La influencia y relevancia social de una figura política guarda relación, fundamentalmente, con dos factores: por un lado, con su grado de conocimiento entre la ciudadanía, es decir, con lo que cabe definir como su peso social; por otro, con la evaluación que su actividad política merece a cuantos componen el cuerpo electoral. No supone lo mismo, para la dinámica electoral, que un político que es conocido (y, por tanto, evaluado) por la práctica totalidad de los electores consiga la misma puntuación media que otro que sólo es conocido (y, por tanto, evaluado) por una pequeña fracción de estos.Cuando una figura política es evaluada por una amplia mayoría del electorado, no cabe esperar que la puntuación media resultante sea muy destacada, porque, en ese caso, quienes emiten una puntuación no son sólo sus votantes y simpatizantes, sino los votantes y simpatizantes de los partidos rivales.

La adecuada interpretación de las puntuaciones medias ciudadanas requiere así, ineludiblemente, tener al mismo tiempo en consideración el porcentaje de conocimiento de cada figura política evaluada. Una posible manera de visualizar de forma más clara la combinación de estos dos factores (grado de conocimiento, evaluación) es construir una sencilla tipología básica de cuatro situaciones según la cual un político puede ser:

•    Ampliamente conocido y bien evaluado, o
•    Ampliamente conocido y mal evaluado, o
•    Poco conocido pero bien valorado (por quienes le conocen, va de suyo), o
•    Poco conocido y mal valorado (asimismo, por quienes le conocen).

La situación óptima, la deseable por cualquier figura política es, sin duda, la primera (es decir, ser ampliamente conocido y bien valorado). La tercera (ser poco conocido pero bien valorado) puede resultarle alentadora. En cambio, la segunda (ampliamente conocido y mal valorado) supone la peor y más negativa posible; y la restante (poco conocido y mal valorado) quizá invite a pensar que un más extenso conocimiento ciudadano podría mejorar su evaluación.

El gráfico que se muestra en este post permite visualizar, siguiendo este esquema, en cuál de los cuatro cuadrantes quedan emplazados los políticos evaluados en el sondeo pre-electoral de Metroscopia publicado en EL PAÍS el pasado domingo. Cada figura política está ubicada en el punto que le corresponde en las dos coordenadas: el primer dato —en color rojo— es del eje de abcisas (el horizontal) que indica la puntuación media obtenida por cada candidato; y el segundo dato —en color verde—  es el del eje de ordenadas (el vertical) e indica el porcentaje de conocimiento entre el conjunto de la ciudadanía.

En el primer cuadrante — el óptimo— solo es ubicado el candidato de ERC, Oriol Junqueras, conocido por casi tres de cada cuatro catalanes (72 %) y evaluado, en promedio, con un 5.2. Cerca —en la frontera entre este cuadrante y el cuarto— son situados el actual President, Artur Mas —con una puntuación media de 5.0 y conocido por la práctica totalidad de sus conciudadanos— y el candidato de ICV, Joan Herrera —también calificado con un 5.0 pero con un conocimiento algo inferior: 76 %—. En el peor cuadrante —más conocidos y mal evaluados— aparecen la candidata del PP, Alicia Sánchez-Camacho, que es la segunda más conocida por los catalanes (92 %) pero la peor evaluada (2.9); el candidato del PSC, Pere Navarro, con una puntuación de 4.2 y un conocido por un 77 %; y Albert Rivera, candidato de Ciutadans, que obtiene una calificación media de 3.6 % entre el 72 % de ciudadanos que le conocen. En el tercer cuadrante —menos conocido y mal evaluado— es situado el candidato de Solidaritat catalana per la independencia (SI), Alfons López Tena, conocido por menos de la mitad de los catalanes (45 %) y con un 4.3 de puntuación media.

Ahora bien, no hay una relación directa entre la evaluación y el voto. Un candidato puede estar bien evaluado entre votantes de otros partidos que, sin embargo, no le van a votar. En este sentido, resulta más relevante la puntuación que cada candidato recibe entre su propio electorado. Algo de lo que se hablará en el post de mañana.

Conocimiento ciudadano y evaluación de candidatos (1)

El País