En este momento, Junts Pel Sí conseguiría entre 66 y 67 escaños, según los datos del sondeo realizado por Metroscopia para El País y quedaría por debajo —pero al borde— de la mayoría absoluta.

En 2012, la suma de escaños de CiU y ERC fue de 71, sumando ahora los 10-11 escaños de CUP (adición en gran parte hipotética), el bloque secesionista superaría holgadamente los 68 escaños que constituyen la mayoría absoluta y lograría 76-77 escaños frente a los 74 de hace tres años. La suma de los votos a favor de las dos formaciones independentistas (Junts y CUP) rozaría —sin alcanzarla— la mayoría absoluta: 49.6%. Este porcentaje supera en 1.7 puntos porcentuales el resultado conjunto de 2012. El bloque soberanista aumentaría así muy ligeramente sus apoyos electorales, al tiempo que experimentaría una importante reorganización interna: la CUP tendría ahora en su seno un peso determinante pues sin su apoyo no sería posible la mayoría absoluta de escaños. Ciutadans duplicaría su voto y con un 14.9% y 19 escaños, pasaría a ser la segunda fuerza en el nuevo Parlament. La relación de fuerzas en el centro-derecha no nacionalista se daría la vuelta: Ciutadans duplicaría en votos y escaños al PP que pasaría a quedar en sexto lugar, cediendo de forma clara la primacía del centro-derecha no soberanista a la formación que encabeza Inés Arrimadas. Pese a perder votos y escaños respecto de 2012, el PSC lograría quedar como tercera fuerza superando ligeramente a Catalunya Sí que es Pot. Esta última formación parece, según los datos disponibles, haber perdido —al menos por el momento— parte de su empuje inicial. En cuanto a Unió no parece claro (hoy por hoy)  que pueda superar la barrera del 3% del voto en Barcelona, única circunscripción en que estaría en condiciones de conseguirlo. De lograrlo, se haría con dos escaños.

De aquí a las elecciones son posibles los cambios pero serán moderados aunque significativos

En todo caso, en los días que quedan hasta el día 27, el estado anímico actual de la ciudadanía catalana presenta las suficientes dosis de fluidez como para hacer probables los cambios en los alineamientos electorales, si bien serían de entidad moderada aunque significativos . Por el momento, la participación estimada —en torno al 74% en el conjunto de Cataluña— superaría ya en cuatro puntos a la de 2012 y hasta ahora, los electores potenciales de PSC y Catalunya Sí que es Pot siguen siendo (en menor medida) los que  no se sienten especialmente motivados para acudir a las urnas por el carácter  plebiscitario que se ha pretendido dar a estas elecciones.

Algo está pasando en la sociedad catalana más allá del resultado del 27S

Este resultado estimado (que hoy por hoy parece el más probable pero no necesariamente el definitivo) invitara a pensar en un amplio apoyo ciudadano tanto a los líderes como a las propuestas de la coalición que lidera el proceso soberanista. Sin embargo, la conclusión puede ser otra a partir de la información complementaria que aporta el propio sondeo de Metroscopia cuando:

  • Si Junts pel Sí llegara a gobernar, Artur Mas no debería ser el Presidente de la Generalitat para el 60% de los catalanes (frente al 26%) . Esta oposición a Mas sube hasta el 78% entre los votantes de CUP;
  • La victoria de las formaciones soberanistas debe ser entendida como un mandato para proceder a negociar con el Gobierno español los términos y modos de un posible referéndum sobre la independencia, y no como un mandato para proceder sin más a la independencia para el 66% (frente al 22%). Este estado de opinión se registra incluso entre los potenciales votantes de Junts;
  • Los partidarios y los contrarios a la independencia estarían prácticamente empatados (como llevan meses estándolo) de celebrarse un hipotético referéndum plenamente legal sobre aquélla. Es decir, cuando de entrada la cuestión se presenta sin mayores matizaciones, Cataluña sigue partiéndose en dos partes de similar tamaño.
  • Los contrarios a la independencia pasarían a ser más numerosos (49% frente a 41%) si quedara claro que la independencia supondría una salida automática de la Unión Europea.
  • La tercera alternativa entre secesión y statu quo sería la opción preferida por un 42% si en dicho referéndum se ofreciera esa posibilidad. Los partidarios de la independencia quedarían en un 31% (el “núcleo duro” secesionista) y un 18% preferiría el mantenimiento de la situación actual. Estos porcentajes son, por cierto, milimétricamente idénticos a los que se han ido obteniendo en los distintos sondeos llevados a cabo por Metroscopia en los dos últimos años. Y cabe destacar que entre los votantes de Catalunya Sí que es Pot el 75% se declara favorable a esta alternativa intermedia.
  • Si Cataluña llegara a independizarse, el 62% de sus ciudadanos dice que optaría por la doble nacionalidad catalano-española; un 23% optaría solamente por la nacionalidad catalana; y un 14%, sólo por la nacionalidad española. Y, lo que resulta especialmente significativo, entre quienes en principio se muestran favorables a la independencia, la mayoría (52%) dice que optaría por la doble nacionalidad (un 46% desearía tener solamente la nacionalidad catalana).

preguntas 2

Todos estos datos invitar a pensar que gran parte de la ciudadanía catalana está viviendo el actual momento como un proceso que tendría dos etapas diferenciadas. La primera (de aquí a las elecciones), sería el tiempo de la queja y del enfado, del voto al Sí para decir No (no al actual encaje de Cataluña en España). En la segunda, tras el 27-S (o quizá, incluso, tras las elecciones generales de diciembre), y una vez expresado ya adecuadamente el intenso malestar, se abriría el tiempo de la negociación de un nuevo esquema alternativo a la deriva secesionista. La gran mayoría no parece tomar realmente en serio que la independencia constituya la única e innegociable salida a la actual situación.

 

Ficha Técnica: Sondeo efectuado mediante entrevistas telefónicas, a una muestra de 2.000 residentes en Cataluña mayores de 18 años, distribuidas de manera no proporcional al peso poblacional de cada provincia, asignándose 300 entrevistas a la de Girona, 300 a Lleida, 300 a la de Tarragona y 1.100 a la de Barcelona. La muestra está estratificada, dentro de cada provincia, por tamaño de hábitat; se han aplicado cuotas de sexo y edad a la última unidad (persona entrevistada). Para los análisis que se refieren al conjunto de Cataluña, se ha realizado un proceso de reequilibraje para restituir el peso proporcional que realmente corresponde a los datos de cada una de las cuatro provincias en función del peso demográfico de estas sobre el total de la Comunidad. La eficiencia muestral, tras este reequilibraje, es del 85.7% por lo que los datos referidos al conjunto de la Comunidad catalana equivalen a los de una muestra de 1.717 entrevistas. Para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y asumiendo los principios del muestreo aleatorio simple, en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50%), el error de muestreo que corresponde a los datos referidos al total de la muestra ponderada es ±2.4 puntos. El error de muestro de los datos referidos a las muestras provinciales es de  ±3.0 puntos en el caso de Barcelona y de ±5.8 puntos en los casos de Girona, Lleida y Tarragona.  A las personas entrevistadas se les ofreció la posibilidad de ser preguntados (y de contestar) en castellano o en catalán. El estudio se realizó entre el 14 y el 16 de septiembre de 2015.