Restañar las heridas

El PSOE aumenta su distancia con respecto al PP. Si las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 25 de mayo tuvieran lugar ahora los socialistas superarían a los populares por 3.3 puntos: 29.0 % frente a 25.7 %. Es el tercer mes consecutivo en el que el PSOE se sitúa por delante del PP en la estimación de resultado electoral: desde la oleada de enero del Barómetro Europeo —en la que se produjo el vuelco— la distancia se ha ido ampliando debido a la tendencia ascendente que adquirió el PSOE  y la descendente del PP.

Al contrario de lo que suele ser habitual en los sondeos preelectorales —el incremento de la intención expresada por los electores de acudir a votar según se van acercando los comicios— en esta ocasión, cuando quedan tan solo dos meses para la celebración de las elecciones, la participación estimada cae seis puntos con respecto a oleadas anteriores (y con respecto a la registrada en los comicios de 2009): ahora se sitúa en el entorno del 40 %. Un descenso que perjudica en mayor medida al PP que al PSOE. En realidad, tanto los socialistas como, sobre todo, los populares sufren un sustancial descenso respecto a su resultado de 2009 (de casi 10 puntos en el caso del PSOE y de casi 17 en el del PP). Pero entre los ciudadanos actualmente movilizados —es decir, quienes ahora declaran con rotundidad su firme intención de acudir a votar el próximo 25 de mayo— predominan con claridad quienes indican que votarán al PSOE  en vez de al PP. La abstención —y no el voto a otra opción política, que es lo más habitual— parece ser la alternativa por ahora escogida por una parte del electorado para castigar al Gobierno del PP en estas elecciones europeas.

En estos comicios —los primeros de ámbito nacional que se van a celebrar en nuestro país desde las generales de 2011— el deseo de victoria está más extendido entre el electorado socialista que entre el popular (lo que puede entenderse también como un factor latente de movilización electoral): un 76 % de los votantes del PSOE dice que prefiere que el próximo 25 de mayo gane su partido frente a un 62 % de los votantes populares que desea el triunfo de los suyos. De producirse, sería la primera victoria del PSOE en unas elecciones desde su victoria en las generales de 2008. De momento, el PSOE es el partido del que un mayor porcentaje de electores piensa que defenderá mejor que otros los intereses de España en el futuro parlamento europeo (20 %, frente a un 15 % que menciona al PP), y el partido que tiene una idea más cercana a la de los ciudadanos sobre lo que debería ser la Unión Europea (19 % frente al 15 % que menciona al PP).

Aunque aumenta, en votos, la distancia entre PSOE y PP, la distribución de escaños no varía con respecto a la oleada anterior: los socialistas seguirían logrando 18 frente a los 16 que obtendrían los populares. Entre los dos sumarían 10 escaños menos que los logrados en 2009 (34 ahora, frente a los 44 de hace cinco años). Esta pérdida de representatividad beneficiaría fundamentalmente a IU y a UPyD. La coalición encabezada nuevamente por Willy Meyer casi cuadriplicaría su actual porcentaje de voto (de 3.7 % pasaría a 14.1 %) y lograría 9 diputados (siete más que ahora); el partido magenta, por su parte, —que también repite cabeza de lista con Francisco Sosa-Wagner— pasaría del 2.9 % logrado en 2009 a un 8.4 % ahora y de 1 a 5 diputados. El resto de escaños en liza se repartirían entre la coalición formada por, entre otros, CiU, PNV y CC (2); la candidatura de ERC (2); la coalición de Bildu y BNG (1) y Ciutadans (1).

En todo caso, hay que tener en cuenta dos importantes factores que podrían hacer variar los resultados estimados en este sondeo en las ocho semanas que quedan hasta las elecciones. Por un lado, el PP todavía no ha designado a su candidato —lo hará, según anunció Rajoy, el próximo 4 de abril— y, por otro lado, todavía es posible —por plazos— que se conformen nuevas coaliciones o que se presenten nuevas candidaturas alternativas a las actuales. Todo lo cual, en alguna medida, puede sin duda afectar a la estimación del resultado final que, hoy por hoy, sugieren los datos.

De cara a la posible movilización de los electores en la ya cercana campaña electoral, los partidos políticos habrían de tener en cuenta que una amplia mayoría de ciudadanos piensa que el nuevo Parlamento que salga elegido tras estas próximas elecciones debería dar más importancia al desarrollo de políticas sociales para las personas más desfavorecidas como consecuencia de la crisis (68 %) que a políticas destinadas fundamentalmente a fomentar el crecimiento económico de los países (29 %). Un giro social en las políticas europeas que reclama la amplia mayoría de votantes del PSOE (75 % frente a 22 %) pero, también, del PP (56% frente a 40 %). Parece considerarse, de forma ampliamente mayoritaria, que, además de consolidar la salida de la crisis, esta es ya la hora de empezar a restañar las profundas heridas dejadas por esta.

Estimación Europeas Marzo 2014

Preferencia sobre el ganador
La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta
* Respuesta espontánea, esta alternativa no se ofrecía en la entrevista

Partido que defenderá mejor los intereses de España
La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta

Idea más cercana sobre la UE

Dar más importancia a...
La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta

INTENCIÓN DIRECTA DE VOTO

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

IDV Europeas Marzo 2014

En twitter @JPFerrandiz

*Foto freshwater2006

El País