La crisis de refugiados a la que hace frente Europa es, en primer lugar, un problema legal. Los Estados de la UE están obligados por las normas internacionales y las propias a garantizar la protección de los individuos que huyen del conflicto y la persecución, precisamente el caso de la inmensa mayoría de quienes se agolpan hoy a las puertas de Europa.

Pero el cumplimiento de la ley –así como la posibilidad de ir más allá en el esfuerzo de protección- puede hacerse más o menos complicado dependiendo de la popularidad de las medidas: en el caso de España, la sociedad parece estar dispuesta a ir bastante lejos.

La encuesta publicada hoy por Metroscopia muestra un apoyo mayoritario y llamativamente homogéneo a la acogida de refugiados sirios y a las medidas extraordinarias de protección. Como explica Violeta Assiego en su texto presentando estos resultados, la predisposición de la opinión pública con respecto a las víctimas del conflicto resulta excepcionalmente homogénea entre los diferentes rangos de edad, posiciones ideológicas y situación laboral.

Lo que es igualmente importante, los ciudadanos no simpatizan de forma genérica con la solidaridad de los Estados, sino que responden de manera afirmativa cuando se trata de comprometer a sus propias ciudades y recursos personales. Conviene recordar que la encuesta está realizada la segunda semana de septiembre, cuando la Comisión Europea ya había hecho pública una nueva propuesta de reparto de refugiados que triplicaba las obligaciones de España con respecto al mes de julio.

¿Cuánto de todo esto responde al ‘calentón’ de una sociedad espoleada por una crisis en directo y la foto devastadora del cadáver de un pequeño? Resulta difícil de responder. Lo que sí podemos decir es que la actitud de los españoles con los refugiados no desentona especialmente de la que han mantenido con respecto a la inmigración a lo largo de la crisis. Con excepción de los discursos medievales de Xavier García Albiol y algún otro, España ha sorteado un agujero en el que han caído otros países golpeados por la crisis como Grecia e Italia.

Y podemos decir algo más: la respuesta de los ciudadanos españoles ante la crisis de refugiados –demostrada en esta encuesta y en una miríada de iniciativas ciudadanas y municipales- es toda una lección de dignidad frente a un gobierno que ha decidido esconderse bajo la cama. Para estar tan preocupados por la inviolabilidad de las leyes en otros asuntos, su desprecio por estas resulta llamativo.

Gonzalo Fanjul es jefe de investigación de la Fundación porCausa