Toda actitud es cambiante por definición. Es un estado de ánimo, una predisposición ante algo o alguien, que es sensible a todo lo que ocurre alrededor. La sociedad española es, en conjunto, una sociedad tolerante pero con una tolerancia frágil. Entre las actitudes hacia la inmigración, según los datos del Sondeo de actitudes hacia la inmigración de Metroscopia para la Fundación porCausa, se constata la persistencia de ciertos estereotipos relativamente bien arraigados que dificultarían hablar de una sociedad totalmente abierta al inmigrante. Más bien, la ciudadanía se dividiría en tres grandes grupos*:

  1. personas con actitudes positivas;
  2. personas con actitudes negativas;
  3. personas con actitudes ambivalentes, positivas en algunas pero negativas en otras.

La zona gris en la que conviven opiniones y percepciones tanto positivas como negativas es la más extendida en España (42%), lo que da una idea de la diversidad y complejidad del mundo actitudinal hacia la inmigración en este país. Un mundo que, como recoge la propia Fundación porCausa, es vulnerable al tratamiento informativo que los medios de comunicación realizan respecto a este tema. Aun así, puede decirse que las actitudes generales, aunque precarias, se alejan de los postulados y las directrices europeas en cuestiones como el blindaje de fronteras, ya que son más quienes prefieren que se abran nuevas oportunidades para los inmigrantes que llegan (61%) antes que se endurezcan los controles fronterizos (50%).

Ahora bien, es destacable que un tercio de la población española (34%) tenga opiniones manifiestamente positivas en todos los temas sondeados. Este tercio positivo opina que las personas inmigrantes que viven en nuestro país no solo aportan riqueza cultural, sino que contribuyen con sus impuestos al Estado como cualquier otro español, favorecen la creación de empleo y, además, se comportan de forma tranquila y respetuosa en la convivencia del día a día.

En contraste con este tercio positivo, uno de cada cuatro ciudadanos (24%) mantiene una posición claramente negativa. Este cuarto negativo representaría al grupo en el que los estereotipos están más enraizados, pues entienden que las personas inmigrantes suponen una amenaza cultural y económica para España, pueden poner en riesgo los valores, las costumbres e, incluso, el trabajo. Es significativo que aquellas personas que se encuentran en situación de desempleo sean quienes consideren —en mayor medida que el resto de la población— que la presencia de inmigrantes en España es excesiva. Asimismo, no es menos significativo que sigan siendo un cuarto de la población quienes opinan que los inmigrantes sobrecargan los servicios públicos y son propensos a la delincuencia.

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¿Qué nos hace más proclives a mostrar aceptación o rechazo a la inmigración en España? El factor fundamental es tener una perspectiva abierta o de acogida: quienes entienden como una medida eficaz ofrecer más oportunidades legales a las personas que llegan irregularmente a España, son más dados a mostrar actitudes positivas. El nivel de estudios, la edad y la ideología tienen también un peso destacado, de manera que: cuanto mayor sea el nivel de estudios alcanzado, más joven y más de izquierdas, mayor proclividad a actitudes positivas.

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* Este texto resume un análisis agregado de actitudes. Este análisis contempla las ocho variables estudiadas simultáneamente y trata de mostrar qué peso sobre el total registra el grupo de personas que presenta actitudes mayoritariamente positivas en todas ellas y qué peso sobre el total registra el grupo de personas que presenta actitudes mayoritariamente negativas en todas ellas. El agregado es el resultado de un análisis cluster, mientras que la discriminación de los factores se ha realizado a partir de una regresión logística.