Si en vez de tener lugar dentro de cuatro meses, las elecciones europeas tuviesen lugar ahora, el PSOE las ganaría con una ventaja sobre el PP de 1.6 puntos (28.0 frente a 26.4 %) y 1 diputado más (17 frente a 16). Lo ajustado del resultado permite hablar técnicamente de un empate, pero la distancia favorable a los socialistas, aunque mínima, les supondría contar con un diputado más que los populares y, por tanto, apuntarse la victoria en estos comicios.

Este vuelco con respecto al resultado estimado por Metroscopia hace tan solo dos meses —en noviembre de 2013 eran los populares quienes aventajaban a los socialistas por 1.1 puntos y un diputado— se produce no porque el PSOE haya experimentado una remontada significativa en este tiempo sino porque el PP experimenta una creciente tendencia a la baja. Los socialistas mantienen el mismo apoyo que hace dos meses, pero los populares pierden más de dos puntos y medio. En todo caso, ambos partidos obtendrían un resultado claramente peor que el logrado en los últimos comicios europeos de 2009: el PP perdería ahora casi 16 puntos y el PSOE más de 10.

Los grandes beneficiados de esta caída de los dos principales partidos serían, sobre todo, IU que multiplicaría por cuatro su porcentaje de voto de 2009 (pasaría de 3.7 % a 14.5)  y casi por cinco su actual representación en el Parlamento Europeo (de 2 a 9 diputados). Un éxito que se debería, en gran medida, a su capacidad para retener a la amplia mayoría de su electorado de hace cinco años (su fidelidad de voto es el 61 %) y para, además, atraer a una parte sustancial de votantes socialistas (en torno al 9 % . El otro partido favorecido sería UPyD, que casi triplicaría su actual porcentaje de voto (pasaría de 2.9 % a 8.0 %) y obtendría cuatro diputados más, pasando de 1 a 5.

De las dos grandes coaliciones que se presentaron en 2009 (a la espera de conocer cuáles se conformarán este año, se ha decidido mantener para esta estimación las que concurrieron entonces) Coalición por Europa (CEU) obtendría prácticamente el mismo porcentaje de voto que hace cinco años  (de 5.1 % pasaría a 5.3 %) y Europa de los Pueblos (EdP) duplicaría su actual porcentaje (de 2.5 % pasaría a 5.1 %). No obstante, la importante diferencia con respecto al resultado estimado hace tan solo dos meses es que CEU —coalición integrada, entre otros partidos, por Convergencia i Unió, Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria— lograría ahora situarse por delante de EdP —coalición que alberga a Esquerra Republicana de Catalunya, el Bloque Nacionalista Galego y Aralar, entre otros—.

La novedad menor pero llamativa es la irrupción de Ciutadans: el partido de Albert Rivera, que ha confirmado su presencia en estas elecciones, lograría un 2 % de los votos que le valdría 1 diputado.

Un resultado como el ahora estimado evidenciaría el desgaste del bipartidismo que vienen arrojando las encuestas desde hace más de un año: la suma de los porcentajes sobre voto válido de PP y PSOE sería de 54.4 %, el más bajo de las seis elecciones al Parlamento Europeo que se han celebrado en nuestro país hasta la fecha. Hasta el momento el porcentaje más bajo es el que se dio en las elecciones europeas de 1989: la suma de los porcentajes de PP y PSOE fue del 61 %.

En todo caso, es importante resaltar que esta estimación se ha llevado a cabo cuando todavía no se conocen ni las probables coaliciones que se vayan a constituir para estas elecciones, ni los cabeza de lista de los diferentes partidos políticos: dos datos que, sin duda, en alguna manera pueden influir en el comportamiento electoral de los españoles el próximo mayo.

ESTIMACIÓN DE LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL

En esta y en cualquier otra elección, el número de votantes que acude finalmente a las urnas constituye un elemento clave en la estimación del resultado probable, pues no resulta en modo alguno irrelevante para el resultado electoral: la abstención no tiende a distribuirse proporcionalmente ni por igual entre todos los electorados.

Para estos próximos comicios europeos, la participación estimada en este concreto momento por Metroscopia es similar a la de 2009 (fue el 46 %). Las elecciones europeas, en comparación con otros procesos electorales (elecciones generales, autonómicas o municipales), muestran cierta atipicidad que, a tenor de la experiencia, no las hace especialmente atractivas ni motivantes para el electorado español. El hecho de que en estos comicios no se haya elegido nunca —hasta este momento— a un gobierno sino a representantes nacionales para un Parlamento supranacional, junto con el escaso conocimiento (e interés) de los españoles por las políticas y cuestiones relacionadas con la Unión Europea (según reflejan recurrentemente las encuestas) son factores que tradicionalmente han propiciado una baja participación. En esta ocasión, y por primera vez en la historia de este tipo de elección, el Parlamento que resulte elegido será el que, en principio, designe al presidente de la Comisión Europea. Una noticia que —a falta de solo cuatro meses para las elecciones— desconoce la mayoría de los españoles (56 %) y que, en todo caso, no parece suficiente para movilizar al electorado: un 57 % dice que esta novedad electoral no es algo que le pueda motivar para acudir a votar en estas próximas elecciones.

RELACIÓN ENTRE LOS ESPAÑOLES Y EUROPA

En estos cinco años transcurridos desde las últimas elecciones al Parlamento Europeo la relación de los españoles con Europa se ha desgastado sustancialmente:

•    Siguen siendo mayoría quienes se sienten ciudadanos europeos pero este porcentaje ha descendido 12 puntos: 57 % ahora frente a 69 % en 2009.
•    Siguen siendo mayoría quienes creen que formar parte de la UE ha sido beneficioso para España pero el porcentaje ha decrecido 15 puntos: 65 % ahora frente a un 80 % en 2009.
•    Se ha multiplicado por tres el porcentaje que piensa que el sentimiento europeísta de los españoles ha disminuido: 28 % cuando hace cinco años solo lo manifestaba un 10 %.

 Estimación Europeas Enero 2014

Europeas 2014 Ficha técnica

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

 IDV Europeas Enero 2014

* Coalición por Europa (CEU)
Convergència i Unió (CiU)
Eusko Alberdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV)
Coalición Canaria (CC)
Bloc Nacionalista Valencià (BNV)
Unió Mallorquina (UM)
Unió Menorquina (UMe)
Partido Andalucista (PA)

** Europa de los Pueblos – Verdes (EdP-V)
Esquerra Republicana de Cataluña (ERC)
Bloque Nacionalista Galego (BNG)
Aralar
Los Verdes (LV)
Eusko Alkartasuna (EA)
Chunta Aragonesista (CHA)
Entesa per Mallorca

En twitter @JPFerrandiz
Foto de Naroh

El País