Que la sociedad española sea una sociedad envejecida no parece ser una razón consistente para que el sistema político multipartidista tarde en consolidarse en España. Es cierto que el anhelo bipartidista existente entre la gente mayor —especialmente entre quienes tienen más de 65 años—, y dado su peso en la estructura demográfica española, puede llevar a pensar que el principal obstáculo sea la edad. Pero el porqué de la actual situación de impás o de bloqueo político tiene más que ver con el desigual arraigo de la cultura del pacto en las diferentes regiones. País Vasco y Galicia, con elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, son dos ejemplos claros de la diferencia de mentalidades entre cómo un electorado establece sus preferencias poselectorales respecto a otro. A pesar de ser dos sociedades más envejecidas, incluso que la media española, representan dos modelos casi opuestos.

demo1

El censo electoral del País Vasco registra que las personas de más de 65 años con derecho a voto son el 28% (tres puntos porcentuales más que en el censo electoral español) y en Galicia alcanzan el 30% (5 puntos más). Sin embargo, el electorado gallego no solo parece que le otorgará de nuevo la mayoría absoluta al PP el próximo domingo, sino que es justamente el resultado que le parecería preferible. Mientras que en el País Vasco, el PNV acabará probablemente en primera posición y, aunque alejado de la mayoría absoluta, es justo el resultado que preferiría la mayoría de sus votantes. Es evidente que no se trata de una cuestión de mentalidades que pudieran generalizarse a mayores y jóvenes, sino más bien tiene que ver con otras claves directamente incrustadas en la cultura política particular de cada región.

En términos ideológicos, el electorado vasco se sitúa de media más a la izquierda (4.2) -en una escala 0-10, en la que 0 es extrema izquierda y 10 extrema derecha- que el gallego (4.9). La posición de centralidad que el PNV sostiene en el espectro ideológico (4.9) es relevante para entender hasta qué punto puede consolidarse como el partido de referencia en el tablero político de Euskadi. Lo significativo es que ni su propio electorado, si se le da a elegir, opta por la mayoría absoluta como forma de gobierno, más bien está mayoritariamente a favor del pacto. El espacio ideológico en el que se mueve el partido jetzale le permitiría mirar a izquierda y a derecha sin demasiados esfuerzos durante la labor de gobierno, si finalmente lo alcanza.

ideo1

Por el contrario, los potenciales votantes del PP, en promedio, se ubican en una posición ideológica bastante alejada del centro (6.6). El pacto en Galicia parece visualizarse innecesario a ojos de los electores populares, de ahí que antepongan la mayoría absoluta como resultado en los comicios autonómicos a una dinámica de acuerdos entre los partidos para gobernar.

ideo2