La cuestión soberanista

José Juan Toharia on Miércoles, 06 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

06/11/2013

Metroscopia - La cuestión soberanista

¿Es realmente posible la independencia?
Dos de cada tres catalanes (63%) vuelven a pensar que la independencia es algo con muy pocas o nulas probabilidades de llegar a ser realidad. Solo entre los votantes de ERC predominan (76% frente a 32%) los que creen que será posible en un futuro más o menos cercano. Entre los votantes de CiU o de la CUP las opiniones se presentan divididas.

Derecho a decidir: ¿unilateral o compartido?
Por otro lado, la idea de que Cataluña —o cualquier otra Comunidad— tiene derecho a decidir unilateralmente si sigue o no formando parte de España sigue siendo expresada por una ajustada mayoría absoluta (55%, que sube hasta el 91% entre los votantes de CUP, al 86% entre los de ERC, al 75% entre los de CiU y al 69% entre los de ICV); el 40% (porcentaje que llega hasta el 90% entre los votantes de PP y Ciutadans y al 65% entre los del PSC) considera que este tipo de decisión requiere también la conformidad del resto de España.

¿Información suficiente?
En proporción de dos a uno (66% frente a 33%) predominan quienes consideran que la ciudadanía catalana no está suficientemente informada de todas las consecuencias que podría tener la independencia. Esta es la opinión casi unánime de los votantes de Ciutadans (98%), PP (96%) y PSC (80%) y predomina también de forma clara entre los de ICV (64%). Pero incluso entre los votantes de partidos nacionalistas la expresa casi la mitad.

¿A quien beneficiaría la independencia?
En conjunto, la ciudadanía catalana tiende a pensar que la independencia será beneficiosa para el Principado (lo cree el 44%, porcentaje que entre los votantes de ERC sube hasta el 91%), pero tiene mucho más claro que será perjudicial para el resto de España (lo dice el 70%).

¿Demasiado tarde para un arreglo negociado?
Las opiniones se dividen por mitades: un 49% piensa que ya es muy difícil, o incluso imposible, un acuerdo entre Cataluña y el resto de España que resulte satisfactorio para ambas partes; un 48% cree que todavía es posible. Resulta destacable que en el pasado mes de mayo la opinión pesimista predominaba ampliamente sobre la optimista (63% frente a 33%). El paso del tiempo puede haber enconado el tono del debate público pero, al mismo tiempo, ha acrecentado la percepción ciudadana de que el “choque de trenes” no es inevitable.

La solución federalista
Uno de cada dos catalanes lleva ya meses declarando que estaría de acuerdo con pasar de un estado de las Autonomías a un Estado federal si con ello se resolviese de forma definitiva el encaje de Cataluña en España. En el momento actual se muestran especialmente receptivos a esta idea los votantes de  ICV (78%), CUP (68%), PSC (62%) y CiU (51%). Las opiniones se dividen entre los votantes de ERC y de Ciutadans. Solamente entre los votantes del PP predominan quienes se oponen a esta posbilidad (66%).

Si hubiera un referéndum de independencia...
De celebrarse ahora un referéndum en el que las opciones fueran, sencillamente, la independencia de Cataluña o su permanencia en España, la opción independentista obtendría una victoria ajustada: 46% frente a 42%.

Ahora bien, si en el debate previo a la votación se estableciera de forma clara que la independencia conllevaría, automáticamente, la salida de Cataluña de la Unión Europea el resultado se daría la vuelta: el 48% dice que votaría a favor de seguir formando parte de España y un 40% seguiría optando por la secesión.

Si en vez de plantear el dilema en términos dicotómicos tajantes se plantea una opción intermedia (la “tercera vía”: una Cataluña integrada en España pero con nuevas y blindadas competencias en exclusiva), esta sería, en estos momentos la claramente preferida: optaría por ella el 40%, un 31% seguiría prefiriendo la independencia y un 17% se pronunciaría por el mantenimiento de la actual situación.
La “tercera vía” resulta la opción preferida de los votantes de PSC (65%) y de ICV (44%), pero recibiría también el apoyo del 39% de los votantes de Ciutadans y de CUP, del 36% de los de CiU, del 31% de los del PP e, incluso, del 18% de los de ERC.

Por otro lado, la opción por esta opción intermedia predominaría de forma clara entre quienes se sienten tan catalanes como españoles (que constituyen el grupo más numeroso: 45%) pues entre ellos la escogería el 55%; el 25% optaría por que las cosas siguieran como ahora y solo el 9% preferiría la independencia. Entre quienes expresan sentimientos identitarios excluyentes (es decir, los que dicen sentirse “sólo catalanes” o “sólo españoles” y que representan, respectivamente, el 23% y el 6% de la ciudadanía) predomina en cambio, de forma clara, el secesionismo (por el que optaría el 78% de los primeros) y el mantenimiento del statu quo (que es lo que preferiría el 57% de los segundos).

Desacertado Rajoy y desacertado también (aunque algo menos) Mas
La opinión prácticamente unánime de los catalanes (la expresa el 86%) es que hasta ahora el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha estado desacertado en relación con el planteamiento soberanista del gobierno catalán. Esta opinión es expresada incluso por el 51% de los votantes catalanes del PP.
La generalizada crítica a la actuación en esta cuestión de Rajoy no equivale a dar por bueno, sin más, el planteamiento soberanista de Artur Mas: de hecho el 55% de la ciudadanía catalana lo califica de desacertado. Esta opinión es expresada por el 94% de los votantes del PP, por el 92% de los de Ciutadans, por el 81% de los del PSC y por el 67% de los de ICV; pero también por un sustancial 32% de los propios votantes de CiU.

Metroscopia - Independencia Cataluña España

Metroscopia - Referéndum Cataluña

Metroscopia - Cataluña nuevas competencias

Metroscopia - Planteamiento soberanista gobierno catalán

Ilustración de Raquel Marín

Cataluña: un clima ciudadano de desafección hacia líderes y partidos

José Pablo Ferrándiz on Martes, 05 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

05/11/2013

Hace apenas un año que los catalanes decidieron en las urnas la composición y distribución del actual Parlament, pero en estos momentos —cuando ha transcurrido tan breve espacio de tiempo— dos de cada tres ciudadanos (66 %) considera mala la actual situación política en Cataluña. Todos los partidos con representación parlamentaria obtienen un saldo negativo a su gestión —esto es, son más los ciudadanos que la desaprueban que quienes la aprueban—, aunque unos son más reprobados que otros.

De hecho, si se establece una clasificación, los primeros puestos son ocupados por los partidos que apoyan la realización de una consulta y los últimos por quienes la rechazan (o mantienen una actitud ambigua como es el caso del PSC-PSOE). Esquerra Republicana es el partido que merece el mayor porcentaje de aprobados: 46 %, que se duplica entre sus propios votantes (90 %). La gestión de ERC es aprobada por la mayoría de votantes de CiU y de la CUP (y por la mitad de los votantes de ICV). El PP es, por el contrario, el partido con mayor porcentaje de desaprobaciones (85 %), algunas más que las que consigue el PSC (77 %). No obstante, hay una importante diferencia entre ambos partidos: mientras que el PP logra la aprobación de la mayoría de sus votantes (58 %), los socialistas son los únicos que obtienen la desaprobación mayoritaria de todos los electorados, incluido el suyo propio (50 % frente a un 47 %). En el caso del PP llama la atención que entre sus votantes sean más numerosos los que aprueban la labor opositora de Ciutadans (64 %) que la de su propio partido. Esto explicaría en parte el trasvase de electores que parece estarse produciendo desde el PP a Ciutadans. El porcentaje de catalanes que aprueba la labor de Ciutadans (27 %)  es superior al de quienes aprueban a populares (12 %) y a socialistas (19 %).

La evaluación ciudadana de los principales líderes catalanes sigue una pauta similar a la evaluación de los partidos. El mejor evaluado es el líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, que obtiene un saldo positivo de 4 puntos entre el conjunto de la ciudadanía (un 49 % aprueba su labor frente a un 45 % que la desaprueba). Entre sus votantes el saldo se dispara hasta los 79 puntos y logra saldos positivos sustanciales entre los votantes de CiU (46 puntos) y la CUP (30 puntos). Le sigue, en esta clasificación, el líder de ICV, Joan Herrera, que divide las opiniones de los catalanes: un 47 % aprueba su trabajo y un 46 % lo desaprueba. Entre sus votantes y entre los de ERC obtiene una mayoritaria aprobación (con un saldo de 46 puntos en ambos casos). También, aunque más moderada (saldo positivo de 15 puntos), entre los votantes de CiU. Como ocurre con los partidos a los que representan, el socialista Pere Navarro y la popular Alicia Sánchez-Camacho son los peor evaluados por el conjunto de sus conciudadanos. Pero, también como en el caso de sus partidos, mientras que Sánchez–Camacho logra la aprobación mayoritaria de sus votantes (59 % frente a un 40), Navarro es desaprobado por todos los electorados incluido el suyo propio (54 % frente a un 41 %). Albert Rivera, líder de Ciutadans, obtiene un mejor saldo que los líderes de PSC y PP, tanto entre el conjunto de los catalanes (-37 puntos: le aprueba un 29 % y le desaprueba un 66 %) como entre sus propios votantes (+ 68 puntos: le aprueba un 83 % y le desaprueba un 15 %). El electorado popular tiene una mejor imagen de Rivera —le aprueba un 77 %—que de Sánchez-Camacho (59 %).

Un 59 % de los catalanes desaprueba al actual presidente de la Generalitat, Artur Mas, (frente a un 38 % que le aprueba). No obstante, los votantes de Convergencia i Unió le aprueban mayoritariamente, en la misma medida en que aprueban también al líder de Esquerra, Oriol Junqueras (71 % en ambos casos). El líder de Unió, Josep Antoni Durán i Lleida, tiene una imagen similar a la de Mas entre el conjunto de los catalanes —le desaprueba un 61 % y le aprueba un 34 %)—  pero entre los votantes de su coalición las opiniones se dividen: un 48 % aprueba su labor y un 48 % la desaprueba. Uno de cada dos catalanes cree probable que la CiU pueda acabar separándose debido a las distintas posiciones de las formaciones que la integran en torno a la cuestión soberanista. Entre el electorado de la propia coalición, son tantos (46 %) los que  consideran probable la fractura como los que la ven improbable (47%). En todo caso, si finalmente se produjera la ruptura, son siete veces más los votantes actuales de CiU que optarían electoralmente por Convergencia Democrática que los que lo harían por Unió Democrática (70 % frente a 13 %).


Metroscopia - Líderes y políticos

Metroscopia líderes entre sus votantes en Cataluña

Metroscopia- Cataluña: evaluación entre sus propios votantes

Metroscopia - Convergencia i Unió

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Si hubiera elecciones autonómicas en Cataluña: estimación electoral

José Pablo Ferrándiz on Martes, 05 Noviembre 2013. Posted in Análisis - Blog

05/11/2013

Sorpasso de ERC. Esquerra Republicana ganaría unas hipotéticas nuevas elecciones autonómicas que tuvieran lugar ahora por delante de Convergencia i Unió al que le tocaría ejercer, en principio, el papel de principal partido de la oposición. Ciutadans ocuparía la tercera fuerza política en el Parlament —ahora es la sexta— superando al PSC, a ICV y al PP; y la CUP aumentaría su actual representación.

Cuando tan solo ha transcurrido un año desde la celebración de los últimos comicios autonómicos en la región —el 25 de noviembre de 2012— la estimación de resultado electoral de Metroscopia para EL PAÍS en el caso de unas inminentes elecciones arroja, así, unos resultados que convulsionarían la actual distribución de poder en el Parlament. En 2012, CiU ya sufrió un fuerte varapalo al perder 12 diputados en unas elecciones que fueron convocadas anticipadamente por el propio Artur Mas para, probablemente, intentar capitalizar la ola soberanista que salió a la calle con motivo de la celebración de la Diada. Una ola que ahora se transformaría en un tsunami que terminaría de hundir las expectativas electorales de los convergentes (que retendrían a solo la mitad de sus actuales votantes: 49 %) y que, al contrario, elevaría a ERC hasta situarlo como partido más votado en el conjunto de la Comunidad. En estos momentos, Esquerra conseguiría 37 diputados (16 más que hace un año) frente a los 32 de CiU (18 menos).

Los dos partidos (ERC y Ciutadans) que han manifestado una opinión más clara y definida en torno al debate soberanista —cada uno en el polo opuesto— son, así, los que verían aumentar en mayor medida su actual representación en el Parlament. En el caso de ERC porque además de retener a la gran mayoría de sus votantes de 2012 (79 %), lograría atraer a una parte de votantes de las otras formaciones (sobre todo de convergentes: en torno a uno de cada cinco) con la excepción del PP y de Ciutadans. Este último partido, por su parte, conseguiría atraer a un tercio de votantes populares y también, aunque en menor medida, a votantes socialistas y convergentes (además de mantener, también, a ocho de cada diez de sus actuales votantes). El plan soberanista ocupa un lugar central en la agenda política catalana, por lo que los electores evalúan y muestran intención de votar a cada partido en función de cómo se posicionen al respecto. En este sentido, además de ERC y Ciutadans, también crecerían, aunque de manera más discreta, ICV y la CUP. Los primeros —cuya oposición en el Parlament se ha basado principalmente en la crítica hacia las políticas económicas y sociales del Gobierno catalán— se han declarado a favor de la consulta aunque reclaman que, si llega a celebrarse, la pregunta debería ser inclusiva, esto es, tendría que plantear tres posibles escenarios: independencia, seguir como hasta ahora o permanecer dentro de España pero modificando los términos de la actual relación. De 13 diputados pasaría ahora a contar con 14; un somero aumento que le valdría para superar a socialistas y populares. Por su parte, la CUP —formación independentista y que defiende la consulta— duplicaría su representación al pasar 3 a 6 diputados. Ambos partidos lograrían mantener a siete de cada diez de sus actuales votantes (73 % y 71 % respectivamente) además de atraer a electores de otros partidos en cantidad suficiente para permitirles ese aumento en el número de diputados.

Por el contrario, y al igual que CiU, PSC y PP obtendrían ahora un peor resultado que en 2012. Los socialistas catalanes parecen verse afectados por las divergentes posiciones existentes en torno al tema soberanista entre sus dirigentes y  los líderes del PSOE nacional. En estos momentos, solo un 42 % de sus actuales votantes repetirían el voto y su representación en el Parlament se vería reducida de 20 a 13 diputados.  En cuanto a los populares, a pesar de haberse posicionado con claridad en contra de la opción independentista, cuentan con el hándicap de tener una imagen “sucursalista”, esto es, dependiente en exceso de las decisiones de los líderes del PP nacional y por tanto, carente de autonomía decisoria. Además, la competencia electoral de Ciutadans (que cuenta con mayor autonomía al no depender de ninguna dirección nacional) dentro del mismo espacio ideológico e identitario, le está suponiendo una importante fuga de votantes: ahora solo se mantendrían fieles cuatro de cada diez (39 %) mientras que uno de cada cuatro (26 %) optaría por el partido de Albert Rivera. El PP pasaría así, de contar con 19 diputados a quedar con 12, mientras que Ciutadans lograría aumentar en 12 diputados su actual representación (hasta alcanzar los 21).

Estimación autonómicas Noviembre 2013

Intención Directa de Voto (IDV)

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social llevado a cabo integramente en Cataluña la intención directa de voto es la siguiente:

Metroscopia - IDV Autonómicas Noviembre 2013

Ficha Técnica: encuesta efectuada mediante entrevistas telefónicas a una muestra de población residente en Cataluña mayor de 18 años. Se han completado 1.000 entrevistas, distribuidas de forma no estrictamente proporcional entre las cuatro provincias (600 en Barcelona, 150 en Tarragona, 150 en Girona y 100 en Lleida). Para el análisis conjunto de los datos, se ha procedido al correspondiente proceso de reequilibraje restituyendo a los obtenidos en cada provincia el peso proporcional que realmente les corresponde sobre el total de la Comunidad. Se han aplicado cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Partiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es de ± 3.2 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. A las personas entrevistadas se les ofreció la posibilidad de responder en castellano o en catalán. FECHA DE REALIZACIÓN DEL TRABAJO DE CAMPO: 28,29 y 30 de octubre de 2013.

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Ni sus votantes les creen

José Juan Toharia on Martes, 29 Octubre 2013. Posted in Artículos

El País 02/02/2013

La noticia publicada por EL PAÍS el pasado jueves sobre los papeles secretos de Luis Bárcenas corrió como un reguero de pólvora por la sociedad española: a media tarde de ese mismo día, según datos de Metroscopia, estaban ya al tanto de la noticia siete de cada diez españoles (70%): es decir, prácticamente tantos como los que votaron en las últimas elecciones generales.

La inmediata y masiva atención a esta información se presentó de la mano de un profundo y amplio enojo: la primera reacción del 80 % de los españoles (y lo que es más significativo, del 59% de los votantes del PP) es pedir la inmediata dimisión de sus cargos de los dirigentes que aparecen como posibles beneficiarios de pagos irregulares. Se trata, sin duda, de una respuesta en caliente —y, por tanto, más emocional que racional, y quizá precipitada—, pero que expresa claramente la ya nula paciencia y tolerancia ciudadana ante la cascada de noticias referidas a conductas improcedentes en nuestra vida pública.

De forma asimismo masiva (70%) los españoles piden al PP la convocatoria inmediata de un congreso extraordinario de renovación, que permita el relevo de sus actuales dirigentes y el inicio de una nueva etapa, discontinua de la anterior.

Entre los votantes del PP los partidarios de este congreso extraordinario superan en 18 puntos a los opuestos (54% frente a 36%). La petición de elecciones generales, como posible salida a la situación creada, obtiene un apoyo que aun siendo mayoritario, es claramente más reducido (54%): al respecto, los votantes populares y socialistas mantienen posturas diametralmente opuestas (entre los primeros siete de cada diez se oponen, entre los segundos esa misma proporción se muestra a favor).

El fracaso del actual equipo dirigente del Partido Popular a la hora de conectar con la sociedad queda evidenciado por el hecho de que el 76% de los españoles (y lo que sin duda es más relevante, el 58% de los propios votantes del PP) no consideren ni creíbles ni convincentes las explicaciones hasta ahora recibidas. Y esa misma masiva sospecha se registra respecto de la posible eficacia y credibilidad final de las anunciadas auditorías entre el conjunto de la ciudadanía, dividiéndose al respecto las opiniones de los votantes populares, con leve predominio de los que se muestran escépticos.

Ciudades "satisfactoras"

Mar Toharia on Viernes, 25 Octubre 2013. Posted in Análisis - Blog

25/10/2013

Hoy, más de la mitad de los habitantes del planeta vive en ciudades, y se estima que en el año 2050 será el 70 %. En España, casi el 50 % de la población vive en núcleos de más de 75.000 habitantes. La fuerte expansión del proceso urbanizador ha generado cambios profundos en las formas de vida humana y pone en cuestión la sostenibilidad de los actuales ecosistemas urbanos y, por tanto, su capacidad para satisfacer las necesidades básicas de sus pobladores.

Según los principios del Desarrollo a Escala Humana, estas necesidades son finitas y clasificables: Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento, Participación, Ocio, Creación, Identidad y Libertad. Los satisfactores (medios para satisfacerlas), sin embargo, son múltiples y difieren en cada contexto histórico y cultural. Así, desde su origen, las ciudades han regulado, bajo formas diversas, la provisión de alimentos, cobijo, protección y espacios de intercambio y comunicación para sus habitantes. Un proverbio medieval rezaba “el aire de la ciudad nos hace libres”: el florecimiento urbano representaba entonces un refugio ante el vasallaje y los poderes feudales. Pero las ciudades han tenido también que lidiar con los problemas sociales y medioambientales asociados a su crecimiento. En nuestro país, la huella ecológica ha crecido un 34 % en los últimos diez años. Y el modelo de ciudades difusas, segregadas funcional y socialmente, vertebradas por densas redes viarias y con un creciente consumo de suelo y energía, es actualmente un reto para la satisfacción de las necesidades humanas.

De hecho, la pobreza severa afecta a 3 millones de personas (el 6,4% de la población) en España, una cifra que se ha duplicado desde el 2007. Casi 23.000 personas viven sin hogar y la desigualdad social se incrementa (la población más rica concentra 7,5 veces más riqueza que el 20 % más pobre). Por otro lado, en el último año, ha aumentado más de un 20 % el consumo de ansiolíticos y antidepresivos. Además, según Cáritas, la necesidad no económica más demandada es la escucha (espacios donde hablar) y la relación con otros (espacios de ayuda mutua frente al aislamiento) es la segunda. En Madrid, la ciudad más poblada del país, el 52 % de los habitantes manifiesta que no se fomenta la participación urbana y el 58 % que no es justa e igualitaria. Datos que probablemente tienen relación con que el 48 % de la población considere que la felicidad de los españoles se sitúa en un 4 o un 5 (en una escala en la que 0 es el mínimo y 10 el máximo de felicidad).

Ante todo ello, aumentan las iniciativas ciudadanas que buscan construir ecosistemas más sostenibles -en sus dimensiones social, económica y ecológica (cotrabajo, redes de intercambio, recuperación de espacios públicos, consumo colaborativo, movilidad sostenible, etc.). Quizá estas contribuyan, poco a poco, a la creación de ciudades más satisfactoras, pensadas a una escala humana.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia

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Todos más pobres

Violeta Assiego on Viernes, 18 Octubre 2013. Posted in Análisis - Blog

18/10/2013

La sociedad española está más empobrecida ahora que en el año 2007, dice Cáritas en su último informe del Observatorio de la Realidad Social: la actual tasa de pobreza, la más alta de los últimos años, ha alcanzado a un 21,1 % de la población. Casi la mitad de los españoles conoce a alguien al que podría calificar como pobre y tres de cada diez definen su propia situación como de pobreza o cerca de ella, según datos de Metroscopia. Algo que los ciudadanos no perciben como circunstancial: el 81%  está convencido de que habrá más pobreza que antes en España cuando acabe la crisis y la economía vuelva a crecer. En este contexto de mayor empobrecimiento y poca confianza en que la situación mejore se ha celebrado el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza (17O).

Con motivo de la celebración de este Día, los representantes de las organizaciones sociales reclaman al Estado un papel de liderazgo activo en las políticas sociales. Carlos Susías, presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), recuerda que el Estado "no debe ayudar a las entidades sociales sino que deben ser las entidades quienes ayuden al Estado".. Lo que, de momento, no parece estar ocurriendo. La familia, una vez más, se ha convertido en el principal, y posiblemente único, apoyo para la supervivencia de muchos; y las organizaciones sociales, en el último recurso al que acudir cuando aquella ya da señales de agotamiento y extenuación. Cáritas o Cruz Roja son dos de las entidades que mayor aprobación provoca en los españoles, además de considerarlas de forma casi unánime como una tabla de salvación que hace que los efectos de la crisis sean menos insoportables.

El informe de Cáritas advierte del cambio de modelo de protección social que se ha producido como consecuencia de la crisis: va diluyéndose la estructura del estado de bienestar basada en los derechos que nos igualan a todos los ciudadanos. Los recortes económicos en sanidad o educación, entre otros, tienen mucho que ver con que este cambio esté teniendo lugar, aunque no se trata únicamente de recortes. La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, lo describe así: “la pobreza más que un tema económico es una privación profunda de las libertades fundamentales y un ataque a la dignidad humana”. La pobreza es, en definitiva, discriminación, y es a lo que se enfrentan a diario las personas en esta situación: a una exclusión económica, social y, desde luego, de atención política. Pero, sobre todo, a su falta de voz. Si la pobreza es una violación de los derechos humanos, es responsabilidad de los Estados erradicarla.


Cuadro
Violeta Assiego es abogada y coordina los temas de Pobreza, Discriminación y Derechos Humanos en Metroscopia. En Twitter, @Vissibles

Más o menos Autonomía

José Pablo Ferrándiz on Martes, 15 Octubre 2013. Posted in Análisis - Blog

15/10/2013

Las preferencias de los valencianos sobre cuál debería ser la forma ideal de organización del Estado coinciden básicamente con las manifestadas por el resto de los españoles: la mayoría —de unos y de otros— se inclinan por cambiar el actual sistema de Comunidades Autónomas. Mientras que unos abogan por retornar a un Estado centralista, sin Autonomías (opción preferida por una mayoría de votantes populares tanto nacionales como valencianos) otros defienden, por el contrario, extender las actuales competencias de las Comunidades —incluyendo entre estos últimos a quienes se decantan por un Estado federal en el que estas tengan la condición de Estado (opción preferida por una mayoría de votantes socialistas)—.

Desde su constitución en 1978, el sistema autonómico fue gradualmente ganando aceptación entre los ciudadanos hasta alcanzar su culmen en los primeros años del presente siglo, cuando más de la mitad de los españoles lo mencionaban como la forma preferida de organización territorial. Ahora, la proporción de ciudadanos que dicen preferirlo se ha reducido a la mitad, al tiempo que se han multiplicado por tres los partidarios de un sistema centralista —porcentajes similares a los registrados hace un cuarto de siglo—. Y llegan a superar el 20 % quienes defienden un Estado federal, una opción prácticamente inexistente en la agenda política y social de hace solo unos años. ¿Qué ha pasado en este tiempo? Sin duda, las intensas y prolongadas discusiones públicas sobre la reforma de algunos Estatutos de Autonomía, que estuvieron muy presentes durante las anteriores dos legislaturas, y las tensiones todavía no resueltas con algunas nacionalidades históricas, especialmente con Cataluña, han contribuido a erosionar el afecto ciudadano hacia el actual sistema. Pero, probablemente, el factor que más fuertemente ha mermado su buen crédito alcanzado a lo largo de estas décadas ha sido la llegada y permanencia de la crisis económica. La sensación ciudadana de que las Comunidades Autónomas han contribuido al despilfarro y a empeorar la crisis —aquí entra el problema de la corrupción— y no a crear empleo o mejorar el existente está probablemente detrás de este creciente cuestionamiento del sistema. Es el caso concreto de la Comunidad Valenciana según se desprende del sondeo llevado a cabo por Metroscopia para EL PAÍS. Los valencianos tienen una opinión mayoritariamente negativa de la situación económica de su Comunidad tanto en términos absolutos como comparativos (se ven peor que otras regiones). Señalan el paro y la corrupción como los principales y graves problemas de la región. Y no perciben que sus representantes autonómicos estén tomando las medidas necesarias para solucionarlos.


Metroscopia Organización del Estado

En Twitter @JPFerrandiz

Foto de Chiot´s Run

¿Cómo comen las ciudades?

Mar Toharia on Viernes, 11 Octubre 2013. Posted in Análisis - Blog

11/10/2013

De productos de proximidad a alimentos kilométricos. De la confianza al anonimato. De economías de subsistencia a negocios millonarios de grandes empresas. La manera de alimentarse ha cambiado. Y, en un mundo donde el 51 % de la población vive en ciudades, esto se convierte en un tema crucial que pone en cuestión las relaciones entre lo urbano y lo rural. Hoy, como ocurriera en anteriores períodos de crisis, las ciudades europeas viven el resurgimiento de una agricultura que se instala en sus calles.

Hasta hace un siglo esto no era extraño. En París, por ejemplo, se producían cosechas abundantes dentro de la ciudad. Cada año se llegaban a apilar hasta 30 centímetros de abono de caballo sobre las parcelas de cultivo y se utilizaban diversos métodos naturales para el control del suelo y la temperatura del aire. Se recolectaban de tres a seis cosechas de frutas y verduras por año, y cada agricultor se ganaba la vida en menos de una hectárea de terreno. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, las ciudades occidentales comienzan a sustituir este modelo de alimentación por otro basado en el transporte de los alimentos a larga distancia y el uso de combustibles fósiles. Actualmente, este modelo alcanza una escala global, y tan solo cinco empresas multinacionales controlan el 80 % del comercio de alimentos. Al mismo tiempo, paradójicamente, la mitad de las personas más pobres del mundo son pequeños productores o agricultores que producen el 70 % de la alimentación mundial.

Como resultado, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 2.000 millones de personas sufren actualmente carencia de micronutrientes, mientras que 1.400 millones tienen sobrepeso, de los cuales 500 millones son obesos. Este próximo 16 de octubre los “sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición” serán el tema central del Día Mundial de la Alimentación 2013 promovido por la FAO. Muchos ciudadanos europeos, en consonancia con este objetivo, están ya generando nuevos sistemas alimentarios basados en el cultivo agroecológico dentro de sus ciudades. En Berlín, por ejemplo, los huertos urbanos proporcionan frutas y verduras a 500.000 personas.

En España, el consumo de productos ecológicos es aún muy bajo. El 52 % de la población declara no comprar “nunca” frutas o verduras ecológicas, es decir, cultivadas sin productos químicos ni pesticidas, y un 26 % lo hace tan solo “algunas veces”. Sin embargo, ya sean comunitarios, municipales o en terrazas y balcones, los huertos aumentan de número también en las ciudades españolas. La primera red de huertos regulados nació en Barcelona en 1996 y desde entonces, las experiencias se multiplican: Santander, Sevilla, A Coruña, Madrid (donde la Red de Huertos Urbanos recibió el reconocimiento de Buenas Prácticas Europeas 2012 del Comité HABITAT de la ONU), etc. Quizá estas iniciativas de creación de espacios agrícolas comunitarios, además de facilitar el acceso a alimentos de calidad, confianza y proximidad, nos acerquen hacia formas más sostenibles de alimentar las ciudades.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia

Barómetro electoral en la Comunidad Valenciana

Metroscopia on Jueves, 10 Octubre 2013. Posted in Análisis - Blog

10/10/2013

El PP perdería la mayoría absoluta en el Parlamento de la Comunidad Valenciana en el caso de que tuvieran lugar ahora, de manera inmediata, unas nuevas elecciones autonómicas. Con un 33.9 % de los votos válidos —un porcentaje 15.4 puntos inferior a su resultado obtenido en los comicios de 2011— los populares obtendrían ahora 41 escaños: 14 menos de los 55 con los que cuenta en la actualidad (y 9 menos de los necesarios para poder gobernar en solitario).

El caudal electoral del PP sufre pérdidas por dos vías: una hacia la abstención y otra hacia UPyD. La menor participación electoral que se produciría ahora —entre un 63 % y un 64 %, inferior en todo caso al 71.5 % de hace dos años— tiene que ver, entre otras cuestiones, con un porcentaje mayor de votantes del PP que no acudirían a votar. Por otro lado, la otra gran novedad del sondeo —además de la pérdida de la mayoría absoluta de los populares— sería que, por primera vez, UPyD podría contar con representación en le Generalitat, en gran parte por la transferencia de votantes populares desencantados con su partido que buscarían refugio en esta formación. El PSOE, por su parte, también obtendría un peor resultado que en 2011, si bien su desgaste es más moderado (perdería 6 escaños: de 33 pasaría a contar con 27). Los más beneficiados por la caída de la participación y el descenso de los dos grandes partidos son Compromís y EUPV, que prácticamente duplicarían sus porcentajes de voto y sus escaños con respecto a los últimos comicios: Compromís pasaría de 6 a 13 diputados (y de un 7.1 % a un 13.3 % de los votos válidos) y EUPV de 5 a 13 (y de un 5.9 % a un 11.7 %).

En realidad, ambas cuestiones —pérdida de la mayoría del PP y la posibilidad de que el partido magenta consiga algunos escaños— son novedades a medias si se tiene en cuenta que ya fueron estimadas en el anterior sondeo realizado por Metroscopia para EL PAÍS el año pasado. Si bien es cierto que estamos fuera de período electoral —y por tanto no se puede hablar de predisposiciones de voto firmes y cristalizadas—, los datos de este año parecen revelar la consolidación del estado de opinión ya manifestado por los ciudadanos en 2012. Un clima de opinión crítico con la situación económica, la política y la social de su Comunidad.

En lo económico, un 85 % considera mala la actual situación económica de la región; un 44 % cree esta es incluso peor que la del conjunto de España (frente a solo un 5 % que piensa que es mejor); un 82 % percibe un empeoramiento de la economía regional a lo largo de los dos últimos años; y quienes piensan que la Comunidad Valenciana está peor preparada que otras Comunidades para hacer frente a la crisis casi duplican a quienes creen que está mejor preparada (31 % frente a 17 %). Las críticas a la situación económica de la Comunidad son compartidas por votantes tanto del PSOE como del PP, aunque difieren en intensidad: más fuertes las de los socialistas y más tenues las de los populares.

En el ámbito social, se han agravado con respecto al año pasado algunos de los problemas ya presentes en aquel momento en la Comunidad. Destacan —como ya destacaban el año pasado— el paro y la corrupción: en una escala de 0 a 10, en la que el 0 equivale a un problema nada importante y el 10 a uno muy importante, el primero obtiene de media un 9.3 y el segundo un 9.1. No se sitúan muy lejos la situación de la Educación (8.6), la de la Sanidad (8.4), la de la Justicia (8.1) y, algo más atrás, el problema de la droga (7.6).

La corrupción vuelve a constituirse en el centro de la vida política y social de la Comunidad Valenciana: un 60 % de los ciudadanos piensa que en su región existe mucha corrupción. Sumado este porcentaje al de quienes consideran que existe ahora corrupción, pero la misma que ha existido en otras ocasiones anteriores, resulta que un 95 % de los valencianos —es decir, la práctica totalidad— cree que la corrupción está presente en la política de su Comunidad. Y son cinco veces más quienes consideran que hay más corrupción política en su región que en otras regiones españolas que quienes piensan que hay menos: 33 % frente a 7 %. Un problema —el de la corrupción— que no solo perjudica a la imagen de la Comunidad en el resto de España (así lo cree un 89 %), sino también a la economía de la región (lo piensa, también, un 89 %).

En el ámbito político es sintomático que los cuatro partidos que tiene representación actualmente en la Generalitat obtienen un saldo negativo a su gestión, esto es, reciben más evaluaciones negativas que positivas de los ciudadanos: sobre todo la gestión del PP en el Gobierno autonómico (16 % frente a 71 %), pero también la del PSOE como principal partido de la oposición (11 % frente a 62 %). Y son cada vez más los valencianos que piensan que no hay ningún partido que defienda sus intereses: de un 27 % que opinaba así en 2010 se ha pasado a un 39 % en la actualidad.

Por otro lado, solo dos de los líderes políticos valencianos obtienen una puntuación media por encima del punto medio de la escala: la mejor evaluada con diferencia es Mónica Oltra (5.9), seguida de Marga Sanz (5.0), si bien ambas son conocidas por menos de la mitad de los valencianos. Es frecuente que los bajos porcentajes de conocimiento de un político lleven asociados mejores puntuaciones medias porque quienes le conocen suelen ser los más cercanos ideológicamente. En general, al aumentar el nivel de conocimiento entre los ciudadanos, los líderes políticos ven descender sus puntuaciones medias (porque entran a valorarlo también personas que no coinciden o están más alejadas de sus ideas políticas y tienden a ser más críticas). Con todo, Oltra es la preferida por un mayor porcentaje de valencianos para presidir la Generalitat —frente a otros posibles candidatos que se plantean en el sondeo—:  es mencionada por un 16 % frente a un 13 % que dice preferir al actual presidente, Alberto Fabra, y un 12 %, a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Entre los votantes del PP, un 29% prefiere a Fabra y un 28% a Barberá. Entre los votantes del PSOE son algunos más quienes dicen preferir antes a Oltra que al líder socialista. No  obstante, es significativo y, de nuevo, sintomático del mal clima de opinión política existente en la sociedad valenciana, que uno de cada dos valencianos —47 %— no manifieste su preferencia por alguno de los posibles candidatos a presidir la Generalitat: un 24 % porque no prefiere a ninguno de los seis por los que se le ha consultado y un 23 % porque no sabe o no contesta a esta cuestión.

Los más conocidos en el conjunto de la Comunidad son, precisamente, Fabra (94 %) y Barberá (97 %). Ambos comparten la peor puntuación media: 3.9. Con respecto a la alcaldesa valenciana —que suena como posible futura candidata a la Generalitat—, dos de cada tres valencianos piensan que tanto ella como el anterior presidente de la Comunidad, Francisco Camps, tienen alguna responsabilidad en la adjudicación a la empresa de Iñaki Urdangarin de los contratos en Valencia relacionados con el caso Nóos (una opinión compartida por cuatro de cada diez votantes del PP: 39 %).

La crisis económica parece, así, haber puesto de manifiesto una importante crisis política: los partidos y los políticos actuales no están siendo capaces de solucionar los problemas más importantes que actualmente tienen los ciudadanos. En este sentido, un 72 % (un 52 % entre los votantes del PP) piensa que el Consell no está tomando las medidas necesarias para hacer frente a la crisis económica. Y un 49 % (31 % entre los votantes populares) cree que, en general, el Gobierno español presidido por Mariano Rajoy perjudica a la Comunidad Valenciana.

IDV Comunidad ValencianaEstimación 2Estimación 3Estimación 4Estimación 5Ficha técnicaEn twitter @JPFerrandiz

Barómetro electoral: octubre 2013

Metroscopia on Lunes, 07 Octubre 2013. Posted in Análisis - Blog

07/10/2013

Barómetro electoral octubre 2013

El PP vuelve a situarse por delante del PSOE en la estimación de resultado electoral después de una oleada —la del mes de septiembre— en la que los socialistas se habían situado por delante de los populares por primera vez desde las elecciones de 2011. Si ahora hubiera elecciones, el PP lograría el 34.1 % de los votos frente al 29 % que obtendría el PSOE. Los populares siguen lejos del resultado logrado en los comicios de hace dos años —al contrario que los socialistas que, aunque por poco, lograrían mejorar el suyo— pero parecen haber frenado el desgaste provocado por que su gestión del caso Bárcenas.

De hecho, el asunto del extesorero parece seguir marcando el ritmo electoral: cuando se hace presente en los medios y se constituye el foco de la agenda política —como viene ocurriendo prácticamente desde principio de año—, el PP pierde apoyos electorales; cuando pasa a un segundo plano político y mediático —como en cierta medida ha ocurrido durante este último mes—, los populares recuperan fuelle. El mayor protagonismo del caso Bárcenas tiene lugar porque la crisis económica —el otro factor que altera el caudal electoral de los populares— parece estancada: no mejora (de hecho, la abrumadora mayoría de los ciudadanos —93 %— sigue pensando que la situación actual de la economía es mala) pero tampoco empeora. Esto último es lo que perciben los ciudadanos, la mayoría de los cuales —convencidos de que la recuperación va a ser lenta— sigue pensando que la crisis económica en nuestro país ya ha tocado fondo (57 %) y que en los próximos meses la economía va a mantenerse igual que ahora (48 %) o que va, incluso, a mejorar (21 %).

En todo caso, el resultado estimado en esta oleada para el PP supondría —de confirmarse— su peor porcentaje de las últimas seis elecciones generales (habría que remontarse a las de 1989 en las que se situaron por debajo del 30% de los votos válidos). Hay que tener en cuenta que tanto Rajoy como el Gobierno en su conjunto mantiene una mala imagen ciudadana: un 75 % desaprueba la labor del Presidente, un 85 % no confía en él, un 70 % considera que el Ejecutivo improvisa sobre la marcha y todos los ministros del actual gabinete obtienen un saldo negativo en la evaluación ciudadana a su gestión (son más los españoles que la desaprueban que quienes la aprueban), siendo los peor evaluados la ministra de Sanidad, Ana Mato (-56 puntos), y el ministro de Educación, José Ignacio Wert (-63 puntos). Ambos son los únicos con un balance negativo también entre los votantes del PP.

En el ámbito más directamente relacionado con la economía, además, tres de cada cuatro españoles (74 %) piensan que el paro no va a bajar y un 51 % considera que los Presupuestos Generales del Estado presentados por el Gobierno la semana pasada van a provocar un empeoramiento de la situación económica de España. No obstante, los populares cuentan con la ventaja de que su más directo competidor sigue sin representar una alternativa mejor para los ciudadanos. Tres de cada cuatro españoles (75 %) piensan que España se encontraría ahora en una situación igual o peor que la que ahora está si fuera el PSOE —con Rubalcaba como Presidente— el que gobernara en España. Y lo que es peor para los socialistas: esto mismo lo piensa un 56 % de su electorado. La losa de la gestión económica del último gobierno de Zapatero sigue aplastando las posibilidades de recuperación de este partido: cuando apenas quedan dos meses para que se cumplan dos años de la victoria del PP en las últimas elecciones generales todavía un 70 % de los ciudadanos (y un 47 % de los votantes socialistas) siguen culpabilizando en mayor o menor medida al Gobierno de Rodríguez Zapatero de la mala situación económica que hoy atraviesa nuestro país. Son seis puntos más de quienes señalan como responsable en alguna medida al actual gobierno de los populares (64 %: un 25 % que cree que la culpa es solo del Gobierno de Rajoy más otro 39 % que cree que es compartida con el Gobierno Zapatero).La negra nube de la herencia recibida sigue encima de la actual dirigencia del PSOE, probablemente porque su actual líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, no ha sabido o no ha podido desvincularse —por lo menos a ojos de los ciudadanos— de la gestión llevada a cabo en la etapa anterior: un 84 % desaprueba su labor opositora (un 74 % entre el electorado socialista) y un 94 % (un 83 % entre los votantes del PSOE) no confía en él.

El desapego electoral hacia los dos grandes partidos junto con la menor participación electoral que se produciría en unas hipotéticas elecciones generales (estimada en un 62 %, casi 10 puntos inferior a la que se dio en los pasados comicios) favorecería el crecimiento de las otras dos formaciones de ámbito nacional. IU lograría el 11.5 % de los votos válidos y UPyD —con un 9.1 %— casi duplicaría su actual resultado. La labor opositora de sus respectivos líderes es aprobada por la mayoría de sus actuales votantes: un 55 % en el caso de Cayo Lara y un 64 % en el de Rosa Díez.

Estimación de resultado electoral

Evaluación entre los votantes del Partido Popular

Responsabilidad por la situación de España

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INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (UDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social correspondiente al mes de octubre de 2013 la intención directa de voto es la siguiente:

IDV octubre 2013

NOTA METODOLÓGICA: MOVILIZADOS/MOVILIZABLES, DESCRIPCIÓN/INTERPRETACIÓN

José Juan Toharia /José Pablo Ferrándiz

(Presidente y vicepresidente, respectivamente, de Metroscopia)

Una cosa es lo que, políticamente, los españoles piensan y dicen ahora y otra lo que resulta más probable que, ante una cita electoral real y no solo imaginaria, acaben finalmente haciendo. Sabemos bien lo que ahora piensan y dicen, pues ha quedado recogido, mes a mes, en el Barómetro de Clima Social Metroscopia/El País, y cabe resumirlo como una profunda decepción con nuestra vida política y, sobre todo, con los dos principales partidos sobre los que esta pivota.

Lo que ante una cita electoral real la ciudadanía pueda acabar realmente haciendo es ya más difícil de determinar con razonable fiabilidad. El Barómetro de Clima Social ha optado en estos meses pasados por limitarse a describir el estado de ánimo ciudadano recurriendo al artificio de expresarlo en forma de los hipotéticos alineamientos electorales a que daría lugar un determinado nivel de movilización electoral y, por tanto, de participación (en torno al 52%, en las últimas oleadas). Por supuesto, y como se explicitaba claramente en cada ocasión, tales estimaciones de voto no solo debían ser entendidas simplemente como lo que eran (es decir, como un intento de “traducción” en terminología electoral del clima de opinión predominante), sino que, además, estaban en relación directa con el concreto porcentaje de participación estimado. Una variación del mismo las invalidaría en gran medida, pues de cara al resultado electoral previsible no es, obviamente, lo mismo que vote el 52%, o el 65% o el 72% del electorado. Los dos partidos que ahora cuentan con un mayor número de votantes desmovilizados (pero, probablemente y al menos en parte, todavía movilizables) son el PP y, en alguna menor medida, el PSOE: cualquier mejora en la muy baja movilización electoral de la ciudadanía que ahora reflejan los sondeos no puede sino redundar fundamentalmente en  beneficio de estas dos formaciones.

El curso político que ahora comienza desembocará, en mayo de 2014, en unas elecciones europeas ya convocadas. Esto, por sí solo, abre un tiempo político nuevo en el que adquiere ya pleno sentido el intento de utilizar las intenciones de voto declaradas por los ciudadanos no solo para describir su estado del ánimo general, sino también y sobre todo para tratar de interpretar lo que este podría significar para la activación y cristalización efectiva de opciones y alineamientos electorales. Se trata, sencillamente, de pasar ahora de la descripción de lo que hay a la estimación de lo que puede acabar habiendo. Y eso es lo en esta nueva etapa se propone hacer este Barómetro de Clima Social. En el Blog de Metroscopia, disponible en la edición digital de este diario, se podrán encontrar, tras cada oleada mensual, las precisiones metodológicas y las ampliaciones analíticas que las lógicas limitaciones de espacio impiden desarrollar en la edición impresa.

En twitter @JPFerrandiz

Desde el oeste del Ebro

José Juan Toharia on Domingo, 06 Octubre 2013. Posted in Artículos

06/10/2013

Al oeste del Ebro, las cosas no se ven, lógicamente, igual. Para empezar, ahora como hace un año, la inmensa mayoría de quienes no residen en Cataluña (el 79% en el momento actual) afirma no albergar, personalmente, sentimiento alguno de desafecto o recelo hacia dicha Comunidad. Sin embargo, al mismo tiempo, uno de cada dos sospecha que no ocurre lo mismo, a su respecto, en la otra ribera: nos quieren menos allí de lo que nosotros les queremos a ellos aquí —parecen concluir—. Quienes a uno y otro lado del río-divisoria deberían propiciar la recíproca concordia parecen estar logrando más bien una cosecha de sospecha y recelo mutuos. “Son ellos, son ellos”, parecemos acusarnos mutuamente desde una a otra ribera, como en una disputa de patio de colegio. Lo cierto es que ahora cuando un castellano (o un gallego, o un andaluz) va a Cataluña suele asombrarse de lo cortés y afable que se le muestra la gente allí. Y lo mismo ocurre con los catalanes que viajan por el resto de España. Triste —y por fortuna efímero— logro del extendido encizañamiento…

Por otro lado, la idea predominante entre toda la ciudadanía española (la expresa el 49%) es que su respectiva comunidad autónoma recibe del Estado menos de lo que en cambio le aporta: solo un 14% cree que su región sea beneficiaria neta, y solo un 16% cree que aporte tanto como recibe. Respecto del concreto caso de Cataluña, los españoles que residen en otras comunidades distan mucho de compartir en este punto la idea que, en cambio, predomina de forma clara entre los catalanes: el grupo más numeroso (37%) cree que Cataluña recibe del Estado más de lo que aporta; un 16% estima que recibe lo que le corresponde; y solamente un 18% piensa que recibe menos de lo que aporta, que es en cambio la idea masivamente dominante en Cataluña. Un claro punto de desencuentro que, quienes a uno y otro lado del Ebro deberían haber contribuido a clarificar (lo que en principio no parece tan difícil: todo lo cuantificable es razonablemente sencillo de delimitar y pactar) parecen, en cambio, haber tenido rotundo éxito en embrollar y enconar.

En cuanto a las dificultades financieras y a la enorme deuda pública catalanas, quienes viven en el resto de España parecen tenerlo muy claro: no es resultado de que los últimos gobiernos de España hayan hurtado a Cataluña los recursos que realmente le corresponden sino que son consecuencia de la mala gestión de los últimos gobiernos de la Generalitat. Así lo piensa el 65%. Es decir, al “España nos roba” que se oye en un lado se contrapone un “Cataluña derrocha” en el otro. Una vez más, un inquietante malentendido del que no cabe exculpar a quienes representan a ambas ciudadanías: estas han dado reiteradas pruebas de sensatez y prudencia en fuerte contraste con los continuos chalaneos de muchos que se dicen sus respectivos portavoces.

Finalmente, el viento de la opinión pública parece estar empezando a virar, en forma ya tan claramente perceptible como novedosa, en el siempre embarullado y debatido tema de la forma deseable para nuestro Estado. Una cuarta parte (26%) sigue varada en la añoranza de un Estado unitario, sin comunidades autónomas. Una proporción idéntica (25%) apuesta por un Estado de las Autonomías como el actual. Y —esta es la novedad— un porcentaje ya muy cercano (21%) opta por un Estado federal, algo por lo que en estos últimos años se inclinaba apenas el 10%. Tiende a decaer, en cambio, el apoyo a una ampliación de las actuales competencias autonómicas, y se mantienen en torno al 10% —en el conjunto de la población española— los que se definen independentistas.


Cataluña vista desde el resto de España

Malo para Europa, malo para España

José Pablo Ferrándiz on Domingo, 06 Octubre 2013. Posted in Artículos

EL PAÍS 06/10/2013

La mayor parte de los españoles considera que la victoria de la canciller Ángela Merkel en las elecciones generales alemanas celebradas el pasado 22 de septiembre es perjudicial para el conjunto de la Unión Europea (38%) y, en mayor medida, para España (49%).

El sentir ciudadano no coincide con la idea de algunos analistas políticos que desde hace meses vienen afirmando que fuera ya de campaña electoral, y tras la celebración de los comicios —en los que pocos dudaban de la victoria de Merkel— el Gobierno alemán iba a flexibilizar las medidas económicas exigidas a aquellos países europeos con dificultades económicas debido a la crisis.

Entre ellos, claro está, España. La amplia mayoría de los españoles (60%) cree que Merkel no va a cambiar de actitud en lo que a la economía española se refiere y un 22% cree, incluso, que esta se va a hacer más exigente (el doble de quienes piensan que se hará más flexible: 10%).

En este sentido, ha aumentado el pesimismo con respecto a hace un año: en septiembre de 2012, coincidiendo con la visita a España de Angela Merkel para entrevistarse con Mariano Rajoy, un 23 % pensaba que el encuentro serviría para que el Gobierno alemán fuera más benévolo con nuestro país.

Solo entre los votantes del PP —quienes, por otro lado, tampoco esperan ningún cambio en las políticas del nuevo Gobierno alemán— prevalecen quienes creen que la amplia victoria electoral de la actual canciller es más beneficiosa que perjudicial para los intereses de la UE y de España.

José Pablo Ferrándiz es vicepresidente de Metroscopia.

Pedalear hacia ciudades más sostenibles

Mar Toharia on Miércoles, 02 Octubre 2013. Posted in Análisis - Blog

02/10/2013

La Estrategia Española de Movilidad Sostenible (EEMS) fue aprobada por el Consejo de Ministros en 2009, con el fin de fomentar el trasporte público, la utilización de combustibles más sostenibles y una planificación urbanística adecuada. Según la EEMS, la energía consumida por el sector del transporte representa más del 40 % de la energía total, siendo uno de los principales responsables del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Al deterioro de la calidad del aire que esto supone, hay que añadir la contaminación acústica que genera el tráfico, que afecta al 26.7 % de los hogares y, además, el espacio urbano ocupado por el transporte motorizado, que representa porcentajes superiores al 50 %, lo que reduce en gran medida el carácter socializador de las ciudades.

Actualmente, el 47 % de la energía que se consume en España procede del petróleo, destinado fundamentalmente al transporte. Todavía dependemos de las fuentes de energía fósil, de hecho, si la población global viviera como un ciudadano español medio, se necesitarían tres planetas para cubrir sus necesidades. A pesar de ello, se ha aprobado el Real Decreto-Ley 1/2012 que suprime ayudas a nuevas instalaciones de energía renovable.

Los problemas ambientales urbanos tienen también mucho que ver con la velocidad con que se están produciendo cambios. Entre los años 1950 y 2000, el consumo mundial de energía primaria se multiplicó por cinco, la población, por más de dos, las emisiones de dióxido de carbono, casi por cinco, y el consumo anual de petróleo pasó de 3 800 barriles a 27 635.

La preocupación de los europeos al respecto queda reflejada en los datos del Eurobarómetro 2011: el 51 % considera el cambio climático como uno de los problemas más graves del mundo —el 20 % cree que es el mayor problema—. Una inquietud que recoge la Semana de la Movilidad, celebrada cada año, en septiembre, y que ha reunido a más de 2 000 ciudades de 43 países diferentes para reclamar la necesidad de formas de desplazamiento más sostenibles que favorezcan la mejora de la calidad del aire y de la vida urbana. Posiblemente por ello, cada vez más personas se suman a un ritmo de velocidad de vida más sostenible. En España, como sucede en Europa, se venden ya al año más bicicletas (780 000 unidades, el 4 % del total de la Unión Europea) que coches (700 000). La industria española de la bici tiene el objetivo de lograr un 24 % de movilidad, el mismo que tiene Holanda. Actualmente, en San Sebastián y Zaragoza, los desplazamientos diarios en bicicleta son casi el 3 %; en Barcelona, el 2 %; aunque otras capitales, como Madrid, apenas llegan al 0.3 %. Pese a que aún no todas las ciudades españolas están adaptadas a las dos ruedas, el avance parece ser indiscutible. Y miles de ciudadanos pedalean ya hacia un modelo urbano más sostenible.

Mar Toharia Terán es geógrafa y analista de Metroscopia.

Hágase justicia...

José Juan Toharia on Lunes, 30 Septiembre 2013. Posted in Artículos

29/09/2013

En una sociedad que ha sufrido un intenso y doloroso desgarro interno, la generación de los hijos no suele sentirse en condiciones de ajustar, con razonable serenidad, cuentas con el pasado. Resulta preciso esperar una generación más. O al menos así parece haber ocurrido, por ejemplo, en Francia, en relación con el régimen de Vichy, o, en Alemania, respecto del régimen nazi, y es lo que parece estar ocurriendo también ahora en España respecto del franquismo.

Se explica así que la petición de extradición cursada a España por un juez argentino contra ciudadanos españoles acusados de torturas cometidas en tiempos de la dictadura pueda encontrar en nuestra sociedad una acogida claramente favorable, según el sondeo realizado por Metroscopia en exclusiva para EL PAÍS.  Mayoritariamente, los españoles (y sobre todo los más jóvenes) creen que esos delitos deben poder ser juzgados ahora: ni el tiempo transcurrido les parece excusa suficiente para no hacerlo, ni el que sea a instancias de un tribunal extranjero les mueve, patrioteramente, a considerar que la solicitud suponga agravio alguno a nuestra dignidad nacional. Tan solo los votantes del PP se descuelgan del sentir medio nacional, si bien, entre ellos, los más jóvenes en clara menor medida que los de más edad.

Y en esta mayor propensión ciudadana a que, por encima del tiempo transcurrido, se haga ahora justicia en este —y, por extensión, en cualquier otro caso que se perciba, igualmente, como no debidamente depurado— cabe quizá detectar la influencia de un factor coyuntural como es la actual grave crisis económica. En efecto, —y los datos de encuesta son rotundos al respecto—, la sensación que actualmente predomina en nuestra ciudadanía es que la catástrofe económica y social que le está tocando soportar tiene culpables concretos —es decir, con nombres y apellidos— que llevan todas las trazas de escapar no solo impunes, sino incluso amplia y escandalosamente remunerados. El transcurso del tiempo y la crisis estarían, inesperadamente, confluyendo para reforzarse mutuamente y alentar el profundo sentido justiciero siempre presente entre nosotros, y con frecuencia tan defraudado.

Crímenes del franquismo