La mayoría de la ciudadanía española desconfía de las encuestas. Alrededor del 60% declara confiar poco o nada en sus resultados, especialmente aquellos relacionados con las cuestiones políticas. Hay quien cree que la encuesta es un instrumento al servicio de un medio de comunicación o de un partido político para validar sus posiciones ideológicas. También se considera que es una forma de manipulación interesada de la realidad para fines espurios. Sin embargo, el método de encuesta que hoy conocemos nació en los años treinta del siglo XX, de la mano del periodista estadounidense George Gallup, con el objetivo de convertirse en realidad en un instrumento de profundización democrática. Eso sí, un método de calidad científicamente validado.

Frente a las opiniones particulares o la propaganda, la encuesta permite medir de forma fiable y sin filtros gubernamentales la opinión pública, la del conjunto de la ciudadanía. Los resultados de una encuesta consiguen aportar, según Gallup, un conocimiento que media entre el Gobierno y la ciudadanía, casi como un mecanismo de control democrático. No para invitar a gobernar a golpe de encuesta, sino para gobernar con conocimiento de causa y para que la voz de la población pueda estar presente en la toma de decisiones.

Más de 80 años han pasado y la encuesta se ha consolidado como uno de los principales métodos de investigación no solo para conocer la realidad social y política, sino también para medir o, como decía el propio Gallup, pulsar como si de un sensor o termómetro se tratase, el clima social de la población. Por eso, más allá de que haya encuestas que sean mejorables, la desconfianza ciudadana es una muy mala noticia. Una desconfianza que, por cierto, se puede retroalimentar con todo lo que hoy día incluya la palabra “política”. Sabemos precisamente por encuestas, que más del 80% de la ciudadanía española está descontenta con la actual situación política de España, que le preocupa las dificultades para formar un Gobierno y que señala a los propios políticos como uno de los principales problemas del país. Revertir la credibilidad de las encuestas no será pues una tarea que incumba solamente a los institutos demoscópicos, sino que se extiende al resto de actores y organizaciones involucrados.

En lo que concierne a la demoscopia, en el marco de la apuesta internacional por elevar los estándares de calidad de las encuestas, (más allá de los códigos deontológicos existentes) de  fomentar las buenas prácticas (como ha publicado recientemente la Asociación Americana para la Investigación de la Opinión Pública, AAPOR) y, sobre todo, de facilitar la lectura y la comprensión de las mismas por parte de la ciudadanía, Metroscopia comparte la reciente propuesta de la Dirección de Sondeos de la CNN en EEUU para evaluar la metodología y los resultados de las encuestas publicadas. Ante el mar de informaciones, datos y opiniones que nos rodean, la CNN propone que la calidad y la transparencia sean los dos principios rectores de las encuestas publicadas en los medios. Para ello plantea a los institutos demoscópicos que respondan a un cuestionario de 16 preguntas, a partir del cual se conozca al detalle el quién, el qué, el cómo y el porqué de cada encuesta que se publique en un medio de comunicación. En Metroscopia queremos recoger el guante y, en adelante, además de la ficha técnica convencional que acompaña a todos los sondeos realizados, se incluirá también este cuestionario completado que podrá ser consultado por quien así lo desee en la página www.metroscopia.org. Porque la encuesta puede no ser una ciencia exacta, pero sí una herramienta útil.