El recurrente victimismo en relación con el resto de España alegado por los distintos gobiernos de la Generalitat explica, sin duda, el atractivo teórico para buena parte de la ciudadanía catalana de una hipotética secesión que viniera a poner fin a tan prolongado maltrato. Al mismo tiempo, sin embargo, no ha afectado de forma perceptible a los sentimientos identitarios que expresan los catalanes, que prácticamente no han variado en los últimos tres decenios. En efecto, en el momento actual, y en plena efervescencia —al menos aparente— del fervor soberanista, predominan masivamente entre la ciudadanía catalana (71 %) los sentimientos identitarios incluyentes (es decir, los que, en mayor o menor grado, concilian la identidad catalana y española), y representan en cambio una clara minoría (26 %) los catalanes que expresan identidades nacionales excluyentes (solo se sienten catalanes —20 %— o solo se sienten españoles —6 %—). Incluso entre los votantes del CiU, un 68 % manifiesta esta dualidad identitaria. Y resulta significativo que entre la población más joven (18 a 35 años) el 70 % exprese sentimientos identitarios incluyentes. Esta masiva capacidad de compatibilizar la identidad catalana con la española no impide que predominen con alguna claridad —aunque no de forma abrumadora: 54 % frente a 41%— quienes piensan que Cataluña tiene derecho a decidir unilateralmente, por su cuenta, si sigue formando parte de España. Fuera de Cataluña, y según un sondeo de Metroscopia para El País del pasado mes de septiembre, constituyen una masiva mayoría (81 %) quienes piensan que esa es una decisión que requiere también la conformidad del resto de España. Los catalanes y el resto de los españoles coinciden en cambio, de forma clara, en que el voto a favor de la independencia debería ser muy superior al 50 % del total de votos emitidos: lo dice así el 70 % de los primeros y el 77 % de los segundos. De celebrarse en estos momentos ese hipotético referéndum, el resultado sería muy ajustado: un 46 % de los catalanes votaría a favor de la independencia y un 42 % a favor de seguir formando parte de España; es decir, una diferencia de solo cinco puntos. Estas cifras son más cercanas entre sí que las que arrojaba un sondeo de Metroscopia llevado a cabo hace un mes (48 % frente a 37 %). En todo caso, si la independencia de Cataluña le supusiera quedar fuera de la Unión Europea, solo votarían a favor de la secesión, en ese hipotético referéndum, el 37 % de los catalanes: el 50 % votaría a favor de seguir formando parte de España. Un tercio de la ciudadanía catalana (34 %) expresa como opción ideal la posibilidad de que Cataluña se constituya en Estado independiente. La amplia mayoría (60 %) opta en cambio por variadas formas de permanencia en España, que van desde el establecimiento de un Estado federal (28 %), a la continuidad del Estado autonómico actual o mejorado en cuanto a competencias transferidas (21 %) o, sencillamente, al retorno a un Estado central sin autonomías (11 %).

Cuadro 2

Cuadro 3

El País