La profundidad de la brecha generacional entre jóvenes y mayores se ha convertido en uno de los elementos centrales a la hora de explicar el cambio en España desde una cultura y un modelo político bipartidista a otro de claro acento multipartidista.

Resulta fundamental, en el análisis de la actual confianza institucional de los españoles, tener en cuenta la envergadura de la posible brecha generacional, y las similitudes y diferencias entre las poblaciones mayor y joven. No solo en la magnitud de las distancias existentes sino también en los espacios políticos, económicos, religiosos, jurídicos… dónde las percepciones de uno y otro grupo coinciden o divergen.

Respecto a la confianza institucional de los jóvenes comprendidos entre 18 y 34 años, para las 43 instituciones del estudio, se sitúa en el 53%. Tres puntos por encima de la mitad que marca el simbólico 50% y a solo 7 puntos de distancia (60%) del promedio de los mayores de 65 años. Las zonas comunes y de consenso, las percepciones compartidas entre ambos segmentos de la población española (mayor y joven) conviven con otras en las que se hacen visibles diferencias significativas que merecen destacarse y analizarse.

El alto grado de homogeneidad en la confianza institucional de jóvenes y mayores se advierte, sobre todo, en la mutua y elevada aprobación por parte de ambos grupos de edad del vigente sistema de bienestar social y en la semejante y también mutua desaprobación del actual sistema económico.

Zonas de alta confianza compartida

Mayores y jóvenes comparten una más que notable confianza en las instituciones y en los profesionales que aseguran y garantizan el cotidiano bienestar social: sanidad, educación, servicios sociales… Las diferencias entre ambos grupos se encuentran por un lado, en la sanidad pública, cuya aprobación es 17 puntos porcentuales superior entre los mayores (84% frente a 67%) y en sentido contrario,en el caso de los jóvenes, a favor de los funcionarios  con una aprobación 14 puntos porcentuales superior: 79% frente a 65%. Médicos e investigadores científicos obtienen aprobaciones casi unánimes, entre el 93% y el 97% en ambos casos, situándose con claridad en la cabeza del ranking y sin apenas distinción cuantitativa en una y otra generación.

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La alta confianza de los dos grupos, aunque ahora sí, con diferencias relativamente significativas —13 puntos más en los mayores de 65 años— se mantiene en torno a las tres instituciones que conforman el sistema público de seguridad: Fuerzas Armadas, Policía y Guardia Civil. Cabe destacar a este propósito que, en ningún caso, la aprobación se sitúa por debajo de los dos tercios de los españoles: el porcentaje menor, el de la Policía por parte de los jóvenes entre 18 y 34 años, alcanza un notable 67%.

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Algo más reducido es el grado de confianza que inspiran los medios de comunicación, entre los cuales, la diferencia intergeneracional se cifra en 8 puntos porcentuales: 68% de promedio para los mayores frente al 60% de los jóvenes. La radio es el medio que mayor confianza suscita en la población mayor (91%), lugar que ocupa, para los jóvenes, internet. Televisión y prensa no logran superar en el grupo joven la barrera del 50% de aprobación: 44% y 46%, respectivamente

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Zona de baja confianza compartida: el sistema económico

La misma confianza intergeneracional relativa al sistema de bienestar social público se hace visible, pero en términos de desaprobación respecto al sistema económico. Con la excepción de las pequeñas y medianas empresas, cuya aprobación asciende al 84% y 85% en ambos grupos de edad, el resto de las instituciones económicas se ubica en la zona que podemos denominar de mutua desconfianza. Con dos diferencias intergeneracionales significativas: la aprobación de los jóvenes a los sindicatos (39% frente a 25% ) es 14 puntos superior, distancia semejante a  la existente, en sentido inverso, respecto a las grandes empresas, cuya aprobación alcanza el 53% de los mayores frente al 38% de los jóvenes.

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El sistema político: desconfianza desigual

De las 10 instituciones o grupos de personas que componen en el estudio el territorio de la política, solo cuatro logran, entre los mayores de 65 años, superar la barrera del 50% de aprobación: el Rey Felipe VI, el Tribunal Constitucional, los Ayuntamientos y el Gobierno del Estado. En el caso de los jóvenes, la cifra descienda a tres. En sentido positivo, únicamente una de las 10 instituciones —el Rey Felipe VI—  supera la aprobación de más de los dos tercios (84% entre los mayores de 65 años) o la roza con el 64% entre los jóvenes. Hay, pues, en lo concerniente a la política, una posición común de desconfianza intergeneracional que se acentúa de forma considerable entre la población juvenil.

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El sistema jurídico: un caso llamativo

La confianza institucional de los jóvenes hacia el sistema jurídico supera en promedio global tres puntos (54% frente a 51%) a la de los mayores de 65 años en las seis instituciones o profesiones analizadas. Pero la distancia se ensancha significativamente hasta los 16 puntos cuando se suprimen los órganos colegiados (Defensor del Pueblo, Tribunal Supremo y Tribunales de Justicia) y permanecen los profesionales (abogados, jueces y fiscales) como actores individuales. Todo parece indicar que uno de los rasgos positivos y discriminatorios para la integración de los jóvenes en el sistema reside en la mayor confianza comparativa que les suscita el modo como se lleva a cabo la protección de sus derechos.

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La gran divergencia intergeneracional; el factor religioso

El espacio donde se hace más evidente y ostensible la diferencia entre mayores y jóvenes es, sin lugar a dudas, el peso del factor religioso. Frente los casi dos de cada tres españoles mayores de 65 años (64%), que muestran su aprobación a la Iglesia Católica, solo lo hace uno de cada cinco (21%) de los jóvenes comprendidos entre 18 y 34 años. La distancia entre ambos porcentajes —43 puntos— es la máxima en términos intergeneracionales de las 43 instituciones o profesiones estudiadas. La diferencia se reduce a 20 puntos cuando se trata de la jerarquía eclesiástica (los obispos) o de los curas de las parroquias y se sitúa en 18 a la hora de aprobar la acción social de la Iglesia (84% de los mayores de 65 años frente al 66% de los jóvenes).

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La misma divergencia, pero en sentido contrario, tiene lugar cuando se trata de mostrar aprobación a las instituciones de la sociedad civil no religiosa: el 89% de la población juvenil aprueba los movimientos sociales como la Plataforma de Afectados por las Hipotecas frente a solo el 63 % de los mayores de 65; diferencia idéntica, 20 puntos, a la observada en sentido inverso en el caso de Cáritas.

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En la traslación a la confianza institucional del universo de las creencias hay, pues, una sustancial divergencia entre el grupo de los más mayores (65 años en adelante) y el de los más jóvenes (de 18 a 34 años).

A la vista de los datos la expresión se antoja exagerada. Hay, sí, notables y curiosas diferencias intergeneracionales, pero también hay consensos relevantes y coincidencias significativas. El balance tiende a presentar la fotografía de una sociedad española compleja y diferenciada en términos generacionales alejada de la fractura.

 

FICHA TÉCNICA: Este Informe condensa los datos obtenidos en una secuencia de tres sondeos consecutivos sobre muestras estadísticamente representativas de la población nacional: realizados entre los días 7 y 30 de noviembre de 2016, se han completado 3.500 entrevistas y un margen de error para datos globales de +1.7 puntos La recogida de información y su tratamiento informático han sido llevados a cabo íntegramente por el personal especializado de Metroscopia.