EL PAÍS 17/11/2011

Un 21% de los electores todavía no sabe qué hará este domingo: si acudirá o no a la cita con las urnas y -caso de hacerlo- cuál será el sentido de su voto. ¿Cuál es el perfil de estos indecisos?

Ideológicamente —dentro de la escala izquierda/derecha de 11 puntos, en la que el 0 equivale a una posición de extrema izquierda y el 10 a otra de extrema derecha— se autoposicionan en el 4.7. En este sentido, se sitúan más cerca del PSOE —al que ubican en esa misma escala en el 4.4— que de UPyD (5.1), de IU (3.0) o del PP (7.1). De hecho, un 39% de los indecisos dice haber votado a los socialistas en las pasadas elecciones generales de 2008 (frente a un 12% que votó al PP, un 3% a IU y un 2% a UPyD). Prevalecen también ahora en este grupo quienes simpatizan más con el PSOE (24%) que con el PP (13%) o con IU (7%) o con UPyD (3%).

La aparente apatía de esta parte del electorado perjudica, sin duda, los intereses electorales del PSOE. Intentar movilizar a los indecisos en el tiempo que queda para la celebración de las elecciones parece una misión compleja. Por un lado, porque solo un 57% de los indecisos dice, hoy por hoy, que con total seguridad acudirá a votar el próximo domingo, 10 puntos menos que la media nacional. Por otro lado, porque esta parte del electorado no tiene claramente definidas sus preferencias sobre el ganador del domingo: un 29% desea una victoria de los socialistas frente a un 26% que quiere que ganen los populares y un 38% al que le es indiferente quién sea el ganador.

Entre los indecisos, un 95% califica negativamente la actual situación económica de España y un 85% considera muy mala o mala la situación política nacional, y ni Rajoy ni Rubalcaba logran transmitirles seguridad. Y, aunque evalúan algo mejor al candidato socialista (4.9) que al popular (4.5), es el segundo quien, en opinión de un mayor número de indecisos, está mejor preparado para hacer frente a la crisis económica (30% frente a 18%) y quien sabrá manejar mejor las exigencias de los mercados (34% frente a 21%).

Es decir, Rajoy se impone a Rubalcaba precisamente en aquellas cuestiones que más preocupan a los ciudadanos y que tienen una repercusión más directa (y por tanto un mayor potencial movilizador) sobre los indecisos. Así las cosas, ¿hasta qué punto cabe esperar que en los días que quedan hasta la apertura de las urnas este deshoje de la margarita dé por resultado un significativo —ya que no masivo— incremento de votos a favor del PSOE?