Ilustración Mar Toharia

Ilustración: Mar Toharia

Nace en Kinsale, Irlanda, de estudiantes de Permacultura que lo bautizan como Transición. En 2006, de la mano del ambientalista Rob Hopkins, se pone en práctica en Totnes, Inglaterra, desde donde se populariza. A partir de entonces, se crean más de 1700 iniciativas similares en 44 países y surgen más de 30 redes nacionales. Se llama Transición porque alude al paso de una sociedad desigualitaria y dependiente de los recursos energéticos fósiles a una sociedad económica, social y ecológicamente más justa, resiliente y comunitaria. Su objetivo, preparar a los pueblos y comunidades para el desafío del cambio climático y el pico del petróleo. El reto, generar modos de vida humana más sostenibles. Y sus razones, entre otras, un modelo de consumo global que está agotando los recursos naturales del planeta, generando crecientes desigualdades sociales y una crisis ecológica y alimentaria mundial.

Metroscopia Sostenibilidad

El 46 % de los españoles dice saber explicar qué es la sostenibilidad. Y de estos, el 31 % cree que tiene que ver con una buena gestión de la economía (están más de acuerdo con esta definición los votantes del PP que los del PSOE) y otro 30 % la define como un equilibrio de los ámbitos económico, social y ambiental (estando más de acuerdo con ello los votantes del PSOE). Y esta concepción multidimensional de lo sostenible es la que se refleja en el Plan de Acción de descenso de Energía que fue creado para Kinsale y proyecta la sostenibilidad de la ciudad a través de cambios en los ámbitos de la producción de energía, la salud, la educación, la economía y la agricultura.

En España, el primer encuentro de formación sobre Transición tuvo lugar en Barcelona en junio de 2009. Y desde entonces, han nacido una red estatal y diversos grupos de trabajo en al menos 16 localidades, como Barcelona, Madrid, Cádiz, Málaga, La Palma, Cáceres, Sevilla, Valencia, Vitoria o A Coruña. En sus planteamientos proponen sustituir la competitividad por la cooperación, el individualismo por la comunidad y lo lejano por lo local. Mediante iniciativas, adecuadas a cada lugar, que se autodefinen como prácticas, visibles, festivas y orientadas a despertar la creatividad y la construcción de vínculos sociales. En el ámbito agroecológico, los cada vez más numerosos huertos urbanos son hoy una de las propuestas más palpables posiblemente, pero también la creación de bancos de semillas, las ferias ecológicas, las guías de comida local o la plantación de árboles frutales y bosques comestibles. En el ámbito económico, se suman el consumo colaborativo, los sistemas de trueque o las monedas complementarias. Vemos cómo aumentan la oferta y demanda de talleres de reciclaje o de recuperación de saberes tradicionales. Y en paralelo, cómo nacen proyectos de bioconstrucción y de vivienda saludable, de permacultura, sobre energías renovables, investigaciones sobre indicadores de resiliencia y sostenibilidad, etc.

En definitiva, estos lugares en transición parecen constituir una propuesta concreta para la construcción de territorios y formas de vida más sostenibles, teniendo en cuenta tanto los límites biológicos del planeta como las necesidades básicas humanas. Un tránsito sin duda necesario.

*Ilustración: Mar Toharia Terán.

El País