El nuevo escenario multipartidista, con apoyos crecientemente ajustados y en el que los electores españoles parecen encontrarse cada vez más cómodos, invita a un análisis de las fortalezas y debilidades de cada uno de los actores protagonistas. Simplificando, el PP sería el partido de los mayores de 65 años, el PSOE el de las mujeres, Podemos el de los jóvenes y Ciudadanos el que puede recibir el mayor apoyo de votantes infieles. Pero la actual incertidumbre política y la importancia de las elecciones del 26 de junio nos obliga a profundizar.

Teniendo en cuenta los resultados históricos y los últimos sondeos de Metroscopia, nos encontramos con un Partido Popular con una enorme estabilidad electoral, apoyado en un alto porcentaje de voto entre los mayores de 65 años, esperanzado en la ventaja que le daría un baja participación electoral y con claros síntomas de no haber digerido aún el nuevo escenario multipartidista.

El PSOE arrastra un histórico de voto muy elástico y en general no le han ido bien las elecciones con baja participación. Para las del 26J cuenta con un notable apoyo de electorado femenino (55% frente al 45%) y una alta evaluación de su líder, Pedro Sánchez. Y aunque sus votantes están menos movilizados que los del PP, mantiene una alta fidelidad de voto: un 72 % de quienes votaron al PSOE hace cuatro meses lo volvería a hacer ahora.

En el caso de Podemos nos encontramos con un electorado muy movilizado (un 74% manifiesta que votará seguro), pero lo que no tienen aún tan claro es si la papeleta que meterán en la urna volverá a ser la de la formación morada. Se enfrentan también a un significativo debilitamiento del liderazgo de Pablo Iglesias, que se percibe de forma especial en los segmentos del electorado donde su fuerza ha sido tradicionalmente mayor (jóvenes y parados), aunque retiene en todo caso el granero de apoyos entre los votantes de 18 a 34 años (23%). A su favor, la demostrada habilidad para exprimir la campaña electoral y las muy favorables expectativas de una posible coalición con Izquierda Unidaque optimizaría de manera relevante la transformación en escaños de sus apoyos en votos.

Ciudadanos, por último, tendrá como mayor enemigo la volatilidad electoral. La tendencia ascendente de la formación naranja refleja no solo un estado de ánimo de la ciudadanía que en parte le es favorable, sino un estatus de gran partido de acogida de electores que hace unos meses dieron su confianza a otras opciones. Se trata de un colectivo de votantes en tránsito que otorga una destacada dosis de fragilidad a la actual mejoría de C’s, ya que es altamente dependiente de que estos transeúntes dejen de serlo, se queden y, a la hora de la verdad, le voten. Surgen dudas también en cuanto a su evolución durante la campaña electoral, que no fue buena en la del 20D, pero cuenta a su favor con la alta evaluación de Albert Rivera, que conserva la transversalidad de su capacidad de liderazgo.