La opinión publica española no andaba desencaminada cuando una semana antes de que el Gobierno de Rajoy solicitara el primer rescate económico de España a la Unión Europea el pasado 9 de junio —la denominada por el Eurogrupo “ayuda financiera concedida para la recapitalización de las instituciones financieras”— un 64% de los ciudadanos ya daba prácticamente por seguro que nuestro país iba a terminar necesitándolo de manera más o menos inmediata. La ayuda, no por esperada era deseada: la mayoría (53%) pensaba, en aquellos momentos, que el Ejecutivo no debería solicitarla con carácter de urgencia porque suponía una intervención que iba a resultar negativa para el futuro de nuestro país.

Ahora, cuatro meses después y cuando encima de la mesa está la posibilidad de que el Gobierno de Rajoy recurra a un segundo rescate, las opiniones de los españoles se mantienen prácticamente invariables. Por un lado, la mayoría sigue pensando —ahora de manera más extendida: 66%, cuatro puntos más que en junio— que España no podrá salir adelante por sí sola, por lo que antes o después tendrá que volver a solicitar ayuda económica a Europa. Y, por otro lado, la mayoría se vuelve a mostrar reacia a que el Gobierno pida de manera inminente este segundo rescate: un 24% porque cree que España está en condiciones de hacer frente a la crisis sin más ayuda externa y un 31% porque considera que es mejor seguir esperando por si la situación económica mejora y ya no fuera necesaria esa ayuda.

No obstante, la imagen que transmitía a la ciudadanía el Gobierno de Mariano Rajoy en junio no es la misma que ahora. Antes del primer rescate, tres de cada cuatro ciudadanos y uno de cada dos votantes del PP (73% y 50% respectivamente) pensaban que el Ejecutivo lejos de tener una posición clara y definida sobre el tema, iba improvisando sobre la marcha. Ahora, quienes consideran que su actitud es pura indecisión porque no sabe qué hacer son un 48% (25 puntos menos que hace cuatro meses) y quienes, por el contrario, piensan que la decisión de Rajoy de no solicitar todavía el rescate obedece a un plan del presidente suponen un 43% (20 puntos más). Y lo que es más importante para Rajoy, durante este tiempo ha logrado convencer a gran parte de sus electores de que sabe hacia dónde va y lo que quiere: la mayoría (56%) piensa ya que la espera para pedir el rescate, o su negativa a hacerlo, es una decisión consciente del líder de los populares. Sin duda, el hecho de que Rajoy haya sido capaz de mejorar su imagen en ese sentido, en un momento en el que ya no solo los ciudadanos sino también los expertos manifiestan su falta de acuerdo sobre qué es lo mejor que España puede hacer para salir cuanto antes de la crisis, supone una buena noticia para el presidente. Solo cabe esperar por el bien de todos que su decisión sea la correcta.

José Pablo Ferrándiz es sociólogo y vicepresidente de Metroscopia.

El País