10/10/2014

Ventana abierta

Quedan ocho meses para las próximas elecciones autonómicas, pero si estas tuvieran lugar ahora, de manera inmediata, el resultado electoral más probable, según la estimación de Metroscopia, tendría las siguientes características:

Perdida de la mayoría absoluta del PP: los populares obtendrían ahora el 29.9 % del total de los votos válidos en el conjunto de la Comunidad (19.4 puntos menos que en las elecciones de 2011) y 32 diputados: lejos de los 55 logrados en las últimas elecciones (en concreto, 23 menos) y 18 menos que los necesarios para poder gobernar en solitario, tal y como lo llevan haciendo desde los comicios de 1999. El fuerte desgaste de los populares ya quedó reflejado en el sondeo de 2013; los datos de la encuesta de este año indican la tendencia descendente de sus apoyos electorales a lo largo de la legislatura. Los principales problemas electorales del PP vienen de la desmovilización de una parte sustancial de su electorado —en torno a una quinta parte dice que se abstendría— y en su incapacidad para atraer a votantes de otras opciones políticas. La mala imagen del Gobierno nacional del PP parece estar afectando, también, a las posibilidades electorales de los populares en la región: el 60 % de los valencianos —11 puntos más que hace un año— piensa que el Gobierno de Rajoy perjudica a la Comunidad Valenciana. Una opinión que es compartida por la mayoría relativa de los votantes del PP: 43 %. El actual Presidente de la Comunidad, Alberto Fabra, obtiene una puntuación media entre el conjunto de los valencianos de 3.2, la peor de los tres últimos años.
Los populares pierden apoyos —y aproximadamente de la misma magnitud— en las tres provincias valencianas.

El PSOE no logra capitalizar la abrupta caída del PP: aunque en clara menor medida que los populares, los socialistas también sufrirían un descenso en el número de votos y de diputados que lograron en 2011. El PSOE obtendría el 25.8 % de los votos (2.2 puntos menos que hace tres años) y 29 diputados (4 menos que ahora). Los votos que los socialistas lograrían atraer de caladeros electorales ajenos no compensarían de las fugas que sufrirían hacia otras formaciones de izquierda —sobre todo hacia Podemos, pero también hacia Compromís y EU—. La puntuación media conseguida por el líder de los socialistas, Ximo Puig (conocido por el 60 % de los valencianos), no logra despegar: obtiene un 4.3 similar a la de los dos años anteriores.
Los socialistas pierden diputados en las tres provincias valencianas.

La irrupción de Podemos: la gran novedad es, sin duda, la irrupción de Podemos, partido que por primera vez va a concurrir a unas elecciones autonómicas y que, sin tener todavía definida su estructura política ni conocerse a sus posibles candidatos, lograría el 15.3 % de los votos válidos y 17 diputados, conformándose como la tercera fuerza política en la región. Un claro ejemplo de la expectación favorable que este nuevo partido está creando entre el electorado valenciano es que “el candidato que se presente por Podemos” es el preferido por un porcentaje superior de valencianos —empatado con Mónica Oltra de Compromís— para ser el próximo Presidente de la Generalitat. La cuestión que queda por dilucidar es si Podemos será capaz de mantener estos buenos resultados una vez que se haya dotado de una estructura y de que los electores pongan cara y nombre a las personas que irán en su lista. De momento, la provincia donde Podemos parece tener mayor fuerza es Alicante (lograría allí 7 diputados, frente a 6 en Valencia y 4 en Castellón).

La subida de Compromís: la gestión de Compromís a lo largo de esta legislatura le ha valido el título —compartido con el PP, que hasta ahora lo ostentaba en solitario— de ser el partido que, para un porcentaje superior de ciudadanos, mejor defiende los intereses de los valencianos. Su portavoz en las Cortes, Mónica Oltra —conocida por el 54 % de los valencianos—, es la mejor evaluada de los líderes de los diferentes partidos representados en el Parlamento valenciano (obtiene, en promedio, un 5.9); y la preferida por un porcentaje superior de valencianos para ser la próxima presidenta de la Generalitat —en este caso, igualada con el candidato que presente Podemos—. Este reconocimiento ciudadano, al partido y a su lideresa, se traduciría electoralmente en un sustancial incremento de votos (pasaría del 7.1 % al 13 %) y de diputados (de 6 pasaría a 14). Compromís —que lograría crecer en las tres provincias— es el partido que cuenta con el electorado más fiel: el 64 % de sus votantes de 2011 repetirían ahora su voto.

Esquerra Unida mejora sus resultados: a pesar de perder votantes a favor de Podemos, Esquerra lograría aumentar su actual representación en las Cortes valencianas —de 5 a 7 diputados— al conseguir dos escaños más —uno en Alicante y otro en Valencia—. Su portavoz en las Cortes Valencianas, Marga Sanz, sigue siendo poco conocida (22 %).

UPyD, sin representación: en el sondeo del año pasado, UPyD era capaz de capitalizar el enfado de gran parte del electorado valenciano —fundamentalmente del PP— con la situación socioeconómica y política de la región. La aparición de Podemos y la sustancial subida de Compromís parecen haber eclipsado a la formación magenta que, a pesar de mejorar su resultado de 2011, no lograría superar la barrera del 5 % de los votos emitidos en el conjunto de la región que permite entrar en la distribución de escaños.

Pactos postelectorales: tras las elecciones autonómicas, la opción política preferida por un porcentaje superior de valencianos para conformar el Gobierno de la Generalitat es la de una coalición entre PSOE, Compromís, Esquerra Unida y Podemos. Es decir, todas las fuerzas políticas que obtendrían representación en las Cortes valencianas, según la estimación de Metroscopia, menos el PP. Esta opción es la preferida por un 45 % de los votantes del PSOE; un 67 % de los votantes de EU y un 61 % de los votantes de Compromís. Los votantes del PSOE prefieren esta opción antes, incluso, que una mayoría absoluta de su partido (10 %). Entre los votantes del PP, la opción preferida (34 %) es la de una mayoría absoluta del PP.

En todo caso, tres de cada cuatro valencianos (75 %) cree que tras las elecciones autonómicas del año que viene es necesario que se produzca un cambio para que la Comunidad Valenciana pase a ser gobernada por otro partido que no sea el PP. Esta opinión es compartida, incluso, por un 42 % de los votantes del PP.

La participación electoral estimada: hasta ahora, la desafección y el enfado con todo lo relacionado con el ámbito político que —desde pocos meses después de celebrarse las elecciones de 2011—  han venido manifestando, sondeo tras sondeo, los ciudadanos, se traducía, en términos electorales, en una clara desmovilización: en el caso de unos hipotéticos comicios autonómicos, la mayoría de los ciudadanos se declaraba indeciso o directamente se inclinaba por la abstención. Ahora, ese enfado —que persiste entre la mayoría de los valencianos— parece estar actuando, al contrario, como catalizador de la participación electoral: si ahora se celebrasen unas elecciones autonómicas, el 71.8 % de los valencianos se declara dispuesto a participar: tres décimas más que el 71.5 % que realmente votó hace tres años.

La lacra de la corrupción: es probable que la sensación de que en estos momentos la corrupción está más extendida que antes en la política valenciana tenga que ver con que es ahora, en los últimos tiempos, cuando se están juzgando la mayoría de los casos ocurridos tiempo atrás. No obstante, el clima de opinión ciudadano predominante es más severo: la corrupción ha pasado a ser el principal problema de la Comunidad por encima del paro; el 89 % de los valencianos (el 78 % entre los votantes del PP) piensa que en la política valenciana hay mucha o bastante corrupción; uno de cada tres ciudadanos de la región (34 %) piensa que ahora hay más corrupción en la política valenciana que hace una década; y un 41 % (ocho puntos más que hace un año) considera que en la Comunidad Valenciana hay, en general, más corrupción que en otras regiones españolas. La abrumadora mayoría de los valencianos sigue, así, pensando que los casos de corrupción de su Comunidad afectan negativamente tanto a la economía de la región (93 %) como a la imagen que de ella tienen el resto de españoles (90 %).

SITUACIÓN ECONÓMICA

La amplia mayoría de los valencianos (68 %) cree que la situación económica de su Comunidad ha empeorado en los dos últimos años. Este porcentaje es 14 puntos inferior al que arrojaba el sondeo del pasado año, lo que parecería indicar una mejora en la percepción de los ciudadanos. No obstante, ha aumentado con respecto a 2013 el porcentaje de quienes creen que la Comunidad Valenciana está peor preparada que el resto de Comunidades para hacer frente a la crisis económica (de 31 % a 35 %); y ha pasado a ser mayoritario el de quienes creen que la situación económica de la Comunidad es peor que la del conjunto de España: ahora lo piensa un 50 % frente al 44 % de hace un año.

Aquí pueden consultarse los gráficos del Sonedo publicado en EL PAÍS.

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

VOTO PROBABLE DECLARADO

Por voto probable declarado se entiende aquí la suma de dos conjuntos de respuesta: por un lado, las intenciones directas de voto y, por otro, la mayor preferencia, simpatía o cercanía por algún partido que declaran los electores que dicen estar dispuestos a votar en una elección que fuese inminente, pero no tienen totalmente decidido si, finalmente, acabarían haciéndolo y, en ese caso, por quién. Se trata, por tanto, de un dato que combina intenciones e identificaciones partidarias de muy distinta intensidad, lo que hace que su solidez como predictor del posible comportamiento final sea solo aproximada. Debe además tenerse presente que no se trata en todo caso de un voto estimado, pues los datos no han sido sometidos a tratamiento de depuración y refinamiento alguno. Es decir, no estamos ante una estimación de los alineamientos electorales en que, en el supuesto real —y no meramente hipotético— de una elección inminente, podrían finalmente cristalizar las intenciones ahora declaradas.

Metroscopia - IDV Comunidad Valenciana octubre 2014

Metroscopia - IDV Alicante octubre 2014

Metroscopia - IDV Castellón octubre 2014

Metroscopia - IDV Valencia octubre 2014

Materoscopia - Ficha técnica

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