Todo analista político que se precie dirá que no se deben proyectar los resultados globales del conjunto de España de unas elecciones municipales al caso de unas elecciones generales pero, a continuación, hará una extrapolación en ese sentido. No seré yo la excepción.

Los resultados de unos comicios de ámbito municipal no sirven para anticipar lo que ocurrirá en las legislativas que la preceden. En las elecciones municipales de 2007 está el ejemplo más cercano: el PP ganó por cuatro décimas al PSOE en porcentajes sobre Censo (22.5% frente a 22.1%) y, sin embargo, fueron los socialistas quienes se impusieron a los populares por casi tres puntos, también sobre Censo, en las elecciones generales celebradas el año siguiente (32.7% frente a 30.0%).

Hay que tener en cuenta, entre otras cosas, que en unas elecciones municipales entran en juego una gran cantidad y variedad de partidos localistas que acaparan un sustancial número de votos que pasan a manos de otros partidos, habitualmente a los nacionales, en unos comicios legislativos.

En las elecciones locales, además, la figura del candidato cobra más importancia, si cabe, que en otro tipo de elecciones. En alguna medida, las elecciones municipales se asemejan más a los comicios de sistemas presidenciales donde los electores votan a candidatos que a democracias parlamentarias donde votan a partidos.

No es que los candidatos no tengan importancia en unas elecciones generales —la última oleada del Barómetro de Clima Social de Metroscopia para EL PAÍS refleja lo contrario—, pero la “marca” electoral tiene un peso mayor a la hora de emitir el voto.

Los datos que arroja este sondeo indican que si las elecciones municipales tuvieran lugar ahora en el conjunto de España el PP las volvería a ganar y, esta vez, por una diferencia sobre el PSOE superior a la de hace cuatro años: 28.0% frente a 24.6% (en voto sobre Censo). Pues bien, si se trasladan estos porcentajes al caso concreto de unas elecciones generales- que ya se ha dicho que no se debe- el resultado sería una victoria de los populares sobre los socialistas por una diferencia, ahora ya sí, sobre voto válido, cercana a los cinco puntos. Distancia favorable al PP que es casi 10 puntos inferior a la que estima el sondeo de Metroscopia para EL PAÍS en el caso de que unas elecciones generales tuvieran lugar ahora y en unas circunstancias como las actuales en las que todavía no se sabe quien será el candidato del PSOE en 2012.

En todo caso, si cabe extraer alguna conclusión de los datos sobre la intención de voto de los españoles para el caso de que las elecciones municipales se celebrasen ahora es que los socialistas siguen conservando una base electoral fiel en el conjunto de España aunque todavía insuficiente para dar la vuelta a los resultados estimados por la mayoría de sondeos que vaticinan su derrota el próximo año. Sin duda, el gran reto para el candidato del PSOE, cualquiera que este sea, es recuperar los apoyos electorales que han ido perdiendo en esta travesía iniciada en 2008.

El País