En los días previos a la celebración de los comicios municipales y autonómicos del pasado 24 de mayo, un amplio porcentaje de ciudadanos (69%) consideraba que la ausencia de mayorías absolutas, que estimaban casi todos los sondeos publicados, sería algo positivo para la vida política española. Tras las elecciones, en las que ningún partido ha logrado una mayoría absoluta en ninguna de las 13 elecciones autonómicas celebradas, el porcentaje de españoles que sigue siendo de la misma opinión se ha mantenido inalterable (68%).

Desigual satisfacción con los resultados de estas elecciones

En el caso de las elecciones autonómicas, la mayoría de los votantes de Podemos (63%) y del PSOE (51%) dicen estar satisfechos con los resultados globales de las mismas. Por el contrario, una amplia mayoría de quienes votaron al PP (76%) se declara insatisfecha (76%). Entre los votantes de Ciudadanos, las opiniones se dividen por mitad: un 51% de satisfechos y un 49% de insatisfechos.

En el caso de las elecciones locales, la mayoría de los votantes del PP (66%) y de Ciudadanos (56%) se muestra insatisfecha con el resultado general, en el conjunto de España, de las mismas. En cambio, la mayoría tanto de votantes socialistas (58%) como de quienes votaron a las listas municipales en las que estaba integrado Podemos (64%) se muestra satisfecha. Actitudes que cabe interpretar como equivalentes, respectivamente, a una sensación básica de derrota o de éxito.

Los ciudadanos, preparados para la negociación permanente. Los partidos, no tanto

La mayoría de los españoles considera que un sistema político con cuatro o más partidos (es decir, equiparable al resultante de estas pasadas elecciones) hace más difícil la estabilidad de los gobiernos (58 %), por lo que implica de necesidad permanente de pactos y negociaciones. Algo para lo que los españoles se consideran, mayoritariamente (60%), preparados pero para lo que dudan que lo esté en cambio la actual clase política (43% frente a 45%).

Los españoles, favorables a los pactos de “geometría variable”

La amplia mayoría opinaba antes de las elecciones (68%) y sigue pensándolo tras ellas (72%) que los partidos deben tener libertad para llegar a acuerdos en unos sitios con unos partidos y en otros sitios con otros distintos, si así lo consideran conveniente.

Y no solo eso: además, un 61% consideraría una demostración de madurez y de sentido de responsabilidad por parte de los partidos que fueran son capaces de ceder en algunas de sus propuestas a la hora de buscar esos acuerdos o pactos. Algo que contrasta claramente con la política de bloques enfrentados que determinadas élites políticas se empeñan en manifestar.

Los españoles ven con más futuro político a Ciudadanos que a Podemos

Por un lado, predominan quienes consideran que el partido de Albert Rivera va a consolidarse y ser clave en la vida política española: lo dice un 48% (frente a un 36% que cree que será solo un fenómeno transitorio que no durará mucho tiempo).

En el caso de Podemos, la opinión ciudadana se presenta dividida: un 42% considera probable su perdurabilidad, un 44% se inclina por atribuirle una vida efímera.

Los partidos emergentes no van a sustituir (de momento) a los tradicionales

En todo caso, los españoles no creen que los dos partidos emergentes vayan a sustituir —o al menos no por ahora— al PP y al PSOE. La mayoría (55%) considera que los cuatro partidos van a coexistir, pero no en plano de igualdad: PP y PSOE con claro mayor protagonismo en la escena política que Podemos y Ciudadanos.

Metroscopia - Cuadros pactos 1
Metroscopia - Cuadros pactos 3

El País