La situación medioambiental de nuestro país, en general, necesita mejorar, opinan los españoles. Y en especial, consideran que debe hacerlo en el ámbito de la agricultura ecológica y en el de las energías renovables. Efectivamente, según el Barómetro de Cultura Ecológica elaborado por Metroscopia, y en una escala del 0 a 10 (0 equivale a que está muy mal y 10 a muy bien), el 65% de la población sitúa por debajo del 5 la cantidad de superficie dedicada a agricultura ecológica. Es decir, que a pesar del incremento producido en los últimos años (entre 2007 y 2011 prácticamente se duplicó), la cantidad de terreno destinado a cultivos libres de productos químicos y respetuosos con el medioambiente aún se percibe inferior a la deseable. El 44% evalúa también por debajo del 5 el uso que se hace de las energías renovables (y otro 20% lo sitúa en el 5), posiblemente debido a que nuestro país tiene aún una alta tasa de dependencia energética del exterior (72% en 2013), ha recortado la retribución a las tecnologías fotovoltaica, eólica y termo solar y ha creado un impuesto del 7% a la generación de electricidad, en los años 2010 y 2012, respectivamente. Por otro lado, España tiene grandes ventajas comparativas en este sector y está obligada al cumplimiento del objetivo del 20% de fuentes de energía renovables para el año 2020 por el derecho europeo. Por eso, también han surgido pioneros sistemas que consiguen generar energía renovable las 24 horas, como las centrales que combinan energía eólica e hidráulica en la isla de El Hierro.

El 30% de la población otorga una calificación menor de 5 tanto a la superficie destinada a bosques como la calidad del aire. Dos cuestiones que se consideran relevantes ya que el 97% de la población considera que la emisión de gases contaminantes a la atmósfera y el hecho de que cada vez haya menos bosques y más zonas áridas son las mayores amenazas para el medioambiente. Y es que, España y otros 10 países europeos superaron en 2012 los límites de emisiones contaminantes asignados en la legislación comunitaria (a causa fundamentalmente del transporte por carretera), y la preocupación por el cambio climático, asociado a estas emisiones, ocupa cada vez más las agendas políticas. Por su parte, la desertificación, y la pérdida de suelo fértil en nuestro país, tal y como parece percibir la población, continua en aumento. Los extensivos procesos de urbanización, de infraestructuras de transporte (especialmente de carreteras) y el uso insostenible del agua -que en algunos lugares supera los recursos renovables y provoca la sobreexplotación de acuíferos y la reducción de los caudales de agua superficial- son las principales razones de la paulatina desertificación de nuestros suelos. A estas dos grandes amenazas para el medioambiente, además, según los españoles, les siguen muy de cerca otras tres de carácter complementario: el uso de pesticidas y productos químicos en la agricultura, el uso abusivo de recursos naturales del planeta, y el aumento de basuras y los residuos.

La situación medioambiental de nuestro país necesita mejorar, opina un gran sector de la población, y para ello será necesario hacer más sostenible la manera en que los seres humanos nos relacionamos con la naturaleza y utilizamos sus recursos. Los españoles destacan la situación del sector agroecológico y de las energías renovables y a la vez, se muestran optimistas ante el futuro: el 75% afirma que evitar el cambio climático es aún posible. Solo resta, opinan, la voluntad de hacerlo.