La fidelidad de voto de los dos grandes partidos nacionales está bajo mínimos. Solo uno de cada dos electores que votaron al PP hace tan solo un año volvería a hacerlo ahora. En peor situación se encuentra el PSOE, cuyo ya de por sí exiguo número de votos logrado el pasado 20 de noviembre —el peor de toda su historia— se vería reducido a menos de la mitad: apenas un 41% de estos electores repetiría ahora su voto. ¿Dónde está el resto de votantes que hoy no sintonizan con sus partidos? Por un lado, la mayoría toma asilo en estos momentos —cuando no hay convocadas elecciones generales ni están próximas y, por tanto, cuando el grado de compromiso electoral de los ciudadanos es menor— bien en la abstención, bien en la indecisión (dudan si se abstendrían o irían a votar y, en este caso, por qué partido hacerlo). Con una diferencia: entre los populares son más (el doble) quienes, si se celebrasen ahora elecciones, se abstendrían que quienes se muestran indecisos (22% frente a 11%), y entre los socialistas, por el contrario, son más quienes no lo tienen decidido (21%) que quienes no acudirían a votar (15%). Por otro lado, UPyD se revela, cada vez más, como el partido refugio de los votantes populares que no se encuentran cómodos con su voto (un 5% votaría ahora al partido de Rosa Díez), constituyendo así un sistema de vasos comunicantes de centro derecha similar al que forman el PSOE e IU en el centro izquierda. Por cierto, la coalición rojiverde recibiría un 11% de votantes socialistas disconformes.

Parece claro, en todo caso, que entre el electorado del PP se ha instalado una masa crítica de votantes, cuando tan solo ha transcurrido un año de su aplastante victoria electoral, que le está haciendo perder terreno en los sondeos. El PP es el partido que más rechazo electoral produce: un 50% del conjunto de los electores dice que no lo votaría nunca —la mayoría son votantes del PSOE, de IU, de partidos nacionalistas o de formaciones de ámbito regional situadas a la izquierda del arco político—. Pero es que eso mismo es lo que dice un 11% de quienes le dieron el voto hace apenas un año, una cifra que, en números absolutos redondos, viene precisamente a coincidir con el de antiguos votantes de Zapatero que en los últimos comicios optaron por apoyar a Rajoy: en torno a 1.2 millones de votos, según la estimación de Metroscopia.