Si la volatilidad electoral incide en algún partido, ese es Ciudadanos. La tendencia ascendente de la formación naranja refleja no solo un estado de ánimo de la ciudadanía que en parte le es favorable, sino un estatus de gran partido de acogida de electores que hace unos meses dieron su confianza a otros partidos. Se trata de un colectivo de votantes en tránsito que otorga una destacada dosis de fragilidad a la actual mejoría del partido, ya que es altamente dependiente de que estos transeúntes dejen de serlo, se queden y le voten.

  • El problema de Ciudadanos es su propia virtud. El fenómeno enigmático de Ciudadanos atiende a una exitosa captación de electores ajenos que el día de las elecciones toman una decisión contraria a la que manifiestan en los sondeos. Esto es así hasta el punto de que casi el 40% de su potencial voto en este momento procede de votantes fugados de otros partidos o de abstencionistas. Esta muestra de fragilidad contrasta con el resto de formaciones, pues ni PP, PSOE y Podemos registran una porción de electores en tránsito que supere el 20%. Esto no impide que Ciudadanos, con un voto estimado estabilizado alrededor del 17%, sea efectivamente el partido que más podría mejorar su resultado respecto a diciembre (tres puntos porcentuales más sobre voto válido) y que pueda disputar la tercera posición con Podemos-confluencias.

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  • El liderazgo de Rivera es el segundo rasgo más característico. Rivera cuenta con el mayor reconocimiento entre la ciudadanía española (más de la mitad —55%— aprueba su actuación política) y es también el más transversal: dos de cada tres votantes del PSOE (66%) y del PP (63%) le aprueban, casi la mitad (47%) de los de Unidad Popular y hasta un tercio (35%) de los de Podemos. El respaldo es prácticamente unánime entre los suyos: el 96% cree que Rivera debe ser el candidato del partido a las próximas elecciones.
  • Es el primer partido entre la población más activa. La gente con trabajo remunerado y que tiene entre 35 y 54 años es la principal fuente de sus apoyos, pero tiene dificultades para penetrar en el electorado menos activo (pensionistas y con 55 o más años). Precisamente en este segmento de edad (que representa el 40% del censo electoral) solo uno de cada diez daría hoy su voto a esta formación. Destaca también entre la gente joven, pero este es el espacio en el que Podemos lidera con más claridad, además de que suponen apenas uno de cada cinco españoles con derecho a voto (21%) y que no suelen acudir a votar de forma mayoritaria.

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  • Baja movilización y poco rédito electoral durante la campaña. Solo dos de cada tres potenciales votantes de Ciudadanos (68%) afirman que irán a votar con toda seguridad a las próximas elecciones. Es un indicador de movilización moderado, pues está diez puntos por debajo del PP (78%) y ocho de Podemos (76%). El tercio restante de quienes dicen que votarían la candidatura pero con ciertas reticencias de acudir finalmente a las urnas queda en el aire, a sabiendas de que su actuación durante la campaña electoral no es especialmente fructífera: en el único precedente, el del 20D, se registró una pérdida estimada de votos en los últimos 15 días de seis puntos porcentuales sobre censo.