Elecciones europeas. Barómetro preelectoral: abril 2014

Metroscopia on Lunes, 28 Abril 2014. Posted in Análisis - Blog

28/04/2014

Elecciones europeas

Queda tan solo un mes para las elecciones al Parlamente Europeo y los datos que arroja el sondeo de Metroscopia siguen reflejando, como en oleadas anteriores, un futuro electoral incierto. Si los comicios tuvieran lugar ahora se produciría un práctico empate entre PP y PSOE con una ligera ventaja, de tan solo cuatro décimas, de los populares sobre los socialistas: 32.6 % frente a 32.2 %.

Es la primera vez que el PP adelanta al PSOE en la estimación de resultado electoral en las cuatro oleadas de este Barómetro que se llevan realizadas desde que comenzara el año. La proximidad de las elecciones parece haber movilizado a los electorados de estos dos partidos —en alguna mayor medida al popular que al socialista, de ahí su ventaja— en perjuicio de IU y UPyD que hasta ahora venían siendo receptores de los votantes del PP y del PSOE descontentos con sus formaciones. En el caso de UPyD, el descenso con respecto a oleadas anteriores es más pronunciado que en el de IU, probablemente porque se nutre casi en la misma proporción de votantes infieles tanto del PP como del PSOE: cuando los dos grandes partidos logran retener a sus votantes el crecimiento de aquellos se ve limitado. El descenso de IU en comparación con las cinco oleadas anteriores tiene que ver, por un lado, con el repunte socialista (votantes que finalmente volverían a confiar en la lista del PSOE) y, por otro lado, con la fuga de votantes —de momento menor— hacia el nuevo partido Podemos: el lento pero paulatino crecimiento de la formación encabezada por Pablo Iglesias se debe en parte a la llegada de votantes que en 2009 apoyaron a la coalición rojiverde.

En todo caso, tanto PP como PSOE obtendrían un claro peor resultado que en los comicios de 2009: casi 10 puntos porcentuales y cuatro diputados menos en el caso de los populares y  seis puntos largos y cuatro diputados menos en el de los socialistas. Y, al contrario, tanto IU como UPyD mejorarían sustancialmente sus resultados con respecto a hace cinco años. La formación encabezada por Willy Meyer triplicaría el porcentaje de hace cinco años y lograría ahora un 12.0 % de los votos y 7 diputados (en 2009 obtuvo un 3.7 % y dos escaños) y la lista liderada por Francisco Sosa Wagner lograría ahora un 4.6 % de los votos y dos diputados (dos puntos y un escaño más que en los anteriores comicios).

El resto de los 54 escaños que le vuelven a corresponder a España en el Parlamento Europeo se distribuirían de la siguiente manera:

La Coalición por Europa, conformada por CiU, PNV y Coalición Canaria, lograrían dos escaños con el 4.7 % de los votos. Hace cinco años la coalición de la que formaban parte estos tres partidos obtuvo el 5.1 % de los votos y tres diputados.

La coalición liderada por ERC (L'Esquerra pel Dret a Decidir) obtendría el 4.2 % de los votos y dos escaños. En las elecciones de 2009, Esquerra se presentó junto con, entre otros, el BNG, Aralar, la Chunta y Eusko Alkartasuna logrando un 2.5 % de los votos y 1 diputado.

En el posible duelo particular que mantengan CiU y ERC cabe decir que, por separado, los republicanos superan a los convergentes: 4.1 % frente a 2.8 % en estimación de voto.

La primera vez que Ciutadans se presenta a unas elecciones europeas lograría obtener representación: un diputado con el 2.1 % de los votos. En Cataluña parece haber consolidado gran parte de su base electoral lograda en las elecciones autonómicas de 2012 (logró experimentar un sustancial crecimiento) y en el resto de España lograría atraer sobre todo a anteriores votantes del PP.

Finalmente Primavera Europea, coalición formada por EQUO y Compromís (ninguna de las dos presentes en los comicios de 2009), lograría un diputado con el 1.8 % de los votos.

Por tercera vez consecutiva la participación electoral se situaría por debajo del 50 %: ahora se estima que rondaría el 43 % (en 2009 fue del 46 % y en 2004), con lo que la abstención alcanzaría un porcentaje record en nuestro país.

El conocimiento ciudadano de los líderes de los principales partidos y coaliciones que concurren a estas elecciones es muy dispar. Solo el candidato del PP, Miguel Árias Cañete, y la candidata del PSOE, Elena Valenciano, son ampliamente conocidos: 80 % y 64 % respectivamente. Ambos obtienen una puntuación media similar entre el conjunto de la ciudadanía (4.5 Cañete y 4.6 Valenciano) si bien el exministro de Agricultura está mejor evaluado entre el electorado popular (6.7) que cabeza de lista del PSOE entre el socialista (5.7).

Estimación de europeas de abril 2014

Gráficos de europeas abril 2014

Partido al que no votaría Abril 2014

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER).

Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidosIDV Europeas Abril 2014

En twitter @JPFerrandiz

Foto freshwater2006

A pocos y poco

José Juan Toharia on Domingo, 27 Abril 2014. Posted in Artículos

El País 27/04/2014

La participación en las elecciones europeas del próximo 25 de mayo (en torno al 43%) puede ser la más baja de las seis hasta ahora celebradas en nuestro país, según la estimación de Metroscopia. Pero el dato quizá más destacable en la actualidad es que, entre quienes afirman de manera rotunda su firme decisión de acudir a votar, la mitad dice al mismo tiempo que todavía no tiene claro a quién lo hará. O dicho de otro modo, a un mes de la elección, apenas algo más del 20% de los españoles con derecho a voto tiene ya decidido a qué candidato entregarlo. Un porcentaje similar tiene decidido votar, pero no a quién. Es fácil comprender que, en estas condiciones, la estimación del voto probable – por cautelosa y prudente que sea—deviene especialmente azarosa y debe ser tomada con redoblada prudencia.

Esta es una elección que interesa a pocos, y a esos pocos –como se ve-, muy poco. Europa, lamentablemente, tiene poco que ver con el asunto. Tan voluminosa abstención, y tan abultado silencio entre quienes se declaran electoralmente movilizados, tienen una misma causa: los españoles siguen muy enfadados con los dos grandes partidos nacionales y, aunque hayan estado coqueteando –en los sondeos, se entiende- con otras dos formaciones de ámbito nacional, no parece probable que la irritación con aquellos o la atracción por estos vaya a traducirse ya en una recomposición sustancial del mapa electoral. Las formaciones de signo nacionalista mantendrán, básicamente, su peso anterior y algunas de las de nuevo cuño pueden hasta bordear la consecución de un escaño. El resultado de todo ello es que, el 26 de mayo, PP y PSOE amanecerán, sin duda, erosionados, pero a consecuencia de una elección cuyos resultados son sencillamente imposibles de trasladar, milimétricamente, a otra con 52 circunscripciones de muy dispar peso electoral: o sea, que sus rasguños (y los que quepa imputar al actual sistema de partidos) distarán mucho de ser profundos. Lo cual no causará mayor decepción: sondeo tras sondeo, los españoles han venido declarando con claridad que, en realidad, lo que desean no es un cambio de sistema; que lo que quieren no es que surjan nuevos partidos, sino que los actuales funciones de otra manera; y que lo que desean no es una vida pública dominada por actitudes “sin complejos”, sino alimentada por el espíritu de pacto, transacción y mutua lealtad que caracterizara –tal y como ha quedado fijada en la memoria colectiva- la tan añorada transición a la democracia.

Barómetro electoral: abril 2014

Metroscopia on Lunes, 07 Abril 2014. Posted in Análisis - Blog

07/04/2014

Barómetro electoral marzo 2014

La mejora de la economía española que últimamente vienen proclamando el Gobierno y algunos empresarios apoyándose para ello en datos macroeconómicos no es percibida, sin embargo, por la mayoría de los ciudadanos. Por un lado, el porcentaje de españoles que califica negativamente la situación económica de España sigue siendo abrumador (90 %). Por otro lado, en estos dos últimos años las familias españolas no han percibido cambio alguno en su economía familiar ni para bien ni para mal: un 42 % califica su economía doméstica positivamente y un 32 % negativamente, prácticamente los mismos porcentajes que en abril de 2012 (39 % y 33 % respectivamente). De hecho, el porcentaje de españoles que afirma que le cuesta llegar a fin de mes permanece invariable: 42 % ahora frente al 41 % de hace dos años.

Lo que sí ha cambiado en este período de tiempo son las expectativas de los ciudadanos con respecto a la evolución de la economía nacional: aunque la mayoría (50 %) cree que esta no va a variar, quienes consideran que mejorará en los próximos meses superan ahora a quienes creen que empeorará —29 % frente a 19 %— cuando hace dos años la mayoría se mostraba pesimista a este respecto (el 44 % creía entonces que la situación iba a empeorar y solo un 17 % que mejoraría). Y aunque sigue siendo minoritario, el porcentaje de ciudadanos que piensa que está ya próximo el momento en que el paro dejará de crecer para empezar a bajar de forma continuada ha aumentado 10 puntos a lo largo del último año: supone un 27 % ahora frente al 17 % de abril de 2013. No obstante, los españoles no parecen relacionar estas expectativas de leve, pero ya perceptible, mejoría con la gestión gubernamental: hace un año, cuando el diagnóstico del español medio sobre la economía era más pesimista, un 74 % pensaba que el Gobierno no estaba sabiendo hacer frente de forma adecuada a la crisis; ahora, cuando empieza a percibirse que las cosas están mejorando, lo sigue pensando un 76 %.

Por otro lado, las perspectivas de los ciudadanos sobre la evolución de su economía doméstica no son tan optimistas como las referidas al ámbito nacional y solo un 12 % piensa que su situación económica familiar va a mejorar en los próximos meses frente a un 16 % que cree que empeorará (la mayoría, 69 %, cree que no va a experimentar cambios).

Situación económica: abril 2014

Los ciudadanos corresponsabilizan por igual al anterior Gobierno socialista de Zapatero y al actual de Rajoy de la situación económica en la que ahora se encuentra nuestro país. En el momento actual, el mensaje de la mejoría de la economía nacional parece estar calando entre la ciudadanía, pero esta sigue sin percibir todavía que ello le suponga beneficio alguno personal y tampoco lo atisba en un futuro cercano. Si esta situación se mantuviera en el tiempo, puede acabar generando un sentimiento de frustración entre los ciudadanos (que concluirían que esa mejoría global que perciben no acaba de alcanzarles también a ellos), lo que más pronto que tarde afectaría negativamente a la imagen del Gobierno y a los apoyos electorales al PP.

Si se celebrasen ahora unas elecciones generales, el resultado más probable, a la luz de los datos de este sondeo, es que las ganaría el PSOE por una diferencia mínima sobre el PP: tan solo medio punto (32.3 % frente a 31. 8%). Es decir, se produciría realmente un práctico empate —esta diferencia de medio punto entra dentro de los límites del margen de error estimado del sondeo y cabe por tanto interpretarla solo como una tendencia latente— ; pero un resultado así supondría para los populares la pérdida de casi 13 puntos con respecto al resultado logrado en 2011 (consiguieron entonces el 44.6 % de los votos) mientras que para los socialistas representaría un aumento de más de tres puntos y medio (obtuvieron el 28. 7 %). El resultado estimado para IU y UPyD mejora los obtenidos por estos partidos en las elecciones de 2011 pero tienden a decrecer con respecto a los de oleadas anteriores del Barómetro de Clima Social. Aun es pronto para interpretar este leve descenso como inicio de una posible tendencia a la contracción del voto por estas dos formaciones a medida que se percibe más cercana la próxima cita electoral. La estimación de participación sigue estabilizada en el entorno del 65 %,  unos seis puntos inferior a la de 2011.

Un abrumador 84 % de los españoles evalúa negativamente la situación política de nuestro país si bien, con todo, este porcentaje es 12 puntos inferior al de abril de 2013. Una tenue mejora que no influye en la imagen ciudadana del Presidente Rajoy: tres de cada cuatro españoles desaprueba su gestión al frente del Gobierno (75 %; y casi uno de cada dos votantes del PP: el 45%), la misma proporción que en abril del año pasado. Por su parte, todos los ministros del Gobierno siguen obteniendo un saldo negativo a su gestión entre los ciudadanos—son más quienes les desaprueban que quienes les aprueban—, pero con respecto a hace exactamente un año destacan dos ministros por haber mejorado su imagen tanto entre el conjunto de la ciudadanía como entre los votantes del PP (el de Defensa, Pedro Morenés, y el de Economía, Luis de Guindos) y cinco por haberla empeorado (el de Industria, José Manuel Soria; el de Hacienda, Cristobal Montoro; el de Interior, Jorge Fernández Díaz; el de Educación José Ignacio Wert; y el de Justicia Alberto Ruiz Gallardón).

Estimación de voto: abril 2014

Ministros abril 2014

 INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de Abril de 2014 la intención directa de voto es la siguiente:

IDV Abril 2014 Generales

Fotografía: Election night crowd, Wellington, 1931. William Hall Raine. Photographic Archive, Alexander Turnbull Library

La necesidad de renovar las energías urbanas

Mar Toharia on Viernes, 28 Marzo 2014. Posted in Análisis - Blog

28/03/2014

La necesidad de renovar las energías urbanas

Coches y tráfico. En redes de transporte cada vez más complejas. Viajes en avión, ya sea por vacaciones o trabajo, que aumentan su número. Electrodomésticos, varios en cada vivienda. Calefacción, una necesidad. Alimentos que viajan kilómetros hasta llegar a nuestros platos. Plásticos, para envolver o producir objetos. Y de esos objetos, cientos. De esta forma, desde el siglo pasado, nuestro consumo de energía se ha ido multiplicando por 13. Tanto es así, que el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) asegura que la demanda mundial de recursos naturales supera en un 50 % lo que la tierra puede suministrar de forma sostenible. Las emisiones de gases de efecto invernadero, ligadas al consumo de fuentes de energía no renovable, nos han conducido al cambio climático y a un progresivo calentamiento de la atmósfera. Y así sigue siendo, a pesar del Protocolo de Kioto, cuyo objetivo es reducir estas emisiones y que ahora comienza un segundo período de vigencia hasta 2020, sin el respaldo de Estados Unidos, Rusia, Japón o Canadá.

El papel de las ciudades en este contexto global resulta fundamental. Hoy, más del 50 % de la población mundial reside en espacios urbanos y su consumo de energía se satisface mayoritariamente (88 %) con combustibles fósiles no renovables. Por eso, según la ONU, las ciudades son responsables de casi un 75 % de todas las emisiones de CO2 al ambiente, así como de muchos otros gases de efecto invernadero. Parece que parte de la sociedad española es consciente de ello: el 77 % considera que cada vez que utilizamos carbón, gasóleo o gas estamos contribuyendo probablemente al cambio climático. Opinan, además, que la contaminación atmosférica producida por los automóviles es muy peligrosa para el medio ambiente (67 %), igual que los pesticidas y los productos químicos utilizados en la agricultura (73 %) o el aumento de la temperatura de la Tierra (72 %). Por otro lado, el 69 % de los españoles mantiene que, para satisfacer sus futuras necesidades energéticas, España debería dar prioridad a la energía solar, eólica o hidráulica.

Así, van naciendo iniciativas que suponen una alternativa tanto a las fuentes de producción energética como a su nivel de consumo. Ejemplo de ello son las comunidades de transición. O casos como Wildpoldsried, un pueblo alemán de unos 5 000 habitantes cercano a Munich que genera 6 veces más energía renovable de la que consume. También la isla de El Hierro, que proyecta abastecerse al 100 % con energías renovables gracias a la Central Hidroeólica Gorona del Viento. O las ciudades de baja energía, asociación europea que reúne pueblos y ciudades de 30 países (como Barcelona, Málaga o San Sebastián) y propone abandonar el uso de energías fósiles y priorizar el protagonismo de los peatones en los espacios públicos.

El informe Cambio Global España 2020-2050, del Centro Complutense de Estudios e Información Medioambiental (CCEIM), afirma que, efectivamente, la solución no será conseguir más energía, sino “cubrir racionalmente las necesidades de todas las personas y el desarrollo económico con menos energía, y planificar un sistema energético compatible con el funcionamiento de los ecosistemas”. Considera que esto es posible, pero requerirá voluntad política. Y la sociedad española parece estar de acuerdo: el 63 % piensa que España hace aún demasiado poco para proteger el medio ambiente y un 73 % opina que solo si cambiamos nuestra forma de vida, se podrá resolver el problema del cambio climático. Parece que existe un cierto consenso social: es necesario renovar energías.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia
(Ilustración: MTT)

Una nota final excepcional

José Juan Toharia on Lunes, 24 Marzo 2014. Posted in Artículos

EL PAÍS 24/03/2014

"Esta es Castilla —en nuestro caso, cabría decir España— que hace a los hombres y los gasta". Pero, al menos en el caso de Adolfo Suárez, se podría completar la amarga frase dejada para la historia, al pie del cadalso, por don Alfonso Fernández Coronel (allá por 1353) con un estrambote reconfortante: "…y que, pasado un tiempo, los rescata y realza". No hay en nuestros últimos cuarenta años de vida colectiva una figura política que haya sido, sucesivamente, tan jaleada, vilipendiada, ignorada y, por último, tan admirada y reconocida como Adolfo Suárez. No es mi opinión: es lo que indican los datos.

En los sondeos realizados en los años en que presidió el gobierno, Suárez obtuvo evaluaciones, entre la ciudadanía, que no bajaron del 5 y que, en ocasiones, superaron el 6 —notas medias, siempre en una escala evaluativa de 0 a 10, más que positivas para una figura pública—. En 1987, cuando aún aleteaba el CDS que creara, lograba mantener un 5,2. Pero en 1991, dimitido ya como presidente del partido, e inmediatamente relegada su figura al desván de los juguetes políticos rotos, el último sondeo en que su nombre fue incluido le otorgó un pobre 3,7.

Y vinieron poco después tiempos distintos, en que se consideró necesario pasar a una política "sin complejos" —en realidad, a una política sin modales, o, al menos, sin los modales de pacto, transacción y mutua lealtad de nuestros primeros años democráticos—. Y ello, no sin cierta paradoja, contribuyó a agigantar —en el recuerdo de quienes la vivieron y en el relato transmitido a quienes la conocieron solo de oídas— nuestra transición a la democracia: el modo en que fue afrontada por los distintos actores políticos y el logro histórico colectivo que supuso la generosidad y alturas de miras de todos ellos.

Y eso rescató de las sombras a quien —ciertamente con el amparo e impulso de la Corona— tuvo que llevar el timón en los primeros y más turbios momentos de la misma. Y se recuperó la memoria de su figura, quizá como involuntaria compensación del destino a la que él perdía. Así, en el último sondeo en que, en mi conocimiento, volvió a someterse a evaluación ciudadana a Adolfo Suárez —realizado por Metroscopia en noviembre de 2010, es decir, cuando ya era conocida la decadencia física del primer presidente de gobierno de la actual democracia— este apareció en un destacado, estelar, primer lugar con una puntuación media excepcional (7,9).

Cabe pensar que, en alguna medida, su estado de salud pudo haber propiciado en ese momento algún plus de conmiseración —y quien sabe si de mala conciencia— en algunos de sus conciudadanos. Pero parece impensable que eso, por sí solo, baste para explicar que votantes del PP, PSOE e IU, y que españoles jóvenes, de mediana edad o mayores, coincidan, tantos años después, en otorgar una nota final tan excepcional a quien, probablemente, se marcha sin tener conciencia de haberla obtenido.

José Juan Toharia es catedrático emérito de Sociología y presidente de Metroscopia.

Elecciones europeas. Barómetro preelectoral: marzo 2014

Metroscopia José Pablo Ferrándiz on Lunes, 24 Marzo 2014. Posted in Análisis - Blog

24/03/2014

Foto del Parlamento Europeo

Restañar las heridas

El PSOE aumenta su distancia con respecto al PP. Si las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 25 de mayo tuvieran lugar ahora los socialistas superarían a los populares por 3.3 puntos: 29.0 % frente a 25.7 %. Es el tercer mes consecutivo en el que el PSOE se sitúa por delante del PP en la estimación de resultado electoral: desde la oleada de enero del Barómetro Europeo —en la que se produjo el vuelco— la distancia se ha ido ampliando debido a la tendencia ascendente que adquirió el PSOE  y la descendente del PP.

Al contrario de lo que suele ser habitual en los sondeos preelectorales —el incremento de la intención expresada por los electores de acudir a votar según se van acercando los comicios— en esta ocasión, cuando quedan tan solo dos meses para la celebración de las elecciones, la participación estimada cae seis puntos con respecto a oleadas anteriores (y con respecto a la registrada en los comicios de 2009): ahora se sitúa en el entorno del 40 %. Un descenso que perjudica en mayor medida al PP que al PSOE. En realidad, tanto los socialistas como, sobre todo, los populares sufren un sustancial descenso respecto a su resultado de 2009 (de casi 10 puntos en el caso del PSOE y de casi 17 en el del PP). Pero entre los ciudadanos actualmente movilizados —es decir, quienes ahora declaran con rotundidad su firme intención de acudir a votar el próximo 25 de mayo— predominan con claridad quienes indican que votarán al PSOE  en vez de al PP. La abstención —y no el voto a otra opción política, que es lo más habitual— parece ser la alternativa por ahora escogida por una parte del electorado para castigar al Gobierno del PP en estas elecciones europeas.

En estos comicios —los primeros de ámbito nacional que se van a celebrar en nuestro país desde las generales de 2011— el deseo de victoria está más extendido entre el electorado socialista que entre el popular (lo que puede entenderse también como un factor latente de movilización electoral): un 76 % de los votantes del PSOE dice que prefiere que el próximo 25 de mayo gane su partido frente a un 62 % de los votantes populares que desea el triunfo de los suyos. De producirse, sería la primera victoria del PSOE en unas elecciones desde su victoria en las generales de 2008. De momento, el PSOE es el partido del que un mayor porcentaje de electores piensa que defenderá mejor que otros los intereses de España en el futuro parlamento europeo (20 %, frente a un 15 % que menciona al PP), y el partido que tiene una idea más cercana a la de los ciudadanos sobre lo que debería ser la Unión Europea (19 % frente al 15 % que menciona al PP).

Aunque aumenta, en votos, la distancia entre PSOE y PP, la distribución de escaños no varía con respecto a la oleada anterior: los socialistas seguirían logrando 18 frente a los 16 que obtendrían los populares. Entre los dos sumarían 10 escaños menos que los logrados en 2009 (34 ahora, frente a los 44 de hace cinco años). Esta pérdida de representatividad beneficiaría fundamentalmente a IU y a UPyD. La coalición encabezada nuevamente por Willy Meyer casi cuadriplicaría su actual porcentaje de voto (de 3.7 % pasaría a 14.1 %) y lograría 9 diputados (siete más que ahora); el partido magenta, por su parte, —que también repite cabeza de lista con Francisco Sosa-Wagner— pasaría del 2.9 % logrado en 2009 a un 8.4 % ahora y de 1 a 5 diputados. El resto de escaños en liza se repartirían entre la coalición formada por, entre otros, CiU, PNV y CC (2); la candidatura de ERC (2); la coalición de Bildu y BNG (1) y Ciutadans (1).

En todo caso, hay que tener en cuenta dos importantes factores que podrían hacer variar los resultados estimados en este sondeo en las ocho semanas que quedan hasta las elecciones. Por un lado, el PP todavía no ha designado a su candidato —lo hará, según anunció Rajoy, el próximo 4 de abril— y, por otro lado, todavía es posible —por plazos— que se conformen nuevas coaliciones o que se presenten nuevas candidaturas alternativas a las actuales. Todo lo cual, en alguna medida, puede sin duda afectar a la estimación del resultado final que, hoy por hoy, sugieren los datos.

De cara a la posible movilización de los electores en la ya cercana campaña electoral, los partidos políticos habrían de tener en cuenta que una amplia mayoría de ciudadanos piensa que el nuevo Parlamento que salga elegido tras estas próximas elecciones debería dar más importancia al desarrollo de políticas sociales para las personas más desfavorecidas como consecuencia de la crisis (68 %) que a políticas destinadas fundamentalmente a fomentar el crecimiento económico de los países (29 %). Un giro social en las políticas europeas que reclama la amplia mayoría de votantes del PSOE (75 % frente a 22 %) pero, también, del PP (56% frente a 40 %). Parece considerarse, de forma ampliamente mayoritaria, que, además de consolidar la salida de la crisis, esta es ya la hora de empezar a restañar las profundas heridas dejadas por esta.

Estimación Europeas Marzo 2014

Preferencia sobre el ganador
La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta
* Respuesta espontánea, esta alternativa no se ofrecía en la entrevista

Partido que defenderá mejor los intereses de España
La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta

Idea más cercana sobre la UE

Dar más importancia a...
La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

IDV Europeas Marzo 2014

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Foto freshwater2006

El español medio

Susana Arbas on Miércoles, 12 Marzo 2014. Posted in Análisis - Blog

12/03/2014

 El español medio

Soy María, así, simplemente. Tengo 42 años, uno más dentro de nada —esto va cada vez más rápido; un suspiro, que diría mi abuela—. Un hijo. Un divorcio. Trabajo en una pyme, y aunque lo que hago no me emociona, me compensa encontrarme cada día con mis compañeros, casi con todos. Reconozco que soy católica, más por una querencia de la infancia que por verdadero convencimiento. Me espeluzna la jerarquía de nuestra Iglesia, por eso espero que el nuevo papa los pastoree en otra dirección. Qué majete.

Ideológicamente no termino de casarme, ni siquiera arrejuntarme, con ningún partido. Creo que soy más bien de centro, con cabeceos a la izquierda. Lo que no me ha impedido votar al PP en las elecciones de 2011; era ya hora de cambiar, que no parecían salir de su estupor. Cosa de la que he empezado a arrepentirme. Que se tocara la Sanidad y la Educación hasta puedo comprenderlo; me cuesta, pero trago porque la crisis había que afrontarla. Van y se meten con la Justicia, no para hacerla más eficaz y, así, más justa, sino para que la paguemos dos veces: impuestos y tasas. Me aguanto. Ahora bien, ¿qué necesidad había de embestir con el aborto? Y no porque crea que el aborto sea un derecho, que no lo es, el derecho es la libertad para decidir si se quiere seguir adelante con el embarazo o no. La protección a lo que está por venir se coloca por encima de lo que ya existe y convierte a la mujer en rehén de la sociedad. Y muy agradecida quedo de que por lo menos no me metáis en la cárcel si finalmente, y a pesar de todo, aborto. Nunca extrañéis que un bruto se descuerne luchando por la idea, que bien podía haber dicho mi abuela, pero se le adelantó Machado.

Y, en la misma línea paternalista, seguimos con una constitución que dice que los futuros reyes de España serán siempre hombres. Soy monárquica como soy católica, por costumbre, y si funciona… Soy juancarlista y seré felipista —cuanto antes mejor, por cierto, que el niño está preparado y el papá, cada vez peor—, pero no podré ser leonorista, bueno quizá sí, si dos médicos me lo certifican.

Siempre he vivido en democracia. La doy por hecho. Pero no me siento a gusto tal y como ahora funciona. Quisiera que hubiera más acuerdo y menos ahora me toca a mí y hago lo que me da la gana porque puedo, o no hago nada, que también puedo. Que los políticos supieran lo que realmente la gente del montón, como yo, es. Parece que viven en una sociedad diferente a la mía. Como si el mundo se les hubiera reducido y solo cupieran los demás políticos, amigos, amiguetes y conocidos; y, cada cuatro años, se les llenara de pronto de una masa informe que tratan de moldear lo más rápidamente posible con el único objetivo de sacarle el voto para el propio partido. A partir de ese momento, vuelve a desaparecer de su horizonte. A veces, se les amontonan algunos frente al Congreso, pero se han encargado ya, con contundencia, de ponérselo muy difícil. Otra más.

Me preocupa el futuro, sobre todo por mi hijo. Estoy dispuesta a hacer sacrificios, a economizar en todo lo que esté a mi alcance, y aún así, creo que cuando salgamos de esta larga crisis, lenta y fatigosamente, nuestra calidad de vida será más pobre que antes. Siempre me he considerado de clase media, ahora me veo más bien como media-baja; si me apuras, media-baja-baja. A pesar de ello, encaro la vida con optimismo, más fruto de la esperanza que de la convicción. Así que continuaré ahorrando, si la escasez me lo permite, porque no voy a escatimar esfuerzos para que mi hijo tenga la mejor formación y llegue a la excelencia. Que la criatura apunta maneras y puede ser la que piense de esas diez cabezas de las que nueve embisten. Lo decía el mismo señor y no desmerece en nada a mi abuela.

Foto de brendan-c

Barómetro electoral: marzo 2014

Metroscopia on Martes, 11 Marzo 2014. Posted in Análisis - Blog

11/03/2014

Barómetro electoral Marzo 2014

La igualdad es máxima. Si mañana se celebrasen unas nuevas elecciones generales se produciría un práctico empate entre el PP y el PSOE con una mínima ventaja —que entra dentro de los límites del margen de error del sondeo— de este último: los socialistas obtendrían el 32 % de los votos válidos frente al 31.5 % de los populares. La participación estimada se sigue situando, como en oleadas anteriores, en torno al 65 %.

Este resultado supondría para el PP un descenso de 13.1 puntos con respecto al logrado en  2011 (obtuvo entonces el 44.6 % de los votos emitidos) y para el PSOE un aumento de 3.3 puntos (superando así su actual 28.7%). Pero al mismo tiempo, supone para ambos una leve mejoría respecto a la estimación de febrero. Es probable que el debate sobre el estado de la nación celebrado a finales del mes pasado haya activado a parte de sus votantes que permanecían desatentos o desmovilizados. De hecho, la fidelidad de voto de populares y socialistas aumenta ahora levemente con respecto la registrada en febrero. En todo caso —tal y como lleva ocurriendo desde hace más de un año— ni siquiera la mitad de ambos electorados se muestra, en estos momentos, fiel a las siglas: solo un 46 % de los votantes del PP y un 43 % de los socialistas dice que repetiría su voto de 2011 en el caso de que tuvieran lugar de manera inmediata unas elecciones generales. No obstante, desde hace dos meses los socialistas parecen lograr atraer algunos más votantes procedentes de electorados ajenos que los populares —de ahí la mínima ventaja de los primeros sobre los segundos en la estimación de resultado electoral—.

IU y UPyD mejorarían claramente sus resultados de 2011 si bien los porcentajes estimados en esta ocasión para ambos son inferiores a los de las dos primeras oleadas de este año, lo que quizá podría sugerir un posible, incipiente, desinflamiento de su potencial atractivo electoral a medida, precisamente, que tienden a reactivarse, aunque sea mínimamente, los electorados popular y socialista. Cabe resaltar que la fidelidad de los votantes de uno y otro difiere sustancialmente: mientras que dos de cada tres votantes (64 %) de la coalición rojiverde repetirían ahora su voto, solo un 48 % de los votantes de UPyD dice que volvería a votar al partido magenta. Desde el pasado enero, la fidelidad de los votantes de UPyD se viene situando por debajo del 50 %,  si bien pese a ello el partido presidido por Rosa Díez podría aumentar su resultado con respecto a 2011 porque está logrando atraer a sus filas a una parte de los votantes socialistas y también, en mayor medida, de los populares.

Por otro lado, en el momento actual un tercio del electorado español (34 %) está desmovilizado, esto es, dice que si se celebrasen ahora unos nuevos comicios generales no acudiría a votar (15 %) o no sabe que haría: si abstenerse o votar o a qué partido hacerlo (20 %). El perfil de los desmovilizados ha ido variando con el tiempo: a lo largo de todo el 2012 y la primera mitad de 2013 han prevalecido claramente los abstencionistas sobre los indecisos, pero desde septiembre del año pasado y, sobre todo, desde el comienzo del presente año, los que se declaran indecisos han pasado a superar  a los que se inclina por la abstención, —quizá un síntoma indirecto de incipiente movilización del electorado.

La imagen ciudadana del Presidente y de su Gabinete apenas ha variado en el último año. Rajoy sigue manteniendo ahora prácticamente el mismo porcentaje de desaprobación que en marzo de 2013 tanto entre el conjunto de la ciudadanía (76 % ahora y 73 % hace un año) como entre sus propios votantes (42 % y 37 %). Y lo mismo ocurre con los ministros de su Gabinete: la evaluación ciudadana de la gestión todos ellos presenta prácticamente el mismo saldo negativo que hace un año —son más quienes les desaprueban que quienes les aprueban—.

Sin embargo,  se detecta ahora una clara y significativa variación entre los votantes del PP: entre este electorado prácticamente todos los Ministros pasan a tener peor saldo evaluativo que hace tan solo un mes. O dicho de otro modo: los votantes populares se muestran ahora más descontentos con el gobierno que hace solo un mes. Incluso dos de los miembros del gabinete pasan de tener en febrero un saldo positivo a tener ahora un saldo negativo: es el caso de la ministra de Sanidad, Ana Mato (de +3 a -11 puntos) y del ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz (de +10 a -1).


Estimación Marzo 2014Ministros y ficha técnica Marzo 2014

SITUACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL

La pretensión del Gobierno de Rajoy de transmitir a los ciudadanos la idea de que la recuperación en términos macroeconómicos se va a trasladar a sus bolsillos todavía no ha calado. Para el ciudadano medio, la capacidad de seducción de los principales datos macro-económicos (por positivos que, como empieza ahora ser el caso, resulten) es muy reducida, por no decir nula. Se aparecen más como buenos deseos abstractos o virtuales que como realidades concretas y ya tangibles. Ni consuelan ni emocionan a quienes agobia el inmediato presente. Y explica así que, por un lado, siga siendo masivo el porcentaje de españoles que evalúa negativamente la situación económica de nuestro país: 91 % (solo seis puntos menos que hace un año).

Por otro lado, aunque siguen prevaleciendo los ciudadanos que evalúan positivamente su situación económica familiar sobre quienes la definen en términos negativos —algo que viene ocurriendo desde comienzo de la crisis— el porcentaje de los primeros ha disminuido nueve puntos con respecto al mes de enero (de un 49 % se ha pasado a un 40 %) y ha aumentado 10 puntos el de los segundos (de 24 % a 34 %). Es decir, empeora la percepción de la situación económica de la propia familia. Y si bien siguen siendo mayoría quienes consideran que aunque la recuperación va a ser lenta, la crisis económica ya ha tocado fondo, esta opinión no solo no tiende a extenderse, sino más bien a disminuir: ahora la expresa un 58 %, porcentaje inferior en seis puntos al del pasado enero. Además, la amplia mayoría ciudadana (73 %, ocho puntos más que hace dos meses) sigue pensando que el paro va a seguir igual de elevado que hasta ahora, o incluso más, durante mucho tiempo todavía.

En todo caso, resulta llamativo que la mayoría de los ciudadanos no considere atribuible a la gestión del Gobierno de Rajoy cualquier posible mejora que esté pudiendo experimentar la economía española. En solo un mes ha aumentado en 11 puntos (pasando del 57 % al 68 %) el porcentaje de quienes piensan que las medidas que ha ido adoptado el gobierno español a lo largo de estos dos últimos años para hacer frente a la crisis económica han sido medidas dictadas desde fuera y no basadas en criterios y planteamientos propios. Y se mantiene incambiado respecto del pasado mes de febrero el porcentaje (62 %) que piensa que la posible mejoría de la economía no guarda, en todo caso, relación con esas medidas (con independencia de a quien corresponda realmente su autoría) pues se considera que también ha mejorado la situación en países que han adoptado políticas diferentes a las aquí aplicadas. En otras palabras, el recelo ciudadano respecto de la capacidad de gestión efectiva del gobierno (del actual o del anterior) sobre la vida económica se mantiene incólume: ahora como hace cuatro años, la amplia mayoría ciudadana cree que la economía tiene una vida propia, ajena a la acción de los gobiernos y a la de posibles controles políticos, dependiente exclusivamente de unos mercados sobre los que el español medio no acaba de tener una imagen clara y concreta.

Si esta es la idea predominante en nuestra sociedad, no puede extrañar que un abrumador 73 % (porcentaje superior incluso en tres puntos al registrado hace ahora justamente un año) concluya que, en el terreno económico, el Gobierno va improvisando sobre la marcha. Algo, por cierto,  que piensa incluso la mayoría (52%) de los votantes del PP. La incapacidad de nuestros responsables públicos de llevar a cabo una —por otra parte imprescindible—pedagogía económica, y su aparente renuncia a explicar la situación, y las políticas adoptadas para hacerle frente, en términos y conceptos entendibles por el ciudadano medio (y no ya solo por analistas de mercados y economistas expertos) resultan así clamorosas.


¿Cómo calificaría la situación económica...Mejoría de la economía españolaSituación económica española 3Situación económica 4

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de Marzo de 2014 la intención directa de voto es la siguiente:

IDV Marzo 2014

En twitter @JPFerrandiz

Fotografía: Election night crowd, Wellington, 1931. William Hall Raine. Photographic Archive, Alexander Turnbull Library

Mucho camino por recorrer

Silvia Bravo on Lunes, 10 Marzo 2014. Posted in Análisis - Blog

07/03/2014

Hombres y mujeres reconocen que la situación vital de estas últimas sigue siendo en la actualidad, y en líneas generales, más dura y difícil que la de ellos y que en nuestra sociedad siguen existiendo comportamientos discriminatorios en función del sexo de las personas. Tres de cada cuatro españoles (72 %) piensan que en España hoy, las mujeres tienen una vida más dura y difícil que los hombres. Así opina un masivo 82 % de mujeres, pero también un mayoritario 62 % de los hombres admite que esa es la realidad. El transcurso de la vida no parece suavizar esta mayor dureza percibida en las condiciones vitales de las mujeres: las respuestas no varían significativamente en función de la edad.

Lo peor es que, además, la crisis económica parece haber avivado esta desigualdad: en 2011, el porcentaje de quienes pensaban así era el 67 %. Las cifras oficiales ponen de manifiesto el paulatino incremento de la incorporación de la mujer al mundo laboral en los últimos años: ha pasado del 48,8 %, en 2007, al 52,9 %, en 2011. Si bien las condiciones salariales son peores que las de sus compañeros varones, el último informe europeo sobre diferencias salariales entre hombres y mujeres, publicado en febrero de 2014, muestra que en el conjunto de los 28 países que forman parte de la UE las mujeres cobran de media un 16,4 % menos que los hombres y que en España esta diferencia llega al 17,8 %.

En nuestra sociedad aumenta la sensación de que siguen siendo relativamente frecuentes las situaciones de discriminación hacia las mujeres: siete de cada diez españoles (68 %) creen que en la actual sociedad española siguen siendo frecuentes las situaciones en que se discrimina a las mujeres para favorecer a los hombres (59 % en 2011). Lo piensan sobre todo las mujeres (72 %), pero coincide también con esta apreciación la mayoría de los hombres (63 %).

Metroscopia Cuadros - Día de la mujer

Cuando lo verde es ciudad, y se come

Mar Toharia on Miércoles, 05 Marzo 2014. Posted in Análisis - Blog

05/03/2014

Cuando lo verde es ciudad, y se come. Por Mar Toharia

Todmorten, un pueblo de 15.000 habitantes a 20 kilómetros de Manchester, ha cubierto más de 60 de sus espacios públicos con verduras, plantas, flores comestibles y árboles frutales, acompañados de carteles donde se lee help yourself (sírvase usted mismo). Voluntarios se turnan para cuidar los cultivos, cuyos frutos son para quien los quiera. La agricultura se reincorpora al espacio urbano, ejemplo de ello es la red “Incredible Edible” a la que pertenece, junto con 200 iniciativas más en diferentes países. O Totnes, también en Inglaterra, posiblemente la más conocida comunidad de transición. Pero también en Tokyo se cultivan alimentos y plantas en las terrazas y azoteas de edificios y escuelas, permitiendo a los japoneses producir su propia comida, reducir el dióxido de carbono del aire y enfriar las ciudades en verano. Seattle tiene prevista la creación de un gran bosque de alimentos. Y en Nueva York, algunos rascacielos han convertido sus tejados en pequeños huertos ecológicos.

En 1999 la FAO ya definió la agricultura urbana como una práctica de extraordinario potencial estratégico para la transformación de las ciudades. En Europa, hace un par de años, la Agencia de Medio Ambiente (AEMA) realizó un llamamiento a las ciudades para desarrollar “muros vivos” de plantas comestibles con el objetivo de que el cultivo vertical ayudara a reducir el consumo de energía, las emisiones de carbono y los recursos destinados a la producción y transporte de alimentos. Ya en algunas grandes ciudades, como Berlín, existen barrios donde los tejados y las fachadas de los edificios florecen. Alemania cuenta con más de trece millones de metros cuadrados de azoteas verdes. Esta inclusión de cultivos en el territorio urbano, además de responder a la preocupación ante el pico del petróleo y el cambio climático, es hoy una alternativa a la producción, distribución y consumo de alimentos. Y permite sustituir productos que viajan una media de cinco mil kilómetros antes de llegar a nuestro plato por otros de proximidad basados en la confianza.

En nuestro país, existe hoy una cierta conciencia social que explica que los problemas del medioambiente tengan un efecto directo en la vida diaria del 60 % de la población. Y que, a pesar de la crisis, el gasto en productos ecológicos haya aumentado un 7 % desde 2011. Esto se refleja en las calles y viviendas de las ciudades españolas, donde cada vez se pueden ver más cultivos. En Barcelona, se han multiplicado los huertos urbanos, informales, municipales o comunitarios en los últimos años. La Red de Huertos Urbanos de Madrid (Rehmad) agrupa hoy más de 25 iniciativas dedicadas a la agricultura urbana de forma ecológica. En el solar del Parque Goya, en Zaragoza, se prevé la creación de 117 huertos sociales ecológicos. En la Comunidad Valenciana, diversas ciudades cuentan con espacios agrícolas, como Xábia o Altea, o Valencia, donde un nuevo barrio en proyecto, Sociópolis, incluirá 300 huertos vecinales. Los ejemplos son numerosos. Nuestras ciudades comienzan a hacerse más comestibles y a generar formas de vida urbana más sostenibles social, económica y ecológicamente.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia.

Ilustración: MTT

23F: un tercio de siglo después

on Viernes, 28 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

28/02/2014 Por Antonio López Vega

Tejero 23-f

Se cumplen 33 años del golpe de Estado del coronel Tejero. Entonces, una parte significativa de las Fuerzas Armadas puso en jaque el sistema democrático que los españoles se habían dado en 1978 y que, tras tres años de ruido de sables, finalmente se veía al borde del precipicio. En aquella coyuntura, se convirtieron en salvaguarda de las instituciones el Jefe del Estado y la clase política, cuyo talante se vio reflejado en las actitudes, sí, del presidente y vicepresidente del Gobierno y, también, en la del líder del Partido Comunista. Mientras Gutiérrez Mellado forcejeaba con el guardia civil, Suárez y Carrillo permanecieron impertérritos en sus asientos del Hemiciclo.

Después del período de mayor democratización y modernización de la historia de España, la Constitución da síntomas de agotamiento y parece que asistiremos más pronto que tarde a su reforma. La crisis económica y el replanteamiento del encaje de Cataluña en el Estado, qué duda cabe, aumentan la incertidumbre. En todo caso, conviene subrayar que la situación no es ni mucho menos análoga, en su gravedad, a la de 1981. España ha demostrado ser un país con enormes posibilidades, cuyo sistema ha resistido con fortaleza los desafíos planteados, por ejemplo, por el brutal terrorismo de ETA o la corrupción instalada no solo en la estructura de los partidos políticos, sino también en la de buena parte de nuestras instituciones.

Ante este panorama, los sondeos de opinión de Metroscopia vienen mostrando desde hace tiempo una creciente desconfianza de los ciudadanos en la clase política . Y aquí es donde estriba la gran diferencia respecto a lo acontecido durante la Transición. Entonces, los representantes políticos demostraron altura de miras, renunciando a algunos de sus principios fundamentales para hacer posible pactos de Estado en las cuestiones esenciales y, así, dar vida a la España de todos —con costes de todo tipo, incluidos los electorales, como bien pudieron comprobar en sus carnes los propios Adolfo Suárez y Santiago Carrillo—. Hoy, los datos nos muestran que españoles y clase política se dan la espalda. Si los primeros soportan con admirable serenidad una prolongada y durísima crisis económica, que ha reducido de manera sustantiva sus expectativas ante la vida, la segunda no parece —al menos así lo perciben la inmensa mayoría de los españoles— estar a la altura, en absoluto, de las circunstancias. Lo que está por ver es cómo se reflejan esas desafección y censura ciudadanas en las próximas convocatorias electorales y qué consecuencias tienen para el sistema.


23-F Fuerzas Armadas      Cuadro 2

Ficha técnica: sondeo realizado por METROSCOPIA a una muestra de 600 personas mayores de 18 años estadísticamente representativa del conjunto de la población nacional. Margen de error para datos referidos al conjunto de la muestra: + 2.9 puntos. Recogida de datos: entre los días 19 y 20 de febrero.

Antonio López Vega es historiador y consultor de Metroscopia en análisis histórico-políticos.

Debate del estado de la nación 2014: ¿empate con sabor a victoria?

José Pablo Ferrándiz on Jueves, 27 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

27/02/2014

DEN 2014

Los españoles consideran que no hubo un claro ganador entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rualcaba en el debate del estado de la nación de este año. Para los ciudadanos se produjo un práctico empate con una mínima ventaja —que entra dentro del margen de error de la encuesta— del líder socialista: para un 27 % el ganador del debate fue Alfredo Pérez Rubalcaba frente a un 25 % que considera que ganó Mariano Rajoy.

Un empate que puede tener sabor a victoria para el líder de los socialistas por varias razones:

•    Rubalcaba no ha permitido que Rajoy capitalice las posibles mejoras que hayan podido producirse en la situación económica española. El año pasado, el Presidente del Gobierno ganó el debate del estado de la nación por 27 puntos de diferencia frente a Rubalcaba (35 % frente a 8% según el CIS) en un momento en el que todas las noticias sobre la situación económica de España eran negativas (incluso alarmantes). Rubalcaba ha sido capaz de empatar este año que Rajoy podía ofrecer un claro mejor balance económico.

•    El líder del PSOE ha logrado, además, volver a convencer a la amplia mayoría de sus votantes: un 52 % cree que se impuso a Rajoy. En el debate del año pasado tan solo un 16 % de los votantes socialistas dio como ganador a Rubalcaba (el mismo porcentaje que daba ganador a Rajoy). Para uno de cada dos votantes del PP (50 %) el ganador del debate de este año ha sido Mariano Rajoy, 21 puntos menos que el año pasado.     

•    Este año, el discurso de Rubalcaba ha logrado convencer a más mujeres que el de Rajoy: un 28 % considera que el líder socialista ganó el debate frente a un 22 % que le concede la victoria al Presidente. Hace un año fue Rajoy el ganó a Rubalcaba por una sustancial ventaja (21 puntos) entre el electorado femenino. 

•    Rubalcaba se ha impuesto a Rajoy entre los jóvenes. El líder socialista ya logró la victoria entre los menores de 35 años en el debate del año pasado (25 % frente a 20 %), no obstante, este año logra mejorar su saldo: un 32 % le da ahora como ganador frente a un 18 % que cree que la victoria corresponde a Rajoy.

•    Es el primer debate que pierde Rajoy, aunque sea por la mínima, desde el año 2010.

En las cuestiones económicas la igualdad entre ambos líderes es más evidente situándose Rajoy incluso un poco por encima de Rubalcaba:

•    Un 26 % cree que el líder popular tiene más claro lo que hay que hacer para que la economía mejore definitivamente frente a un 23 % que menciona al líder socialista;
•    Un 23 % cree que Rajoy sabrá gestionar mejor la situación económica de España cuando finalice la crisis, en beneficio de todos los españoles frente a un 20 % que considera que la gestionará mejor Rubalcaba.

No obstante, son claramente más los ciudadanos que atribuyen a Rubalcaba un mejor conocimiento de la situación actual de España y de los españoles y una mayor empatía con las dificultades que está atravesando el ciudadano medio  en las circunstancias actuales:

•    Un 28 % opina que Rubalcaba ha dado la sensación de saber mejor cuál es la situación real de nuestro país en el momento actual frente a un 17 % de Rajoy.
•    Un 49 % cree que Rubalcaba ha dado muestras en este debate de tener mayor sensibilidad hacia los problemas que tienen los españoles frente a un 16 % de Rajoy;
•    Un 43 % considera que el líder socialista ha dado muestras de conocer mejor los sacrificios que esta crisis ha supuesto para muchos españoles frente a un 17 % de Rajoy.

Este tipo de encuesta lo que en realidad refleja es el eco que, en la opinión pública ciudadana, acaba teniendo el debate, con total independencia de cuantos sean los que, en realidad, lo hayan seguido más o menos de cerca. Si la gran mayoría de los españoles se considera en condiciones de emitir un juicio sobre los dos principales intervinientes en este debate sobre el estado de la nación es porque dan por buena la impresión de conjunto que han sacado de los comentarios de personas en quienes confían, de las informaciones de los medios que siguen y, solo en muy pocos casos, de su propio seguimiento del debate. Los climas de opinión se construyen, normalmente así: a partir de las sensaciones que transmiten a los demás aquellos que son aceptados como prescriptores de opinión, es decir, como orientadores de las opiniones ajenas: los que técnicamente se conocen como personas (o grupos, o medios) de referencia.

Gráficos DEN 2014

En twitter @JPFerrandiz

Foto de Juanjo Martín

Elecciones europeas. Barómetro preelectoral: febrero 2014

Metroscopia on Lunes, 24 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

24/02/2014


Foto del Parlamento Europeo

Si las elecciones europeas que tendrán lugar dentro de tres meses se celebraran mañana mismo, el PSOE las ganaría con una ventaja sobre el PP de 1.8 puntos (28.1 % frente a 26.3 %) y 2 diputados (18 frente a 16). Una estrecha diferencia, se trata en realidad de un práctico empate, que en todo caso confirma la tendencia ascendente de los socialistas y la descendente de los populares desde la estimación del pasado mes de enero. Este resultado confirmaría también la caída de los dos grandes partidos con respecto a su resultado de 2009 que vienen constatando los sondeos en los últimos meses (hace cinco años los populares se impusieron a los socialistas por una distancia de 3.7 puntos: 42.2 % frente a 38.5 %).

En estos momentos, la fidelidad de ambos electorados está muy mermada: menos de la mitad de quienes votaron al PP o al PSOE en las anteriores elecciones europeas volverían a hacerlo ahora (41 % en el caso de los populares y 37 % en el de los socialistas). No obstante, los socialistas logran atraer en mayor medida que los populares a electores de otros partidos. El resultado final va a depender en gran medida de la capacidad que demuestren ambos partidos para movilizar al electorado en el tiempo que queda hasta los comicios. En este sentido, lo primordial para ambos partidos debería ser intentar retener a sus actuales votantes desmovilizados (la mayoría de los cuales dice estar indeciso o manifiesta su intención de abstenerse). Y en segundo lugar, intentar atraer al electorado que se autoposiciona en el centro ideológico (en el 5 dentro de una escala de 0 a 10, en la que el 0 corresponde a una posición de extrema izquierda y el 10 a una de extrema derecha). En ese punto se ubica la mayor parte del conjunto del electorado español y un sustancial porcentaje de sus propios votantes: el 42 % de los del PP y el 29 % de los del PSOE.

En el momento actual este electorado de centro puro se inclina por votar a los populares en mayor medida que a los socialistas, pero la mitad de ellos (50 %) dice estar indeciso (no sabe si abstenerse o votar o a qué partido hacerlo). Los datos del sondeo indican que de salir de su actual estado de duda –en el caso de los indecisos- o si finalmente deciden ir a votar –quienes se declaran ahora abstencionistas- serían más los que acabaran votando al PSOE que quienes lo hicieran al PP. De cara a estas elecciones europeas –y como también le ocurre para el caso de unas elecciones generales según se observa en los datos del Barómetro de Clima Social de febrero- el PP está sufriendo en los últimos meses una importante pérdida de apoyos electorales entre el electorado de centro de la que puede sacar partido el PSOE.

Por otro lado, en la medida en que los candidatos de uno y otro partido puedan tener capacidad de movilización, tanto la socialista Elena Valenciano como el popular Miguel Arias Cañete (si finalmente es el elegido para encabezar la lista del PP) cuentan con una buena imagen entre la mayoría de sus respectivos electorados. No obstante, la socialista genera un menor rechazo que el popular tanto entre el conjunto del electorado como entre quienes, en concreto, se autoposicionan en el centro ideológico.

En el momento actual, la participación estimada por Metroscopia para estas próximas elecciones al Parlamento Europeo se sitúa en torno al 46 %, es decir, similar a la de las elecciones de 2009. La mayoría de quienes ahora se inclinan por la abstención mencionan como principal motivo para no acudir a votar la ausencia de un partido que sea de su agrado o en el que pueda confiar. Una gran paradoja teniendo en cuenta que en estas elecciones europeas la oferta partidista —a falta de alguna confirmación— es más amplia que en ocasiones anteriores.

De la pérdida de apoyos electorales y de diputados del PP y del PSOE (los populares perderían 8 escaños y los socialistas 5 con respecto a los logrados en 2009) se beneficiarían, sobre todo, IU y UPyD. La coalición rojiverde obtendría 9 diputados (7 más que ahora) y el partido magenta 5 (4 más). El resto de escaños que están en juego en estas elecciones —a España le vuelven a corresponder 54 diputados en el Parlamento Europeo— se repartirían en estos momentos, cuando todavía no están cerradas algunas coaliciones y no se conoce el nombre de los candidatos de algunos partidos— entre:

-    La coalición formada por CiU, PNV y Coalición Canaria, que lograría 3 diputados (los mismos que en 2009 logró la coalición CEU de la que los tres formaban parte);

-    ERC, que si finalmente acude en solitario a estas elecciones conseguiría 2 (es decir, un escaño más que el logrado por la coalición EdP-V en la que los republicanos estaban integrados hace cinco años);

-    y Ciutadans que entraría por primera vez en el Parlamento europeo logrando 1 diputado.

Estimación Europeas Febrero 2014Ficha técnica

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

IDV Autoposicionamiento

En twitter @JPFerrandiz

Foto freshwater2006

Cooperación para el desarrollo de un mundo sostenible

Mar Toharia on Miércoles, 12 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

12/02/2014

Cooperación para el desarrollo de un mundo sostenible

El 81 % de los españoles está de acuerdo: es un deber moral y una ayuda para construir un mundo más justo y sostenible. Parece, así, que la cooperación al desarrollo se sigue concibiendo como un esfuerzo más por reequilibrar las desigualdades en el reparto de riqueza a escala planetaria. De hecho, en la actualidad, el 1 % más rico posee la mitad de la renta mundial. Y España, donde las 20 personas más ricas igualan en ingresos al 20 % de la población más pobre, no escapa a esta asimetría.

Existe también consenso en que la reducción de la mortalidad y la erradicación de la pobreza y el hambre deben ser prioritarias. Todo un reto en un mundo repleto de paradojas. Una de cada ocho personas pasa hambre, pero 1 300 millones de toneladas de alimentos se tiran anualmente (en España, 8 millones de toneladas). El 98 % de esas personas hambrientas vive en países empobrecidos, pero la mitad de las personas más pobres son pequeños productores o agricultores que producen el 70 % de la alimentación mundial. Y, sin embargo, tan solo cinco empresas multinacionales controlan el 80 % del comercio de alimentos. La crisis económica y socioambiental que atravesamos ha puesto de manifiesto, posiblemente, con mayor claridad, la insostenibilidad de este sistema alimentario, que aún hoy supone un serio desafío para un planeta que produce alimentos suficientes para todos sus habitantes.

Junto con la decisión de dónde poner los esfuerzos, para la cooperación al desarrollo es también ineludible la cuestión presupuestaria. La mitad de los ciudadanos opina que deben mantenerse como están. Así, parece respaldarse el actual Plan Director de la Cooperación Española que establece: no es posible en este escenario mantener ciertos compromisos internacionales, como el adquirido en el seno de la UE para alcanzar el 0,56 % de AOD/RNB (objetivo para 2010), o la meta largamente reivindicada del 0,7 % AOD/RNB. Cuando las condiciones lo permitan, estaremos en disposición de hacer previsiones de crecimiento con mayor seguridad, añade el texto. Y de hecho, la mayoría de países ha reducido sus presupuestos de cooperación, si bien España lo ha hecho en mayor escala: desde 2011, el recorte acumulado de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) alcanza el 70 %. A pesar de este acuerdo general, parte de los españoles cuestionó las recientes reducciones en AOD al conocer que el programa del Ministerio de Defensa, destinado a la modernización del ejército, había aumentado un 175 % su presupuesto en 2013. Y desde hace varias décadas, se impulsan propuestas destinadas a compensar esta limitación económica y favorecer la redistribución de la riqueza a escala global, como la Tasa Tobin, un impuesto a las transacciones financieras, que mueven al año más de 70 veces el PIB mundial.

Hace unas semanas, en Davos, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, manifestaba: tenemos, como nunca antes, las herramientas para eliminar la pobreza, mejorar las condiciones sociales y económicas y para construir los cimientos de un futuro sostenible. Al mismo tiempo, los retos de hoy son mayores que nunca. Efectivamente, la creación de patrones de consumo y producción sostenibles que permitan erradicar el hambre y la pobreza no será un hecho espontáneo, sino que requiere una decisión política. Los españoles están de acuerdo: el 76 % considera que con más voluntad el problema podría ser resuelto.

Cooperación 1

Cooperación 2Cooperación 3

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia en temas de cultura urbana y de desarrollo sostenible.

Ilustración: MTT

Barómetro electoral: febrero 2014

Metroscopia on Lunes, 10 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

10/02/2014

Barómetro electoral Febrero 2014

PRÁCTICO EMPATE, A LA BAJA


En el hipotético caso de que ahora se celebrasen de manera inmediata unas elecciones generales el PSOE las ganaría con una ventaja sobre el PP de tan solo nueve décimas: 31.7 % frente a 30.8 %. Los socialistas lograrían ahora un mejor resultado que en 2011 (entonces consiguieron un 28.7 % de los votos válidos) y el PP uno sustancialmente inferior (casi 14 puntos menos que el 44.6% que logró en aquella ocasión). Los otros dos partidos de ámbito nacional obtendrían ahora sus mejores resultados históricos: IU un 13.5 % y UPyD un 8.5 %.

Estos datos confirmarían el desgaste del bipartidismo que el Barómetro de Clima Social de Metroscopia viene detectando desde hace más de un año: el PSOE y el PP sumarían ahora el 62.5 % de los votos válidos, que sería el porcentaje más bajo logrado, en conjunto, por los dos principales partidos en todos las elecciones generales celebradas hasta la fecha. La fidelidad de voto de socialistas y populares sigue bajo mínimos: 43 % y 40 % respectivamente.

La abstención también alcanzaría, en este momento, un porcentaje inédito: la participación estimada no pasaría del 65 %, lo que supondría el porcentaje histórico más bajo (el suelo de participación en este tipo de elecciones corresponde al 68 % registrado en las generales de 1979). El porcentaje de electores que finalmente acabe votando constituye un dato de importancia decisiva pues la abstención no se reparte de forma proporcionalmente igual entre todos los partidos. En el momento actual PP y PSOE son los partidos que tienen un electorado más propenso al desentendimiento en el supuesto de una inminente elección: son, por tanto, los partidos que resultan más castigados a la hora de estimar el resultado que, en las actuales circunstancias, lograrían obtener. Los votantes socialistas siguen enfadados con su partido al que no terminan de perdonar el modo en que gestionó el último gobierno de Rodríguez Zapatero la entonces incipiente crisis. Por su parte, los votantes del PP se muestran crecientemente descontentos con su partido, al que además no terminan de reconocer de forma clara el mérito que este se atribuye en la gestión de la situación económica.

En esta situación, los votos tienden a mostrar un grado máximo de dispersión que, de mantenerse efectivamente en unas elecciones, generarían una situación hasta ahora inédita: ninguno de los principales partidos estaría en condiciones no ya de poder gobernar en solitario sino, incluso, de poder hacerlo con las fuerzas minoritarias en principio más afines. Con esta estimación de reparto de votos, la situación en cuanto al reparto de escaños, sería muy similar a la del barómetro de Diciembre (sobre la base de 12.000 entrevistas): PP y PSOE se situarían en una banda de entre 130 y 140 escaños. 

LA IMAGEN DEL GOBIERNO

La amplia mayoría de los ciudadanos y una sustancial proporción de votantes del PP siguen mostrándose críticos con el Presidente Rajoy y con su Gobierno. Un 78 % de los españoles (42 % entre los votantes del PP) desaprueba la gestión de Rajoy al frente del Ejecutivo y la  evaluación de la gestión de todos los ministros del actual Gabinete sigue  registrando un elevado saldo negativo (es decir, son claramente más numerosos los españoles que desaprueban su actuación que quienes la aprueban). Entre los votantes del PP,  son cuatro los ministros cuya evaluación presenta un saldo negativo: el de Educación, José Ignacio Wert (—18 puntos), el de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón (—10), la de Empleo, Fátima Báñez (—5) y el de Hacienda, Cristobal Montoro (—2).

CONVENCIÓN NACIONAL DEL PP

Dos de cada tres españoles (66 %) y la mitad de los votantes populares (48 %) creen que en la convención nacional del PP celebrada el pasado fin de semana en Valladolid no se trataron los temas que realmente preocupan a los ciudadanos.

El mensaje de unión que el PP pretendía transmitir con la convención no ha calado entre la ciudadanía: cuatro de cada diez españoles (39 %) piensan que el partido ha salido de ella más débil y desunido de como entró. De hecho, en el momento actual, un 69% de los españoles percibe al PP como un partido desunido. Incluso la mitad de los votantes populares (50 %) cree que su partido transmite una imagen de desunión si bien en su caso la convención ha servido al menos para que un 42% (porcentaje que, con todo, no supone una mayoría absoluta) piense que ha salido de ella más fuerte de lo que entró.

SITUACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL

El paisaje que los españoles esperan encontrar cuando la actual crisis amaine o quede superada dista mucho de ser halagüeño:

•    El 88% cree que llevará mucho tiempo volver a conseguir todas las prestaciones y ayudas antes existentes para los más desfavorecidos;
•    el 83% piensa que, en conjunto, habrá más pobreza y desigualdad en España;
•    el 76% da por sentado que las cosas no volverán a estar como antes; y
•    el 67% no cree que los jóvenes tenga ya la oportunidad de desarrollar su vida profesional y personal del mismo modo en que pudieron hacerlo sus padres.

Las heridas que dejará la crisis en nuestra sociedad serán así —según la opinión generalizada— profundas y duraderas.

En cuanto a las medidas que el gobierno ha ido adoptando para enderezar la situación económica nacional y que parecerían estar empezando a dar resultado, el veredicto ciudadano es severo: el 57% no le concede, al respecto, mérito alguno pues considera que han sido medidas dictadas desde fuera y no basadas en criterios y planteamientos propios; además, y en todo caso, el 62% cree que la posible mejoría de la economía no guarda relación con esas medidas (con independencia de a quien corresponda realmente su autoría) pues la misma también se percibe en países que han adoptado políticas diferentes a las aquí seguidas.  Así, tres de cada cuatro españoles siguen pensando que el actual Gobierno no está sabiendo afrontar adecuadamente la  crisis económica y, asimismo, tres de  cada cuatro siguen juzgando negativamente la reforma laboral, una de las medidas estrella.

Ahora son ya mayoría absoluta (56%) los españoles que creen que en nuestro país la crisis ha tocado ya fondo pero que a partir de ahí la recuperación va a ser lenta. Por ello, un masivo 73% sigue pensando que el paro va aseguir siendo igual de alto que ahora es durante bastante tiempo todavía. En suma, queda aún por delante un largo camino de espinas antes de alcanzar, finalmente, el desolador estadio post-crisis que se da por seguro. Ese es, en síntesis, en el momento actual, el estado de ánimo de la ciudadanía. La autocomplacencia autista parece haber predominado, claramente, sobre la capacidad explicativa y pedagógica de los responsables públicos a la hora de presentar y hacer creíbles a la ciudadanía su gestión.

Estimación y ficha técnica

Ministros febrero 2014

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de octubre de 2013 la intención directa de voto es la siguiente:

IDV febrerero 2014

En twitter @JPFerrandiz

Fotografía: Election night crowd, Wellington, 1931. William Hall Raine. Photographic Archive, Alexander Turnbull Library