Cuando lo verde es ciudad, y se come

Mar Toharia on Miércoles, 05 Marzo 2014. Posted in Análisis - Blog

05/03/2014

Cuando lo verde es ciudad, y se come. Por Mar Toharia

Todmorten, un pueblo de 15.000 habitantes a 20 kilómetros de Manchester, ha cubierto más de 60 de sus espacios públicos con verduras, plantas, flores comestibles y árboles frutales, acompañados de carteles donde se lee help yourself (sírvase usted mismo). Voluntarios se turnan para cuidar los cultivos, cuyos frutos son para quien los quiera. La agricultura se reincorpora al espacio urbano, ejemplo de ello es la red “Incredible Edible” a la que pertenece, junto con 200 iniciativas más en diferentes países. O Totnes, también en Inglaterra, posiblemente la más conocida comunidad de transición. Pero también en Tokyo se cultivan alimentos y plantas en las terrazas y azoteas de edificios y escuelas, permitiendo a los japoneses producir su propia comida, reducir el dióxido de carbono del aire y enfriar las ciudades en verano. Seattle tiene prevista la creación de un gran bosque de alimentos. Y en Nueva York, algunos rascacielos han convertido sus tejados en pequeños huertos ecológicos.

En 1999 la FAO ya definió la agricultura urbana como una práctica de extraordinario potencial estratégico para la transformación de las ciudades. En Europa, hace un par de años, la Agencia de Medio Ambiente (AEMA) realizó un llamamiento a las ciudades para desarrollar “muros vivos” de plantas comestibles con el objetivo de que el cultivo vertical ayudara a reducir el consumo de energía, las emisiones de carbono y los recursos destinados a la producción y transporte de alimentos. Ya en algunas grandes ciudades, como Berlín, existen barrios donde los tejados y las fachadas de los edificios florecen. Alemania cuenta con más de trece millones de metros cuadrados de azoteas verdes. Esta inclusión de cultivos en el territorio urbano, además de responder a la preocupación ante el pico del petróleo y el cambio climático, es hoy una alternativa a la producción, distribución y consumo de alimentos. Y permite sustituir productos que viajan una media de cinco mil kilómetros antes de llegar a nuestro plato por otros de proximidad basados en la confianza.

En nuestro país, existe hoy una cierta conciencia social que explica que los problemas del medioambiente tengan un efecto directo en la vida diaria del 60 % de la población. Y que, a pesar de la crisis, el gasto en productos ecológicos haya aumentado un 7 % desde 2011. Esto se refleja en las calles y viviendas de las ciudades españolas, donde cada vez se pueden ver más cultivos. En Barcelona, se han multiplicado los huertos urbanos, informales, municipales o comunitarios en los últimos años. La Red de Huertos Urbanos de Madrid (Rehmad) agrupa hoy más de 25 iniciativas dedicadas a la agricultura urbana de forma ecológica. En el solar del Parque Goya, en Zaragoza, se prevé la creación de 117 huertos sociales ecológicos. En la Comunidad Valenciana, diversas ciudades cuentan con espacios agrícolas, como Xábia o Altea, o Valencia, donde un nuevo barrio en proyecto, Sociópolis, incluirá 300 huertos vecinales. Los ejemplos son numerosos. Nuestras ciudades comienzan a hacerse más comestibles y a generar formas de vida urbana más sostenibles social, económica y ecológicamente.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia.

Ilustración: MTT

23F: un tercio de siglo después

on Viernes, 28 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

28/02/2014 Por Antonio López Vega

Tejero 23-f

Se cumplen 33 años del golpe de Estado del coronel Tejero. Entonces, una parte significativa de las Fuerzas Armadas puso en jaque el sistema democrático que los españoles se habían dado en 1978 y que, tras tres años de ruido de sables, finalmente se veía al borde del precipicio. En aquella coyuntura, se convirtieron en salvaguarda de las instituciones el Jefe del Estado y la clase política, cuyo talante se vio reflejado en las actitudes, sí, del presidente y vicepresidente del Gobierno y, también, en la del líder del Partido Comunista. Mientras Gutiérrez Mellado forcejeaba con el guardia civil, Suárez y Carrillo permanecieron impertérritos en sus asientos del Hemiciclo.

Después del período de mayor democratización y modernización de la historia de España, la Constitución da síntomas de agotamiento y parece que asistiremos más pronto que tarde a su reforma. La crisis económica y el replanteamiento del encaje de Cataluña en el Estado, qué duda cabe, aumentan la incertidumbre. En todo caso, conviene subrayar que la situación no es ni mucho menos análoga, en su gravedad, a la de 1981. España ha demostrado ser un país con enormes posibilidades, cuyo sistema ha resistido con fortaleza los desafíos planteados, por ejemplo, por el brutal terrorismo de ETA o la corrupción instalada no solo en la estructura de los partidos políticos, sino también en la de buena parte de nuestras instituciones.

Ante este panorama, los sondeos de opinión de Metroscopia vienen mostrando desde hace tiempo una creciente desconfianza de los ciudadanos en la clase política . Y aquí es donde estriba la gran diferencia respecto a lo acontecido durante la Transición. Entonces, los representantes políticos demostraron altura de miras, renunciando a algunos de sus principios fundamentales para hacer posible pactos de Estado en las cuestiones esenciales y, así, dar vida a la España de todos —con costes de todo tipo, incluidos los electorales, como bien pudieron comprobar en sus carnes los propios Adolfo Suárez y Santiago Carrillo—. Hoy, los datos nos muestran que españoles y clase política se dan la espalda. Si los primeros soportan con admirable serenidad una prolongada y durísima crisis económica, que ha reducido de manera sustantiva sus expectativas ante la vida, la segunda no parece —al menos así lo perciben la inmensa mayoría de los españoles— estar a la altura, en absoluto, de las circunstancias. Lo que está por ver es cómo se reflejan esas desafección y censura ciudadanas en las próximas convocatorias electorales y qué consecuencias tienen para el sistema.


23-F Fuerzas Armadas      Cuadro 2

Ficha técnica: sondeo realizado por METROSCOPIA a una muestra de 600 personas mayores de 18 años estadísticamente representativa del conjunto de la población nacional. Margen de error para datos referidos al conjunto de la muestra: + 2.9 puntos. Recogida de datos: entre los días 19 y 20 de febrero.

Antonio López Vega es historiador y consultor de Metroscopia en análisis histórico-políticos.

Debate del estado de la nación 2014: ¿empate con sabor a victoria?

José Pablo Ferrándiz on Jueves, 27 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

27/02/2014

DEN 2014

Los españoles consideran que no hubo un claro ganador entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rualcaba en el debate del estado de la nación de este año. Para los ciudadanos se produjo un práctico empate con una mínima ventaja —que entra dentro del margen de error de la encuesta— del líder socialista: para un 27 % el ganador del debate fue Alfredo Pérez Rubalcaba frente a un 25 % que considera que ganó Mariano Rajoy.

Un empate que puede tener sabor a victoria para el líder de los socialistas por varias razones:

•    Rubalcaba no ha permitido que Rajoy capitalice las posibles mejoras que hayan podido producirse en la situación económica española. El año pasado, el Presidente del Gobierno ganó el debate del estado de la nación por 27 puntos de diferencia frente a Rubalcaba (35 % frente a 8% según el CIS) en un momento en el que todas las noticias sobre la situación económica de España eran negativas (incluso alarmantes). Rubalcaba ha sido capaz de empatar este año que Rajoy podía ofrecer un claro mejor balance económico.

•    El líder del PSOE ha logrado, además, volver a convencer a la amplia mayoría de sus votantes: un 52 % cree que se impuso a Rajoy. En el debate del año pasado tan solo un 16 % de los votantes socialistas dio como ganador a Rubalcaba (el mismo porcentaje que daba ganador a Rajoy). Para uno de cada dos votantes del PP (50 %) el ganador del debate de este año ha sido Mariano Rajoy, 21 puntos menos que el año pasado.     

•    Este año, el discurso de Rubalcaba ha logrado convencer a más mujeres que el de Rajoy: un 28 % considera que el líder socialista ganó el debate frente a un 22 % que le concede la victoria al Presidente. Hace un año fue Rajoy el ganó a Rubalcaba por una sustancial ventaja (21 puntos) entre el electorado femenino. 

•    Rubalcaba se ha impuesto a Rajoy entre los jóvenes. El líder socialista ya logró la victoria entre los menores de 35 años en el debate del año pasado (25 % frente a 20 %), no obstante, este año logra mejorar su saldo: un 32 % le da ahora como ganador frente a un 18 % que cree que la victoria corresponde a Rajoy.

•    Es el primer debate que pierde Rajoy, aunque sea por la mínima, desde el año 2010.

En las cuestiones económicas la igualdad entre ambos líderes es más evidente situándose Rajoy incluso un poco por encima de Rubalcaba:

•    Un 26 % cree que el líder popular tiene más claro lo que hay que hacer para que la economía mejore definitivamente frente a un 23 % que menciona al líder socialista;
•    Un 23 % cree que Rajoy sabrá gestionar mejor la situación económica de España cuando finalice la crisis, en beneficio de todos los españoles frente a un 20 % que considera que la gestionará mejor Rubalcaba.

No obstante, son claramente más los ciudadanos que atribuyen a Rubalcaba un mejor conocimiento de la situación actual de España y de los españoles y una mayor empatía con las dificultades que está atravesando el ciudadano medio  en las circunstancias actuales:

•    Un 28 % opina que Rubalcaba ha dado la sensación de saber mejor cuál es la situación real de nuestro país en el momento actual frente a un 17 % de Rajoy.
•    Un 49 % cree que Rubalcaba ha dado muestras en este debate de tener mayor sensibilidad hacia los problemas que tienen los españoles frente a un 16 % de Rajoy;
•    Un 43 % considera que el líder socialista ha dado muestras de conocer mejor los sacrificios que esta crisis ha supuesto para muchos españoles frente a un 17 % de Rajoy.

Este tipo de encuesta lo que en realidad refleja es el eco que, en la opinión pública ciudadana, acaba teniendo el debate, con total independencia de cuantos sean los que, en realidad, lo hayan seguido más o menos de cerca. Si la gran mayoría de los españoles se considera en condiciones de emitir un juicio sobre los dos principales intervinientes en este debate sobre el estado de la nación es porque dan por buena la impresión de conjunto que han sacado de los comentarios de personas en quienes confían, de las informaciones de los medios que siguen y, solo en muy pocos casos, de su propio seguimiento del debate. Los climas de opinión se construyen, normalmente así: a partir de las sensaciones que transmiten a los demás aquellos que son aceptados como prescriptores de opinión, es decir, como orientadores de las opiniones ajenas: los que técnicamente se conocen como personas (o grupos, o medios) de referencia.

Gráficos DEN 2014

En twitter @JPFerrandiz

Foto de Juanjo Martín

Elecciones europeas. Barómetro preelectoral: febrero 2014

Metroscopia on Lunes, 24 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

24/02/2014


Foto del Parlamento Europeo

Si las elecciones europeas que tendrán lugar dentro de tres meses se celebraran mañana mismo, el PSOE las ganaría con una ventaja sobre el PP de 1.8 puntos (28.1 % frente a 26.3 %) y 2 diputados (18 frente a 16). Una estrecha diferencia, se trata en realidad de un práctico empate, que en todo caso confirma la tendencia ascendente de los socialistas y la descendente de los populares desde la estimación del pasado mes de enero. Este resultado confirmaría también la caída de los dos grandes partidos con respecto a su resultado de 2009 que vienen constatando los sondeos en los últimos meses (hace cinco años los populares se impusieron a los socialistas por una distancia de 3.7 puntos: 42.2 % frente a 38.5 %).

En estos momentos, la fidelidad de ambos electorados está muy mermada: menos de la mitad de quienes votaron al PP o al PSOE en las anteriores elecciones europeas volverían a hacerlo ahora (41 % en el caso de los populares y 37 % en el de los socialistas). No obstante, los socialistas logran atraer en mayor medida que los populares a electores de otros partidos. El resultado final va a depender en gran medida de la capacidad que demuestren ambos partidos para movilizar al electorado en el tiempo que queda hasta los comicios. En este sentido, lo primordial para ambos partidos debería ser intentar retener a sus actuales votantes desmovilizados (la mayoría de los cuales dice estar indeciso o manifiesta su intención de abstenerse). Y en segundo lugar, intentar atraer al electorado que se autoposiciona en el centro ideológico (en el 5 dentro de una escala de 0 a 10, en la que el 0 corresponde a una posición de extrema izquierda y el 10 a una de extrema derecha). En ese punto se ubica la mayor parte del conjunto del electorado español y un sustancial porcentaje de sus propios votantes: el 42 % de los del PP y el 29 % de los del PSOE.

En el momento actual este electorado de centro puro se inclina por votar a los populares en mayor medida que a los socialistas, pero la mitad de ellos (50 %) dice estar indeciso (no sabe si abstenerse o votar o a qué partido hacerlo). Los datos del sondeo indican que de salir de su actual estado de duda –en el caso de los indecisos- o si finalmente deciden ir a votar –quienes se declaran ahora abstencionistas- serían más los que acabaran votando al PSOE que quienes lo hicieran al PP. De cara a estas elecciones europeas –y como también le ocurre para el caso de unas elecciones generales según se observa en los datos del Barómetro de Clima Social de febrero- el PP está sufriendo en los últimos meses una importante pérdida de apoyos electorales entre el electorado de centro de la que puede sacar partido el PSOE.

Por otro lado, en la medida en que los candidatos de uno y otro partido puedan tener capacidad de movilización, tanto la socialista Elena Valenciano como el popular Miguel Arias Cañete (si finalmente es el elegido para encabezar la lista del PP) cuentan con una buena imagen entre la mayoría de sus respectivos electorados. No obstante, la socialista genera un menor rechazo que el popular tanto entre el conjunto del electorado como entre quienes, en concreto, se autoposicionan en el centro ideológico.

En el momento actual, la participación estimada por Metroscopia para estas próximas elecciones al Parlamento Europeo se sitúa en torno al 46 %, es decir, similar a la de las elecciones de 2009. La mayoría de quienes ahora se inclinan por la abstención mencionan como principal motivo para no acudir a votar la ausencia de un partido que sea de su agrado o en el que pueda confiar. Una gran paradoja teniendo en cuenta que en estas elecciones europeas la oferta partidista —a falta de alguna confirmación— es más amplia que en ocasiones anteriores.

De la pérdida de apoyos electorales y de diputados del PP y del PSOE (los populares perderían 8 escaños y los socialistas 5 con respecto a los logrados en 2009) se beneficiarían, sobre todo, IU y UPyD. La coalición rojiverde obtendría 9 diputados (7 más que ahora) y el partido magenta 5 (4 más). El resto de escaños que están en juego en estas elecciones —a España le vuelven a corresponder 54 diputados en el Parlamento Europeo— se repartirían en estos momentos, cuando todavía no están cerradas algunas coaliciones y no se conoce el nombre de los candidatos de algunos partidos— entre:

-    La coalición formada por CiU, PNV y Coalición Canaria, que lograría 3 diputados (los mismos que en 2009 logró la coalición CEU de la que los tres formaban parte);

-    ERC, que si finalmente acude en solitario a estas elecciones conseguiría 2 (es decir, un escaño más que el logrado por la coalición EdP-V en la que los republicanos estaban integrados hace cinco años);

-    y Ciutadans que entraría por primera vez en el Parlamento europeo logrando 1 diputado.

Estimación Europeas Febrero 2014Ficha técnica

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

IDV Autoposicionamiento

En twitter @JPFerrandiz

Foto freshwater2006

Cooperación para el desarrollo de un mundo sostenible

Mar Toharia on Miércoles, 12 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

12/02/2014

Cooperación para el desarrollo de un mundo sostenible

El 81 % de los españoles está de acuerdo: es un deber moral y una ayuda para construir un mundo más justo y sostenible. Parece, así, que la cooperación al desarrollo se sigue concibiendo como un esfuerzo más por reequilibrar las desigualdades en el reparto de riqueza a escala planetaria. De hecho, en la actualidad, el 1 % más rico posee la mitad de la renta mundial. Y España, donde las 20 personas más ricas igualan en ingresos al 20 % de la población más pobre, no escapa a esta asimetría.

Existe también consenso en que la reducción de la mortalidad y la erradicación de la pobreza y el hambre deben ser prioritarias. Todo un reto en un mundo repleto de paradojas. Una de cada ocho personas pasa hambre, pero 1 300 millones de toneladas de alimentos se tiran anualmente (en España, 8 millones de toneladas). El 98 % de esas personas hambrientas vive en países empobrecidos, pero la mitad de las personas más pobres son pequeños productores o agricultores que producen el 70 % de la alimentación mundial. Y, sin embargo, tan solo cinco empresas multinacionales controlan el 80 % del comercio de alimentos. La crisis económica y socioambiental que atravesamos ha puesto de manifiesto, posiblemente, con mayor claridad, la insostenibilidad de este sistema alimentario, que aún hoy supone un serio desafío para un planeta que produce alimentos suficientes para todos sus habitantes.

Junto con la decisión de dónde poner los esfuerzos, para la cooperación al desarrollo es también ineludible la cuestión presupuestaria. La mitad de los ciudadanos opina que deben mantenerse como están. Así, parece respaldarse el actual Plan Director de la Cooperación Española que establece: no es posible en este escenario mantener ciertos compromisos internacionales, como el adquirido en el seno de la UE para alcanzar el 0,56 % de AOD/RNB (objetivo para 2010), o la meta largamente reivindicada del 0,7 % AOD/RNB. Cuando las condiciones lo permitan, estaremos en disposición de hacer previsiones de crecimiento con mayor seguridad, añade el texto. Y de hecho, la mayoría de países ha reducido sus presupuestos de cooperación, si bien España lo ha hecho en mayor escala: desde 2011, el recorte acumulado de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) alcanza el 70 %. A pesar de este acuerdo general, parte de los españoles cuestionó las recientes reducciones en AOD al conocer que el programa del Ministerio de Defensa, destinado a la modernización del ejército, había aumentado un 175 % su presupuesto en 2013. Y desde hace varias décadas, se impulsan propuestas destinadas a compensar esta limitación económica y favorecer la redistribución de la riqueza a escala global, como la Tasa Tobin, un impuesto a las transacciones financieras, que mueven al año más de 70 veces el PIB mundial.

Hace unas semanas, en Davos, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, manifestaba: tenemos, como nunca antes, las herramientas para eliminar la pobreza, mejorar las condiciones sociales y económicas y para construir los cimientos de un futuro sostenible. Al mismo tiempo, los retos de hoy son mayores que nunca. Efectivamente, la creación de patrones de consumo y producción sostenibles que permitan erradicar el hambre y la pobreza no será un hecho espontáneo, sino que requiere una decisión política. Los españoles están de acuerdo: el 76 % considera que con más voluntad el problema podría ser resuelto.

Cooperación 1

Cooperación 2Cooperación 3

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia en temas de cultura urbana y de desarrollo sostenible.

Ilustración: MTT

Barómetro electoral: febrero 2014

Metroscopia on Lunes, 10 Febrero 2014. Posted in Análisis - Blog

10/02/2014

Barómetro electoral Febrero 2014

PRÁCTICO EMPATE, A LA BAJA


En el hipotético caso de que ahora se celebrasen de manera inmediata unas elecciones generales el PSOE las ganaría con una ventaja sobre el PP de tan solo nueve décimas: 31.7 % frente a 30.8 %. Los socialistas lograrían ahora un mejor resultado que en 2011 (entonces consiguieron un 28.7 % de los votos válidos) y el PP uno sustancialmente inferior (casi 14 puntos menos que el 44.6% que logró en aquella ocasión). Los otros dos partidos de ámbito nacional obtendrían ahora sus mejores resultados históricos: IU un 13.5 % y UPyD un 8.5 %.

Estos datos confirmarían el desgaste del bipartidismo que el Barómetro de Clima Social de Metroscopia viene detectando desde hace más de un año: el PSOE y el PP sumarían ahora el 62.5 % de los votos válidos, que sería el porcentaje más bajo logrado, en conjunto, por los dos principales partidos en todos las elecciones generales celebradas hasta la fecha. La fidelidad de voto de socialistas y populares sigue bajo mínimos: 43 % y 40 % respectivamente.

La abstención también alcanzaría, en este momento, un porcentaje inédito: la participación estimada no pasaría del 65 %, lo que supondría el porcentaje histórico más bajo (el suelo de participación en este tipo de elecciones corresponde al 68 % registrado en las generales de 1979). El porcentaje de electores que finalmente acabe votando constituye un dato de importancia decisiva pues la abstención no se reparte de forma proporcionalmente igual entre todos los partidos. En el momento actual PP y PSOE son los partidos que tienen un electorado más propenso al desentendimiento en el supuesto de una inminente elección: son, por tanto, los partidos que resultan más castigados a la hora de estimar el resultado que, en las actuales circunstancias, lograrían obtener. Los votantes socialistas siguen enfadados con su partido al que no terminan de perdonar el modo en que gestionó el último gobierno de Rodríguez Zapatero la entonces incipiente crisis. Por su parte, los votantes del PP se muestran crecientemente descontentos con su partido, al que además no terminan de reconocer de forma clara el mérito que este se atribuye en la gestión de la situación económica.

En esta situación, los votos tienden a mostrar un grado máximo de dispersión que, de mantenerse efectivamente en unas elecciones, generarían una situación hasta ahora inédita: ninguno de los principales partidos estaría en condiciones no ya de poder gobernar en solitario sino, incluso, de poder hacerlo con las fuerzas minoritarias en principio más afines. Con esta estimación de reparto de votos, la situación en cuanto al reparto de escaños, sería muy similar a la del barómetro de Diciembre (sobre la base de 12.000 entrevistas): PP y PSOE se situarían en una banda de entre 130 y 140 escaños. 

LA IMAGEN DEL GOBIERNO

La amplia mayoría de los ciudadanos y una sustancial proporción de votantes del PP siguen mostrándose críticos con el Presidente Rajoy y con su Gobierno. Un 78 % de los españoles (42 % entre los votantes del PP) desaprueba la gestión de Rajoy al frente del Ejecutivo y la  evaluación de la gestión de todos los ministros del actual Gabinete sigue  registrando un elevado saldo negativo (es decir, son claramente más numerosos los españoles que desaprueban su actuación que quienes la aprueban). Entre los votantes del PP,  son cuatro los ministros cuya evaluación presenta un saldo negativo: el de Educación, José Ignacio Wert (—18 puntos), el de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón (—10), la de Empleo, Fátima Báñez (—5) y el de Hacienda, Cristobal Montoro (—2).

CONVENCIÓN NACIONAL DEL PP

Dos de cada tres españoles (66 %) y la mitad de los votantes populares (48 %) creen que en la convención nacional del PP celebrada el pasado fin de semana en Valladolid no se trataron los temas que realmente preocupan a los ciudadanos.

El mensaje de unión que el PP pretendía transmitir con la convención no ha calado entre la ciudadanía: cuatro de cada diez españoles (39 %) piensan que el partido ha salido de ella más débil y desunido de como entró. De hecho, en el momento actual, un 69% de los españoles percibe al PP como un partido desunido. Incluso la mitad de los votantes populares (50 %) cree que su partido transmite una imagen de desunión si bien en su caso la convención ha servido al menos para que un 42% (porcentaje que, con todo, no supone una mayoría absoluta) piense que ha salido de ella más fuerte de lo que entró.

SITUACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL

El paisaje que los españoles esperan encontrar cuando la actual crisis amaine o quede superada dista mucho de ser halagüeño:

•    El 88% cree que llevará mucho tiempo volver a conseguir todas las prestaciones y ayudas antes existentes para los más desfavorecidos;
•    el 83% piensa que, en conjunto, habrá más pobreza y desigualdad en España;
•    el 76% da por sentado que las cosas no volverán a estar como antes; y
•    el 67% no cree que los jóvenes tenga ya la oportunidad de desarrollar su vida profesional y personal del mismo modo en que pudieron hacerlo sus padres.

Las heridas que dejará la crisis en nuestra sociedad serán así —según la opinión generalizada— profundas y duraderas.

En cuanto a las medidas que el gobierno ha ido adoptando para enderezar la situación económica nacional y que parecerían estar empezando a dar resultado, el veredicto ciudadano es severo: el 57% no le concede, al respecto, mérito alguno pues considera que han sido medidas dictadas desde fuera y no basadas en criterios y planteamientos propios; además, y en todo caso, el 62% cree que la posible mejoría de la economía no guarda relación con esas medidas (con independencia de a quien corresponda realmente su autoría) pues la misma también se percibe en países que han adoptado políticas diferentes a las aquí seguidas.  Así, tres de cada cuatro españoles siguen pensando que el actual Gobierno no está sabiendo afrontar adecuadamente la  crisis económica y, asimismo, tres de  cada cuatro siguen juzgando negativamente la reforma laboral, una de las medidas estrella.

Ahora son ya mayoría absoluta (56%) los españoles que creen que en nuestro país la crisis ha tocado ya fondo pero que a partir de ahí la recuperación va a ser lenta. Por ello, un masivo 73% sigue pensando que el paro va aseguir siendo igual de alto que ahora es durante bastante tiempo todavía. En suma, queda aún por delante un largo camino de espinas antes de alcanzar, finalmente, el desolador estadio post-crisis que se da por seguro. Ese es, en síntesis, en el momento actual, el estado de ánimo de la ciudadanía. La autocomplacencia autista parece haber predominado, claramente, sobre la capacidad explicativa y pedagógica de los responsables públicos a la hora de presentar y hacer creíbles a la ciudadanía su gestión.

Estimación y ficha técnica

Ministros febrero 2014

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de octubre de 2013 la intención directa de voto es la siguiente:

IDV febrerero 2014

En twitter @JPFerrandiz

Fotografía: Election night crowd, Wellington, 1931. William Hall Raine. Photographic Archive, Alexander Turnbull Library

¿Hay espacio más allá?

José Pablo Ferrándiz on Miércoles, 05 Febrero 2014. Posted in Artículos

05/02/2014

Un 2% del electorado español se define de extrema derecha, esto es, se autoposiciona en la escala ideológica de 0 a 10 —en la que el 0 equivale a la extrema izquierda y el 10 a la extrema derecha— en las posiciones 9 y 10. En números absolutos este porcentaje supone alrededor de 700.000 personas. En general, la mayoría de ellos han venido apoyando electoralmente al PP, incluso en los momentos en los que este partido ha escenificado con mayor claridad un acercamiento al centro político. Según los datos de Metroscopia, en torno a medio millón de estos electores votaron al PP en las últimas elecciones generales celebradas en 2011. Es probable que este apoyo se deba, en alguna medida, a la ausencia de una alternativa política real ideológicamente más escorada a la derecha de lo que los votantes perciben al PP. Esto no significa, en todo caso, que una escisión política por la derecha del PP, con la creación de un nuevo partido, fuera capaz de reunir el apoyo de la mayoría de este electorado de extrema derecha: es probable que la mayor parte de ellos siguiera fiel al PP, otra optara por la abstención y otra acabara votando a otros partidos. Pero aunque todos votaran a la nueva opción política —para conseguirlo probablemente el partido debería encontrar a un líder con el carisma suficiente para reunir en torno a él a este electorado y crear un espacio político que ahora, si existe, está muy fragmentado y ocupado por pequeños partidos marginales— su relevancia política sería escasa. En unas elecciones al Parlamento Europeo como las que se van a celebrar el próximo mayo (donde la circunscripción electoral es una única nacional) se necesita, en promedio, alrededor de 300.000 votos para conseguir un diputado. Y en unas elecciones generales donde la ley electoral no favorece la entrada de partidos pequeños lo más probable es que no obtuvieran representación en el Congreso. Su cuota de poder institucional podría llegar a través de las elecciones municipales y, en algún caso, de algunas autonómicas, como ya ocurre ahora con, por ejemplo, la Plataforma per Cataluya que consiguió 67 concejales en 2011.

La gran paradoja es que un partido de extrema derecha en España, si quiere crecer electoralmente y ocupar cierta cuota de poder, tiene la obligación de moderarse porque en las posiciones menos extremas de la escala ideológica están los grandes caladeros de votos: un 8% de la población española se sitúa en el 7 y en el 8 y un 10% en el 6. Y ahí ya no estaría solo. Tendría que competir, entre otros, con el PP.

José Pablo Ferrándiz es sociólogo y vicepresidente de Metroscopia.

La ayuda a los países pobres, un deber moral para el 81% de españoles

Mar Toharia on Miércoles, 05 Febrero 2014. Posted in Artículos

05/02/2014

España debe implicarse de forma significativa en la ayuda al desarrollo porque "es un deber moral y ayuda a construir un mundo más justo y sostenible". Así opina el 81% de los españoles, sin grandes diferencias entre inclinaciones políticas, género ni edad. En un contexto de crisis económica, donde España afronta un fuerte incremento de la pobreza y desigualdad internas, los ciudadanos se muestran unánimemente de acuerdo con la necesidad de cooperar con los países empobrecidos y lo explican con estas dos razones fundamentales. Otros argumentos, de índole más estratégico, como pueden ser reforzar la imagen de España en ámbitos internacionales (está de acuerdo el 57%), o ayudar a las empresas españolas (opina el 54%), resultan secundarios.

El 51% de los españoles piensa, además, que la ayuda al desarrollo contribuye realmente a mejorar la situación de los países empobrecidos. Aquellos que no están de acuerdo (el 46%) consideran que se debe fundamentalmente a la corrupción de los países receptores de la ayuda; al hecho de que los países ricos y las multinacionales explotan a los países menos desarrollados (la explicación principal para los votantes del PSOE); y a la existencia de guerras en los lugares de destino. El papel gestor de la ayuda por parte de las ONG sigue siendo bien valorado, y constituye el motivo que menos relacionan los españoles con la ineficacia de la ayuda.

Por otro lado, la mitad de la población piensa que el presupuesto que España dedica a ayudar a los países menos desarrollados se debe mantener sin cambios. Y existe en ello un acuerdo general entre los votantes del PP y PSOE, si bien con ciertos matices. Un 36% de los votantes del PP cree necesaria la reducción del presupuesto, mientras que el 27% de los votantes del PSOE está de acuerdo con aumentarlo. Es posible que estas opiniones se vean condicionadas, por un lado, por la percepción de crisis económica global y, por otro, por el hecho de que la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) española ha sufrido una caída del 70% desde el año 2009. En los últimos años, gran parte de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha realizado recortes, si bien la disminución del presupuesto español ha sido mayor que el de Grecia, Italia o Portugal. Y el presupuesto de 2012 redujo un 49,7% el de 2011. España dedica actualmente un 0,2% de la renta nacional bruta, lo mismo que dedicaba en 1981, un porcentaje muy por debajo del 0,7% al que se había comprometido a alcanzar para 2012 con la ONU.

Los objetivos que deberían regir las actuaciones de la cooperación internacional, y por tanto este presupuesto, deberían ser, según la población española: la reducción de la mortalidad infantil (importancia de un 9.3 sobre 10), la erradicación de la pobreza extrema y el hambre (9.1) y el control de enfermedades (9.1). Estos son tres de los ocho propósitos de desarrollo humano que los países miembros de las Naciones Unidas acordaron conseguir para el año 2015 y denominaron Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). A un año del vencimiento de este plazo, muchos de ellos constituyen todavía un desafío global. La crisis económica mundial ha ralentizado el progreso de la reducción de la pobreza y, en la mayoría de las regiones, la erradicación del hambre se ha estancado. Aunque la mortalidad infantil está disminuyendo, según la FAO, no lo hace suficientemente rápido como para alcanzar la meta establecida para 2015.

Finalmente, estos retos se perciben especialmente acuciantes en el África subsahariana, el área geográfica a la que los españoles consideran que habría que dar prioridad (7.7 sobre 10). Le siguen, a más de un punto de distancia, Asia y Pacífico y América Latina. El Magreb y Oriente Próximo ocupa el último lugar. Este orden es bastante coincidente con las cifras publicadas por la FAO para 2013 sobre la distribución del hambre en el mundo, si bien Asia y Pacífico ocupan el primer lugar en volumen demográfico. Por su parte, el IV Plan Director de la Cooperación Española, que rige la política exterior entre los años 2013-2016, establece que los fondos irán destinados a pocos países, aquellos en los que confluyan los intereses estratégicos de España. Así, se definen 23 Países de Asociación (PA) situados: 12 en América Latina y el Caribe, 4 en el Norte de África y Oriente Próximo, 3 en África Subsahariana, 3 en África central y 1 en Asia. El Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, ha reconocido los esfuerzos emprendidos por España para desligar su ayuda al desarrollo de los intereses de las empresas nacionales, pero insta a que la cooperación se concentre en las poblaciones más pobres, teniendo en cuenta que el 65% de sus fondos se destinan a países de renta media.

De hecho, la cooperación internacional se enfrenta ahora a un horizonte de cambios, marcados por el vencimiento de plazos establecidos (como es el de los ODM). Y de cara al futuro escenario de la Agenda para el Desarrollo post-2015, ya en debate, el Plan Director de la Cooperación Española ha propuesto dar un impulso a aquellas dimensiones que considera que quedaron ausentes en los actuales objetivos, como son: la gobernanza democrática, la participación ciudadana, los derechos humanos, la seguridad alimentaria o el crecimiento económico inclusivo. Así mismo, considera que en un mundo cada vez más interdependiente, los Bienes Públicos Globales cobran una especial relevancia y se hace necesario incorporarlos a la agenda de desarrollo. Se pondrá así, seguramente, un mayor énfasis sobre las causas de la pobreza y en posibles mecanismos de resolución que en sus síntomas. La AOD española sigue de esta manera marcando su camino para poder responder a la expectativa general de la población: ayudar a construir un mundo más justo y sostenible.

La ayuda a los países pobres cuadro 1


La ayuda a los países pobres cuadro 2


La ayuda a los países pobres cuadro 3


La ayuda a los países pobres cuadros 4 y 5

Encuesta efectuada para PLANETA FUTURO mediante entrevistas telefónicas a una muestra nacional de personas mayores de 18 años. Se han completado 600 entrevistas. Con los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5%.  Fecha de realización del trabajo de campo: 17 y 18 de diciembre de 2013.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia en temas de cultura urbana y de desarrollo sostenible.

Elecciones al Parlamento Europeo 2014: estimación de voto

José Pablo Ferrándiz on Miércoles, 29 Enero 2014. Posted in Análisis - Blog

29/01/2014

Parlamento Europeo

Si en vez de tener lugar dentro de cuatro meses, las elecciones europeas tuviesen lugar ahora, el PSOE las ganaría con una ventaja sobre el PP de 1.6 puntos (28.0 frente a 26.4 %) y 1 diputado más (17 frente a 16). Lo ajustado del resultado permite hablar técnicamente de un empate, pero la distancia favorable a los socialistas, aunque mínima, les supondría contar con un diputado más que los populares y, por tanto, apuntarse la victoria en estos comicios.

Este vuelco con respecto al resultado estimado por Metroscopia hace tan solo dos meses —en noviembre de 2013 eran los populares quienes aventajaban a los socialistas por 1.1 puntos y un diputado— se produce no porque el PSOE haya experimentado una remontada significativa en este tiempo sino porque el PP experimenta una creciente tendencia a la baja. Los socialistas mantienen el mismo apoyo que hace dos meses, pero los populares pierden más de dos puntos y medio. En todo caso, ambos partidos obtendrían un resultado claramente peor que el logrado en los últimos comicios europeos de 2009: el PP perdería ahora casi 16 puntos y el PSOE más de 10.

Los grandes beneficiados de esta caída de los dos principales partidos serían, sobre todo, IU que multiplicaría por cuatro su porcentaje de voto de 2009 (pasaría de 3.7 % a 14.5)  y casi por cinco su actual representación en el Parlamento Europeo (de 2 a 9 diputados). Un éxito que se debería, en gran medida, a su capacidad para retener a la amplia mayoría de su electorado de hace cinco años (su fidelidad de voto es el 61 %) y para, además, atraer a una parte sustancial de votantes socialistas (en torno al 9 % . El otro partido favorecido sería UPyD, que casi triplicaría su actual porcentaje de voto (pasaría de 2.9 % a 8.0 %) y obtendría cuatro diputados más, pasando de 1 a 5.

De las dos grandes coaliciones que se presentaron en 2009 (a la espera de conocer cuáles se conformarán este año, se ha decidido mantener para esta estimación las que concurrieron entonces) Coalición por Europa (CEU) obtendría prácticamente el mismo porcentaje de voto que hace cinco años  (de 5.1 % pasaría a 5.3 %) y Europa de los Pueblos (EdP) duplicaría su actual porcentaje (de 2.5 % pasaría a 5.1 %). No obstante, la importante diferencia con respecto al resultado estimado hace tan solo dos meses es que CEU —coalición integrada, entre otros partidos, por Convergencia i Unió, Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria— lograría ahora situarse por delante de EdP —coalición que alberga a Esquerra Republicana de Catalunya, el Bloque Nacionalista Galego y Aralar, entre otros—.

La novedad menor pero llamativa es la irrupción de Ciutadans: el partido de Albert Rivera, que ha confirmado su presencia en estas elecciones, lograría un 2 % de los votos que le valdría 1 diputado.

Un resultado como el ahora estimado evidenciaría el desgaste del bipartidismo que vienen arrojando las encuestas desde hace más de un año: la suma de los porcentajes sobre voto válido de PP y PSOE sería de 54.4 %, el más bajo de las seis elecciones al Parlamento Europeo que se han celebrado en nuestro país hasta la fecha. Hasta el momento el porcentaje más bajo es el que se dio en las elecciones europeas de 1989: la suma de los porcentajes de PP y PSOE fue del 61 %.

En todo caso, es importante resaltar que esta estimación se ha llevado a cabo cuando todavía no se conocen ni las probables coaliciones que se vayan a constituir para estas elecciones, ni los cabeza de lista de los diferentes partidos políticos: dos datos que, sin duda, en alguna manera pueden influir en el comportamiento electoral de los españoles el próximo mayo.

ESTIMACIÓN DE LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL

En esta y en cualquier otra elección, el número de votantes que acude finalmente a las urnas constituye un elemento clave en la estimación del resultado probable, pues no resulta en modo alguno irrelevante para el resultado electoral: la abstención no tiende a distribuirse proporcionalmente ni por igual entre todos los electorados.

Para estos próximos comicios europeos, la participación estimada en este concreto momento por Metroscopia es similar a la de 2009 (fue el 46 %). Las elecciones europeas, en comparación con otros procesos electorales (elecciones generales, autonómicas o municipales), muestran cierta atipicidad que, a tenor de la experiencia, no las hace especialmente atractivas ni motivantes para el electorado español. El hecho de que en estos comicios no se haya elegido nunca —hasta este momento— a un gobierno sino a representantes nacionales para un Parlamento supranacional, junto con el escaso conocimiento (e interés) de los españoles por las políticas y cuestiones relacionadas con la Unión Europea (según reflejan recurrentemente las encuestas) son factores que tradicionalmente han propiciado una baja participación. En esta ocasión, y por primera vez en la historia de este tipo de elección, el Parlamento que resulte elegido será el que, en principio, designe al presidente de la Comisión Europea. Una noticia que —a falta de solo cuatro meses para las elecciones— desconoce la mayoría de los españoles (56 %) y que, en todo caso, no parece suficiente para movilizar al electorado: un 57 % dice que esta novedad electoral no es algo que le pueda motivar para acudir a votar en estas próximas elecciones.

RELACIÓN ENTRE LOS ESPAÑOLES Y EUROPA

En estos cinco años transcurridos desde las últimas elecciones al Parlamento Europeo la relación de los españoles con Europa se ha desgastado sustancialmente:

•    Siguen siendo mayoría quienes se sienten ciudadanos europeos pero este porcentaje ha descendido 12 puntos: 57 % ahora frente a 69 % en 2009.
•    Siguen siendo mayoría quienes creen que formar parte de la UE ha sido beneficioso para España pero el porcentaje ha decrecido 15 puntos: 65 % ahora frente a un 80 % en 2009.
•    Se ha multiplicado por tres el porcentaje que piensa que el sentimiento europeísta de los españoles ha disminuido: 28 % cuando hace cinco años solo lo manifestaba un 10 %.

 Estimación Europeas Enero 2014

 Europeas 2014 Ficha técnica

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

 IDV Europeas Enero 2014

* Coalición por Europa (CEU)
Convergència i Unió (CiU)
Eusko Alberdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV)
Coalición Canaria (CC)
Bloc Nacionalista Valencià (BNV)
Unió Mallorquina (UM)
Unió Menorquina (UMe)
Partido Andalucista (PA)

** Europa de los Pueblos - Verdes (EdP-V)
Esquerra Republicana de Cataluña (ERC)
Bloque Nacionalista Galego (BNG)
Aralar
Los Verdes (LV)
Eusko Alkartasuna (EA)
Chunta Aragonesista (CHA)
Entesa per Mallorca

En twitter @JPFerrandiz
Foto de Naroh

Lo que tienen es que cuidar el centro

José Pablo Ferrándiz on Martes, 28 Enero 2014. Posted in Artículos

28/01/2014

La sociedad española es poco dada a extremismos en política. En una escala ideológica de 0 a 10, en la que el 0 se identifica con una posición de extrema izquierda y el 10 con una de extrema derecha, los ciudadanos que se autoubican en los extremos no llegan al 10%: menos del 4% se posiciona entre el 0 y el 1 (extrema izquierda) y por debajo del 2% quienes lo hacen entre el 9 y el 10 (extrema derecha). Desde un punto de vista pragmático, a pocos partidos les debería interesar contentar a este electorado más extremo para hacerse con su voto por la sencilla razón de que numéricamente son muy pocos y, por tanto, insuficientes para modificar sustancialmente un resultado electoral. Pero sobre todo, no compensa si ese intento conlleva enfadar a los electores más ideológicamente centrados, es decir, a la amplia mayoría del electorado español: el 62% de los ciudadanos se posiciona entre el 4 y el 6 (la mitad de ellos, 36%, en el 5).

Autoubicación ideológica de los votantes del PP

 

En el caso del PP, su electorado es mayoritariamente de centro derecha: quienes le votaron en las elecciones generales de 2011 se posicionan, en promedio, en el 5.9 (es decir, una posición clara de centro derecha) y solo un 5% de esos votantes se ubica, en cambio, en el 9 o en el 10 de la escala ideológica. Desde aquellos comicios los populares han ido perdiendo apoyo electoral, según los datos del Barómetro del Clima Social que Metroscopia realiza para EL PAÍS. Y el voto que está perdiendo o que en estos momentos, al menos, no le guarda fidelidad, no es el situado más a la derecha sino el que ocupa posiciones más cercanas al centro sociológico y político.

Los votantes que ahora permanecen fieles al PP, es decir, quienes le votaron en 2011 y volverían a hacerlo ahora, se ubican, en promedio, en el 6.3. Y quienes votaron al PP en 2011 y dicen ahora que votarían a otro partido o que no votarían o que no lo tienen decidido (es decir, el sector del electorado que traería más cuenta tratar de contentar) se posicionan, en promedio, en el 5.5.

Por otro lado, algo que caracteriza al electorado español en su conjunto es que se define más moderado ideológicamente de como ve a sus partidos. Los votantes del PP sitúan a su partido más a la derecha de lo que ellos se posicionan (lo mismo pasa, por cierto, con los votantes de IU que sitúan a su partido más a la izquierda de como ellos se posicionan).


José Pablo Ferrándiz es sociólogo y vicepresidente de Metroscopia

Sostenerse o perder el equilibrio

Mar Toharia on Lunes, 27 Enero 2014. Posted in Análisis - Blog

27/01/2014

Sostenibilidad

El concepto de sostenibilidad se utiliza por primera vez, en 1987, en el Informe Brundtland de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (CMMAD) de Naciones Unidas, y se definió como "la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades". El texto, cuyo objetivo fue el análisis de la situación del momento, demostró cómo el modelo de desarrollo elegido provocaba un creciente deterioro medioambiental y, además, pobreza y vulnerabilidad para un amplio porcentaje de la población mundial. Casi tres décadas después, la sostenibilidad del modo de vida humano y la satisfacción de las necesidades básicas siguen siendo un desafío planetario. Hoy, 85 personas acumulan tanta riqueza como los 3 570 millones de personas más pobres, y casi la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1 % de la población.

El Club de Roma, en su informe Los límites del crecimiento (1972), ya había planteado la imposibilidad de un modelo económico global basado en el crecimiento ilimitado y en el consumo de unos recursos naturales que son finitos. A menudo, se ha concebido la naturaleza como un acompañante de capacidades prácticamente inagotables y se ha ligado la idea de desarrollo a los bienes materiales. De hecho, si todas las naciones vivieran al ritmo de Estados Unidos (que consume casi la cuarta parte de los recursos mundiales), se necesitarían al menos cinco planetas como la Tierra. Y más de tres si lo hiciéramos como en España.

Aproximadamente la mitad de los españoles (54 %), según un sondeo reciente de Metroscopia, no sabe explicar en líneas generales y con razonable precisión qué es eso de la sostenibilidad. Sin embargo, esto no impide que el 72 % esté a favor de dedicar más recursos para proteger el medio ambiente y que el 48 % diga que los problemas del medio ambiente le afectan directamente en su vida diaria. Pero los desafíos socioecológicos no podrán resolverse de forma espontánea, la sostenibilidad de nuestros territorios, economías y sociedades debe ser una elección. Por eso, desde los años noventa, toman fuerza en Francia propuestas favorables al decrecimiento que abogan por la disminución controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza; iniciativas como los huertos urbanos se multiplican en las ciudades europeas en los últimos años; y surgen diversas propuestas encaminadas a satisfacer las necesidades humanas básicas (subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad) bajo un modelo de desarrollo redefinido a escala humana y centrado en las personas.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia.
Ilustración: Mar Toharia

La reforma de la Ley del Aborto

José Juan Toharia on Miércoles, 15 Enero 2014. Posted in Análisis - Blog

15/01/2014

La reforma de la Ley del Aborto - Anteproyecto de LeyLa reacción de los españoles, ante la reforma de la vigente legislación del aborto propuesta por el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, es contundente.

Por un lado, se considera que:

No es necesaria: lo piensa el 78%. Esta es la opinión mayoritaria entre los propios votantes del PP (57%). Entre el concreto sector de españoles que se definen como católicos practicantes (y que representan el 17% de la población adulta total), las opiniones tienden a dividirse, pero con todo predominan (50% frente a 41%) quienes no consideran necesaria esta reforma; y

• no responde a demanda social alguna: lo afirma el 75%.Y esta idea es ampliamente mayoritaria tanto entre votantes del PP (62% frente a 23%) como entre católicos practicantes (51% frente a 28%).

Por otro lado, el desacuerdo con su contenido es masivo:

• Para empezar, el 86% de los españoles considera que toda mujer embarazada debe tener derecho a decidir libremente si quiere seguir o no con su embarazo. Y esta opinión es ampliamente mayoritaria tanto entre los votantes del PP (68% frente a 25%) como entre quienes se definen como católicos practicantes (60% frente a 34%).

• El 84% está en desacuerdo con que la malformación del feto deje de ser un supuesto legalmente aceptable para poder abortar. Y expresan también de forma ampliamente mayoritaria este desacuerdo los votantes del PP (70% frente a 22%) y los católicos practicantes (59% frente a 30%).

• El 82% considera que el personal médico que asista a una mujer que opte por abortar no debe ser objeto de sanción penal alguna (y lo afirma también el 68% de los votantes populares y el 63% de los católicos practicantes).

El 78% de los españoles piensa que, si esta reforma entra en vigor, dará lugar a un aumento de los abortos clandestinos llevados a cabo en condiciones de inseguridad y riesgo. Además,

un 75% cree que el Gobierno ha impulsado esta reforma exclusivamente para complacer a los sectores más conservadores de la Iglesia católica española (significativamente, esta idea es expresada también por la mayoría de los propios católicos practicantes: 49% frente a 38%).

Así las cosas, no puede extrañar que un espectacular 91% de la ciudadanía (lo que en la práctica equivale a la unanimidad) reclame libertad de voto para que los diputados puedan votar en conciencia cuando esta reforma llegue al Congreso. Reclama ese voto en conciencia el 86% de los católicos practicantes y el 90% de los votantes del PP.


La reforma de la Ley del Aborto
Aborto Gráficos I

Aborto Gráficos II
Ficha técnica

Barómetro electoral: enero 2014

Metroscopia on Miércoles, 15 Enero 2014. Posted in Análisis - Blog

15/01/2014

Barómetro Electoral enero 2014
El anteproyecto de reforma de la vigente ley del aborto da lugar a un vuelco electoral

El PSOE ganaría ahora unas hipotéticas nuevas elecciones que se celebrasen de manera inmediata en España con una ventaja sobre el PP de 1.5 puntos: 33.5 % frente a 32.0 %. Un auténtico vuelco electoral teniendo en cuenta que en los comicios de 2011 los populares superaron por 16 puntos a los socialistas (44.6 % frente a 28.7 %). El PSOE mejoraría, así, en casi 5 puntos su actual porcentaje de voto (es, además, su mejor dato estimado desde que tuvieron lugar aquellas elecciones) y el PP perdería casi 13 puntos. La participación estimada se sitúa en torno al 65 %, casi siete puntos inferior que la de 2011.

PP y PSOE cuentan con una fidelidad de voto muy baja e, incluso, la de los socialistas supera por tres puntos a la de los populares: 41 % frente a 44 %. Entre los votantes del PP prevalecen los abstencionistas (un 20 % dice que no votaría si hubiera ahora elecciones) y entre los del PSOE los indecisos (un 23 % duda de si votaría o a quién hacerlo).

Es la segunda vez desde las elecciones de 2011 que los socialistas logran adelantar a los populares en el Barómetro. En la oleada de septiembre del año pasado el PSOE se situó cuatro décimas por delante del PP como consecuencia, tras las actuaciones judiciales en el caso Bárcenas del mes de agosto. Ahora, la reforma de la vigente ley del aborto impulsada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, parece ser la principal responsable del hundimiento del PP.

Leve mejoría de la todavía mayoritaria percepción negativa sobre la situación económica

El resultado ahora estimado resulta especialmente significativo, además, porque se produce en un contexto en el que la percepción negativa sobre la situación económica de nuestro país tiende a suavizarse. Con respecto a la oleada de diciembre:

• disminuye cuatro puntos el porcentaje de españoles que consideran mala la situación económica de nuestro país;
• aumenta ocho puntos el de quienes piensan que en los próximos meses la economía de España mejorará;
• aumenta seis puntos el de quienes definen como buena su economía familiar;
• aumenta ocho puntos el de quienes creen que ya está próximo el momento en el que el paro dejará de crecer,
• y se amplia la ya amplia mayoría (71 %, ocho puntos más que en octubre pasado) que opina que la economía española ya ha tocado fondo y que a partir de ahora empezará a mejorar.

En todo caso, siguen siendo abrumadores los porcentajes de españoles que:

• califican negativamente la situación de la economía nacional (89 %),
• que piensan que en los próximos meses esta situación seguirá igual o incluso empeorará (68 %),
• que creen que la recuperación va a ser lenta (64 %),
• y que opinan que el paro va a seguir igual de alto que hasta ahora o incluso algo más (65 %).

El Gobierno no mejora su imagen

Sigue predominando la crítica y el recelo frente al Gobierno:

• un 75% de los ciudadanos considera que el Gobierno no está sabiendo hacer frente a la situación económica de manera adecuada (también lo piensa un 44 % de los votantes del PP);
• un 71 % cree que el Gobierno improvisa sobre la marcha (49 % el electorado popular ).
• Además, el presidente Rajoy es desaprobado por tres de cada cuatro españoles (75 %) y por la de la mitad de su electorado (53 % frente a 43 %).

Todos los ministros del actual Gabinete siguen registrando un elevado saldo negativo en la evaluación de su gestión (es decir, son claramente más los españoles que desaprueban su gestión que quienes la aprueban). Tres ministros destacan por su importante caída de imagen con respecto a la oleada de diciembre: el de Industria, José Manuel Soria (de un saldo negativo de -33 puntos pasa a uno de -48), el del Interior, Jorge Fernández Díaz (de -46 puntos pasa a -58) y el de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (de -57 a -66). Gallardón pasa a ser el ministro peor evaluado por los propios votantes populares: un 57 % desaprueba su gestión frente a un 36 % que la aprueba (lo que supone un saldo claramente negativo: -21 puntos).

La ministra de Fomento, Ana Pastor, logra mejorar su imagen —en comparación con los datos de diciembre— tanto entre el conjunto de la ciudadanía como entre el propio electorado popular.

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

IDV y clima político enero 2014

Ministros enero 2014

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de enero de 2014 la intención directa de voto es la siguiente:

Intención directa de voto enero 2014

En twitter @JPFerrandiz

Gráficos: Infografía EL PAÍS

Ciudades resilientes

Mar Toharia on Martes, 07 Enero 2014. Posted in Análisis - Blog

07/01/2014

Ciudades resilientes

Resiliencia, según el Diccionario de la R.A.E. tiene dos acepciones. En psicología se define como “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”; en mecánica, “la capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación”. Pero ¿y aplicada al urbanismo? Habitamos un planeta cada vez más urbanizado, donde los desafíos que plantean la degradación ambiental, el cambio climático o la desigualdad socioeconómica ponen de manifiesto la vulnerabilidad urbana. Y la capacidad de las urbes para sobreponerse a las crisis, tanto de origen natural como humano, y de asegurar una calidad de vida adecuada a todos sus habitantes se convierte en un reto planetario. Surge así el concepto ciudades resilientes.

De hecho, casi mil millones de personas viven en asentamientos informales que carecen de acceso a servicios básicos. Y más de la mitad de las ciudades más grandes del mundo, con poblaciones entre 2 y 15 millones de habitantes, se encuentran en zonas de alto riesgo sísmico. En España, en un contexto global marcado por la crisis económica, la pobreza severa afecta  hoy a 3 millones de personas, y más de 23.000 viven sin hogar. El 88 % de la población española opina que la situación económica general es mala o muy mala. Además, el 40 % prevé que dentro de un año la situación será igual y el 30 % considera que será peor. Por otra parte, nuestro país necesitaría hoy multiplicar casi por 3,5 su superficie para satisfacer el nivel de desarrollo y consumo actual. Quizá por todo ello, la resiliencia urbana genera un creciente interés.

Desde 2010, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) impulsa la campaña Desarrollando Ciudades Resilientes, que serán aquellas que implementen políticas locales de prevención y reducción de riesgos y de respuesta ante las catástrofes. Por su parte, Triple Pundit publicó, en 2011, un ranking de las 10 ciudades más resilientes del mundo, cuyo sello común es “que trabajan en la transición hacia una economía baja en carbono y se preparan ante el cambio climático”. Encabezan esta lista Copenhague (Dinamarca), Curitiba (Brasil), que obtiene el 82 % de su electricidad de fuentes renovables, y Barcelona, por sus ordenanzas relativas al uso de energía solar térmica. En mayo de 2014, la ciudad de Bonn (Alemania) acogerá el 5º Foro Global sobre Resiliencia y Adaptación Urbana que organiza el ICLEI- Gobiernos Locales para la Sostenibilidad. El encuentro será de nuevo el marco para el debate sobre la adaptación urbana ante el cambio climático.

La resiliencia urbana implica, además de resistir ante las catástrofes o de recuperarse posteriormente, desarrollar la capacidad de las ciudades para cambiar, adaptarse y transformarse en respuesta a las diferentes situaciones de crisis. Es creciente el número de iniciativas ciudadanas surgidas ante los desafíos del pico del petróleo o la crisis económica que, basadas en la satisfacción de las necesidades humanas, la sostenibilidad o la cooperación social, modifican el modelo de ciudad existente. Ejemplo de ello son las comunidades de transición, los huertos urbanos compartidos, las redes de intercambio de bienes y servicios, el consumo colaborativo, etc. Las ciudades demuestran ser espacios en construcción y, por ello, puede ser posible su resiliencia.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia.
Ilustración: Mar Toharia

Dos años de Gobierno: un balance de situación

José Pablo Ferrándiz on Viernes, 20 Diciembre 2013. Posted in Análisis - Blog

20/12/2013

Reloj

El 20 de noviembre de 2011 el PP obtuvo su mejor resultado histórico en unas elecciones generales tanto en número de votos —casi 11 millones— como en número de diputados —186—. Mariano Rajoy —aspirante por tercera vez a la presidencia del Gobierno de España— conseguía que su partido pasara de estar en la oposición a estar gobernando con una amplia mayoría absoluta, un hecho que antes solo había logrado Felipe González al frente del PSOE en los comicios de 1982. Si para González aquella victoria fue el inicio de casi 14 años ininterrumpidos en el poder en el caso de Rajoy aún está por ver. De momento, el Gobierno de Rajoy puede apuntarse otro hito sin parangón— en este caso negativo—: el mayor desgaste de imagen y apoyo ciudadanos sufrido por un Gobierno a mitad de su primera legislatura. El Barómetro de Clima Social que Metroscopia realiza mensualmente para EL PAÍS retrata perfectamente la evolución descendente del Gobierno en este período —se cumplen ahora dos años desde la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno— en la que destacan, por encima de cualquier otras, tres fechas concretas.

19 de julio de 2012: aprobación por el Congreso de los Diputados del paquete de medidas anticrisis propuesto por el Gobierno (con los únicos votos a favor del PP)

El apoyo ciudadano logrado por el PP en las elecciones del 20-N se mantuvo e, incluso, se incrementó en los meses inmediatamente posteriores a los comicios: en las elecciones de noviembre logró el voto del 31.6% del Censo de Residentes y en la oleada del Barómetro de Clima Social de febrero de 2012, un 32.5 % de los electores manifestaba su intención de votar al PP en el caso de que tuvieran lugar unas nuevas elecciones generales. Pero tras la aprobación del paquete de medidas anticrisis propuesto por el Gobierno y aprobado por el Congreso solo con los votos del PP, la imagen del Presidente y del Gobierno y el apoyo electoral a su partido sufrían el primer varapalo. Si durante los primeros ocho meses desde su victoria electoral, el PP había logrado mantener fieles a la amplia mayoría de sus casi 11 millones de votantes, tras el 19 de julio solo uno de cada dos votantes populares (51 %) se mostraba dispuesto a repetir su voto. Una situación que recordaba a la que le sucedió al anterior presidente Rodríguez Zapatero en mayo de 2010 cuando tras aprobar su paquete de medidas para luchar contra la crisis económica perdió a más de la mitad de sus votantes.

En todo caso, la imagen del Gobierno de Rajoy ya había empezado a ser negativa entre el conjunto de la ciudadanía antes de ese 19 de julio: en la oleada de abril, apenas cuatro meses después de jurar sus cargos, 10 de los 13 Ministros obtenían un saldo negativo en la evaluación de su gestión (esto es, eran más los que les desaprobaban que los que les aprobaban). Pero fue tras la adopción de aquellas medidas cuando la imagen del Gobierno entre los propios votantes del PP sufrió el primer y profundo desgaste: el saldo evaluativo de los Ministros, en conjunto, cayó en promedio de 20 puntos entre el mes de julio y el mes de agosto de 2012; el de Rajoy descendió 23 puntos.

31 de enero de 2013: EL PAÍS publica los papeles secretos de Bárcenas

El segundo descenso en la imagen del Gobierno se produce en los dos primeros meses de 2013 coincidiendo con la publicación por EL PAÍS, a finales de enero de este año, de los denominados papeles de Bárcenas. En la oleada de febrero de este año ya solo un 12 % de los ciudadanos verbalizaba su intención de votar a los populares y la fidelidad de voto de este partido caía hasta situarse en un 42 % (nueve puntos menos que en la oleada de agosto de 2012, cuando sufrió el primer gran descenso). Más allá del perjuicio a la imagen del Gobierno de España, la publicación de los papeles del extesorero supuso un aldabonazo para el sistema político en su conjunto. El porcentaje de electores que según el sondeo acudiría a las urnas en el caso de que se celebrasen unas nuevas elecciones se situó entonces en el punto más bajo de la democracia española: apenas un 53 %, casi 20 puntos menos que quienes votaron tan solo un año antes (fue el 71.7 %).

En todo caso, el “Barcenasgate” impidió que el Gobierno capitalizase la leve mejora en la percepción ciudadana de la evolución de la situación económica: el porcentaje de quienes pensaban que la economía española iba a empeorar en el futuro inmediato descendía 15 puntos con respecto al mes anterior. Y entre los votantes del PP, los optimistas —quienes pensaban que la economía iba a mejorar en los próximos meses— superaban a los pesimistas por primera vez en siete meses. Parecía que el mensaje de que la crisis económica había tocado fondo, transmitido machaconamente por los dirigentes del PP, empezaba a calar entre la ciudadanía. Sin embargo, el Gobierno no lograba obtener rédito de ello: la corrupción ejercía de pesada losa de las aspiraciones de crecimiento electoral del PP.

2 de julio de 2013: Debate sobre el Consejo Europeo en el Congreso de los Diputados

La tercera gran caída —y última hasta el momento— se produce en el mes de julio de 2013. En la oleada del Barómetro de ese mes —llevada a cabo inmediatamente después de la comparecencia de Rajoy en el Congreso de los Diputados para explicar los resultados del Consejo Europeo celebrado a finales de junio— la intención directa de voto al PP alcanzó su mínimo histórico: tan solo un 10 %. La fidelidad del voto popular caía también a niveles nunca antes conocidos: solo un 35 % de quienes votaron al PP en noviembre de 2011 afirmaban que volverían a hacerlo en el caso de unas hipotéticas nuevas elecciones generales. La caída del apoyo electoral —inmediato y espontáneo—  de los populares detectado en esa oleada y el sustancial deterioro de la imagen del Gobierno se debieron, probablemente, a que los ciudadanos seguían dando más peso en sus evaluaciones a los casos de corrupción en el entorno del PP que estaban siendo investigados en ese momento —en especial, el “caso Bárcenas”— que a la relativa mejora de los datos de empleo que se había producido. A pesar de que Rajoy evitaba hablar públicamente del asunto del extesorero, la oposición aprovechó el Debate del Consejo Europeo para intentar —sin conseguirlo— que el Presidente se pronunciara al respecto. Este hecho fue suficiente para que la corrupción siguiera ocupando gran parte de la agenda política (e informativa) impidiendo que el Gobierno capitalizara la cada vez más extendida percepción ciudadana de que la crisis había tocado fondo: en ese mes, el porcentaje de quienes pensaban que la economía española iba a empeorar en los meses siguientes seguía en continuo descenso (31 %, 25 puntos menos que a comienzos de 2013).

El hecho de que en los últimos meses el debate público haya estado centrado más en torno a la cuestión catalana que en otros temas (como la corrupción o los recortes) parece haber dado algo de respiro al PP que ha visto como en la última oleada de este año del Barómetro de Clima Social mejoraban algo sus datos de intención directa de voto y de fidelidad. Con todo, la situación actual del PP en nada tiene que ver con la de hace dos años: en estos momentos un 14.4 % de los electores dicen que votarían a los populares en el caso de unas inmediatas elecciones generales —17.2 puntos menos de quienes lo hicieron en 2011— y solo un 43 % de quienes confiaron en el PP volverían a hacerlo ahora.


Intención directa de voto diciembre 2013

Fidelidad de voto diciembre 2013

Situación económica diciembre 2013

 Foto Fran Lineros