Queda poco más de un año para las elecciones autonómicas y municipales en Madrid, pero si estas tuvieran lugar ahora el PP perdería la mayoría absoluta que le permite gobernar en solitario tanto en la Asamblea como en el Ayuntamiento madrileños. La victoria de los populares en ambas elecciones parece indudable pero ganaría sufriendo un fuerte desgaste electoral con respecto a los comicios de 2011 que abriría otras posibles alternativas de Gobierno.  En este sentido, existe una clara e importante diferencia entre los dos ámbitos electorales: mientras que en el Parlamento autonómico UPyD tendría la llave de la gobernabilidad –lo que no cierra del todo las puertas a un posible Gobierno del PP bien en minoría bien en coalición con el partido magenta-  en el Ayuntamiento sería suficiente con un pacto o coalición de gobierno entre el PSOE e IU para dejar a los populares en la oposición.

COMUNIDAD DE MADRID

Hoy por hoy, el PP corre el serio riesgo de perder la baronía política que ha venido conservando en la región durante los últimos 11 años: con una participación inferior a la de los comicios de 2011 —en torno a siete puntos menos: fue del 68.3 % en los últimos comicios y ahora rondaría el 61 % del electorado— el PP obtendría un 36,7 % de los votos válidos (15 puntos menos que en 2011) y 53 diputados; 19 menos de los que tiene actualmente y lejos de los 65 que otorgan la mayoría absoluta en la Asamblea madrileña. El PSOE, por su parte, sufriría también un retroceso importante aunque sustancialmente más moderado que el de los populares: obtendría un 21.3 % de los votos (4.9 puntos menos que en 2011) y 31 diputados (5 menos que ahora). Un desgaste evidente del bipartidismo en la región – la suma de los votos de PP y PSOE pasaría de casi el 80 % que tienen ahora a poco más del 57 % y la suma de diputados que ahora representa el 84 % del total de la Asamblea se quedaría en un 65 %- que tiene que ver con el fuerte crecimiento de las otras dos formaciones políticas presentes en el Parlamento madrileño. Tanto IU como UPyD duplicarían prácticamente su actual resultado: la coalición rojiverde pasaría de tener el 9.6 % de los votos y 13 diputados a contar con el 18.8 % y 27 escaños y el partido magenta, que cuenta ahora con el 6.3 % de los votos y 8 diputados, lograría el 12.7 % y 18 diputados.

La estimación corresponde a un parlamento autonómico constituido por 129 diputados como en la actualidad. No obstante, si se redujera el número de escaños en la Asamblea de cara a la próxima legislatura —como en algún momento se ha planteado—  el panorama no sería muy distinto al descrito: con un Parlamento autonómico reducido bien a 100 diputados bien a 99 bien a 65, el PP no obtendría mayoría absoluta y, en todas estas opciones, la llave del Gobierno autonómico recaería sobre UPyD dado que tampoco la suma de escaños de PSOE e IU sería suficiente para un gobierno mayoritario de coalición.

En todo caso, el resultado electoral estimado en este sondeo coincidiría con la opinión y la preferencia prevalecientes ahora entre la ciudadanía madrileña. Porque, en efecto, la amplia mayoría de los madrileños (63 %) piensa que el PP ganará las próximas elecciones autonómicas y uno de cada cuatro (25 %, una mayoría simple) manifiesta, además, su deseo de que así sea. Ahora bien, el 62 % de los electores prefiere que el partido que gane lo haga sin obtener una mayoría absoluta para que tenga que pactar con otros partidos a la hora de gobernar. Solo entre los votantes del PP -que es el electorado que muestra mayor confianza y mayor deseo de una victoria de los suyos- son mayoría quienes prefieren que quien gobierne lo pueda hacer en solitario (59 %).

Si finalmente ningún partido logra la mayoría absoluta la opción preferida por un porcentaje superior de ciudadanos (la expresa el 36 %) es que gobierne en minoría el partido más votado con apoyos puntuales de otros partidos según los temas. Esta es la opción preferida por uno de cada dos votantes de UPyD (50 %). Los votantes del PP muestran cierta mayor predilección por una coalición entre su partido y UPyD (40 %) mientras que los votantes del PSOE y de IU se decantan por una coalición de izquierdas conformada por estos dos partidos (35 % y 43 % respectivamente).

Los líderes de los cuatro partidos con representación en la Asamblea madrileña obtienen la desaprobación mayoritaria de sus conciudadanos, lo cual encaja con el hecho de que una amplia mayoría de madrileños tiene una opinión negativa sobre la situación política de la Comunidad (70%). Todos obtienen un saldo negativo a su gestión —esto es, son más los madrileños que desaprueban su gestión que quienes la aprueban—. El peor evaluado es el líder socialista, Tomás Gómez, con un saldo de -49 puntos, (le aprueba un 19 % frente a un 68 % que le desaprueba) seguido del actual Presidente de la Comunidad, Ignacio González, con -33 puntos (29 % frente a 62 %). Un dato importante que diferencia a ambos políticos es que mientras que González logra un holgado saldo positivo entre sus votantes (+ 36 puntos), Gómez obtiene uno negativo entre los suyos (-13 puntos). Con todo, los votantes populares se encuentran claramente divididos ante la posibilidad de que Ignacio González sea el candidato a presidir la Comunidad de Madrid en las elecciones autonómicas del año que viene: un 42 % cree debería serlo frente a un 41 % que piensa que se debería elegir a otra persona.

Tanto González como Gómez son conocidos por la amplia mayoría de los madrileños (88 % y 83 % respectivamente). No así los líderes de los otros dos partidos: Gregorio Gordo de IU y Luis de Velasco de UPyD son conocidos por tan solo un 29 % y un 18 % respectivamente de sus conciudadanos, a pesar de lo cual, obtienen también un balance negativo a su labor política (lo habitual es que los políticos poco conocidos lo sean, sobre todo, por sus electores lo que suele implicar una mejor evaluación de conjunto): -30 puntos y -6 puntos respectivamente.

La anterior Presidenta de la región, Esperanza Aguirre —incluida también en este sondeo—: cuenta, también, con la desaprobación de la mayoría de los madrileños (63 %) y obtiene un saldo negativo de -32 puntos (la aprueba un 31 %). Solo entre los votantes del PP Aguirre consigue un elevado grado de aprobación: 70 %.

Uno de cada dos votantes del PP —52 %— sigue fiel a su partido y volvería a votar por los populares si se celebrasen elecciones autonómicas de manera inminente. No obstante, la caída electoral que sufriría ahora mismo el PP se debe principalmente a la desmovilización de un tercio (31 %) de sus votantes que optaría ahora por la abstención o que se muestra indeciso. El porcentaje de infieles —esto es, quienes manifiestan que votarían ahora a otra opción política diferente— entre las filas populares se sitúa en el 14 %: la mitad de los cuales (en torno a un 8% de total de votantes del PP) optaría ahora por dar su voto a UPyD. En el caso del PSOE —que cuenta con una sustancial menor fidelidad que apenas alcanza el tercio de sus votantes (33 %)—, cuenta con dos vías de fuga de sus votos: un 25 % de infieles (cuyo destino principal es IU) y un 42 % de desmovilizados (17 % que no votaría y un 25 % que está indeciso). IU es el partido que cuenta en la actualidad con un porcentaje de fidelidad de voto más elevada (61%), y aunque un 5 % dice que votaría ahora al PSOE el saldo con los socialistas les beneficia de manera clara. En el caso de UPyD, el 41 % sigue fiel a las siglas. Su mayor fuga de votos se dirige hacia IU (8 %), si bien como receptor se ve beneficiado de la llegada de antiguos votantes del PP y, en mucha menor medida, del PSOE.

La amplia mayoría de los madrileños (71 %) considera mala la situación económica de la Comunidad de Madrid. También entre los votantes del PP prevalecen quienes evalúan negativamente la economía de la región (44 % frente a un 34 % que tiene una opinión positiva de la misma). No obstante, son cuatro veces más los madrileños que piensan que la situación económica de la Comunidad es mejor que la del conjunto de España que quienes piensan que es peor (39 % frente a 10 %). Entre los votantes del PP un 68 % piensa que la economía regional supera a la nacional.

Metroscopia Estimación CAM
Metroscopia Líderes CAM

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO EN LAS AUTONÓMICAS DE LA COMUNIDAD DE MADRID

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que, en este caso, los madrileños responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

Metroscopia IDV CAM Mayo 2014

MUNICIPIO DE MADRID

Si ahora se celebrasen unas elecciones municipales en la ciudad de Madrid, el PP no solo perdería la mayoría absoluta que conserva de manera interrumpida desde hace 23 años (desde 1991, la primeras que ganó José María Álvarez del Manzano) sino que con el resultado ahora estimado se abriría la puerta a un posible —y probable, de ser factible— pacto de gobierno entre PSOE e IU: la izquierda podría volver a gobernar en la capital de España 26 años después del último Alcalde socialista.

Con un 32.5 % de los votos (17.2 puntos menos que en 2011) el PP obtendría 21 concejales, 10 menos que hace dos años —la mayoría absoluta se logra a partir de 29 concejales—. El PSOE por su parte obtendría ahora un resultado prácticamente similar al conseguido en los últimos comicios locales: con un 23.4 % de los votos (solo medio punto menos que hace dos años) lograría 15 concejales (los mismos que ahora tiene). Al igual que ocurre en la Comunidad de Madrid los otros dos partidos con representación municipal, IU y UPyD, lograrían una sustancial mejora de sus actuales resultados: los rojiverdes pasarían de un 10.8 % a un llamativo 20.8 % y de 6 concejales a 14 y la formación magenta de 7.9 % a 11.6 % y de 5 concejalías a 7.

También en este caso, como en el de la Comunidad, de producirse finalmente este resultado ahora estimado coincidiría con la opinión y las preferencias manifestadas por los ciudadanos de la capital:

– Un 62 % piensa que el PP es el que tiene más probabilidades de ganar las elecciones municipales.
– Un 23 % (la opción mayoritaria) desearía que así fuese.
– Un 64 % preferiría que quien gane lo haga sin mayoría absoluta para que tenga que pactar con otros partidos para Gobernar.

Y entre las opciones preferibles en caso de ausencia de una mayoría absoluta, prevalecen (35 %) los madrileños que están a favor de que gobierne en minoría el partido más votado y consensúe apoyos puntuales con otros partidos a lo largo de la legislatura.

Con todo, esta estimación se basa en diferencias tan reducidas que prácticamente con los mismos datos podría producirse un resultado con consecuencias totalmente distintas: el PP podría hacerse con un escaño más a costa de IU que colocaría a UPyD en una posición privilegiada de cara a la formación de coaliciones mayoritarias de distinto signo.

Es muy importante resaltar que, en estos momentos, la participación electoral estimada —y sobre la que, por tanto, se ha llevado a cabo este intento de estimación de resultado electoral— está en el entorno de un 60 %, 7.2 puntos inferior a la realmente registrada en las elecciones de 2011. En este momento, cuando no hay convocadas elecciones (hasta dentro de un año no tendrán lugar las siguientes) ambas estimaciones —la de participación y la de resultado— hay que considerarlas como expresivas de la temperatura política del electorado en este concreto momento más que como alineamientos electorales cristalizados susceptibles que prefiguren comportamientos electorales futuros. Es probable que en el caso de PP y PSOE sean ahora solo sus más fieles electores —los que más se identifican con el partido y no lo abandonan ni en los peores momentos— quienes manifiesten su intención de volver a votarlos (la fidelidad del PP es de un 54 % y de un 46 % la del PSOE). En un período preelectoral lo más probable es que la participación termine aumentando varios puntos con respecto a la estimada ahora; un aumento que posiblemente beneficiará en alguna mayor medida a los actuales dos grandes partidos (socialistas y populares) que al resto de formaciones políticas de la capital (el porcentaje de quienes dicen en estos momentos no tener decidido el destino de su voto es más elevado entre los votantes populares y socialistas que entre los de IU o los de UPyD).

En este sentido, el posible crecimiento del PP de aquí a 2015 pasa, sobre todo por retener a su electorado. En este momento el desgaste de imagen que sufre el PP —en el conjunto de España pero que afecta también a la marca en otros ámbitos geográficos— frena la captura de votos en caladeros ajenos (ahora solo se aprecia cierta propensión de algunos, pocos, votantes de UPyD de votar al PP). En este sentido es importante destacar el fuerte rechazo que genera la actual Alcaldesa de Madrid, la popular Ana Botella: obtiene un saldo entre quienes aprueban y desaprueban su gestión de -61 puntos (18 % aprueba su gestión frente a un 79 % que la desaprueba). Las críticas al trabajo de Botella son prácticamente unánimes entre otros electorados distintos al suyo, pero incluso entre los votantes populares la Alcaldesa obtiene un saldo negativo: -14 puntos (40 % la aprueba frente a un 54 %que la desaprueba). De hecho, un 77 % de los votantes populares piensa que el PP debería elegir para liderar la lista municipal del partido en 2015 a otra persona diferente a Botella (solo un 14 % de este electorado se inclina por la actual alcaldesa). Y esto a pesar de que la amplia mayoría de los votantes del PP piensa tanto que la situación general de la ciudad de Madrid es buena (58 %) como que está bien gestionada (60 %).

El PSOE por su parte aunque se encuentra en peor posición electoral que los populares, cuenta, sin embargo, con varias posibles vías para aumentar su actual caudal electoral de aquí a dos años: el primero, por supuesto, conseguir retener a esa gran parte de su electorado que ahora se encuentra desmovilizado (es decir, que tiene dudas o que optaría por la abstención). Pero cuenta también con la posibilidad de atraer a una parte de votantes del PP, de IU y de UPyD. Su líder, Jaime Lissavetzky cuenta también con un saldo negativo a su gestión entre el conjunto de los madrileños, pero inferior al que tiene Botella: -24 puntos (29 % aprueban su labor opositora frente a un 53 % que la desaprueban). No obstante, Lissavetzky ha conseguido en este último año pasar de tener un saldo negativo entre sus votantes (-6 en el sondeo de Metroscopia para EL PAÍS de 2013) a uno positivo de +9 puntos (47 % aprueban su gestión frente a un 38 % que la desaprueban). En este sentido se produce una situación contraria a la que se aprecia en la Comunidad de Madrid: los votantes del PP aprueban la gestión del Presidente de la Asamblea y desaprueban la de la Alcaldesa y los votantes del PSOE desaprueban la labor opositora de Gómez en el Gobierno regional pero aprueban la de Lissavetzky en el municipio. Frente al amplio conocimiento ciudadano de Botella y Lissavetzky el de los otros dos líderes municipales es sustancialmente inferior: Ángel Pérez de IU es conocido por un 35 % de sus conciudadanos y David Ortega de UPyD por tan solo un 12 %.

Metroscopia Estimación AyuntamientoMetroscopia Lideres Ayuntamiento

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO EN LAS MUNICIPALES DE MADRID

Metroscopia IDV Municipales Madrid Mayo 2014

*Foto de El Tabernero

El País