Desde los años 90 el voto de los electores mayores de 65 años en España ha sido crecientemente decisivo. Tres razones lo han hecho posible: por su cada vez mayor relevancia demográfica, por su sostenida capacidad de movilización electoral y por su fidelidad hacia los partidos que protagonizaron hasta el 2015 el turno bipartidista. Pero, siendo siempre importante, el voto de los mayores no ha sido siempre decisivo. Sí lo fue en la victoria de Felipe González en 1993 y lo ha sido, en buena medida, en la del PP en 2015. Con estas premisas, dos de las incógnitas claves que despejará el resultado final del 26J son hasta qué punto el voto de los mayores va a ser de nuevo decisivo para otorgar al PP la condición de primera fuerza en el parlamento y en qué medida podrá hacer que Unidos Podemos supere al PSOE.

Cuántos son

El porcentaje de los mayores de 65 años sobre el total de la población electoral no para de crecer. Entre el 2011 y el 2015 pasó de ser el 23,3% al 24,5%, algo más de un punto porcentual. Y, entre el 20-D y el 26-J, mientras que el censo total ha descendido en cerca de 38.000 personas, los mayores de 65 años se han incrementado en casi 35.000 electores. Los votantes mayores de 65 suman algo más de 8,5 millones de los cuales 4,9 son mujeres y 3,6 hombres.

¿Cuánto pesan electoralmente?

image

Su indudable importancia demográfica se acrecienta cuando se contemplan dos atributos electoralmente relevantes: tanto su nivel de movilización como su decisión de voto se sitúan muy por encima de la media. El porcentaje de los que tienen a día de hoy decidido su voto (84%) es superior en 7 puntos al del conjunto del electorado español, diferencia que se amplía hasta 10 puntos entre los que afirman que acudirán a votar con total seguridad: 83% de los mayores de 65 frente al 73% del conjunto electoral español.

¿Cómo son? 

image

Más movilizados y más decididos además de algo menos pesimistas que el conjunto (solo al 67% consideran mala la situación económica, frente al 78% del total) y mucho menos proclives al multipartidismo. Situados en el dilema de escoger entre mayor pluralidad y mayor gobernabilidad, se sitúan en un práctico empate (50% frente al 47%). El empate de los mayores contrasta con la decidida apuesta por el multipartidismo del electorado: dos tercios frente a un tercio. Las dos Españas generacionales, jóvenes frente mayores, lo son, también, ideológicamente: si los jóvenes se sitúan a la izquierda (4,3 en una escala ideológica de 0 a 10, en la que el 0 es extrema izquierda y el 10, extrema derecha), los mayores lo hacen a la derecha (5,3), a unas décimas de la media nacional (4,7).

¿Qué votarán?

Los mayores de 65 años se sienten lejos de los líderes de izquierda a los que evalúan negativamente: Pedro Sánchez obtiene un saldo evaluativo (diferencia entre los que aprueban y desaprueban su actuación política) de -28 y Pablo Iglesias de -30. Mariano Rajoy mejora entre los mayores de 65 (-15) su saldo evaluativo en el conjunto de los españoles (-44). Y Albert Rivera logra un positivo +17. El liderazgo de Rivera, sin embargo, no se traduce en apoyo a su partido.

Los mayores de 65 no tienen dudas en lo que se refiere a quien consideran que sería mejor presidente del Gobierno de España: Mariano Rajoy encabeza el ranking (37%) por delante de Pedro Sánchez (27%). Y siguen, descolgados, los líderes emergentes: Iglesias con 13% y Rivera con el 11%.

image

image

Tampoco albergan dudas a la hora de los posibles pactos: cualquiera en el que no figure Unidos Podemos. La coalición entre Unidos Podemos y el PSOE que es, aunque por muy poco, la preferida, con el 50%, entre el conjunto del electorado, figura en el último lugar (con el 38%) en las preferencias de los mayores de 65 años.

La fortaleza del PP es entre ellos incuestionable: en torno a la mitad del voto de los mayores tendrán al PP como destinatario, lo que supone que en torno a la mitad del voto popular serán mayores de 65 años. Por tanto, si Unidos Podemos es, sin discusión, el partido de los jóvenes, el PP es, con menor discusión aún, el partido de los mayores, lo que podría ser definitivo para que obtenga la victoria el 26J.

El voto de los mayores será decisivo también para que la diferencia numérica final entre Unidos Podemos y el PSOE no sea demasiado amplia. Pero no evitará el sorpasso, que se producirá a pesar del voto de los mayores de 65 años que, en la disputa interna dentro de la izquierda, se inclinarán con claridad hacia el PSOE.