09/09/2013

El caso Bárcenas amenaza con hundir al PP

Por primera vez desde las elecciones de 2011, el PSOE se sitúa por delante del PP en la estimación de resultado electoral. Con una participación estimada inferior en casi 10 puntos a la que hubo hace dos años (62 % frente al 71.7 %), los socialistas lograrían ganar unas elecciones que tuvieran lugar ahora con el 30.5 % de los votos válidos —casi 2 puntos más de los que obtuvieron en las últimas elecciones— frente al 30.1 % que obtendría el PP —14.5 puntos menos que en 2011—.

Un práctico empate que refleja dos tendencias diferentes: la de los populares en claro declive y la de los socialistas en alza moderada. No puede hablarse todavía de una recuperación del PSOE —en general, la imagen del partido sigue estando bajo mínimos—, pero ahora ha logrado capitalizar el profundo desgaste del PP —algo que no conseguía desde hace años— a pesar de no haberse producido ninguna actividad política especialmente relevante en el ámbito nacional —quizá la más destacada haya sido la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía—. El resultado ahora estimado es, así, de momento, más demérito del PP que logro del PSOE, algo que, en todo caso, encaja con la conocida máxima de que las elecciones no las gana la oposición, sino que las pierde el Gobierno. Y en este descrédito del PP juega un papel principal el caso Bárcenas —y la gestión del mismo por los dirigentes populares, que está dilapidando los apoyos electorales con que contaba—: en este momento, el partido cuenta con la fidelidad de tan solo un 38 % de quienes fueron sus votantes. Los últimos acontecimientos en torno al asunto del extesorero han apuntalado (e incluso acrecentado) las críticas dentro de su propio electorado —ya percibidas en anteriores oleadas del Barómetro—: dos de cada tres votantes del PP (64 %) piensan que los dirigentes populares no están colaborando de forma adecuada con la Justicia en este caso y una proporción mayor —tres de cada cuatro (73 %)— cree que la intención del Gobierno y del partido —manifestada públicamente por Rajoy— de no hablar más del tema y darlo por cerrado es una decisión desacertada.

Así, el intento del Presidente de desviar la atención de este caso para hablar de otras cuestiones según él más importantes para los españoles, no concita el acuerdo ni de sus propios votantes. En parte, probablemente, porque el tema que Rajoy pretende que centre la agenda política —la economía— sigue sin satisfacer a la opinión pública. Apenas ha variado con respecto a meses anteriores la percepción de los españoles sobre el contexto económico: la práctica totalidad (94 %) sigue pensando que la situación de la economía española es mala; un 76 % considera que en los próximos meses esta situación no va a mejorar y un 70 % cree que el paro no va a descender, por lo menos, a medio plazo. El único dato que cabe interpretar en clave esperanzada es que el 67 % de los ciudadanos cree que la situación económica ya ha tocado fondo. Un optimismo en todo caso moderado porque la clara mayoría (59 %) considera que la recuperación va a ser lenta. De hecho, la mayoría de los españoles (52 %) cree que en los próximos meses no se va a producir ningún cambio en nuestra economía y que esta va a seguir igual que hasta ahora. Y las familias españolas siguen sin apreciar en su economía ningún atisbo de mejora: el porcentaje de hogares que califican positivamente la economía familiar sigue instalado —como desde hace más de tres años— por debajo del 50 %.

La percepción de que el Gobierno improvisa sobre la marcha —no solo para la mayoría de los ciudadanos (70 %), sino también para los propios votantes populares (50 %)— es igualmente atribuible a la gestión de la economía y al caso Bárcenas. Y lo mismo podría aplicarse a la confianza que logra transmitir Rajoy: un 87 % de los españoles y un 64 % de los votantes del PP no confían en el Presidente. El Gobierno y el PP siguen atorados en los dos mismos temas que marcaron la agenda al final del pasado curso político y que están consiguiendo desgastarlos electoralmente.

                                            NOTA METODOLÓGICA: MOVILIZADOS/MOVILIZABLES,                                                             DESCRIPCIÓN/INTERPRETACIÓN
                                                    José Juan Toharia /José Pablo Ferrándiz
                                (Presidente y vicepresidente, respectivamente, de Metroscopia)

Una cosa es lo que, políticamente, los españoles piensan y dicen ahora y otra lo que resulta más probable que, ante una cita electoral real y no solo imaginaria, acaben finalmente haciendo. Sabemos bien lo que ahora piensan y dicen, pues ha quedado recogido, mes a mes, en el Barómetro de Clima Social Metroscopia/El País, y cabe resumirlo como una profunda decepción con nuestra vida política y, sobre todo, con los dos principales partidos sobre los que esta pivota.

Lo que ante una cita electoral real la ciudadanía pueda acabar realmente haciendo es ya más difícil de determinar con razonable fiabilidad. El Barómetro de Clima Social ha optado en estos meses pasados por limitarse a describir el estado de ánimo ciudadano recurriendo al artificio de expresarlo en forma de los hipotéticos alineamientos electorales a que daría lugar un determinado nivel de movilización electoral y, por tanto, de participación (en torno al 52%, en las últimas oleadas). Por supuesto, y como se explicitaba claramente en cada ocasión, tales estimaciones de voto no solo debían ser entendidas simplemente como lo que eran (es decir, como un intento de “traducción” en terminología electoral del clima de opinión predominante), sino que, además, estaban en relación directa con el concreto porcentaje de participación estimado. Una variación del mismo las invalidaría en gran medida, pues de cara al resultado electoral previsible no es, obviamente, lo mismo que vote el 52%, o el 65% o el 72% del electorado. Los dos partidos que ahora cuentan con un mayor número de votantes desmovilizados (pero, probablemente y al menos en parte, todavía movilizables) son el PP y, en alguna menor medida, el PSOE: cualquier mejora en la muy baja movilización electoral de la ciudadanía que ahora reflejan los sondeos no puede sino redundar fundamentalmente en  beneficio de estas dos formaciones.

El curso político que ahora comienza desembocará, en mayo de 2014, en unas elecciones europeas ya convocadas. Esto, por sí solo, abre un tiempo político nuevo en el que adquiere ya pleno sentido el intento de utilizar las intenciones de voto declaradas por los ciudadanos no solo para describir su estado del ánimo general, sino también y sobre todo para tratar de interpretar lo que este podría significar para la activación y cristalización efectiva de opciones y alineamientos electorales. Se trata, sencillamente, de pasar ahora de la descripción de lo que hay a la estimación de lo que puede acabar habiendo. Y eso es lo en esta nueva etapa se propone hacer este Barómetro de Clima Social. En el Blog de Metroscopia, disponible en la edición digital de este diario, se podrán encontrar, tras cada oleada mensual, las precisiones metodológicas y las ampliaciones analíticas que las lógicas limitaciones de espacio impiden desarrollar en la edición impresa.


INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO
La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (UDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de septiembre de 2013 la intención directa de voto es la siguiente:

Intención directa de voto septiembre 2013

Ficha Técnica

Encuesta efectuada mediante entrevistas telefónicas a una muestra nacional de personas mayores de 18 años. Se han completado 700 entrevistas, estratificadas por la intersección hábitat/Comunidad Autónoma y distribuidas de manera proporcional al total de la región, con cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Partiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es de ± 3.8 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. FECHA DE REALIZACIÓN DEL TRABAJO DE CAMPO: 4 y 5 de septiembre de 2013.

En twitter @JPFerrandiz