Quien fie a la repetición de las elecciones la solución del actual puzzle político no está sabiendo captar las señales que la ciudadanía lleva semanas emitiendo y que este sondeo de Metroscopia corrobora. Tres meses después del 20D, el 70% de los españoles sigue prefiriendo un multipartidismo equilibrado al anterior escenario de corte binario. En proporción de dos a uno (64%/33%), continúan deseando que los partidos (incluido, obviamente, el propio) cedan todo lo que sea necesario para que se pueda formar gobierno. Y, por si pudiera quedar alguna duda, las intenciones de voto que declaran para el caso de unas nuevas elecciones sugieren un resultado sensiblemente igual al que se dio en diciembre, con probables leves oscilaciones en los escaños de PP y PSOE y, posiblemente, con un diferente reparto entre Ciudadanos y Podemos del centenar largo de diputados que, en conjunto, ahora suman. Los acuerdos a tres bandas seguirían, así, siendo necesarios (pues, hoy por hoy, continúa resultando inverosímil una “gran coalición” PP-PSOE liderada por Rajoy).

Facilidades

Aunque propicios, en esencia, a seguir votándoles, no por eso los españoles dejan de estar muy enfadados con sus dirigentes (con unos —los de PP y Podemos— claramente más que con otros, como los datos revelan). No comprenden que se afanen por abrir entre ellos insalvables fosos separadores que realmente no existen entre sus votantes. La sociedad española actual, plural y diversa como es, convive de forma mucho más apacible y respetuosa que como actúan y hablan algunos de los que dicen representarla. Quizá los excesivos tacticismos, las sobreactuaciones (y las infractuaciones), sobre todo en los puntos más extremados del arco ideológico, se deban a una insuficiente aceptación de lo que el tiempo político nuevo —que no lleva trazas de ir a desaparecer en el futuro inmediato— reclama: más humildad posibilista y menos maximalismo arrogante. Y quizá deriven también de la deficiente atención que muchos representantes de la voluntad popular prestan a lo que quienes les han votado llevan transmitiéndoles, desde hace meses, sondeo tras sondeo: “tenéis carta blanca para buscar acuerdos”. En estas condiciones, apelar al respeto a los votantes como excusa para hacer —o no hacer— solo revela, en realidad, pusilanimidad o falta de liderazgo