El período vacacional no ha hecho que desaparezca el enfado con el Gobierno que se instaló, entre otros, en una sustancial parte del electorado popular tras la aprobación en el Congreso de los Diputados, el pasado 19 de julio, del paquete de medidas anticrisis propuesto por el Ejecutivo. Pero tampoco se ha evaporado el enojo con el anterior gobierno socialista, que se sigue concentrando, tras las elecciones generales, en la figura del actual secretario general del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba.

La aparente tranquilidad o, al menos, la ausencia de sobresaltos económicos durante el mes de agosto no ha frenado el desgaste de la imagen del Presidente y de su Gabinete entre el conjunto de la ciudadanía. El saldo negativo entre quienes aprueban y desaprueban la gestión de Rajoy al frente del Gobierno ha aumentado en ocho puntos con respecto a finales de julio: de -44 puntos a -52.  Y lo mismo ocurre con su capacidad de generar confianza a los españoles: el saldo entre quienes confían mucho o bastante en él y quienes confían poco o nada pasa de -61 a -69. Por otro lado, ahora, la misma proporción de ciudadanos que hace un mes (tres de cada cuatro: 74 %) tiene una negativa impresión de conjunto del actual Gobierno y, asimismo, la evaluación ciudadana de la gestión de cada uno de los Ministros registra un saldo negativo. Tras esta mala imagen de conjunto subyace, sin duda, la sensación de improvisación que transmite mayoritariamente el Gobierno (70 %) y la impresión, compartida por un 71 % de ciudadanos, de que el Ejecutivo no está sabiendo hacer frente de forma adecuada a la actual situación, precisamente en unos momentos en que la abrumadora mayoría de los ciudadanos (93 %) se siente angustiada por la situación económica del país (y un 76 % por la suya familiar).

La euforia que caracterizó al electorado popular en los meses previos y en los posteriores a las elecciones generales de 2011 ha disminuido de forma apreciable. Desde que el Gobierno propuso —y el Congreso aprobó, con solo los votos del PP— el paquete de medidas anticrisis, el electorado popular manifiesta a su respecto sentimientos ambivalentes. Por un lado, una mayoría muy ajustada tiene una impresión positiva del actual Gobierno en su conjunto (52 %) y aprueba la gestión que hasta este momento ha venido desarrollando Rajoy al frente del Ejecutivo (54 %). Pero, por otro lado, son claramente más los votantes populares que dicen confiar poco o nada en Rajoy que quienes confían mucho o bastante: 59 % frente a 40 %, un saldo negativo que ha aumentado significativamente en el último mes (de -5 puntos ha pasado a -19). Al mismo tiempo, los votantes del PP se dividen entre quienes creen que el actual Gobierno sabe lo que hace y quienes piensan que va improvisando sobre la marcha (44 % frente a 48 %), y no difieren mucho los porcentajes de quienes consideran que el Ejecutivo está sabiendo hacer frente de forma adecuada a la situación y de quienes opinan lo contrario (49 % frente a 41 %). Un reflejo evidente de este estado de ánimo de los votantes populares es que solo uno de cada dos (52%) volvería a votar al PP en el caso de que ahora se celebrasen unas elecciones generales. Hay que tener en cuenta, en todo caso, que el sondeo se llevó a cabo el día anterior y el mismo día  de la visita de la presidenta alemana, Angela Merkel, a nuestro país y del anuncio por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, de un plan para la compra ilimitada de bonos de España, siempre que el Gobierno decida pedir un rescate. El efecto que cualquiera de estos acontecimientos haya podido tener en la opinión pública no ha quedado plasmado, por tanto, en los resultados de esta oleada del Barómetro de Clima Social.

El parón veraniego tampoco ha sentado bien a la oposición. El saldo, entre el conjunto de la ciudadanía, entre quienes aprueban y desaprueban la labor opositora ejercida por Rubalcaba sigue siendo ampliamente negativo (y peor que el de Rajoy): -58 puntos. Y lo mismo ocurre con la capacidad del líder socialista para transmitir confianza: a un 89% le inspira poca o ninguna y solo a un 10% mucha o bastante (un saldo de -79, superior en 6 puntos al de hace un mes). Pero, sin duda, lo peor para el secretario general del PSOE son los pésimos resultados que en cuanto a aprobación y confianza obtiene entre sus propios votantes: su saldo aprueba/desaprueba pasa, en un mes, de -10 a -23; y el de mucha+bastante/poca+ninguna confianza, de -30 a -54%. En otras palabras: seis de cada diez votantes socialistas (57 %) desaprueba la forma en que Rubalcaba está desarrollando la oposición y a tres de cada cuatro (76 %) les inspira poca o ninguna confianza. La fidelidad de voto del PSOE, que a finales de julio lograba situarse por encima de la de los populares, cae siete puntos y se sitúa otra vez por debajo de la del PP, quedando en el 47 %.

Así las cosas, en la estimación electoral para en el hipotético caso de la celebración inmediata de unas elecciones generales, el PP sigue aventajando al PSOE, en esta ocasión, por 6.8 puntos: 30.9 % frente a 24.1 %. Una diferencia que es algo superior a la registrada en el sondeo de finales de julio (fue de 5.3 puntos) pero muy alejada de la que se produjo en los comicios de 2011 (15.9 puntos). El descenso de populares y socialistas lo sigue capitalizando IU (el de los socialistas) y UPyD (el de los populares, principalmente), y estas dos formaciones obtendrían ahora unos resultados muy superiores a los logrados el pasado octubre: un 12.4% en el caso de la coalición rojiverde (5.5 puntos más) y un 9.8% en el caso de UPyD (5.1 puntos más).

Metroscopia Clima social septiembre 2012

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Fotografía: Election night crowd, Wellington, 1931. William Hall Raine. Photographic Archive, Alexander Turnbull Library.

El País