No hay una relación directa entre la evaluación de un candidato entre el conjunto de la ciudadanía y el voto. Un candidato puede estar bien evaluado entre votantes de otros partidos que, sin embargo, no le van a votar. No obstante, para un candidato, la puntuación que obtiene entre quienes no le votaron en el pasado y, probablemente, no le votarán en el futuro, no debe ser, sin más, ignorada. En situaciones de insatisfacción con la gestión de quienes encarnan la opción política por la que votaron, el hecho de contar en el electorado rival con un alto o bajo grado de rechazo puede propiciar una menor o mayor tendencia a su desmovilización electoral, es decir, a la abstención y, con ello, potenciar o disminuir indirectamente las propias probabilidades de victoria.

Con todo, por lo general, y como es obvio, la evaluación más relevante para un político no es tanto la que consigue entre el conjunto de la ciudadanía, sino la que le otorgan quienes son sus votantes, actuales o potenciales. Ese es, en realidad, su “capital político”.

Sin duda, la situación más deseable para un líder político —la que mayor margen de maniobra le permite— es ser muy positivamente evaluado por su propio electorado y de forma no muy extremadamente crítica por el electorado ajeno. Pero, sin duda, lo peor para un candidato es, estar mal evaluado entre los votantes de su partido.

Algo que, por cierto, no le ocurre a ninguno de los principales candidatos a presidir el Parlament de Cataluña tras las elecciones de mañana domingo. Todos obtienen entre los votantes de su partido puntuaciones superiores al 5. Como en el post de ayer, en el gráfico que acompaña a este se ha combinado el conocimiento y la evaluación de cada candidato pero esta vez entre los votantes de su respectivo partido. El resultado es que los siete candidatos son ubicados en el cuadrante superior derecho: el óptimo, dado que supone un elevado conocimiento y una buena evaluación. Todos tienen un porcentaje de conocimiento superior al 90% y logran puntuaciones medias cercanas o superiores al 7 (con una precisión: el número de entrevistados en este sondeo que recuerdan haber votado a Ciutadans y a SI en 2010 es muy bajo, por lo los datos relativos a Albert Rivera y Alfons López deben ser interpretados con cierta cautela). Hay una única excepción: el candidato del PSC. Pere Navarro es el que más alejado queda del resto de candidatos al ser conocido “solo” por un 81 % de los votantes socialistas, y ser evaluado con un 5.3.

Conocimiento ciudadano y evaluación de candidatos (2)

El País