadanos no ha explicado con claridad durante la misma cuál era su posición sobre los posibles pactos postelectorales. Esta opinión es expresada por porcentajes significativos de votantes del PP y del PSOE —49 % y 51 % respectivamente—, es decir, de las dos fuerzas colindantes, electoralmente, con Ciudadanos a las que parecía estar en condiciones de detraer algunos apoyos en beneficio propio. No ha sido así.

 Por otro, por el eco que (en esa ampliamente percibida indefinición de Ciudadanos) parece haber podido tener el fuego cruzado desde PP y PSOE presentando a Ciudadanos, respectivamente, como una formación de clara inclinación a la izquierda o irremediablemente destinada a apoyar al PP cuando resultara imprescindible hacerlo.

• Así las cosas, las actuales negociaciones para constituir Gobiernos autonómicos y municipales pueden resultar decisivas para el devenir político —al menos en el futuro inmediato— de Ciudadanos. Así, en el caso de la Comunidad de Madrid, donde el voto del partido liderado por Ignacio Aguado será determinante para elegir a la persona que presida la Autonomía, la mayoría de los votantes de Ciudadanos (58 %) se inclina por que esta formación facilite el cambio; esto es, que gobierne otro partido que no sea el PP. Quizá la motivación que subyace tras esta opinión mayoritaria de quienes en unas inmediatas elecciones generales piensan votar a Ciudadanos no sea tanto la de propiciar un cambio de Gobierno en esa Comunidad, como la de evitar ver negativamente afectada la imagen de la formación: así, dos de cada tres votantes de Ciudadanos (el 64 %) consideran que si en los próximos días su partido llega a algún tipo de pacto en los municipios y en las comunidades autónomas con el PP serán los populares quienes con ello resulten más beneficiados de cara a unas elecciones generales.

• En cambio (y como dato en este sentido relevante), en el caso de que se produjeran pactos entre PSOE y Podemos (o aquellas agrupaciones que este partido apoya en el ámbito local) la reacción de los potenciales votantes tanto del PSOE como del partido morado se muestran claramente más divididas en cuanto a las posibles consecuencias. Entre los socialistas, un 46 % cree que esos pactos beneficiarían más a su partido y un 41 % piensa que beneficiarían más a Podemos. Entre los potenciales votantes de Podemos esos porcentajes son, respectivamente, 49 % y el 37 %.

Metroscopia - Gráficos 1 - Junio 2015

Metroscopia - Ficha técnica

Metroscopia - Líderes Junio 2015

Intención directa de voto y voto probable declarado (voto + simpatía)

La Intención directa de voto (IDV) es la respuesta más inmediata y espontánea expresada por los entrevistados al preguntarles a quien votarían en unas elecciones generales que tuviesen lugar mañana. A quienes no mencionan partido alguno se les pregunta por el partido con el que sienten más afinidad o con el que identifican en mayor medida: estas respuestas constituye la “Simpatía” que, en la segunda columna, aparece sumada a la IDV.

Por voto probable declarado se entiende aquí la suma de dos conjuntos de respuesta: por un lado, las intenciones directas de voto que, en este sondeo manifiesta, en total, el 61.5% de los españoles; y, por otro, la mayor preferencia, simpatía o cercanía por algún partido que declara un 10% adicional de electores que dicen estar dispuestos a votar en una elección que fuese inminente, pero no tienen totalmente decidido si, finalmente, acabarían haciéndolo y, en ese caso, por quién. Se trata, por tanto, de un dato que combina intenciones e identificaciones partidarias de muy distinta intensidad, lo que hace que su solidez como predictor del posible comportamiento final sea solo aproximada. Debe además tenerse presente que no se trata en todo caso de un voto estimado, pues los datos no han sido sometidos a tratamiento de depuración y refinamiento alguno. Es decir, no estamos ante una estimación de los alineamientos electorales en que, en el supuesto real —y no meramente hipotético— de una elección inminente, podrían finalmente cristalizar las intenciones ahora declaradas. Los datos de este Cuadro reflejan, sencillamente, lo que cabe considerar como “la voz de la calle”, es decir, el estado de ánimo, en el terreno electoral, que parece predominar, y que con más facilidad y prontitud aflora, en este concreto momento. Los datos de esta oleada del Clima Social de Junio corresponden al 71.5% de la ciudadanía (porcentaje, por cierto, similar al de votantes —sobre censo— en 2011: 71.7%).

Metroscopia - IDV_V+S Junio 2015

Transferencia de voto

En el cuadro de transferencia de voto se puede observar el grado de fidelidad de los votantes de cada partido. La fidelidad de voto se refiere al porcentaje de electores que votaron por un partido en unas elecciones y vuelven a hacerlo en las siguientes. Es un dato que alude, por tanto, a la capacidad que tienen los partidos para retener a sus votantes de una elección a otra y estudia, en definitiva, el cambio neto en los apoyos electorales de los distintos partidos en las sucesivas elecciones.

 Metroscopia - Transferencia Junio 2015

El País