Barómetro electoral: el posible regreso a la política

José Pablo Ferrándiz José Juan Toharia on Lunes, 02 Diciembre 2013. Posted in Análisis - Blog

02/12/2013

Metroscopia Foto Barómetro electoral

Si hubiese elecciones generales ahora y si, como estimamos, la disposición efectiva a participar en las mismas acabase siendo del orden del 65% (casi siete puntos menos de lo que fue en noviembre de 2011, pero casi 10 puntos más de la que llevan meses declarando los electores), el resultado global que parece más probable sería una ajustada victoria—no muy alejada del empate— del PP sobre el PSOE: 146 escaños frente a 131. Cono ese nivel de participación, los otros dos partidos de ámbito nacional, IU y UPyD, pese a su llamativa y sostenida subida en los sondeos no lograrían capitalizar en escaños, de forma proporcional, el caudal de apoyo social que en principio suscitan.

Nuestro sistema electoral (en el que 35 de las 52 circunscripciones existentes —incluidas Ceuta y Melilla— cuentan, como máximo, con seis escaños) impone, en la práctica, un severo correctivo  a las aspiraciones de potenciales terceros o cuartos partidos. Con todo, IU y UPyD incrementarían apreciablemente su presencia en el Congreso de los Diputados: IU alcanzaría su, hasta ahora, cifra récord (25 escaños) y UPyD pasaría de 5 a 11. Por su parte CiU, tradicional formación bisagra en el tablero nacional, bajaría de 16 a 11 escaños y vería así seriamente cercenadas sus probabilidades, llegado el caso, de completar mayorías con alguno de los dos grandes partidos nacionales.

Con los datos de esta estimación, que reflejan la llamativa estabilidad de nuestro sistema político —por ahora inmune a posibles sarpullidos populistas o derivas antisistema—, no resulta fácil conjeturar alianzas que pudieran permitir a PP o PSOE tomar las riendas de un nuevo gobierno. La alternativa matemáticamente más obvia sería, sin duda, una gran coalición PP-PSOE que remara al unísono por un tiempo, al menos hasta dejar atrás la actual crisis, y que llevara a cabo las reformas estructurales que el país precisa y que solo con su esfuerzo conjunto parecen posibles. Pero esto, evidentemente, pertenece hoy por hoy al reino de las ensoñaciones, pues esto no es Alemania.

Un resultado similar al de esta estimación propiciaría, por otra parte, algo que la ciudadanía añora, según expresa sondeo tras sondeo: el retorno de la política. Es decir, la vuelta a la negociación y al pacto como modo  permanente y buscado (y no resignadamente soportado) de resolución de problemas y desacuerdos; y el predominio del diálogo y del respeto mutuo, como estilo propio de la vida pública. Con tanta información demoscópica como ahora existe, resulta inexplicable que los partidos propendan a escuchar casi únicamente a sus cuadros y militantes y apenas se esfuercen en oír la voz de quienes les votan. De ahí sin duda ese desafecto que todos lamentan, pero al que no ponen remedio. En el caso del PP, por ejemplo, sus votantes llevan ya años viéndole, ideológicamente, más escorado a la derecha de lo que ellos mismos se consideran. Hasta ahora sin mayores consecuencias, pero quizá en el panorama actual, con un claro aleteo, en su seno, de una especie de tea party no precisamente sintonizado con el sentir del votante medio, esa discordancia puede empezar a pasar factura. En el caso del PSOE, o más concretamente, en el de su partido hermano, el PSC, llama la atención su prolongada sordera (que ahora parece querer corregir) ante el doble sentimiento identitario (“tan catalán como español”) que de forma masiva, y sondeo tras sondeo, le expresan sus votantes y que les hace escasamente proclives a aventurerismos soberanistas de carácter excluyente que, en cambio, agradan a parte de sus dirigentes.  Uniendo a esto (y a más aspectos que cabría resaltar) el impacto de la crisis (que unos no supieron evitar y otros está por ver que logren resolver) ¿como puede sorprender que PP y PSOE, pese a mantener un apoyo social importante, no logren hacerse con un liderazgo claro sobre una sociedad, confundida, que tanto lo necesita?

Metroscopia Estimación diciembre 2013

Metroscopia Estimación por CCAA 1

Metroscopia Estimación por CCAA 2Fdo: José Juan Toharia y José Pablo Ferrándiz, presidente y vicepresidente de Metroscopia respectivamente

El posible regreso a la política

José Juan Toharia José Pablo Ferrándiz on Domingo, 01 Diciembre 2013. Posted in Artículos

El País 01/12/2013

Si hubiese elecciones generales ahora y si, como estimamos, la disposición efectiva a participar en las mismas acabase siendo del orden del 65% (casi siete puntos menos de lo que fue en noviembre de 2011, pero casi 10 puntos más de la que llevan meses declarando los electores), el resultado global que parece más probable sería una ajustada victoria —no muy alejada del empate— del PP sobre el PSOE: 146 escaños frente a 131. Con ese nivel de participación, los otros dos partidos de ámbito nacional, IU y UPyD, pese a su llamativa y sostenida subida en los sondeos, no lograrían capitalizar en escaños, de forma proporcional, el caudal de apoyo social que en principio suscitan. Nuestro sistema electoral —en el que 35 de las 52 circunscripciones existentes (incluidas Ceuta y Melilla) cuentan, como máximo, con seis escaños— impone, en la práctica, un severo correctivo a las aspiraciones de potenciales terceros o cuartos partidos. Con todo, IU y UPyD incrementarían apreciablemente su presencia en el Congreso de los Diputados: IU alcanzaría su, hasta ahora, cifra récord (25 escaños) y UPyD pasaría de cinco a 11. Por su parte, CiU, tradicional formación bisagra en el tablero nacional, bajaría de 16 a 11 escaños y vería así seriamente cercenadas sus probabilidades, llegado el caso, de completar mayorías con alguno de los dos grandes partidos nacionales.

Con los datos de esta estimación, que reflejan la llamativa estabilidad de nuestro sistema político —por ahora inmune a posibles sarpullidos populistas o derivas antisistema—, no resulta fácil conjeturar alianzas que pudieran permitir a PP o PSOE tomar las riendas de un nuevo Gobierno. La alternativa matemáticamente más obvia sería, sin duda, una gran coalición PP-PSOE que remara al unísono por un tiempo, al menos hasta dejar atrás la actual crisis, y que llevara a cabo las reformas estructurales que el país precisa y que solo con su esfuerzo conjunto parecen posibles. Pero esto, evidentemente, pertenece hoy por hoy al reino de las ensoñaciones, pues esto no es Alemania.

Un resultado similar al de esta estimación propiciaría, por otra parte, algo que la ciudadanía añora, según expresa sondeo tras sondeo: el retorno de la política. Es decir, la vuelta a la negociación y al pacto como modo permanente y buscado (y no resignadamente soportado) de resolución de problemas y desacuerdos; y el predominio del diálogo y del respeto mutuo como estilo propio de la vida pública. Con tanta información demoscópica como ahora existe, resulta inexplicable que los partidos propendan a escuchar casi únicamente a sus cuadros y militantes y apenas se esfuercen en oír la voz de quienes les votan. De ahí sin duda ese desafecto que todos lamentan, pero al que no ponen remedio. En el caso del PP, por ejemplo, sus votantes llevan ya años viéndolo, ideológicamente, más escorado a la derecha de lo que ellos mismos se consideran. Hasta ahora sin mayores consecuencias, pero quizá en el panorama actual, con un claro aleteo, en su seno, de una especie de tea party no precisamente sintonizado con el sentir del votante medio, esa discordancia puede empezar a pasar factura.

En el caso del PSOE, o más concretamente en el de su partido hermano, el PSC, llama la atención su prolongada sordera (que ahora parece querer corregir) ante el doble sentimiento identitario (“tan catalán como español”) que de forma masiva, y sondeo tras sondeo, le expresan sus votantes en Cataluña. Unos votantes escasamente proclives a aventurerismos soberanistas de carácter excluyente que, en cambio, agradan a parte de sus dirigentes. Uniendo a esto (y a más aspectos que cabría resaltar) el impacto de la crisis (que unos no supieron evitar y otros está por ver que logren resolver), ¿cómo puede sorprender que PP y PSOE, pese a mantener un apoyo social importante, no logren hacerse con un liderazgo claro sobre una sociedad confundida que tanto lo necesita?

José J. Toharia y José P. Ferrándiz son presidente y vicepresidente de Metroscopia.

Ciudades inteligentes, ¿oportunidad o mercadotecnia?

Mar Toharia on Martes, 26 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

26/11/2013

Metroscopia Ciudades inteligentes
Las ciudades son espacios en transformación. A lo largo de la historia, las necesidades humanas se han intentado satisfacer de maneras diversas, las prioridades en el diseño urbano han ido cambiando y así lo han hecho también las formas de vida. Y de la mano de esta evolución se han sucedido numerosos calificativos para estos espacios: ciudad de la información, ciudad global, postmetrópolis o, desde hace pocos años, ciudad inteligente. Este último goza de una creciente aceptación en los foros institucionales y empresariales, a pesar de no estar exento de incertidumbres.

Parece existir un cierto acuerdo teórico en que una ciudad inteligente es aquella que hace uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas y habitantes, tanto en el ámbito económico como en el social y medioambiental. Esto supone la promoción de criterios como la sostenibilidad de los sistemas urbanos o la gobernanza participativa. Las grandes empresas de tecnología, como Siemens, IBM, Intel o Cisco, consideran, además, que el estar conectadas a la red será lo que defina básicamente a estas urbes, e IBM cuenta ya con 2000 proyectos en curso en diversos países del mundo.

Para la puesta en práctica de todo ello, la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) presentó, en junio de 2011, el Manifiesto por las Ciudades Inteligentes. Innovación para el progreso. Su objetivo es “intercambiar experiencias y trabajar conjuntamente para desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, incidiendo en aspectos como el ahorro energético, la movilidad sostenible, la Administración electrónica, la atención a las personas o la seguridad”. Actualmente, la RECI está formada por 41 ciudades y una de ellas, Barcelona, ha acogido este mes de noviembre el Smart City Expo World Congress.

El reto es indudable. Nuestro país necesitaría hoy casi 3,5 superficies como la de España para satisfacer su ritmo de desarrollo actual (huella ecológica); el 63,8 % de la población opina que se está haciendo demasiado poco para proteger el medio ambiente; el índice de pobreza humana, que combina factores económicos (renta y desempleo) y sociales (salud y educación), aumentó un 8 % entre los años 2008 y 2011. Y en la ciudad de Madrid, el 52 % de los habitantes considera que no se fomenta la participación urbana.

Por otro lado, el 49 % de los españoles afirma que el progreso científico y tecnológico entraña más ventajas que inconvenientes para el medioambiente, frente al 28 % que mantiene lo contrario. Para que esto sea así, comienzan a surgir iniciativas locales que conciben la tecnología, que definirá a las ciudades inteligentes, como un instrumento al servicio de las necesidades humanas básicas, capaz de ofrecer a los ciudadanos nuevas maneras de conexión, de información y de participación activa en el desarrollo urbano. De modo que la mercadotecnia, más allá del ámbito empresarial, debería suponer una oportunidad real para la construcción colectiva de ciudades más sostenibles.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia.

Ilustración: Mar Toharia

Nada lo justifica

Violeta Assiego on Viernes, 22 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

22/11/2013

Metroscopia Laostia

Tres de cada cuatro hombres denunciados por violencia de género en 2011 tenía entre 14 y 44 años según datos de la Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género publicados por el INE en mayo de este año. No deja de ser llamativo que los hombres más jóvenes escenifiquen lo peor de los valores, creencias y actitudes que un hombre puede tener hacia una mujer. En las relaciones afectivas entre la población más joven —también entre los menores de edad— se están reproduciendo roles de machismo y maltrato que deberían estar ya superados y que no hacen prever un cambio de tendencia en la eliminación de la violencia doméstica.  

En el último año aumentaron hasta un 33 % los casos de violencia de género protagonizados por chicos de entre 14 y 18 años, señala la Fiscalía General del Estado en su Memoria de 2012. Según las conclusiones del estudio “La Evolución de la Adolescencia Española sobre la Igualdad y la Prevención de la Violencia de Género”, entre las conductas de maltrato que los chicos adolescentes reconocen haber tenido con más frecuencia destacan el control abusivo del chico sobre la chica y la presión e intimidación que ejerce sobre esta para satisfacer sus deseos. Los jóvenes que afirman haber pegado a su pareja son los menos (3 %), pero es posible que exista una bolsa oculta de las conductas más graves que los adolescentes o bien no perciban como de tal gravedad, o bien no quieren reconocerlo públicamente.

Que las estadísticas reflejen una disminución en el número de denuncias por parte de las mujeres parece deberse más a la dependencia económica que estas tienen de sus parejas a causa de la crisis que a un cambio positivo de tendencia en la violencia machista. La responsabilidad de la sociedad ante este tipo de conductas es no justificar en ningún caso al agresor, sea cual sea su edad o su estatus social. No cabe la permisividad. La violencia de género es una de las más graves formas de violación de los derechos humanos de la mujer y refleja un problema cultural en aquellos lugares donde se da. 

Violeta Assiego es abogada y coordina los estudios de Discriminación, Pobreza y Exclusión Social en Metroscopia.En twitter @Vissibles.

Fotografia: Cartel de la Campaña de Prevención de Malos Tratos entre los Jóvenes 2001. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y la Asociación de Mujeres Progresistas.

El clima político de cara a las Europeas de 2014: un reflejo del nacional

José Pablo Ferrándiz on Martes, 19 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

19/11/2013

Metroscopia Parlamento Europeo

Lo más destacado de la estimación de resultado electoral que Metroscopia ha realizado para EL PAÍS para el caso de que las elecciones al Parlamento Europeo convocadas para mayo del año que viene tuvieran lugar mañana mismo es el pronunciado descenso de los porcentajes de voto y del número de escaños que obtendrían el PP y el PSOE con respecto a los anteriores comicios europeos. Los populares volverían a ganar estas elecciones situándose por delante de los socialistas por una distancia de 1.1 puntos (en 2009 fue de 3.7 puntos) y un solo escaño (al igual que entonces). Ahora bien, el PP conseguiría en estos momentos, un porcentaje de voto inferior en algo más de 13 puntos al logrado en 2009  (de 42.3 % pasaría a 29.0 %) y 6 diputados menos (de 24 pasaría a 18); y los socialistas, por su parte, sufrirían un castigo similar: perderían casi 11 puntos con respecto a hace cuatro años (de 38.6 % pasarían a 27.9 %) y 6 diputados (pasando de 23 a 17).

PP y PSOE pasarían, así, de contar con el 81 % de los votos y el 87 % de los escaños en disputa al 57 % y el 65 % respectivamente. A tan solo seis meses de las elecciones, el PP solo mantiene abierta y declaradamente fieles a la mitad de sus votantes de 2009 (50 %), un porcentaje que, con todo, supera en 10 puntos al de votantes socialistas fieles al PSOE (40 %). Por el momento, la Conferencia política del pasado fin de semana no parece tener efecto detectable alguno sobre el potencial electoral socialista.

Los grandes beneficiados serían, sobre todo, IU que multiplicaría por cuatro su actual porcentaje de voto (pasaría de 3.7 % a 14.3)  y casi por cinco su representación actual en el Parlamento europeo (de 2 a 9 diputados). Un éxito que se debería, en gran medida, a su capacidad para retener a la amplia mayoría de su electorado (78 %) además de atraer a una parte sustancial de votantes socialistas (en torno al 15 %). El otro partido favorecido sería UPyD, que casi triplicaría su actual porcentaje de voto (pasaría de 2.9 % a 8.2 %) y obtendría cuatro diputados más, pasando de 1 a 5. La formación magenta es capaz de retener a dos de cada tres de sus actuales votantes (66 %) y lograría atraer entre un 5 % y un 6 % de votantes del PP y del PSOE, respectivamente.

Las dos grandes coaliciones que se presentaron en 2009 obtendrían ahora unos resultados dispares. De repetirse la Coalición por Europa (CEU) —conformada, entre otros partidos, por Convergencia i Unió, Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria— perdería casi un punto (pasaría de 5.1% a 4.3%) y un diputado (de 3 a 2). Al contrario de lo ocurrido en 2009, y de configurarse igual que entonces, la otra gran coalición: Europa de los Pueblos (EdP-V) —formada, entre otros partidos, por Esquerra Republicana de Catalunya, el Bloque Nacionalista Galego y Aralar—, superaría a CEU:  duplicaría su porcentaje actual de voto (pasando de 2.5 % a 5.5 %) y lograría 3 diputados (dos más que ahora).

Estos resultados dejan entrever cierto paralelismo con la política nacional que reflejan los sondeos: un desgaste de los dos grandes partidos que favorece a las otras dos formaciones de ámbito nacional y un crecimiento de los partidos nacionalistas ideológicamente más de izquierdas frente al retroceso de los más conservadores. Esta analogía tiene que ver, probablemente, con que el 72 % de los españoles dice enfocar estas próximas elecciones al Parlamento Europeo más en clave española que europea —esto es, pensando más en la situación y los problemas de España que en los del conjunto de la Unión Europea—. No obstante, la estimación de resultado electoral que se ofrece en este sondeo —que se sustenta en una participación estimada similar a la que hubo en los anteriores comicios: 46.0 %— se sustenta en algunos puntos que por el momento están en duda: no se sabe aún los nombres de los distintos candidatos, ni las coaliciones finales que puedan concretarse, ni si, quizá, surgirá alguna de nuevo cuño y de estilo más alternativo y rompedor. En lo que respecta a los candidatos, los datos del sondeo indican que, a día de hoy, la mayoría de los votantes tanto del PSOE como del PP que ya han decidido que repetirán su voto, han tomado esa decisión teniendo algo más en cuenta las siglas del partido que el candidato. Ahora bien, entre los votantes por ahora indecisos de estos dos partidos, predominan en cambio ligeramente quienes dicen que su decisión final dependerá en gran medida de quién sea el candidato.

En lo que respecta a las coaliciones, la distribución de escaños estimada en este sondeo podría variar si, por ejemplo, ERC y CiU presentaran una candidatura conjunta. Y lo mismo podría suceder si Ciutadans decidiera concurrir a estas elecciones —idea que parece estar sopesando— bien en solitario o bien en coalición. En este último caso, su presencia podría restar apoyos electorales al PP y, de manera más indirecta, a UPyD: esta última formación se constituye, hoy por hoy, como el refugio de votantes tanto populares como socialistas desencantados con sus respectivas formaciones. Hay que tener en cuenta que —sin que exista aún una decisión al respecto de Ciutadans— el Clima Social de Cataluña llevado a cabo por Metroscopia para EL PAÍS y publicado el domingo 3 de noviembre, arrojaba para C´s una intención directa de voto en esta Comunidad en el caso de las elecciones europeas del 2.7 % (la de UPyD era de solo un 0.8 %). Y uno de cada cinco votantes (20 %) del PP en Cataluña en 2009 mostraba su intención de hacerlo en las próximas europeas por Ciutadans.

Con todo, si comparamos la actual estimación con la que Metroscopia llevó a cabo para EL PAÍS el pasado mes de junio se puede apreciar cierta recuperación de populares y de socialistas: casi dos puntos y un diputado más ahora en cada caso, a costa de un menor crecimiento de IU y UPyD del entonces estimado. También se percibe una mayor tendencia a votar a ERC (Y, por tanto, presumiblemente, a la coalición en que pudiera integrarse) que a CiU (y, por extensión, a la Coalición de que entonces formó parte).

Lo que anticipan las europeas

En los comicios al Parlamento Europeo de 2009 se produjo la primera derrota electoral del PSOE en nueve años: hasta ese momento, desde que José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido secretario general de los socialistas en el año 2000, el PSOE había superado al PP en todas las grandes citas electorales. Como posteriormente se pudo comprobar, aquellas elecciones supusieron para los socialistas la primera señal de alarma del tsunami que les venía encima: primero en las municipales y autonómicos de mayo de 2011 —en las que los socialistas perdieron casi todo el poder territorial en juego— y, posteriormente, en las generales de noviembre de ese mismo año —en las que obtuvieron su peor resultado histórico—. Aquellos comicios europeos significaron, en cambio, el primer paso del PP en su camino hacia la cumbre que culminó el 20-N cuando logró una abrumadora victoria por mayoría absoluta y el mejor resultado electoral de toda su historia.

Cinco años después y al igual que ocurrió entonces, el desenlace de las próximas elecciones europeas que se celebrarán en mayo de 2014 podría ser el botón de muestra de lo que podría suceder en la política española en los próximos dos años. Al fin y al cabo los españoles suelen enfocar las elecciones al Parlamento Europeo más en clave española que europea y las del año próximo no parecen ser una excepción: la amplia mayoría (72 %) dice que decidirá su voto —o su abstención— pensando más en la situación y los problemas de España que en los del conjunto de la Unión Europea. Así, si llegara a confirmase la estimación electoral de Metroscopia que hoy se publica en este diario, las próximas citas electorales de ámbito nacional —las municipales y autonómicas de mayo de 2015 y, previsiblemente, las generales a finales de ese mismo año— se caracterizarían por un desgaste de los dos grandes partidos nacionales (PP y PSOE) y un sustancial crecimiento de las otras dos formaciones de ámbito nacional: IU y UPyD. Pero también —en lo que puede considerarse un aviso a navegantes para algunos partidos de ámbito autonómico— por el aumento del caudal electoral de los partidos nacionalistas y regionalistas ideológicamente más tendentes hacia la izquierda frente al retroceso de los más conservadores. En todo caso, la estimación de resultado electoral se ha llevado a cabo sobre una participación electoral similar a la de 2009 y, dado que no se conocen aún los candidatos de cada formación política, en el (dudoso) supuesto de que los partidos y coaliciones que van a concurrir en 2014 sean los mismos que en 2009.

Cualquier variación o novedad en alguna de estas premisas afectaría, obviamente, a los resultados ahora estimados: desde una candidatura unitaria de Esquerra y Convergencia i Unió —que podría obtener más escaños que cualquiera de las coaliciones con las que concurrieron hace cuatro años— hasta la participación de Ciutadans —que restaría apoyos sobre todo al PP y a UPyD—. En todo caso, no parece esperable que los rasgos generales que perfila la estimación actual vayan a variar en los apenas seis meses que restan para las próximas elecciones europeas.


Metroscopia Estimación Europeas noviembre 2013

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estiestimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

Metroscopia IDV Europeas Noviembre 2013

En twitter @JPFerrandiz

Foto freshwater2006

Lo que anticipan las europeas

José Pablo Ferrándiz on Domingo, 17 Noviembre 2013. Posted in Artículos

Web El Páis 17/11/2013

En los comicios al Parlamento Europeo de 2009 se produjo la primera derrota electoral del PSOE en nuevo años: hasta ese momento, desde que José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido secretario general de los socialistas en el año 2000, el PSOE había superado al PP en todas las grandes citas electorales. Como posteriormente se pudo comprobar, aquellas elecciones supusieron para los socialistas la primera señal de alarma del tsunami que les venía encima: primero en las municipales y autonómicos de mayo de 2011 —en las que los socialistas perdieron casi todo el poder territorial en juego— y, posteriormente, en las generales de noviembre de ese mismo año —en las que obtuvieron su peor resultado histórico—.

Aquellos comicios europeos significaron, en cambio, el primer paso del PP en su camino hacia la cumbre que culminó el 20-N cuando logró una abrumadora victoria por mayoría absoluta y el mejor resultado electoral de toda su historia. Cinco años después y al igual que ocurrió entonces, el desenlace de las próximas elecciones europeas que se celebrarán en mayo de 2014 podría ser el botón de muestra de lo que podría suceder en la política española en los próximos dos años. Al fin y al cabo los españoles suelen enfocar las elecciones al Parlamento Europeo más en clave española que europea y las del año próximo no parecen ser una excepción: la amplia mayoría (72 %) dice que decidirá su voto —o su abstención— pensando más en la situación y los problemas de España que en los del conjunto de la Unión Europea.

Así, si llegara a confirmase la estimación electoral de Metroscopia que hoy se publica en este diario, las próximas citas electorales de ámbito nacional —las municipales y autonómicas de mayo de 2015 y, previsiblemente, las generales a finales de ese mismo año— se caracterizarían por un desgaste de los dos grandes partidos nacionales (PP y PSOE) y un sustancial crecimiento de las otras dos formaciones de ámbito nacional: IU y UPyD. Pero también —en lo que puede considerarse un aviso a navegantes para algunos partidos de ámbito autonómico— por el aumento del caudal electoral de los partidos nacionalistas y regionalistas ideológicamente más tendentes hacia la izquierda frente al retroceso de los más conservadores.

En todo caso, la estimación de resultado electoral se ha llevado a cabo sobre una participación electoral similar a la de 2009 y, dado que no se conocen aún los candidatos de cada formación política, en el (dudoso) supuesto de que los partidos y coaliciones que van a concurrir en 2014 sean los mismos que en 2009.

Cualquier variación o novedad en alguna de estas premisas afectaría, obviamente, a los resultados ahora estimados: desde una candidatura unitaria de Esquerra y Convergencia i Unió —que podría obtener más escaños que cualquiera de las coaliciones con las que concurrieron hace cuatro años— hasta la participación de Ciutadans —que restaría apoyos sobre todo al PP y a UPyD—. En todo caso, no parece esperable que los rasgos generales que perfila la estimación actual vayan a variar en los apenas seis meses que restan para las próximas elecciones europeas.

José Pablo Ferrándiz es sociólogo y vicepresidente de Metroscopia. En Twitter @JPferrándiz

Ciudades en transición

Mar Toharia on Martes, 12 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

12/11/2013

Más de la mitad de la población mundial habita actualmente en ciudades, algunas de las cuales alcanzan dimensiones sin precedentes. 502 aglomeraciones urbanas superan el millón de habitantes y 74, los cinco millones (entre ellas, Madrid); hay 29 por encima de 10 millones (como Moscú o Londres), 12 superan los 20 millones y existe 1 megaciudad de más de 30 millones de personas (Tokio). La forma en que obtienen y usan energías y bienes es crucial para su posible sostenibilidad social, ecológica y económica.

De hecho, se estima que el consumo mundial de energía se incrementará en un 57 % entre 2004 y 2030, a pesar del posible aumento de precios. Aunque la fecha del pico del petróleo no está fijada con precisión, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estableció que en 2006 la producción de petróleo crudo llegó a su máximo. A pesar de ello, la principal fuente de energía sigue siendo hoy el combustible fósil.

España depende del exterior para la adquisición de estos recursos en aproximadamente un 85 %. Casi la mitad de su energía proviene del petróleo, que se ha convertido en uno de los sostenes de la forma de vida actual (para combustible, calefacción, plásticos, productos químicos, carreteras, etc.). Sin embargo, el 30.2 % de los españoles afirma que cada vez que utilizamos carbón, gasóleo o gas estamos contribuyendo al cambio climático y otro 47.7 % opina que probablemente eso sea así. El 55 % de la población de Madrid considera que la ciudad no hace un uso razonable de la energía. Quizá por eso, y a pesar de que la nueva ley de reforma energética incluye la suspensión de subvenciones a las renovables, el 69.3 % de los españoles considera que la energía solar, eólica o hidráulica tendría que ser la fuente de energía a la que se debería dar prioridad para satisfacer futuras necesidades energéticas. Y según informes de Greenpeace, la energía solar podría abastecer siete veces la demanda eléctrica de la península en 2050.

Por otro lado, el 91.5 % de la población está de acuerdo con que se deberían establecer acuerdos internacionales sobre los problemas del medio ambiente, de forma que los países estuvieran obligados a cumplirlos. Hace un par de semanas, 13 países de la Unión Europea, entre ellos España, han formado el “Grupo del Crecimiento Verde” con el objetivo de establecer un programa de medidas ante el cambio climático para el 2030 que prevé la paulatina independencia de los combustibles fósiles.

Muchos ciudadanos ya caminan en este rumbo y abogan por ritmos de vida y territorios urbanos más sostenibles, equitativos y reconocedores de los límites biológicos del planeta. El 73 % de la población considera que solo cambiando de forma de vida se podrá resolver el problema del cambio climático. Quizá por ello, aumentan las iniciativas de consumo local, agricultura ecológica y el movimiento lento (slow food), movilidad sostenible, empleo verde, economía social o economía del cuidado. Las ciudades son espacios cambiantes y hoy parecen reclamar esta transición socioecológica.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia

Carta al Papa

José Juan Toharia on Domingo, 10 Noviembre 2013. Posted in Artículos

El País 10/11/2013

¿Resulta superflua una encuesta para Francisco sobre lo que piensan los católicos? Como hace unos días escribía Juan G. Bedoya en estas páginas, podría parecerlo pues este Papa, con sus antecedentes pastorales de zapatos desgastados, sin duda debe saber de sobra lo que piensan los católicos de a pie (los que se definen como practicantes y los que  optan por considerarse como poco o nada practicantes... pero católicos al fin). Pero nunca está de más el baño de realismo que, sobre todo para quienes tienen que decidir sobre asuntos colectivos, supone priorizar los siempre humildes datos de la realidad, tan apegados a la terrena cotidianeidad, sobre las sin duda más brillantes y lucidas hipótesis, impresiones, deseos o creencias personales de cada cual, no siempre exentas de injustificada autosuficiencia, cuando no soberbia.

Y si el Papa opta por pedir que sean los fieles quienes se expresen directamente, sin intermediación eclesiástica alguna, sus razones tendrá (razones que, por otra parte, no resulta difícil imaginar a la luz del creciente divorcio entre fieles y jerarquía, detectado estudio tras estudio, en cuanto al modo de entender y vivir el mensaje evangélico en la sociedad actual).

La carta que, atendiendo a su llamada, los católicos españoles podrían escribir al Papa sobre las cuestiones que este ha planteado, contendría respuestas claras y contundentes, poco necesitadas de matices o circunloquios. Del sondeo de Metroscopia se deduce en efecto, con claridad, la unánime petición de que sea posible ya el divorcio y el uso de anticonceptivos: sencillamente, que se haga legal en la disciplina de la Iglesia, lo que se vive como legal —¡desde hace tanto ya!— en la vida de sus fieles (con no pocas dosis, por cierto, de fingimiento, de vista gorda o, según los casos, de pura y simple hipocresía). Además, un llamativo 75% de los católicos reclama que se ponga fin a la —hoy imposible de justificar— discriminación de la mujer en el gobierno de la Iglesia. Y una mayoría absoluta propone que se amplíe el concepto de familia (de modo que no quede reducida exclusivamente a la constituida por un hombre y una mujer) por considerar que lo realmente importante para un niño es crecer en un ambiente de cariño y protección, con independencia de que se lo proporcione una pareja formada por un hombre y una mujer, o por personas del mismo sexo. Y, por último, y en un tema especialmente delicado como el del aborto, resulta  que solo una reducida minoría (el 16% entre los que se definen como católicos practicantes) cree que deba ser siempre delito y en ningún caso legal.
Y el que tenga oídos, que oiga (Mt. 13, 1-9).

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La cuestión identitaria

José Juan Toharia on Viernes, 08 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

08/11/2013

Metroscopia identidad iris

IDENTIDAD, VOTANTES Y PARTIDOS

En la actualidad, el 70% de los catalanes expresa sentimientos identitarios incluyentes: es decir, combinan (en proporción variable) una identidad catalana con otra española, sin que ambas resulten mutuamente excluyentes. La identidad plenamente compartida (sentirse tan catalán como español) es la claramente predominante: es la que expresa el 45%.

En comparación con 2006, se duplica el porcentaje de quienes se sienten sólo catalanes (pasa del 12% al 23%) y se reduce ligeramente el de quienes se consideran sólo españoles (pasa del 8% al 6%). La identidad incluyente pasa del 78% de 2006 al 70% actual: el impacto de la actual efervescencia independentista sobre los sentimientos identitarios parece haber sido muy limitado.

En todos los electorados —con la única excepción del de ERC— predominan quienes dicen tener un sentimiento identitario incluyente: un sentimiento en el que la doble sensación de pertenencia (a Cataluña y a España) logra coexistir y complementarse (en combinaciones de intensidad variable, según los casos). Entre los votantes de CiU el sentimiento identitario incluyente es expresado por el 61% y entre los de CUP por el 59%. Pero incluso entre los votantes de ERC un sustancial 42% dice sentir la doble identidad catalano-española.

En líneas generales, los votantes de los distintos partidos catalanes perciben en estos un tipo de sentimiento identitario básicamente coincidente con el suyo propio. Por ejemplo, entre los votantes de CiU un 37% se define como “solo catalán” y un porcentaje prácticamente idéntico (34%) define de ese mismo modo a su partido. Pero hay tres casos (PP, ERC y CUP) en los que las cosas son significativamente distintas.

Los votantes del PP catalán se consideran ligeramente más catalano-españoles de lo que consideran que lo es su partido. Entre los votantes de ERC y de CUP  el 56% y el 36%, respectivamente, se definen como “solo catalanes”; pero, al mismo tiempo, el 82% y el 75% definen de ese modo a su partido. Es decir, los votantes de estas dos formaciones las perciben más extremadas en su nacionalismo excluyente de lo que ellos mismos se consideran. O dicho de otro modo, en ese punto ambos partidos van por delante —y no a remolque— de sus votantes.

UBICACIÓN IDEOLÓGICA DE CIUDADANOS Y PARTIDOS CATALANES

En conjunto, la ciudadanía catalana se ubica, en la escala ideológica izquierda/derecha en un punto (4.3) que equivale a un centro-izquierda. El partido que es percibido como más cercano, ideológicamente, al ciudadano medio es el PSC, al que los catalanes ubican en un 4.8, es decir a una distancia (hacia su derecha) de solo cinco décimas. Todos los demás partidos son percibidos como situados más claramente a la derecha o a la izquierda del sentir medio ciudadano. El más alejado, por la derecha, es el PP (al que se percibe situado en un 7.9, es decir, a una distancia de 3.6 puntos), seguido de Ciutadans (al que la ciudadanía percibe ubicado en un 6.5), y de CiU, al que los catalanes sitúan en un 5.6, es decir, 1.3 puntos más a su derecha.  En el lado opuesto del arco político, los partidos que los catalanes ven más alejados, por la izquierda, del 4.3 con que, en promedio, se autodefinen, son CUP (que queda a 1.8 puntos de distancia del promedio general), ERC (que queda a 1.2 puntos) y ICV (que es situada a una distancia de un punto más a la izquierda).

Particularmente interesante es el grado de cercanía ideológica que los votantes de cada partido dicen percibir entre ellos y la formación a la que dieron su voto. En general, los votantes tienden a percibirse algo más escorados a la izquierda (o menos escorados a la derecha) que como perciben orientados a sus respectivos partidos, con la excepción de ERC y de CUP: en estos dos casos los votantes ven al partido algo más volcado a la izquierda de lo que ellos mismos se ven. El grado más bajo de disonancia ideológica  se registra en los casos de ICV y de Ciutadans: el punto ideológico en que se autoposicionan sus votantes difiere solo una décima del punto en el que colocan a su partido. En estos dos casos la sintonía entre partido y votantes es casi total. En cambio, los votantes de PSC, PP y CiU se perciben apreciablemente menos escorados a la derecha de cómo consideran que están sus respectivos partidos.

Metroscopia - identidad, votantes y partidos

Metroscopia Orientaciones identitarias

Metroscopia Autoubicación ideológica

Foto de Look into my eyes

Clima Social - noviembre 2013

- Si en Cataluña mañana se celebrasen elecciones:
    - Si se celebrasen elecciones Europeas
    - Si se celebrasen elecciones Autonómicas
    - Si se celebrasen elecciones Generales

- Un clima ciudadano de desafección hacia líderes y partidos
- La cuestión soberanista
- La relación con España
- La cuestión identitaria
    - Identidad, votantes y partidos
    - Ubicación ideológica de ciudadanos y partidos catalanes

La relación con España: los agravios

José Pablo Ferrándiz on Jueves, 07 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

07/11/2013

Una abrumadora mayoría de catalanes —86 %— considera que la situación económica de Cataluña es mala, y culpabilizan de ello en mayor medida a los Gobiernos de España —algo más al que ahora preside Rajoy (82 %) que al anterior de Zapatero (77 %)— que al actual Gobierno catalán —al que, con todo, un 69 % le atribuye alguna culpa—.

Esta mayor responsabilidad atribuida a los Gobiernos centrales está probablemente relacionada con la percepción ampliamente extendida entre la ciudadanía (78 %) de que Cataluña recibe del Estado menos dinero del que le aporta. Ahora bien, la Generalitat no queda exenta de responsabilidad por la mala situación económica de la Comunidad: un 29 % de los catalanes considera que el Gobierno del Principado es el responsable de la actual deuda pública de Cataluña, un porcentaje similar al de quienes atribuyen esa misma responsabilidad a los dos últimos Gobiernos españoles (32 %). Un 34 % hace corresponsables a Mas, Rajoy y Zapatero. Quizá el mayor problema que acompaña a todo el debate soberanista es la sensación de recelo que se ha instalado en el conjunto de la sociedad: la mayoría de los catalanes (61 %) cree que en el resto de España existe un amplio sentimiento de desafección hacia Cataluña (sentimiento que, en cambio, la mayoría dice no albergar hacia el resto de España). La misma acusación, por cierto, que en sentido inverso hace el resto de los españoles, según quedó reflejado en la oleada del mes de octubre del Barómetro de Clima Social que Metroscopia realiza para EL PAÍS: un 79 % dice, en el resto de España, que no siente recelo ni desafección hacia Cataluña, pero uno de cada dos sospecha que no ocurre lo mismo, a su respecto, en la otra ribera. Unos como otros parecen concluir  con un “nos quieren menos allí de lo que nosotros les queremos a ellos aquí”

Metroscopia - Situación económica de Cataluña

Metroscopia - La relación con España

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La cuestión soberanista

José Juan Toharia on Miércoles, 06 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

06/11/2013

Metroscopia - La cuestión soberanista

¿Es realmente posible la independencia?
Dos de cada tres catalanes (63%) vuelven a pensar que la independencia es algo con muy pocas o nulas probabilidades de llegar a ser realidad. Solo entre los votantes de ERC predominan (76% frente a 32%) los que creen que será posible en un futuro más o menos cercano. Entre los votantes de CiU o de la CUP las opiniones se presentan divididas.

Derecho a decidir: ¿unilateral o compartido?
Por otro lado, la idea de que Cataluña —o cualquier otra Comunidad— tiene derecho a decidir unilateralmente si sigue o no formando parte de España sigue siendo expresada por una ajustada mayoría absoluta (55%, que sube hasta el 91% entre los votantes de CUP, al 86% entre los de ERC, al 75% entre los de CiU y al 69% entre los de ICV); el 40% (porcentaje que llega hasta el 90% entre los votantes de PP y Ciutadans y al 65% entre los del PSC) considera que este tipo de decisión requiere también la conformidad del resto de España.

¿Información suficiente?
En proporción de dos a uno (66% frente a 33%) predominan quienes consideran que la ciudadanía catalana no está suficientemente informada de todas las consecuencias que podría tener la independencia. Esta es la opinión casi unánime de los votantes de Ciutadans (98%), PP (96%) y PSC (80%) y predomina también de forma clara entre los de ICV (64%). Pero incluso entre los votantes de partidos nacionalistas la expresa casi la mitad.

¿A quien beneficiaría la independencia?
En conjunto, la ciudadanía catalana tiende a pensar que la independencia será beneficiosa para el Principado (lo cree el 44%, porcentaje que entre los votantes de ERC sube hasta el 91%), pero tiene mucho más claro que será perjudicial para el resto de España (lo dice el 70%).

¿Demasiado tarde para un arreglo negociado?
Las opiniones se dividen por mitades: un 49% piensa que ya es muy difícil, o incluso imposible, un acuerdo entre Cataluña y el resto de España que resulte satisfactorio para ambas partes; un 48% cree que todavía es posible. Resulta destacable que en el pasado mes de mayo la opinión pesimista predominaba ampliamente sobre la optimista (63% frente a 33%). El paso del tiempo puede haber enconado el tono del debate público pero, al mismo tiempo, ha acrecentado la percepción ciudadana de que el “choque de trenes” no es inevitable.

La solución federalista
Uno de cada dos catalanes lleva ya meses declarando que estaría de acuerdo con pasar de un estado de las Autonomías a un Estado federal si con ello se resolviese de forma definitiva el encaje de Cataluña en España. En el momento actual se muestran especialmente receptivos a esta idea los votantes de  ICV (78%), CUP (68%), PSC (62%) y CiU (51%). Las opiniones se dividen entre los votantes de ERC y de Ciutadans. Solamente entre los votantes del PP predominan quienes se oponen a esta posbilidad (66%).

Si hubiera un referéndum de independencia...
De celebrarse ahora un referéndum en el que las opciones fueran, sencillamente, la independencia de Cataluña o su permanencia en España, la opción independentista obtendría una victoria ajustada: 46% frente a 42%.

Ahora bien, si en el debate previo a la votación se estableciera de forma clara que la independencia conllevaría, automáticamente, la salida de Cataluña de la Unión Europea el resultado se daría la vuelta: el 48% dice que votaría a favor de seguir formando parte de España y un 40% seguiría optando por la secesión.

Si en vez de plantear el dilema en términos dicotómicos tajantes se plantea una opción intermedia (la “tercera vía”: una Cataluña integrada en España pero con nuevas y blindadas competencias en exclusiva), esta sería, en estos momentos la claramente preferida: optaría por ella el 40%, un 31% seguiría prefiriendo la independencia y un 17% se pronunciaría por el mantenimiento de la actual situación.
La “tercera vía” resulta la opción preferida de los votantes de PSC (65%) y de ICV (44%), pero recibiría también el apoyo del 39% de los votantes de Ciutadans y de CUP, del 36% de los de CiU, del 31% de los del PP e, incluso, del 18% de los de ERC.

Por otro lado, la opción por esta opción intermedia predominaría de forma clara entre quienes se sienten tan catalanes como españoles (que constituyen el grupo más numeroso: 45%) pues entre ellos la escogería el 55%; el 25% optaría por que las cosas siguieran como ahora y solo el 9% preferiría la independencia. Entre quienes expresan sentimientos identitarios excluyentes (es decir, los que dicen sentirse “sólo catalanes” o “sólo españoles” y que representan, respectivamente, el 23% y el 6% de la ciudadanía) predomina en cambio, de forma clara, el secesionismo (por el que optaría el 78% de los primeros) y el mantenimiento del statu quo (que es lo que preferiría el 57% de los segundos).

Desacertado Rajoy y desacertado también (aunque algo menos) Mas
La opinión prácticamente unánime de los catalanes (la expresa el 86%) es que hasta ahora el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha estado desacertado en relación con el planteamiento soberanista del gobierno catalán. Esta opinión es expresada incluso por el 51% de los votantes catalanes del PP.
La generalizada crítica a la actuación en esta cuestión de Rajoy no equivale a dar por bueno, sin más, el planteamiento soberanista de Artur Mas: de hecho el 55% de la ciudadanía catalana lo califica de desacertado. Esta opinión es expresada por el 94% de los votantes del PP, por el 92% de los de Ciutadans, por el 81% de los del PSC y por el 67% de los de ICV; pero también por un sustancial 32% de los propios votantes de CiU.

Metroscopia - Independencia Cataluña España

Metroscopia - Referéndum Cataluña

Metroscopia - Cataluña nuevas competencias

Metroscopia - Planteamiento soberanista gobierno catalán

Ilustración de Raquel Marín

Cataluña: un clima ciudadano de desafección hacia líderes y partidos

José Pablo Ferrándiz on Martes, 05 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

05/11/2013

Hace apenas un año que los catalanes decidieron en las urnas la composición y distribución del actual Parlament, pero en estos momentos —cuando ha transcurrido tan breve espacio de tiempo— dos de cada tres ciudadanos (66 %) considera mala la actual situación política en Cataluña. Todos los partidos con representación parlamentaria obtienen un saldo negativo a su gestión —esto es, son más los ciudadanos que la desaprueban que quienes la aprueban—, aunque unos son más reprobados que otros.

De hecho, si se establece una clasificación, los primeros puestos son ocupados por los partidos que apoyan la realización de una consulta y los últimos por quienes la rechazan (o mantienen una actitud ambigua como es el caso del PSC-PSOE). Esquerra Republicana es el partido que merece el mayor porcentaje de aprobados: 46 %, que se duplica entre sus propios votantes (90 %). La gestión de ERC es aprobada por la mayoría de votantes de CiU y de la CUP (y por la mitad de los votantes de ICV). El PP es, por el contrario, el partido con mayor porcentaje de desaprobaciones (85 %), algunas más que las que consigue el PSC (77 %). No obstante, hay una importante diferencia entre ambos partidos: mientras que el PP logra la aprobación de la mayoría de sus votantes (58 %), los socialistas son los únicos que obtienen la desaprobación mayoritaria de todos los electorados, incluido el suyo propio (50 % frente a un 47 %). En el caso del PP llama la atención que entre sus votantes sean más numerosos los que aprueban la labor opositora de Ciutadans (64 %) que la de su propio partido. Esto explicaría en parte el trasvase de electores que parece estarse produciendo desde el PP a Ciutadans. El porcentaje de catalanes que aprueba la labor de Ciutadans (27 %)  es superior al de quienes aprueban a populares (12 %) y a socialistas (19 %).

La evaluación ciudadana de los principales líderes catalanes sigue una pauta similar a la evaluación de los partidos. El mejor evaluado es el líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, que obtiene un saldo positivo de 4 puntos entre el conjunto de la ciudadanía (un 49 % aprueba su labor frente a un 45 % que la desaprueba). Entre sus votantes el saldo se dispara hasta los 79 puntos y logra saldos positivos sustanciales entre los votantes de CiU (46 puntos) y la CUP (30 puntos). Le sigue, en esta clasificación, el líder de ICV, Joan Herrera, que divide las opiniones de los catalanes: un 47 % aprueba su trabajo y un 46 % lo desaprueba. Entre sus votantes y entre los de ERC obtiene una mayoritaria aprobación (con un saldo de 46 puntos en ambos casos). También, aunque más moderada (saldo positivo de 15 puntos), entre los votantes de CiU. Como ocurre con los partidos a los que representan, el socialista Pere Navarro y la popular Alicia Sánchez-Camacho son los peor evaluados por el conjunto de sus conciudadanos. Pero, también como en el caso de sus partidos, mientras que Sánchez–Camacho logra la aprobación mayoritaria de sus votantes (59 % frente a un 40), Navarro es desaprobado por todos los electorados incluido el suyo propio (54 % frente a un 41 %). Albert Rivera, líder de Ciutadans, obtiene un mejor saldo que los líderes de PSC y PP, tanto entre el conjunto de los catalanes (-37 puntos: le aprueba un 29 % y le desaprueba un 66 %) como entre sus propios votantes (+ 68 puntos: le aprueba un 83 % y le desaprueba un 15 %). El electorado popular tiene una mejor imagen de Rivera —le aprueba un 77 %—que de Sánchez-Camacho (59 %).

Un 59 % de los catalanes desaprueba al actual presidente de la Generalitat, Artur Mas, (frente a un 38 % que le aprueba). No obstante, los votantes de Convergencia i Unió le aprueban mayoritariamente, en la misma medida en que aprueban también al líder de Esquerra, Oriol Junqueras (71 % en ambos casos). El líder de Unió, Josep Antoni Durán i Lleida, tiene una imagen similar a la de Mas entre el conjunto de los catalanes —le desaprueba un 61 % y le aprueba un 34 %)—  pero entre los votantes de su coalición las opiniones se dividen: un 48 % aprueba su labor y un 48 % la desaprueba. Uno de cada dos catalanes cree probable que la CiU pueda acabar separándose debido a las distintas posiciones de las formaciones que la integran en torno a la cuestión soberanista. Entre el electorado de la propia coalición, son tantos (46 %) los que  consideran probable la fractura como los que la ven improbable (47%). En todo caso, si finalmente se produjera la ruptura, son siete veces más los votantes actuales de CiU que optarían electoralmente por Convergencia Democrática que los que lo harían por Unió Democrática (70 % frente a 13 %).


Metroscopia - Líderes y políticos

Metroscopia líderes entre sus votantes en Cataluña

Metroscopia- Cataluña: evaluación entre sus propios votantes

Metroscopia - Convergencia i Unió

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Si hubiera elecciones autonómicas en Cataluña: estimación electoral

José Pablo Ferrándiz on Martes, 05 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

05/11/2013

Sorpasso de ERC. Esquerra Republicana ganaría unas hipotéticas nuevas elecciones autonómicas que tuvieran lugar ahora por delante de Convergencia i Unió al que le tocaría ejercer, en principio, el papel de principal partido de la oposición. Ciutadans ocuparía la tercera fuerza política en el Parlament —ahora es la sexta— superando al PSC, a ICV y al PP; y la CUP aumentaría su actual representación.

Cuando tan solo ha transcurrido un año desde la celebración de los últimos comicios autonómicos en la región —el 25 de noviembre de 2012— la estimación de resultado electoral de Metroscopia para EL PAÍS en el caso de unas inminentes elecciones arroja, así, unos resultados que convulsionarían la actual distribución de poder en el Parlament. En 2012, CiU ya sufrió un fuerte varapalo al perder 12 diputados en unas elecciones que fueron convocadas anticipadamente por el propio Artur Mas para, probablemente, intentar capitalizar la ola soberanista que salió a la calle con motivo de la celebración de la Diada. Una ola que ahora se transformaría en un tsunami que terminaría de hundir las expectativas electorales de los convergentes (que retendrían a solo la mitad de sus actuales votantes: 49 %) y que, al contrario, elevaría a ERC hasta situarlo como partido más votado en el conjunto de la Comunidad. En estos momentos, Esquerra conseguiría 37 diputados (16 más que hace un año) frente a los 32 de CiU (18 menos).

Los dos partidos (ERC y Ciutadans) que han manifestado una opinión más clara y definida en torno al debate soberanista —cada uno en el polo opuesto— son, así, los que verían aumentar en mayor medida su actual representación en el Parlament. En el caso de ERC porque además de retener a la gran mayoría de sus votantes de 2012 (79 %), lograría atraer a una parte de votantes de las otras formaciones (sobre todo de convergentes: en torno a uno de cada cinco) con la excepción del PP y de Ciutadans. Este último partido, por su parte, conseguiría atraer a un tercio de votantes populares y también, aunque en menor medida, a votantes socialistas y convergentes (además de mantener, también, a ocho de cada diez de sus actuales votantes). El plan soberanista ocupa un lugar central en la agenda política catalana, por lo que los electores evalúan y muestran intención de votar a cada partido en función de cómo se posicionen al respecto. En este sentido, además de ERC y Ciutadans, también crecerían, aunque de manera más discreta, ICV y la CUP. Los primeros —cuya oposición en el Parlament se ha basado principalmente en la crítica hacia las políticas económicas y sociales del Gobierno catalán— se han declarado a favor de la consulta aunque reclaman que, si llega a celebrarse, la pregunta debería ser inclusiva, esto es, tendría que plantear tres posibles escenarios: independencia, seguir como hasta ahora o permanecer dentro de España pero modificando los términos de la actual relación. De 13 diputados pasaría ahora a contar con 14; un somero aumento que le valdría para superar a socialistas y populares. Por su parte, la CUP —formación independentista y que defiende la consulta— duplicaría su representación al pasar 3 a 6 diputados. Ambos partidos lograrían mantener a siete de cada diez de sus actuales votantes (73 % y 71 % respectivamente) además de atraer a electores de otros partidos en cantidad suficiente para permitirles ese aumento en el número de diputados.

Por el contrario, y al igual que CiU, PSC y PP obtendrían ahora un peor resultado que en 2012. Los socialistas catalanes parecen verse afectados por las divergentes posiciones existentes en torno al tema soberanista entre sus dirigentes y  los líderes del PSOE nacional. En estos momentos, solo un 42 % de sus actuales votantes repetirían el voto y su representación en el Parlament se vería reducida de 20 a 13 diputados.  En cuanto a los populares, a pesar de haberse posicionado con claridad en contra de la opción independentista, cuentan con el hándicap de tener una imagen “sucursalista”, esto es, dependiente en exceso de las decisiones de los líderes del PP nacional y por tanto, carente de autonomía decisoria. Además, la competencia electoral de Ciutadans (que cuenta con mayor autonomía al no depender de ninguna dirección nacional) dentro del mismo espacio ideológico e identitario, le está suponiendo una importante fuga de votantes: ahora solo se mantendrían fieles cuatro de cada diez (39 %) mientras que uno de cada cuatro (26 %) optaría por el partido de Albert Rivera. El PP pasaría así, de contar con 19 diputados a quedar con 12, mientras que Ciutadans lograría aumentar en 12 diputados su actual representación (hasta alcanzar los 21).

Estimación autonómicas Noviembre 2013

Intención Directa de Voto (IDV)

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social llevado a cabo integramente en Cataluña la intención directa de voto es la siguiente:

Metroscopia - IDV Autonómicas Noviembre 2013

Ficha Técnica: encuesta efectuada mediante entrevistas telefónicas a una muestra de población residente en Cataluña mayor de 18 años. Se han completado 1.000 entrevistas, distribuidas de forma no estrictamente proporcional entre las cuatro provincias (600 en Barcelona, 150 en Tarragona, 150 en Girona y 100 en Lleida). Para el análisis conjunto de los datos, se ha procedido al correspondiente proceso de reequilibraje restituyendo a los obtenidos en cada provincia el peso proporcional que realmente les corresponde sobre el total de la Comunidad. Se han aplicado cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Partiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es de ± 3.2 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. A las personas entrevistadas se les ofreció la posibilidad de responder en castellano o en catalán. FECHA DE REALIZACIÓN DEL TRABAJO DE CAMPO: 28,29 y 30 de octubre de 2013.

En twitter @JPFerrandiz

Ni sus votantes les creen

José Juan Toharia on Martes, 29 Octubre 2013. Posted in Artículos

El País 02/02/2013

La noticia publicada por EL PAÍS el pasado jueves sobre los papeles secretos de Luis Bárcenas corrió como un reguero de pólvora por la sociedad española: a media tarde de ese mismo día, según datos de Metroscopia, estaban ya al tanto de la noticia siete de cada diez españoles (70%): es decir, prácticamente tantos como los que votaron en las últimas elecciones generales.

La inmediata y masiva atención a esta información se presentó de la mano de un profundo y amplio enojo: la primera reacción del 80 % de los españoles (y lo que es más significativo, del 59% de los votantes del PP) es pedir la inmediata dimisión de sus cargos de los dirigentes que aparecen como posibles beneficiarios de pagos irregulares. Se trata, sin duda, de una respuesta en caliente —y, por tanto, más emocional que racional, y quizá precipitada—, pero que expresa claramente la ya nula paciencia y tolerancia ciudadana ante la cascada de noticias referidas a conductas improcedentes en nuestra vida pública.

De forma asimismo masiva (70%) los españoles piden al PP la convocatoria inmediata de un congreso extraordinario de renovación, que permita el relevo de sus actuales dirigentes y el inicio de una nueva etapa, discontinua de la anterior.

Entre los votantes del PP los partidarios de este congreso extraordinario superan en 18 puntos a los opuestos (54% frente a 36%). La petición de elecciones generales, como posible salida a la situación creada, obtiene un apoyo que aun siendo mayoritario, es claramente más reducido (54%): al respecto, los votantes populares y socialistas mantienen posturas diametralmente opuestas (entre los primeros siete de cada diez se oponen, entre los segundos esa misma proporción se muestra a favor).

El fracaso del actual equipo dirigente del Partido Popular a la hora de conectar con la sociedad queda evidenciado por el hecho de que el 76% de los españoles (y lo que sin duda es más relevante, el 58% de los propios votantes del PP) no consideren ni creíbles ni convincentes las explicaciones hasta ahora recibidas. Y esa misma masiva sospecha se registra respecto de la posible eficacia y credibilidad final de las anunciadas auditorías entre el conjunto de la ciudadanía, dividiéndose al respecto las opiniones de los votantes populares, con leve predominio de los que se muestran escépticos.