El procés pierde impulso

Las divergencias entre el Gobierno de la Generalitat y la mayoría del cuerpo social catalán en relación con el proceso independentista tienden, gradualmente, a acentuarse —en vez de a atenuarse— cuando apenas faltan cuatro meses para la fecha prevista para el pretendido referéndum de independencia.

  • Más preocupados que ilusionados 

El 62% de los catalanes dice, en estos momentos, sentir preocupación cuando piensa en el futuro de su Comunidad, en cambio, el 31% dice sentir ilusión: una diferencia de 31 puntos. En julio de 2015 la diferencia entre los porcentajes de preocupados e ilusionados era casi la mitad al actual: 17 puntos.

  • El procés no va bien 

Lo piensa así el 66% de la población catalana, frente al 28% que estima en cambio que el proceso soberanista se encuentra en un buen momento. La diferencia entre ambos diagnósticos es de 38 puntos. En enero de este año era de 30 puntos: en poco más de cuatro meses ha aumentado moderada pero significativamente la sensación ciudadana de que la dinámica actual no va ganando, sino perdiendo, impulso.

  • Independencia: muy poco o nada probable

En proporción prácticamente de dos a uno (62% frente a 34%) los catalanes declaran tener la impresión de que la independencia de Cataluña tiene muy pocas o nulas probabilidades de llegar a ser realidad en un futuro más o menos cercano. La diferencia entre ambos porcentajes es de 28 puntos: en noviembre de 2014 llegó a ser de tan solo 9 (52% frente a 43%). Es decir, este ya casi quinquenio de proceso soberanista parece haber acrecentado entre la ciudadanía el escepticismo, más que el optimismo, sobre sus probabilidades de éxito.

¿Y si se celebrara un referéndum plenamente legal sobre la independencia?

Si tuviera lugar ahora un referéndum legal sobre la independencia, en principio (y sin tener en cuenta posibles consecuencias o alternativas) votarían a favor de la misma el 42% de los catalanes (este es el segundo porcentaje más bajo obtenido desde enero de 2013; el mínimo —41%— se registró en octubre de 2015). En cambio, se mantiene en el 49% (el segundo porcentaje más elevado registrado a lo largo del último quinquenio) la proporción que en ese hipotético referéndum votaría a favor de que Cataluña siguiese formando parte de España.

Si se plantea que la independencia supondría para Cataluña quedar automáticamente fuera de la Unión Europea, los partidarios de aquella disminuyen en tres puntos al tiempo que aumenta en cinco el porcentaje de partidarios de seguir en España, y la relación independentistas/no independentistas pasa a ser 39%/ 54%. En enero de este año esos porcentajes eran 51%/43%: la entonces diferencia de 8 puntos ha pasado ahora a ser de 15.

Pero lo que sigue resultando especialmente significativo es que —como lleva ocurriendo desde al menos enero de 2015— los partidarios de la independencia pasan a quedar en menos del tercio de la población total (29% en el momento actual) si se ofrece como alternativa un arreglo negociado (formulado en el sondeo como: “nuevas y blindadas competencias en exclusiva para Cataluña”.

Negociación mejor que ruptura

En todo caso, en el momento actual, y tal y como están las cosas, el 60% de los catalanes parece concluir cree que lo mejor sería que el Gobierno de Cataluña optase por una estrategia negociadora como la que se ha producido en el País Vasco (lo que, va de suyo, implica dar por supuesto que lo hiciera también el Gobierno de España). El 31%, en cambio, considera preferible seguir con el actual proceso soberanista. Entre los potenciales votantes de las tres formaciones que apoyan el independentismo, predominan ciertamente, y de forma amplia, los partidarios de no cambiar de estrategia. Así y todo, no deja de ser reseñable que la cuarta parte de quienes votarían ahora a ERC, y un tercio de quienes darían su voto al PDeCAT, se muestren propicios a un intento negociador “a la vasca”.

Clara mayoría contraria a la DUI

El rechazo ciudadano tanto a una posible Declaración Unilateral de Independencia (DUI) como a la aprobación, con las nuevas normas reglamentarias, de las llamadas “leyes de desconexión” es claro. Incluso entre quienes ahora votarían a los tres partidos que propugnan el proceso soberanista una apreciable minoría se muestra contraria a una DUI (29% en el caso del PDeCAT, 21% en el de ERC y CUP) y al mecanismo introducido para aprobar la “desconexión” (más del tercio —38%— de los posibles votantes del PDeCAT).

Voto probable en unas hipotéticas, e inmediatas, elecciones autonómicas

Esta gradual pérdida de tensión, entre la ciudadanía, del proceso soberanista queda reflejado en las intenciones de voto que los catalanes declaran para el supuesto (por ahora puramente hipotético) de unas nuevas e inminentes elecciones autonómicas. Debe tenerse en cuenta que estas intenciones de voto recogidas por el sondeo no han sido sometidas a ningún tipo de tratamiento o refinamiento analítico y no constituyen, por tanto, una estimación de voto probable: solamente expresan las orientaciones de voto que en este momento espontáneamente afloran entre la ciudadanía cuando se pregunta al respecto.

  • En todo caso, el bloque soberanista, en conjunto (es decir, la suma del voto declarado a favor de ERC, PDeCAT y CUP) representaría ahora al 29% de todos los catalanes con derecho a voto (no confundir con el porcentaje sobre el total de votos emitidos: este porcentaje dependería de la participación real que finalmente se diese). En las elecciones de 2015 supuso el 8%: es decir, podría perder 7.8 puntos, lo que muy probablemente no le permitiría obtener, conjuntamente, una mayoría de escaños en el Parlament[1].
  • ERC triplicaría ahora en votos (sobre censo) al PDeCAT: 19.8% frente a 8%. Es decir, se revertiría milimétricamente el resultado de las elecciones de 2012: entonces, CiU (de la que el PDeCAT es el sucesor más directo) obtuvo el voto del 21.2% de todos los catalanes, frente al 9.4% que logró ERC.
  • Resulta, además, destacable el importante retroceso que parece en condiciones de experimentar la CUP: del 6.3% del voto (siempre sobre el censo total de electores) logrado en 2015, pasaría ahora al 2.4%, es decir, perdería casi dos tercios de sus anteriores apoyos.

*CSQEP: Catalunya Sí Que Es Pót
NOTAS: La primera columna de este Cuadro recoge la intención de voto declarada (o intención directa de voto: IDV) obtenida en el sondeo efectuado por Metroscopia entre el 8 y el 10 de mayo de 2017 para el supuesto de unas elecciones autonómicas que tuviesen lugar ahora mismo. Los partidos y formaciones (mencionados de forma espontánea por las personas entrevistadas) aparecen ordenados de mayor a menor intención de voto declarada (con la excepción de la CUP, agrupada tras ERC y PDeCAT). Esta IDV no ha sido sometida a ningún tipo de tratamiento y no constituye, por tanto, una estimación de voto probable: solamente expresa las orientaciones de voto que en este momento espontáneamente afloran entre la ciudadanía cuando se pregunta al respecto. La intención de voto se compara con la intención de voto recogida en el sondeo del pasado mes de marzo (segunda columna) y, en las columnas tercera y cuarta, con el voto real en 2015 y 2012 referido al censo de residentes (CER), que es el referente comparativo que procede, ya que el sondeo se ha llevado a cabo solo entre el total de electores residentes en Cataluña, sin incluir a los ausentes (es decir, a quienes integran el CERA).
**En 2012, ERC-RI.cat/Ezquerra
***En 2012 Convergencia Democrática de Catalunya (ahora Partit Demòcrata Europeu Català: PDeCAT) y Unió Democrática de Catalunya concurrieron juntas como CiU.
****En 2015, ERC y el actual Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT) se presentaron unidos bajo las siglas Junts pel Sí. Si bien ERC ha anunciado ya su intención de no repetir esa coalición electoral, los datos ahora obtenidos para ambas formaciones aparecen también sumados en la primera columna, simplemente para facilitar la percepción de la fuerza conjunta de ambas formaciones en cada una de las fechas.
*****Catalunya Sí que es Pot no concurrió a las elecciones autonómicas de 2012. El resultado citado en la cuarta columna para 2012 corresponde exclusivamente a ICV-EUIA

Fragmentación política, no social

Al margen de las posibles tensiones que, en el terreno estrictamente político, pueda estar suponiendo el proceso soberanista, el tejido social catalán sigue mostrando claros indicios de seguir básicamente cohesionado, con un clima general de convivencia marcado por la naturalidad. Un significativo dato al respecto es que los catalanes que expresan una identidad compartida (se sienten tan catalanes como españoles) representan casi la mayoría absoluta (50%). Y si utilizamos el concepto de “identidad incluyente” en el sentido que, originariamente, en los años ochenta, le atribuyera Juan J. Linz, (aplicándolo a aquellos que comparten ambas identidades aunque una predomine sobre la otra, pero sin excluirla), el porcentaje sube hasta el 79% entre el conjunto de la población catalana y resulta ser mayoritario entre todos los electorados.

*En las entrevistas se ofrecieron dos opciones, rotándolas: “Tan catalán como español” y “Tan español como catalán”. Se recoge aquí la suma de las respuestas a ambas.
La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a No sabe / No contesta.

 

[1] Resulta imposible determinarlo con total certeza pues el tamaño muestral del sondeo (ampliamente suficiente para una visión de conjunto) no permite efectuar, con razonable fundamento, el ajuste fino que implica estimar el voto probable para cada formación en cada uno de las cuatro circunscripciones.
FICHA TÉCNICA: Sondeo efectuado mediante entrevistas telefónicas a una muestra de 1.000 residentes en Cataluña mayores de 18 años, distribuidas de manera proporcional al peso poblacional de cada provincia. La muestra está estratificada por tamaño de hábitat; se han aplicado cuotas de sexo y edad a la última unidad (persona entrevistada). Para un nivel de confianza del 95.5 % (que es el habitualmente adoptado) y asumiendo los principios del muestreo aleatorio simple, en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50%), el error de muestreo que corresponde a los datos referidos al total de la muestra ponderada es ±3.2 puntos. A las personas entrevistadas se les ofreció la posibilidad de ser preguntados (y de contestar) en castellano o en catalán. El estudio se realizó entre el 8 y el 10 de mayo de 2017.