Si hubiera que destacar dos titulares de la oleada de marzo del Barómetro de Clima Social serían los siguientes:

El triunfo de Rajoy en el debate sobre el estado de la nación amortigua el impacto del caso Bárcenas.
La mayoría del electorado del PP desaprueba a Ana Mato.

Un 79 % de los españoles piensa que el extesorero del PP, Luis Bárcenas, tiene realmente pruebas que pueden comprometer al PP y a alguno de sus máximos dirigentes, y un 82 % cree que Bárcenas está chantajeando a los populares. Ambas opiniones son compartidas, además, por la amplia mayoría de los votantes del PP: un 65 % y un 81 %, respectivamente. El caso del extesorero se ha convertido, sin duda, en un problema para el partido del Gobierno porque no logra convencer a los ciudadanos con sus explicaciones. Las aclaraciones de los dirigentes populares cuando EL PAÍS publicó los papeles con la presunta contabilidad B que llevaba el extesorero solo convencieron a sus votantes. Ahora, cuando surgen dudas sobre el momento en el que realmente finalizó la relación laboral entre Bárcenas y el PP, así como sobre los términos de la liquidación de la misma, las nuevas explicaciones de los líderes populares ya no satisfacen ni al electorado popular.

El saldo entre quienes creen acertado lo dicho y hecho por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, respecto a este asunto obtiene un saldo negativo de -51 puntos entre la ciudadanía y de -21 puntos entre sus votantes (hace un mes, cuando se publicaron los “papeles de Bárcenas”, Rajoy presentaba un saldo positivo de +2 puntos entre su electorado). Las declaraciones y los actos de la Secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal, son también cada vez peor evaluadas: entre el conjunto de la ciudadanía obtienen un saldo negativo de -48 puntos (hace un mes era de -46) y de -17 puntos entre los votantes del PP (frente al -1 del mes de febrero). Las declaraciones del Vicesecretario General de Organización de los populares, Carlos Floriano (que son conocidas y evaluadas solo por la mitad de los ciudadanos) parecen desafortunadas a un 42% y afortunadas a solo un 7%, lo que arroja , un saldo negativo de -35 puntos (que incluso entre los votantes del PP es de -26 puntos).

Luis Bárcenas marzo 2013

En la estimación de voto de este mes, para el caso de unas elecciones generales que tuvieran lugar ahora, las variaciones son mínimas con respecto al mes de febrero. El debate del estado de la nación —que según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) fue claramente ganado por el presidente del Gobierno— ha mejorado mínimamente el porcentaje de voto del PP (24.3 % frente al 23.9 % de febrero) y empeorado levemente el del PSOE (23.1 % frente a 23.5 %). Por su parte, IU se mantiene prácticamente igual (15.4 % frente a 15.3 %) y la mayor bajada afecta a UPyD que del 13.6 % de hace un mes pasa al 10% actual.

Las desafortunadas declaraciones hechas esta pasada semana por su diputado Toni Cantó en relación con las denuncias por violencia de género —basadas en datos erróneos— puede guardar relación con este descenso del apoyo electoral que experimenta el partido de Rosa Díez. No obstante, la formación magenta sigue contando con la fidelidad de voto más elevada de los cuatro partidos de ámbito nacional (62 %) y sigue atrayendo a una parte sustancial de votantes populares (8 %). También IU es capaz de retener a seis de cada 10 votantes suyos (59 %) y de a atraer a, ni más ni menos, que un 14 % de votantes socialistas. La fidelidad de los votantes populares y, sobre todo, de los socialistas sigue tocando fondo (43 % y 37 % respectivamente) y, por si fuera poco, cada vez resultan menos atractivos para los electores de otros partidos o para quienes en 2011 optaron por la abstención o el voto en blanco. El voto a otros partidos crece siete puntos con respecto a las elecciones generales de 2011 (de 13.7 % a 20.7 %) y quienes votarían en blanco pasan del 1.4 % de los últimos comicios al 6.5 % estimado ahora. La participación electoral, también estimada, se situa en un 53 %, es decir, 18.7 puntos menos que la del 20N de 2011 (que fue de 71.7 %, sin contar con el voto de los no residentes).

Estimación resultado electoral marzo 2013

Los otros indicadores políticos apenas varían sustancialmente con respecto a febrero: siguen representando una abrumadora mayoría quienes desaprueban a los cuatro principales líderes políticos (un 87 % desaprueba a Rubalcaba, un 73 % a Rajoy, un 61 % a Lara y un 58 % a Díez); también quienes desconfían del presidente del Gobierno (83 %) y quienes lo hacen del líder de la oposición socialista (94 %);y asimismo quienes creen que el Gobierno improvisa sobre la marcha sin un plan claro (70 %) y quienes tienen una impresión negativa del actual Gobierno (77 %). Con respecto a esto último, la evaluación ciudadana sobre la labor desempeñada por cada ministro sigue arrojando un saldo negativo en todos los casos.

Conocimiento ciudadano marzo 2013

El caso más llamativo y sintomático del clima de opinión ciudadana existente es el de la ministra de Sanidad, Ana Mato (que ha pasado a ser la tercera Ministra más conocida por los españoles tras Ruiz Gallardón y Sáenz de Santamaría): por un lado, su balance es el que sufre un mayor retroceso en el último mes (de -47 puntos pasa a -62 puntos) lo que la sitúa en el último puesto del ranking junto al ministro de Educación, José Ignacio Wert (habitual ocupante de esta posición); por otro lado, son ya mayoría los votantes del PP que desaprueban la labor de la Ministra: 51 % frente a un 38 %, lo que supone un saldo negativo de 13 puntos entre su propio electorado. Hasta ahora, solo el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, había obtenido un balance negativo entre el electorado popular (que, por cierto, todavía mantiene: -19 puntos).

Conocimiento ciudadano marzo 2013

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (UDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de marzo de 2013 la intención directa de voto es la siguiente:

Intención directa de voto marzo 2013

El País