Desde comienzos de año, un nuevo partido se está haciendo un hueco en la escena política de nuestro país: Ciudadanos. No se trata de un partido de reciente creación —se fundó en 2006— pero su manifiesta intención de presentarse fuera de lo que hasta ahora había sido su ámbito principal de actuación —Cataluña— ha conseguido atraer a una sustancial parte del electorado español. Junto a Podemos, son las dos formaciones que, hoy por hoy, están sacudiendo el sistema político español. ¿Qué comparten y en qué se diferencian los electores que ahora manifiestan su intención de votar a alguno de estos dos partidos (sus potenciales votantes)?

Ambos coinciden en tener como principal motivación para votarlos la de propiciar la renovación del actual sistema político español. Vinculan la corrupción con la falta de alternancia política —protagonizada hasta ahora en exclusiva por el PSOE y el PP—. Por eso, para combatirla consideran que es necesario votar una opción que posibilite el fin del bipartidismo. Hasta aquí las coincidencias. Ahora las diferencias.

Por un lado, mientras que la mayoría de los potenciales votantes de Podemos dicen que votarán a este partido sobre todo porque se sienten decepcionados con las demás opciones políticas (un voto “en contra de”), los de Ciudadanos dicen, en cambio, que lo harán sobre todo por cercanía e identificación con los postulados del partido liderado por Albert Rivera (un voto “a favor de”).

Por otro lado, mientras que el potencial votante de Podemos se posiciona ideológicamente en el centro izquierda (3.9, en la escala ideológica 0-10, en la que el 0 corresponde a una posición de extrema izquierda y el 10 a una de extrema derecha) el de Ciudadanos lo hace en el centro derecha (5.2). Un hecho que se explica por la diferente procedencia de cada electorado: quienes ahora se inclinan por votar a Podemos provienen, en su mayoría, del PSOE y de IU, y los de Ciudadanos son, sobre todo, anteriores votantes del PP (en torno a un 10 % de quienes votaron al PP en 2011 votarían ahora a Ciudadanos lo que le reportaría alrededor de un millón de votos) y de UPyD (unos 250.000 votantes).

Los votantes del PP que ahora se han pasado a las filas de Ciudadanos son los más centrados ideológicamente y que, desafectos, hasta ahora estaban desmovilizados (es decir, se declaraban indecisos o tendentes a la abstención). Son electores que queriendo regenerar el sistema político no se encontraban cómodos apoyando a Podemos (de hecho, el partido liderado por Pablo Iglesias es el que produce mayor rechazo entre los potenciales votantes de Ciudadanos: un 65% de estos dice que en ningún caso lo votaría).

El caladero de votos del centro derecha tiene un nuevo pescador que, de momento, cuenta con una buena aceptación: el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, es el único líder político que actualmente obtiene un saldo evaluativo positivo entre el conjunto de los españoles. El PP debería estar atento.

Metroscopia - Ciudadanos gráfico

Twitter: @JPFerrandiz @Metroscopia

El País