Una de cada ocho personas sigue pasando hambre en el mundo a pesar de que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) afirma que hay alimentos suficientes para todos los habitantes del planeta. El hambre es un problema global que no afecta por igual a todos los países. La situación en España no es comparable con la de Asia Pacífico, donde el hambre crónica afecta a 552 millones de personas, pero las causas sí son comunes y están estrechamente relacionadas con las crisis económicas, sociales y medioambientales.

En nuestro país, ha sido la crisis económica la que ha traído el tema del hambre —la desnutrición y malnutrición, no solo infantil— a la actualidad. En estos últimos años, se ha producido un incremento significativo de personas que —por motivos económicos— no pueden acceder a una alimentación adecuada y suficiente. Según datos de Metroscopia, el 7% de los ciudadanos —el 12 % en el caso de los parados— conoce a algún adulto en su entorno familiar, o él mismo, que ha dejado de tomar alguna de las tres comidas diarias en este último mes por falta de dinero. Cuando ocho de cada diez españoles dice que el hambre en el mundo ha aumentado —y en realidad se ha reducido un 17 % en las últimas dos décadas— es más que probable que estén proyectando su visión de la situación nacional respecto a este tema.

La solución al problema del hambre —dicen Naciones Unidas, el Banco Mundial y las ONG— pasa por medidas económicas y políticas más eficaces que afecten a los sistemas de producción, al uso de las tierras, a la regulación de los precios y a los hábitos de consumo de los ciudadanos. Oxfam Intermon acaba de publicar el informe “Acabar con el hambre está al alcance de todos” en el que recuerda la importancia precisamente de este tipo de medidas y el riesgo de que los pequeños avances conseguidos a nivel mundial se pierdan si no existe una implicación por parte de todos —gobiernos, empresas y ciudadanos— en hacerlas efectivas. Pero los españoles no ven que las medidas y las actuaciones políticas de los ayuntamientos y del Estado estén ayudando a los que tienen problemas para tomar las tres comidas diarias básicas en España. A los ojos de los ciudadanos son las respuestas de corte más asistencialista que provienen de las familias, la red de amigos, los bancos de alimentos y las ONG las que están aliviando a las familias que pasan por esta situación de necesidad.

Dar alimento a aquellos que no tienen para comer es una ayuda humanitaria y de una solidaridad incuestionable aunque no es suficiente para erradicar el problema del hambre. Los Estados lo saben y los ciudadanos también. Pero cuando uno tiene hambre lo que quiere es comer. No es suficiente.

Los datos aquí expuestos son parte del sondeo realizado para Oxfam Intermón y su informe “Acabar con el hambre está en nuestras manos”  presentado el 11 de diciembre de 2013

Metroscopia - ¿Algún adulto que por falta de dinero haya dejado de tomar alguna de las tres comidas diarias?

Metroscopia - Hambre

Metroscopia - ¿Hasta qué punto están actuando eficazmente para ayudar a las familias necesitadas?

El País