En España, la democracia no está en crisis: el 87% de los españoles consideran que el actual régimen político es sin duda preferible a cualquier otro sistema. De hecho, pocas veces en los últimos decenios esta creencia ha estado tan arraigada como ahora. El problema es su funcionamiento: dos de cada tres consideran que está funcionando mal. Esta idea está especialmente extendida entre los votantes de Podemos y del PSOE (entre los de PP y Ciudadanos las opiniones tienden a dividirse).

La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a NS/NC

 

La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a NS/NC

Y funciona mal porque los partidos, de cuya actuación depende fundamentalmente la calidad de la democracia, están generando una clara decepción ciudadana (especialmente entre los votantes de PSOE y PP, y aunque en menor medida, también entre los de Podemos). Ciudadanos es el único que parece lograr contentar, y no decepcionar, con su ejecutoria a la mayoría de los españoles: de hecho, incluso entre los votantes de PP y PSOE predominan quienes considera que ha cumplido con las expectativas que suscitara. Además, la formación de Albert Rivera es la que registra una menor proporción de votantes propios decepcionados con su proceder (16%).

Pese a esta decepción con los partidos, los españoles siguen prefiriendo (en una estable proporción de dos a uno) el actual esquema cuatripartidista al bipartidismo anterior. Tan solo entre los votantes del PP esta preferencia se invierte: en proporción de dos a uno siguen añorando, y desde hace ya casi dos años, el modelo bipartidista.

La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes en cada caso corresponde a No sabe / No contesta.

La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes corresponde a NS/NC

El electorado popular resulta ser el único que no se muestra predispuesto a aceptar el cambio que se ha operado en nuestra escena política, situándose a contracorriente del criterio ampliamente predominante al respecto en nuestra sociedad. Esta reticencia de base del electorado ante el nuevo tiempo político puede estar contribuyendo a lastrar la mejor y más pronta adaptación al mismo de sus representantes. Pero cabe igualmente pensar que sea la falta de sintonía de los políticos populares con un esquema de partidos que propenden a considerar como una anomalía pasajera lo que no esté propiciando una más nítida aceptación del mismo por sus votantes. En todo caso, esta divergencia del PP y de sus votantes respecto del sentir general puede representar, de no suavizarse con el tiempo (algo que aún no ha empezado a ocurrir), un importante factor de perturbación de la vida política en su conjunto.

La generalizada evaluación negativa ciudadana de la actuación parlamentaria, hasta ahora, de los principales partidos también confirma que el actual amplio grado de desafección ciudadana con la vida política no se refiere al sistema sino a quienes son sus principales actores: políticos y partidos. Todos suspenden, con saldos evaluativos ampliamente negativos.

El que sale mejor librado es Ciudadanos, que es el que consigue un porcentaje de aprobación más elevado (43%, frente a 33% el PP, 25% el PSOE y 23% Podemos). Entre los votantes del PP, un llamativo 60% aprueba la actuación parlamentaria de la formación de Rivera; en cambio, entre los de esta, tan solo un 30% aprueba la labor parlamentaria del PP.

El PSOE vuelve a ser el partido cuya labor parlamentaria sigue siendo más desaprobada que aprobada por sus propios votantes. Posiblemente este severo juicio no guarde relación tanto con la labor realmente efectuada en el parlamento por el grupo parlamentario socialista como con la desatención e incluso desinterés, al respecto, de un electorado que todavía carece, formalmente, de un líder que lo fije, galvanice y mantenga alerta. Una situación de prolongada interinidad difícilmente propicia un efecto movilizador.

La diferencia hasta 100 en la suma vertical de porcentajes en cada caso corresponde a No sabe / No contesta.
Los partidos sometidos a evaluación aparecen ordenados de mayor a menor saldo aprobatorio ciudadano; en las entrevistas fueron mencionados de forma rotatoria.

FICHA TÉCNICA.- Los datos de este Clima Social de abril 2017 proceden de una secuencia de sondeos efectuados por Metroscopia : uno en Cataluña (1.200 entrevistas), entre el 10 y 16 de marzo, y dos en el conjunto de España, entre el 30 de marzo y el 3 de abril y entre el 4 y el 6 de abril (el primero, con 2.356 entrevistas a mayores de 18 años a través de llamadas a teléfonos móviles seleccionados de forma aleatoria a partir de un generador automático de números telefónicos, calibrándose posteriormente los datos a partir de una ponderación múltiple por sexo, edad, hábitat y Comunidad Autónoma, con lo que los datos obtenidos equivalen a los de una muestra efectiva de 1.566 entrevistas; y el segundo con 1.600 entrevistas mediante entrevistas a teléfonos fijos). El margen de error para datos globales es de +/- 2.9 puntos en el caso del sondeo de Cataluña, de +/-2.5 puntos en el primer sondeo referido al conjunto de España, y de +/- 2.5 puntos en el segundo. En los tres casos, la recogida de información y su tratamiento han sido llevados a cabo íntegramente por el personal especializado de Metroscopia.