Para los madrileños, la actuación política desarrollada hasta este momento en la Asamblea de Madrid por parte del PP, del PSOE y de Podemos es desaprobada por la amplia mayoría de los madrileños: un 63 % desaprueba la de los populares, un 59 % la de los socialistas y un 67 % la de Podemos. El caso de Ciudadanos constituye la excepción: el 51 % la aprueba frente al 44 % que la desaprueba (es el único partido que logra un saldo positivo). Además, mientras que el resto de partidos solo logra el aprobado de sus votantes, Ciudadanos consigue un saldo positivo entre su propio electorado (+71) y entre el del PP (+46), un dato que puede entenderse como agradecimiento de los votantes populares al apoyo con el que Ciudadanos sostiene al Gobierno del PP en la Asamblea.

La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes en cada caso corresponde a No sabe / No contesta.
Los partidos sometidos a evaluación aparecen ordenados de mayor a menor saldo aprobatorio ciudadano; en las entrevistas fueron mencionados de forma rotatoria.

¿Qué ocurriría si ahora se celebrasen, de manera inmediata, unas nuevas elecciones autonómicas?

Lo primero y más importante: no están convocadas, ni están presentes en la agenda política madrileña, unas nuevas elecciones autonómicas. Esta es una cuestión importante porque el grado de movilización electoral no es el mismo —ni es igual para todos los partidos políticos— a mitad de legislatura, cuando no hay elecciones convocadas, que cuando estas están próximas. Debe recordarse que según enseña la experiencia demoscópica acumulada, los datos de intención de voto obtenidos fuera del estricto período pre-electoral no tienen otro valor que el de expresar un determinado clima de opinión y en modo alguno tienen por qué reflejar predisposiciones de voto firmes y cristalizadas ya que al contestar los entrevistados no se están enfrentado con un evento inminente y tangible, sino sólo con un supuesto virtual. Sus respuestas deben así tomarse más como síntoma de lo que la ciudadanía, en ese concreto momento, está más predispuesta a responder en voz alta que como indicación fiable de lo que, llegado el caso, estaría realmente dispuesta a hacer.

Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que el trabajo de campo del sondeo se ha llevado a cabo en mitad de la Operación Lezo y, por tanto, es probable que este hecho haya tenido algún tipo de influencia en las respuestas de los madrileños. Sobre todo, en las que tienen que ver con los alineamientos electorales y que afectan, sobre todo, al PP. Que estos efectos sean coyunturales —es decir, que representen un enfado puntual de una parte del electorado— o sean más duraderos y cristalicen en cambios en los actuales apoyos electorales es algo que habrá que ir midiendo en el tiempo que queda hasta las elecciones.

En todo caso, considerando estas premisas, la estimación más probable hoy por hoy muestra un sustancial incremento de la competencia en el mercado electoral de la Comunidad de Madrid: si en las elecciones de 2015 la diferencia en porcentaje de voto válido entre la primera y la cuarta fuerza política (entre el PP y Ciudadanos) fue de 21 puntos, ahora se reduciría a tan solo seis puntos.

El ranking también se vería ahora afectado. El PP seguiría siendo el partido más votado en la Comunidad, pero con una importante pérdida de apoyos electorales: del 33.1 % de los votos y 48 diputados que actualmente cuenta pasaría a contar con el 25.7 % y 36 diputados (7.4 puntos y 12 diputados menos que ahora). No obstante, el PSOE perdería su condición de primer partido de la oposición al reducir su porcentaje actual de voto (de 25.4 % a 19.7 %, 5.7 puntos menos) y su número de asientos en la Asamblea (de 37 a 27). A pesar de contar con los dos líderes mejor evaluados, con diferencia, de la Comunidad de Madrid, PP y PSOE son los partidos que pierden apoyos electorales con respecto a 2015. El motivo está probablemente relacionado con la corrupción: a pesar de que los nuevos casos ahora conocidos afectan directa y exclusivamente a políticos del PP, los españoles (y también los madrileños) tienden a relacionar la corrupción con el bipartidismo y, por tanto, con los partidos que lo han protagonizado. PP y PSOE se ven, así, afectados demoscópicamente cada vez que la corrupción vuelve a protagonizar la agenda política y mediática como ocurre ahora. De este descenso de populares y socialistas se ven beneficiados los otros dos partidos con representación parlamentaria.

Podemos pasaría ahora a ocupar la condición de segunda fuerza política de la Comunidad con un 24.9 % de los votos y 35 diputados (6.3 puntos y 8 diputados más que en 2015). Se ve beneficiado no solo del descenso del PSOE sino también de la reducción de apoyos a Izquierda Unida: en el caso de que en las próximas elecciones la coalición rojiverde se volviera a presentar por separado perdería la mitad de sus actuales apoyos que irían a parar a la formación morada.

Ciudadanos, por su parte, prácticamente duplicaría su actual resultado: obtendría el 22.6 % de los votos y 31 diputados (10.5 puntos y 14 escaños más que ahora) y desplazaría al PSOE al cuarto lugar en el ranking. El partido naranja lograría atraer a entre un 15 % y un 20 % de anteriores votantes del PP y a entre un 5 % y un 10 % de anteriores votantes socialistas, constituyéndose, así, como el refugio (al menos demoscópico) de los votantes desencantados con los dos grandes partidos.

La estimación de participación electoral es algo superior a la que realmente se produjo en 2015: hace dos años votó el 68.9 % y ahora lo haría en torno al 72 % del censo.

 

NOTA IMPORTANTE: El presente Cuadro es resultado de un ejercicio de simulación efectuado por METROSCOPIA. La intención directa de voto obtenida en el sondeo (recogida en la quinta columna) ha sido sometida a los procesos de refinamiento y depuración usualmente utilizados para la mejor interpretación de los mismos. Conviene recordar que se trata tan solo de un ejercicio de estimación y que su objetivo no es en modo alguno predecir un resultado electoral, sino tratar de traducir —en términos de votos emitidos— el estado de opinión actualmente existente entre el electoradoLa Intención Directa de Voto es la respuesta espontánea dada por cada persona entrevistada al preguntarle por el posible sentido de su voto en unas hipotéticas inminentes elecciones.* Podemos incluye además las menciones a: Podemos, Unidad Popular (UP) y EQUO.
FICHA TÉCNICA: Sondeo de 1.200 entrevistas llevado a cabo mediante entrevistas telefónicas a personas mayores de 18 años residentes en la Comunidad de Madrid y con derecho a votar en elecciones autonómicas. Distribuidas de manera proporcional al total de la región, con cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Según los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error es de ± 2.9 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. Fecha de realización del trabajo de campo: entre los días 24 y 26 de abril de 2017.