Si hubiese ahora elecciones, Ciudadanos sería (con claridad) el partido que emerge más fortalecido del proceso de investidura de la pasada semana: su expectativa de voto en unas elecciones que tuviesen lugar ahora es el 19.5%, es decir, 5.6 puntos por encima del resultado logrado en diciembre. Su líder, Albert Rivera es aprobado por el 89% de sus votantes, y desaprobado por el 11%, lo que le supone un llamativo saldo evaluativo entre los suyos de +78 puntos. Además, obtiene un significativo nivel de aprobación entre los votantes del PP (su saldo evaluativo es de +31 puntos) y sobre todo entre los del PSOE (entre los cuales dicho saldo sube hasta +58 puntos). Incluso entre los votantes de Podemos son prácticamente tantos los que le aprueban (47%) como los que le desaprueban (52%). Rivera resulta así, en este momento, a ojos de la ciudadanía el político con una capacidad de liderazgo más transversal.

Por su parte, el PP, tras los debates de investidura en el Congreso, ha logrado reanimar en alguna medida a su electorado. Con el 26% del voto total que ahora podría lograr en unas nuevas elecciones mejoraría en dos puntos su resultado estimado hace solo un mes, si bien seguiría estando 2.7 puntos por debajo del conseguido el 20D. Esta moderada recuperación de posibles apoyos parece, en todo caso, vinculada más a la marca del partido que al líder del mismo. En efecto, Mariano Rajoy solo es considerado por un 42% de sus propios votantes como el candidato preferido para unas nuevas elecciones generales (y ello a pesar de que, con su actuación en las sesiones de investidura, haya logrado subir su saldo evaluativo entre los suyos hasta un +68, frente al +56 de hace un mes). De algún modo, es como si el electorado popular le reconociera los servicios prestados, pero no le percibiera como un líder de futuro.

El PSOE sale de este fallido intento de investidura indemne: mantiene una expectativa de voto del 23.1%, apenas dos décimas inferior a la estimada hace un mes pero todavía superior en 1.1 puntos al resultado del 20D. La distancia que entonces le separó del PP (4.8 puntos) podría quedar ahora reducida casi a la mitad (2.9 puntos). Pero quizá lo más relevante es que, a lo largo de estas últimas semanas, el electorado socialista se ha ido compactando en torno a su actual Secretario General: el saldo evaluativo de Pedro Sánchez entre sus votantes es ahora de +77 puntos (le aprueba un 87% y le desaprueba un 10%), cifra que queda tan solo un punto por debajo del saldo (+78) que detenta Rivera. Además, un 80% del electorado socialista cree que debe ser su candidato en unas inmediatas elecciones generales (porcentaje que solo es superado por el 96% de Rivera entre los suyos).

Podemos es, claramente, la formación que sale más perjudicada de la que cabe considerar como primera semana de actividad parlamentaria. En este momento, su voto estimado (16.8%) es inferior en 3.1 puntos al de hace solo un mes, y en 3.9 puntos a su resultado de diciembre, lo que le sitúa en cuarto lugar, a 5.3 puntos del PSOE (en diciembre esta distancia fue de solo 1.3 puntos). Además, un 48% de los españoles dice que nunca le daría su voto, lo que prácticamente le empata con el 52% que indica lo mismo respecto del PP: ambos partidos quedan así como los más antipáticos de España (con diferencia, pues dicho rechazo frontal solamente alcanza el 13% en el caso del PSOE, y el 14% en el de Ciudadanos).

Unidad Popular (UP), aunque siga lejos de los cuatro principales partidos, no cabe ignorar la capacidad de resistencia, e incluso de recuperación, que en este tiempo de recomposición de la escena política. Lejos de perder presencia y de contraerse sus apoyos, consigue hacerse con parte del voto que pierde Podemos y, en consecuencia, su expectativa de voto, en este momento, sube hasta el 5.4% (1.1 puntos más que hace un mes y 1.7 puntos por encima de su resultado del 20D). Conviene tener en cuenta que el voto de esta formación tiende a estar repartido de forma sustancialmente homogénea a todo lo largo del territorio nacional, lo cual puede dotarle de un especial atractivo como potencial aliado electoral susceptible de aportar apoyos decisivos a la hora de dirimir la atribución del último escaño en muchos distritos.

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Tras unas nuevas elecciones, ¿qué pactos o alianzas? 

Entre las varias posibles opciones de pactos y acuerdos post-electorales en el nuevo tiempo político, el conjunto de la ciudadanía sigue prefiriendo —y ahora en alguna mayor medida incluso que hace una o dos semanas— precisamente la que no prosperó el pasado día 4: una coalición de gobierno PSOE-Ciudadanos, con el apoyo o abstención de otros partidos. De hecho, esta es la única combinación que respalda una mayoría absoluta (53% frente a 40%) y es de resaltar que también una significativa minoría tanto de votantes del PP (34% frente a 59% en contra) como de Podemos (37%, frente a 57% en contra).

Todas las demás posibilidades sometidas a evaluación ciudadana reciben mayor porcentaje de rechazo que de apoyo. La peor recibida es un acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos para hacer posible un gobierno presidido por Rajoy: un 36% de los españoles estaría a favor y un 60% en contra. De hecho esta opción solo registra un saldo evaluativo abrumadoramente positivo (+81) entre los votantes del PP, una básica división de opiniones (49% a favor, 44% en contra) entre los votantes de Ciudadanos y un muy amplio saldo negativo (-67) entre los votantes del PSOE.

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Proceso de investidura, una semana después

Una semana después de la votación final del fallido proceso de investidura, un 58% de los españoles sigue lamentando que el PP no facilitara el pacto PSOE-Ciudadanos, y un 60% que no lo hiciera Podemos. Prácticamente un tercio de los votantes de estos dos partidos (26% en el caso del PP, 38% en el de Podemos) considera que su partido debería haber actuado de otro modo

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Actual clima político.

  • En el actual estado de ánimo ciudadano hay dos rasgos que merecen ser destacados:
    • Las fronteras entre las distintas opciones ideológicas siguen presentado un apreciable grado de porosidad. Aunque el perfil del nuevo mapa político (en lo que a formaciones de ámbito estatal respecta) parece estar ya básicamente fijado, ello no impide que exista un flujo de intercambio de votantes, moderado —pero significativo— y multidireccional entre los principales partidos: todos ganan y todos pierden una fracción de sus votos prácticamente en todas las direcciones. Esto confiere a los actuales alineamientos electorales (tal y como, por ejemplo, quedan reflejados en las estimaciones de voto aquí ofrecidas) un grado de fluidez y de labilidad que no cabe ignorar, y que puede ir gradualmente a más, o a menos. Por ejemplo:
      • Ciudadanos perdería ahora un 10% de sus votos hacia el PP, un 4% hacia el PSOE y un 10% hacia la abstención; pero lo compensaría —con creces— recibiendo un 10% de los votos del PP, un 5% de los del PSOE, un 4% de los de Podemos, un 8% de los de UP y un 5% de otros partidos. Y, además, se haría con el voto de un llamativo 23% de quienes en 2015 no votaron. Este potencial nuevo aporte (especialmente propenso a la volatilidad) se correspondería, en grandes líneas, con el voto adicional (entre un 5% y un 6%) que le fue estimado el pasado diciembre para el supuesto —que finalmente no se cumplió— de una participación del orden del 77%. Se trataría del sector de electores que había indicado, en las semanas previas a la fecha electoral, su intención de votar a esta formación pero que, a última hora, no acudió a las urnas.
      • El PP presenta un saldo neto negativo de entradas y salidas: perdería un 10% de su voto hacia Ciudadanos, un 2% hacia el PSOE y un 9% hacia la abstención. A cambio sólo recibiría un 9% de votos desde Ciudadanos y, potencialmente, un 12% de los que en diciembre se abstuvieron.
      • Por su parte, el PSOE perdería un 5% de sus votantes que se iría a Ciudadanos; otro 5% se orientaría hacia Podemos y un 9% hacia la abstención. A cambio captaría un 7% de votos que fueron a Podemos, un 4% de Ciudadanos y un 11% de partidos menores o de ámbito no estatal.
      • Finalmente, Podemos perdería un 10% de sus actuales votos hacia UP, un 7% hacia el PSOE, un 4% hacia Ciudadanos y un 10% hacia la abstención. Recibiría a cambio un 5% de votos desde el PSOE y un 8% de partidos menores o de ámbito no estatal.
  • La llamativa serenidad, y a la vez el profundo enfado, de la población española ante la situación política actual es el segundo rasgo destacable en este momento de la vida política española.

metroscopia5Serenidad respecto del nuevo esquema político: los españoles se muestran claramente identificados con el mismo. En proporción de dos a uno (67% frente a 30%) siguen prefiriendo el multipartidismo actual (aunque ello conlleve mayor dificultad para la formación de gobiernos) a un sistema bipartidista (que lo haga más fácil). Tan solo entre los votantes del PP se registra una pauta de respuesta que es justamente la inversa: 63% a favor de un sistema bipartidista, 33% a favor de un esquema como el actual.  O lo que es igual; tan sólo entre el electorado popular sigue predominando una cultura política bipartidista o mayoritaria, frente a la opción por una cultura de permanente negociación y pacto entre varias opciones que propugna, mayoritariamente, el resto de la sociedad.

Enfado con el modo en que están actuando los principales actores políticos. No existe desafección en la ciudadanía respecto de la política (prueba de ello es que la sociedad española lleva meses presentando, de forma sostenida, un llamativamente elevado nivel de movilización ideológico-electoral), pero sí respecto de los políticos. Así, un masivo 83% atribuye las actuales dificultades para formar gobierno al hecho de que los principales líderes estén anteponiendo los intereses de sus partidos, o los suyos personales a lo que ahora pueda ser más beneficioso para el conjunto de España.

 

Consulte los datos al completo de la encuesta CLIMA SOCIAL MARZO 2016- El cuestionario, en formato “.pdf”. Los resultados generales, en formato “.pdf”. El fichero de microdatos. El fichero de sintaxis, en formato “.sps”.
Ficha técnica: Sondeo efectuado mediante entrevistas telefónicas a una muestra nacional de personas mayores de 18 años. Se han completado 1.200 entrevistas, estratificadas por la intersección hábitat/Comunidad Autónoma y distribuidas de manera proporcional al total de cada región, con cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Partiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es de ± 2.9 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. Fecha de realización del trabajo de campo: entre los días 8 y 9 de marzo de 2016.