Como siempre, la partida se va a jugar en el terreno de la movilización: cómo de capaces van a ser los diferentes partidos políticos de conseguir que el domingo 28 de abril sus votantes, sus simpatizantes y sus allegados se levanten con el suficiente ánimo electoral para acercarse al colegio e introducir su voto con la papeleta correspondiente. Los partidos tienen, a partir de hoy, un mes para convencerlos.

Atrás han quedado aquellas fidelidades a la búlgara cuando incluso más del 80% de los votantes afirmaba, sondeo tras sondeo, que, pasase lo que pasase, repetiría su voto al mismo partido. En estos momentos, a un mes de las elecciones, el PSOE es la única formación política que puede presumir de mantener fieles a la amplia mayoría de sus votantes de 2016. Esa mayoría es el 61%. Presumir, pero sin jactarse demasiado, porque hay que tener en cuenta que hace tres años los socialistas obtuvieron su peor resultado histórico hasta la fecha. Ahora retienen menos y a menos. En todo caso, el PSOE es, actualmente, no solo el que mayor porcentaje de votantes conserva sino, también, el que logra atraer a un mayor número de votantes procedentes de otras formaciones políticas. Y esto es lo importante y lo que le permite al PSOE destacar en la carrera electoral tal y como arrojan los datos del sondeo de Metroscopia que hoy publica este diario.

Porque en un escenario tan fragmentado y competitivo como el actual, ya no basta con convencer a los tuyos: hay que persuadir a los otros. Unas técnicas de seducción que, además del PSOE, están aplicando, también, con éxito, VOX y, en menor medida, Ciudadanos y a las que permanecen ajenos PP y Unidas Podemos. La formación liderada por Pablo Iglesias cuenta con la segunda fidelidad de voto más elevada tras la de los socialistas (52%) pero no resulta una opción atractiva para otros votantes, por lo que no logra compensar las fugas de votos que sufre hacia otras formaciones.

La peor de las situaciones es la que presenta el PP. El partido de Pablo Casado —otrora, paradigma del electorado fervientemente fiel— no solo cuenta con la menor fidelidad de voto —apenas un tercio de sus votantes repetirían ahora su voto— sino que es el partido que pierde más votantes en dirección a otras formaciones políticas.

Un mes, solo queda un mes, para la fiesta de la democracia, como dicen los políticos. Este es el tiempo que tienen los partidos para intentar mejorar la fotografía electoral que arroja el sondeo publicado hoy. Una fiesta, por cierto, a la que todavía se le pone impedimentos para acceder a una parte de los invitados —el voto rogado— y a la que, a la amplia mayoría, se le impide conocer cómo se está desarrollando. ¿Hasta cuándo se va a seguir prohibiendo “la publicación y difusión de sondeos electorales por cualquier medio de comunicación” durante los cinco días anteriores al de la votación?

Publicado en 20 Minutos