Cuando todavía no han transcurrido seis meses desde las últimas elecciones generales, la estimación de voto más probable para una hipotética nueva confrontación electoral que tuviera lugar ahora solo puede servir para medir en qué medida la actual situación puede estar afectando al ánimo de los distintos electorados. En este sentido, los datos de este Clima Social son claros: por el momento, los votantes del PP siguen mostrando un amplio apoyo al Gobierno de Mariano Rajoy, de ahí que su estimación de voto no presente una sustancial mella con respecto a la del mes de abril. Al mismo tiempo, el resto de electores critican de forma masiva la gestión del actual Gobierno: de ahí su importante pérdida de imagen entre el conjunto de la ciudadanía.

Las críticas al Gobierno se siguen extendiendo: un 61% —tres puntos más que en abril— desaprueba la gestión de Mariano Rajoy al frente del Ejecutivo, un 73%— tres puntos más— confía poco o nada en el Presidente, un 60% —cuatro puntos más— piensa que el Gobierno no está sabiendo hacer frente de forma adecuada a la crisis económica y un 59% —siete puntos más que hace solo un mes— considera que el Gobierno va improvisando sobre la marcha.

Pero este desgaste global de imagen se ve compensado por el apoyo, todavía, de una amplia mayoría de sus votantes: un 73% aprueba la gestión de Rajoy como Presidente, un 61% confía en él y un 67% piensa que el Gobierno está sabiendo hacer frente a la crisis y un 67% considera que el Gobierno sabe lo que hace, que no improvisa. Frente a un 63% de españoles que dicen tener una negativa imagen de conjunto del Gobierno, un 72% de los votantes del PP considera que el Ejecutivo transmite una sensación global positiva.

Electoralmente, para que el PP se acerque a la línea roja que divide la zona de seguridad y la zona de peligro deben darse dos situaciones: una, que pierda apoyos entre su electorado, y dos, que el PSOE recupere a sus antiguos votantes. En esta oleada se da en alguna medida la primera circunstancia pero apenas la segunda: desde el pasado abril los populares han visto reducida en nueve puntos su fidelidad de voto— hasta un 74%—, es decir, siguen manteniendo el grueso de su electorado. El PSOE, por su parte, aunque aumenta cinco puntos en este mes su fidelidad de voto— hasta un 60%— continua situándose a mucha distancia de la que necesitaría para considerar a los socialistas verdadera alternativa de gobierno.

El actual líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, no logra mejorar su imagen entre la ciudadanía —tampoco entre sus votantes—, que desaprueba mayoritariamente su labor opositora (64%, un 41% entre su electorado) y manifiesta poca o ninguna confianza en él (79% y 48%, respectivamente).

En estos momentos, el PP lograría el 37.2% de los votos válidos— casi un punto menos que hace un mes y siete y medio menos que el resultado que logró el pasado 20 de noviembre— y el PSOE, el 25.8% —casi tres puntos más que en abril y casi tres puntos menos que el logrado en los últimos comicios—. La distancia se habría reducido así de 15.9 puntos en 2011 a 11.4 puntos ahora. Las otras dos formaciones de ámbito estatal seguirían creciendo: IU lograría el 12.2% de los votos y UPyD el 6.1%.

La crisis económica y las medidas aprobadas para hacerle frente parecen suficientes por sí mismas para pasar factura al Gobierno. Pero, sin duda, el desasosiego ciudadano es mucho mayor, porque el Ejecutivo no está sabiendo comunicar sus políticas: así lo piensa la amplia mayoría de los españoles (75%), pero también de los votantes del PP (62%).

Metroscopia Clima electoral mayo 2012

El País