De celebrarse de forma inmediata unas nuevas elecciones generales, Ciudadanos sería la formación que tendría más probabilidades de ser la más votada. En este concreto momento obtendría un 27,1% de todos los votos (cifra que más que duplicaría su resultado de 2016) y superaría en 3,9 puntos al PP y en 5,5 puntos al PSOE. UP, con un 15,1% (6 puntos menos que en la anterior elección) quedaría descolgada en cuarto lugar.

Con estos resultados —hipotético, conviene recordar— cabe pensar que estos cuatro partidos estarían en condiciones de conseguir, en conjunto, un número de escaños muy cercano o similar al que totalizaron en 2016 (325), pero distribuidos de forma distinta. Ciudadanos —que según el conjunto de datos aportados por este sondeo habría logrado extender de forma llamativa la transversalidad de sus apoyos, tanto intergeneracionalmente como territorialmente, podría rondar los 95 escaños, y el PP, por su parte, los 90. El PSOE quedaría en torno a 80 escaños y UP rondaría los 55 (frente a los 71 de 2016).

Estos resultados —que han de ser entendidos como una estimación aproximada— permitiría pensar, hipotéticamente y en principio, en una nueva escena política con una doble posibilidad de mayoría absoluta parlamentaria: una de centro-derecha (Ciudadanos+PP), otra de centro-izquierda (Ciudadanos+PSOE). Eso sí, la balanza entre derecha e izquierda (básicamente nivelada en 2016: 46,1% y 43,8, respectivamente) quedaría ahora claramente escorada hacia el polo conservador: 50,3% frente a 36,7%.

Pero lo cierto es que no hay elecciones generales convocadas ni parece pensable que las vaya a ver en el futuro inmediato, por lo que procede dar a estos datos el único valor que realmente tienen: el de expresar el estado de ánimo ciudadano en este concreto momento, tras el espectacular triunfo de Ciudadanos en las elecciones catalanas del pasado 21 de diciembre.

El impacto de esa victoria ha trascendido el concreto ámbito catalán y parece estar marcando de forma clara y generalizada el estado de ánimo ciudadano en toda España. La cotización en la Bolsa política de la formación de Albert Rivera no solo registra una subida en flecha (que solo el tiempo dirá si constituye una reacción puramente coyuntural o si, por el contrario, marca el inicio de un nuevo tiempo político), sino que, además, parece proporcionarle lo que hasta ahora no había acabado de lograr: un atractivo electoral transversalizado de forma casi total a todo lo largo del tejido social.

En efecto, —y como el análisis detallado de los datos del sondeo contenido permite comprobar— en este comienzo de 2018 Ciudadanos pasa a ser el partido que sería más votado: a) en todos los tramos de edad (salvo entre los mayores de 65 años); b) en todos los ámbitos territoriales (salvo en las localidades de menos de 2.000 habitantes, exclusivamente); c) en el conjunto de las capitales; por la población que trabaja y que mayor nivel de estudios tiene; es, además, el que —con claridad— presenta una mayor fidelidad de voto, el que menos rechazo suscita y cuyo el líder es, con diferencia, el mejor evaluado, por votantes propios… y ajenos; y, sobre todo, es la formación a la que los españoles de forma más clara reconocen tener una proyecto de futuro para España.

Con una imagen social con tales perfiles, no puede extrañar que Ciudadanos genere unas simpatías electorales como las que el sondeo recoge. Pero estamos tan solo ante una foto-fija, referida a un específico y concreto momento y que puede, o no, acabar representando la línea de salida para una nuevo ciclo político.