La oleada de junio del Barómetro de Cima Social de Metroscopia arroja algunos datos destacables sobre la fidelidad de voto de los electores de los cuatro partidos españoles de ámbito nacional -PP, PSOE, IU y UPyD- en elecciones al Parlamento europeo y en elecciones al Parlamento español. Se trata de una fotografía que muestra cómo son las cosas hoy por hoy, cuando falta un año para la celebración de las próximas elecciones europeas y más de dos para las próximas generales, es decir, son datos que se basan en el clima de opinión predominante en este concreto momento y que no pueden, por tanto, ser entendido, sin más, como expresión de predisposiciones de voto ya claramente cristalizadas y decididas.

a)    Los cuatro partidos obtuvieron menor número de votos en las elecciones al Parlamento europeo de 2009 que en las elecciones generales españolas de 2011. Hay un dato fundamental que ayuda a explicar esta diferencia: la participación en las elecciones europeas de 2009 (y, en general, en todas las elecciones de este tipo celebradas en nuestro país) fue inferior a la que hubo en las últimas generales (46 % frente a 71.7 %, ambos porcentajes sobre el Censo de Residentes). Pero la diferencia de votos entre unas y otras elecciones no es la misma en todos los partidos.

En el caso del PP la diferencia es mayor porque mientras que en los comicios europeos obtuvo un resultado sustancialmente idéntico al que logró esta formación en las de 2004 (en torno a los 6.5 millones de votos), en 2011 consiguió el mayor número de votos nunca antes alcanzado por el partido conservador en unas elecciones de cualquier tipo que se hubieran celebrado en nuestro país. Algo parecido sucedió con UPyD, partido que desde su creación en el año 2007 ha ido incrementando apoyos en cada una de las elecciones a las que se ha ido presentando y que en 2011 obtuvo, también, su mejor resultado histórico. Por el contrario, en el caso del PSOE la diferencia es menor porque en los últimos comicios legislativos obtuvo su peor resultado en unas elecciones al Parlamento español.

b)    Los “votantes europeos” de estos cuatro partidos son más fieles que los “votantes nacionales”. Es decir, quienes votaron a uno de estos partidos en las últimas elecciones europeas de 2009 muestran ahora una mayor intención de votar por las mismas siglas -tanto en las próximas europeas como en las próximas generales- que quienes votaron por ellos en los comicios legislativos de 2011. Solo en el caso del PSOE apenas existen diferencias entre la fidelidad de sus “votantes europeos” y los “votantes nacionales”.

c)    La fidelidad de voto en elecciones europeas. El partido que manifiesta una mayor fidelidad de voto de cara a las próximas elecciones europeas es IU: un 74 % de electores que votaron a la coalición rojiverde en los comicios al Parlamento Europeo de 2009 volverían a votarla en las elecciones de 2014. El PSOE es, por el contrario, el partido con menor porcentaje de fieles: 46 %.

d)    La fidelidad de voto en elecciones generales. El partido con una mayor fidelidad de voto en elecciones generales es, en estos momentos, UPyD: un 57 % de los electores que votaron a la formación magenta en 2011 volvería ahora a elegir al partido presidido por Rosa Díez. Los socialistas son, también en este caso, quienes manifiestan una menor fidelidad de voto: 33 %.

e)    Fidelidad de voto entre elecciones de diferente naturaleza. En este aspecto destacan IU y UPYD. El primero porque cuenta con el porcentaje más elevado de electores que le votaron en las elecciones europeas de 2009 y votaría ahora por esta formación si hubiera elecciones generales: 51 %. En el caso de UPyD porque cuenta con el porcentaje más elevado de electores que le votaron en las elecciones generales de 2011 y muestra intención de votar por esta formación en las europeas del año que viene: 81 %.

Para el análisis e interpretación de estos datos cabría tener en cuenta el contexto en el que se celebraron unas y otras elecciones.

Gran parte de los electores (72 %) tiende a interpretar los comicios europeos en clave nacional, esto es, dando más importancia en su decisión de voto a la gestión de los problemas nacionales desarrollada por cada partido. En este sentido, las elecciones europeas acaban convirtiéndose en una especie de referéndum que premia o castiga, sobre todo, la gestión del Gobierno nacional de turno. En Junio de 2009, cuando se celebraron las últimas europeas, apenas había transcurrido un año desde la celebración de las elecciones generales en las que Rodríguez Zapatero consiguió renovar su mandato. Se cumplía, además, el primer año de la crisis económica en España, una crisis que había sido negada por el Presidente durante sus primeros meses de la legislatura y que acarreó un castigo electoral al PSOE: los populares se impusieron a los socialistas en la que fue la primera victoria del PP sobre el PSOE en cinco años.

Por otro lado, las elecciones generales de 2011 estuvieron marcadas en gran parte por las medidas propuestas a Congreso por el presidente Zapatero en mayo de 2010 para intentar combatir la persistente y cada vez más profunda crisis económica. Unas medidas que fueron interpretadas por una sustancial parte de su electorado como un giro ideológico que dejó mermada su base de apoyo electoral, precisamente, entre sus votantes más ideológicos —y, en principio, más fieles—. En esas elecciones el PP se benefició, además, tanto de la aureola que mantenía todavía en aquel momento de ser el partido más capacitado para gestionar la economía (el problema que más preocupaba a los españoles según datos del CIS), como de la necesidad imperiosa de cambio que la sociedad manifestaba encuesta tras encuesta: un cambio que le diera esperanza para salir de la angustiosa situación económica y que quien mejor la simbolizaba en aquellos momentos era el PP.

El contexto en que ahora se ha realizado esta encuesta es sustancialmente diferente al de los otros dos períodos especificados. Cuatro años después de las últimas elecciones europeas –y a falta de solo un año para la celebración de las próximas- el gobierno de España está en manos de los populares, por lo que los comicios del año que viene se convertirían, según la experiencia reciente, en un referéndum nacional, ahora, sobre la gestión del PP (son las primeras elecciones de ámbito nacional a las que se va a enfrentar desde que ganó por aplastante mayoría las generales de 2011). Los datos del sondeo de Metroscopia podría estimarse que, en efecto, en 2014 los españoles van a sancionar electoralmente al PP si bien, hoy por hoy, se trataría de un castigo atemperado porque no se van a ver superados por el PSOE. Los socialistas siguen su particular travesía del desierto y sufrirían un castigo similar (que quizá algunos lo vean como una derrota dulce debido a que se quedaría a poca distancia de los populares y no serían superados por IU, una opción verosímil en los últimos tiempos). Lo que también parece anticipar la encuesta de Metroscopia es el notable ascenso de IU y UPyD, sustentado en gran parte en la mayor fidelidad que, hoy por hoy, manifiestan sus respectivos votantes.

Fidelidad de voto en elecciones europeas y generales

En twitter @JPFerrandiz

El País